Volver a recorrer hoy en marzo 2026 el espacio del ex centro de detención de la ESMA es una experiencia dolorosa. Y no solo porque cada vez que caminar por allí lleva a experimentar en el cuerpo una sensación escalofriante, sino por los signos del abandono al que está sometido el sitio.
La decisión del gobierno libertario de cesantear a miles de empleados estatales de la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación hoy degradada a Subsecretaría también golpeó fuerte en la ex ESMA. Según los datos de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) de los 1.050 trabajadores que había en 2023, hoy apenas quedan 400.
El abandono de los sitios de la memoria
Recorrer hoy los sitios de la memoria que están instalados en la Ex ESMA es chocarse de frente con el horror de los que allí ocurrió hace casi medio siglo pero también es ser testigo de los signos del abandono y el desguace.
Quizás una de las señales más evidentes de esa desidia y del deterioro edilicio deliberado es la bandera que flamea en el mástil que da sobre la avenida del Libertador la cual luce desgastada y deshilachada en uno de sus bordes o también las telarañas que se observan en una de las puertas donde funcionaba (está cerrado desde 2024) el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.
Banderas deshilachadas, telarañas, techos con filtraciones como el del Archivo Nacional de la Memoria que cuando llueve se inunda, paredes despintadas y otros sitios del lugar cerrados son las evidencias del abandono, de la desidia y de un gobierno que no detuvo a la motosierra ni siquiera en el Sitio de la Memoria ESMA -declarado Patrimonio Mundial por UNESCO en 2023- y prueba judicial en procesos jurídicos de crímenes de lesa humanidad.
Un informe elaborado por la Fundación Germán Abdala resume la realidad del lugar y señala que en el 2024 la ex ESMA recibió unos 57.000 visitantes. La reducción de horarios, de actividades y de equipos especializados y la eliminación de áreas de producción museográfica, relaciones institucionales y capacitación modificó el funcionamiento esencial y generó dos intervenciones judiciales para exigir condiciones mínimas de mantenimiento y atención al público. Consecuencia de los recortes de personal y las modificaciones contractuales ejercidas, el sitio abre al público menos días y menos horas».
Un sobreviviente que hizo de guía
Eduardo Larrandart, de 80 años, sobreviviente de la ESMA donde estuvo secuestrado entre el 21/10 y el 8/11 de 1976 recorre el sitio del horror por tercera vez desde que recuperó su libertad.
En la mañana del sábado 7 de marzo pasado y acompañado por algunos de sus familiares que nunca habían ingresado a la ESMA, Eduardo camina tranquilo, recuerda lugares y situaciones de las que vivió y que -por esas señales del destino sobrevivió- cuando estuvo detenido en el lugar.
«Acá había un ascensor…», marca Eduardo mientras recorre sectores del tétrico Casino de Oficiales los cuales aún reconoce a pesar que hace 50 años tenía puesta una capucha desgastada de jean, pero por la que se las ingeniaba para poder ver algo aunque reconoce que su memoria tiene mas que ver con otra cosa. Algo así como con una memoria traumática que hace que el cerebro procese y almacene recuerdos de eventos traumáticos, como los que el vivió.
Durante la recorrida Eduardo va guiando al resto de sus acompañantes por lugares donde estuvo.
«Esto era Capucha y en esta parte y atado a una de estas columnas estuve yo; me acuerdo porque cuando pedíamos ir al baño doblábamos en una curva como esa que vimos recién por donde nos llevaba el milico» y agrega «del otro lado en el mismo lugar había muchas mas personas y por esa escalera -señala- nos bajaban al sótano donde nos torturaban con todos los métodos que se les ocurra. Yo era el número 857 aquí adentro», rememora.
En tanto, la recorrida transcurre y un grupo de turistas llegan acompañados por uno de los pocos guías que quedan a causa de los recortes de personal ya descriptos. Es Eduardo, quizás, el mejor guía en ese momento y en ese lugar por ser una voz que trae los recuerdos del horror en carne propia y desde la historia misma.
La asfixia presupuestaria
El sitio de la memoria donde funcionó el campo de exterminio de la ESMA está condenado a una asfixia económica decidida por un gobierno al que no le interesa recorrer esa dolorosa historia de la Argentina. Esa asfixia que también en su momento puso en marcha otro gobierno negacionista como fue el de la administración de Mauricio Macri.
«El lugar está abandonado» habla sin medias tintas Octavio «Pilo» Rampoldi delegado de ATE y trabajador del Archivo Nacional de la Memoria. El sindicalista relata amargamente lo que ocurre en los sitios de la memoria.
«La indiscriminada poda de la planta de trabajadores y la asfixia económica tienden a dejar caer todo abajo» dice «Pilo» Rampoldi consultado por «..Y Ahora Que..» y agrega: «cuando al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos le sacaron el nombre de Derechos Humanos todo quedó más que claro del panorama que se venia».
Rampoldi que también es delegado en la junta interna del Ministerio de Justicia subraya que «no sólo en el predio de la Ex ESMA se evidencia el abandono sino que también ocurre lo mismo en los otros sitios de la memoria como Orletti, Olimpo, El Atletico, por citar algunos».
Pese a un fallo dictado en 2025 por el juez Ariel Lijo que ordenó al gobierno de Milei adoptar las medidas necesarias para la preservación del sitio de la Ex ESMA, el lugar está en evidente deterioro. Solo alcanza con recorrerlo para comprobarlo.
El delegado de ATE señala finalmente que «la sensación de abandono que vemos en los distintos sitios de la Memoria es grave. El actual gobierno echó más del 70% de la planta de trabajadores de lo que era antes Secretaria de DDHH y a la que hoy le bajaron el rango a Subsecretaria».
«En 2023 éramos más de 1.000 trabajadores y hoy quedamos reducidos a unos 400» subraya Rampoldi que trabaja en el Archivo Nacional de la Memoria «donde el techo está destruido y cada vez que llueve se nos inunda», advierte.
Por su parte Flavia Fernández Brozzi trabajadora echada en 2025 y reincorporada tras fallo judicial en febrero pasado a la Secretaria (hoy Subsecretaria) de Derechos Humanos resume la situación de los sitos de la memoria como «un desmantelamiento que no nos sorprende porque es ejecutado por un gobierno que reivindica el terrorismo de Estado, que niega los 30.000 y que quiere enterrar la Memoria, la Verdad y la Justicia».
«No toda derrota es definitiva, ni toda victoria tampoco lo es. Estamos seguros que esto va a pasar y lograremos recuperar los que nos están quitando. Seguiremos trabajando por la Verdad, la Memoria y la Justicia, esa instancia que abrió Néstor Kirchner y por la que antes trabajaron las Madres, las Abuelas, los Hijos, los sobrevivientes y muchos de nosotros como militantes de esa causa» subraya Flavia que además es abogada y querellante en los juicios de lesa humanidad