Organismos públicos, de la sociedad civil y especialistas en atención de casos de ludopatía, como la psicóloga Débora Blanca, coinciden en afirmar que el Mundial de Fútbol dejará un tendal entre los ludópatas. En los jóvenes en particular y en personas bajo abstinencia. El problema no es el fútbol sino la metralla de publicidad de casinos y apuestas online.
Para la psicóloga especializada en ludopatía y directora de Lazos en Juego Débora Blanca, “el Mundial va a dejar un tendal de ludópatas. Además, deben estar sucediendo recaídas de pacientes ludópatas que estaban logrando una abstinencia pero les resulta muy difícil mirar un partido si todo el tiempo los ametrallan con publicidades de casinos. Yo creo que aumentó el problema porque, en este Mundial, la publicidad de juegos online es mucho más agresiva que para el Mundial de Qatar.
En diálogo con Y ahora qué? la profesionalconsideró que “este es el Mundial de las apuestas”.
–¿Por qué lo considera así?
–Blanca: El apodo lo parió el cuerpo social que ve que le llegan publicidades e informes relacionados, aunque su algoritmo no tendría por qué hacerlo en relación a esta temática. No es de extrañar que en el País-Casino (por Estados Unidos) el Mundial lo sea también, y como los tiempos urgen y las críticas y las denuncias abundan, los que cranean cómo seguir metiéndose en la vida de las familias argentinas sacaron una publicidad en la que apelan a la responsabilidad del propio jugador pero mostrando la hilacha con el «también» del slogan.
–¿Se refiere a la publicidad en la que aparece Maradona?
–Blanca: Claro. En la parte 1 el Diego Inteligencia artificial dice «Acá se juega con pelotas». Mensaje que se prestaba, mirándolo con muuuuuuy buenos ojos, a la confusión respecto del «dónde». Es decir ¿los jugadores de la selección juegan con pelotas, o quienes apuestan en dicho casino lo hacen? Yo, que carezco de esos muuuuy buenos ojos para algunas cosas, entendí que se trataba del cinismo de armar un mensaje que otorga una decisión corajuda al acto de apostar. Y lo bueno es que ellos mismos lo confirmaron con el slogan de la parte 2 cuando dicen que “saber parar es también tener pelotas». ¿O sea que los miles y miles de pibes que en todo nuestro país no están pudiendo parar de hacer click en los casinos, de endeudarse, y de los padres que están pagando deudas enormes, todo eso ocurre porque no tienen pelotas para parar y poner un límite?
–O sea que el responsable es el sujeto y su supuesta falta de coraje.
–Blanca: Parece un chiste, pero no lo es. En un mundo que te impide parar porque impone más, ¿el culpable es el sujeto y su falta de coraje? En todo caso es el Estado quien no está mostrando las pelotas de meterse a prohibir y regular lo que debiera prohibir y regular. Mientras tanto, no perdamos de vista que el sujeto es responsable pero no culpable, que enfermarse de ludopatía no es un acto de falta de coraje o de no tener pelotas, y que hasta que el Estado aparezca cuidando nuestra salud y nuestra alegría, tendremos que hacerlo entre nosotros.
—¿Qué ejemplo podría darme de alguna barbaridad con la que se haya encontrado en términos del juego ahora?
–Blanca: Las principales barbaridades, como resultado de esta marea ludópata son la enorme cantidad de familias que se están endeudando por las apuestas con cifras que les llevará años pagar. Y, en paralelo, que no se esté haciendo nada.
–¿Hay mucha deuda contraída por jóvenes?
–Blanca: En los últimos cuatro años llegan muchos chicos a tratamiento por las deudas que contraen y que sus padres tienen que pagar.
–¿Y cómo podría frenarse eso?
–Blanca: Hablando del tema. Los padres tienen que estar alertados y hablar de las apuestas como se habla del alcohol y el porro. Las apuestas tendrían que estar incorporadas al listado de temas de riesgo. Tienen que estar atentos a las billeteras virtuales, ver cuánto se les transfiere a los chicos, qué movimientos de dinero tienen, hablar con los pibes sobre las apuestas, de los riesgos que tienen, escucharlos, preguntarles, estar atentos, ver a quiénes siguen en las redes. Y también es cierto que los padres solos no pueden hacer magia porque el mundo está bastante hostil y sin una legislación que acompañe no pueden hacer mucho.
–Así como los padres pueden descubrir si un hijo consume, ¿cómo pueden detectar que están vinculados al juego?
–Blanca:La mayoría de los menores de 18 apuestan en lo ilegal porque es mucho más sencillo. En un casino legal se les hace un poco más difícil. En un casino ilegal es súper fácil porque es por WhatsApp. Hay un cajero al que le transfieren guita desde su billetera virtual y listo. A los padres les va a saltar porque habrá una deuda económica, faltan objetos en la casa, o porque usó la tarjeta de alguno de los padres para pagar y esto termina de detonar el problema. Y también porque verán a su hijo distinto, preocupado, irascible, mucho más encerrado en sí mismo, con bajo rendimiento académico, puede dejar de salir con sus amigos o abandona un entrenamiento deportivo. En realidad, esta adicción tiene más o menos el mismo recorrido que lo que ocurre cuando hay consumo de sustancias, solo que acá es más complejo porque no hay un cuerpo que delate ese consumo.
–Mencione, por favor, algún ejemplo de campaña que combata el juego en menores de edad.
–Blanca: España es un buen ejemplo. Allí se logró que impacte mucho menos porque hay una regulación con la que, por ejemplo, el Estado prohibió los bonos de bienvenida, no se permiten las publicidades de casinos en horarios diurnos (solo en la franja de la madrugada) o no hay deportistas de elite haciendo publicidades. Acá estamos en las antípodas. Les costó mucho porque los interesados en prolongar el juego acusaban que estaban yendo contra la libertad de la industria, pero finalmente con la presión de ludópatas en recuperación, familias, profesionales, etc., se logró. Acá, hace un mes y medio, en pleno escándalo de Adorni y a duras penas, el Gobierno propuso, meterse con el juego ilegal cuando hace dos años se presentó un proyecto de Ley nacional de ludopatía muy interesante que obtuvo media sanción, pero el año pasado quedó cajoneado.
La deuda no es un juego
El riesgo de endeudarse puede terminar siendo una amenaza para toda la familia porque puede terminar en extorsiones al entorno familiar o social de los pibes. Ese riesgo no se limita al plano económico y puede generar violencia, abuso
o manipulaciones emocionales que atentan contra la dignidad y la integridad personal de los involucrados.
El reporte de UNICEF advierte que “las personas adultas pueden aprovecharse de este período de construcción de la identidad y de la vulnerabilidad emocional propia de la adolescencia, y que en algunas ocasiones puede afectar su capacidad de tomar decisiones adecuadas; que incluso pueden ser peligrosas o irreversibles ya que muchas veces son tomadas en soledad y sin las herramientas necesarias para afrontarlas y pedir ayuda. Este tipo de explotación, que se camuflan bajo una aparente ‘ayuda financiera’ se agrava cuando el entorno no ofrece contención, ni alternativas claras de acompañamiento y prevención”.
El juego del Gobierno
El Gobierno nacional presentó en el Senado un proyecto de ley para combatir el juego online ilegal y prevenir la ludopatía. Sin embargo, ya existía -como lo mencionó Blanca- un proyecto que llegó a tener media sanción en y que no fue tratado en el Senado.
Los objetivos del nuevo proyecto son “erradicar la explotación de juegos de azar en línea no autorizados, así como su publicidad, promoción y difusión”; establecer que la prevención del juego patológico es una política de salud pública; y “prohibir el acceso y uso de juegos de azar en línea a los menores de edad”.
Mientras que el proyecto que había tenido media sanción en Diputados regulaba a todos los operadores (legales e ilegales), el del Ejecutivo apunta solo a los ilegales y deja a los legales bajo control provincial.
Y el Gobierno nacional no puede darse por desentendido porque un estudio de UNICEF y del propio Ministerio de Capital Humano advirtió, en 2025, que “por primera vez, existe un ingreso masivo de adolescentes a los juegos de azar”.
Para poner el problema en dimensión, determinaron que “1 de cada 4 adolescentes entre 12 y 17 años realizó apuestas online alguna vez, y 6 de cada 10 chicos aseguraron que conocen a alguien que apostó dinero de manera virtual. Además, un 47% dijo conocer plataformas y aplicaciones de apuestas online. Y cuando se les consultó por las motivaciones que tienen para apostar en línea, 1 de cada 2 jóvenes (50%) afirmaron hacerlo para ganar plata, y 3 de cada 10 (33%) por diversión o entretenimiento.
Hay un tuit del diputado Maximiliano Ferraro (CC-ARI), muy oportuno para entender dónde estamos parados: “el Gobierno manda un proyecto de ley con el título de ‘prevención de la ludopatía’, pero lo único que hace es proteger el negocio del juego en línea”. Y agregó: “Sólo persiguen y sancionan el juego ilegal. Parece que la única adicción que preocupa es la de quien se gasta la plata fuera del negocio habilitado por el Estado”.
Será cuestión de estar atentos a la próxima jugada.