El lunes pasado comenzaron a regir impuestos para las importaciones brasileñas, y la mayoría culpa al candidato bolsonarista. El Presidente, rápido, lanzó una campaña de soberanía para contrastar con el ultraderechista.
Este lunes 20 comenzaron a regir las nuevas tarifas de importación de productos brasileños en Estados Unidos, un 25% extra en una larga lista de ítems. Donald Trump dejó afuera el jugo de naranja, el café y las piezas de aviación, “porque las necesitamos”. El trámite esta vez no fue por decreto, como el año pasado, ya que su Corte Suprema falló que sus poderes no llegan a eso. Le tomó meses de trámites, pero llegó.
Flavio Bolsonaro lo hizo
No es el fin del mundo, porque el presidente Lula da Silva diversificó los mercados de exportación, una oportuna apertura de paraguas. En las vísperas del tarifazo, recibió a los sectores afectados y recibió un mensaje, que no aplique la Ley de Reciprocidad, que no le ponga sus tarifas a los norteamericanos, porque sería peor. Los industriales le pidieron más créditos y que ataje la importación de Asia. El vicepresidente Gerardo Alckmin anunció que, por ahora, no habrá reciprocidad.
Ese porcentaje es, según los especialistas de Global Trade Alert, la segunda más alta del momento, sólo superado por lo que paga China, Pero el impacto no va a ser tan malo como se temía al principio. Según los economistas del Banco Itaú, Brasil ya se cubrió diversificando y puede compensar con otros mercados. El temor es por el sector industrial, que perdió peso relativo.
El Instituto de Estudios para el Desarrollo Industrial anunció que Brasil cayó al puesto 69 en el ranking de las noventa mayores economías industriales. Quedó en el tercio con peor desempeño.
Como se vota el 4 de octubre, el gobierno no perdió el tiempo en refregarle el cipayismo a Flavio Bolsonaro. Ya está instalado que todo esto es producto de su pedido y del lobby de su hermano Eduardo, que acaba de recibir la tarjeta verde que lo hace residente legal en Estados Unidos.
El chiste es que las sanciones de Trump son un “tariflavio” y el PT lanzó la campaña “Brasil no se entrega” el mismo lunes de sanciones. Según Eden Valadares, secretario de comunicaciones del partido, la idea es “mostrar de forma simple y directa que la defensa de la soberanía entra en el cotidiano de todos. Está en la protección del empleo y la industria, del Pix y las tierras raras”. Es astuto, porque una encuesta de Genial/Quaest muestra que la mayoría culpa al hijo del encarcelado ex presidente Jair Bolsonaro. Un 51% defendió la actitud de Lula, apenas un 30 la de Flavio.
Convenciones
La campaña electoral es, en rigor, pre-campaña porque hasta el 5 de agosto se realizan las convenciones partidarias para proclamar oficialmente fórmulas y plataforma.
La mala imagen de Flavio no es el único de sus problemas: el hijo y heredero no puede unificar a la derecha tras su nombre, como hizo su papá.
El Plan B del bolsonarismo es, si no ganan la presidencia, tener un fuerte bloque en el Senado. Esto serviría para hacerle la vida imposible a Lula en su cuarto mandato.
Es una venganza explícita por la dura condena a papá Jair y sus socios ministeriales y militares en la intentona de golpe. Pero no está ocurriendo, porque los socios se le retoban a Flavio y presentan fórmulas propias, sobre todo en los estados más importantes.
El último en declarar su independencia fue Ciro Nogueira, el poderoso presidente del Partido Popular, que avisó que va por la suya. Lo de Nogueira es por partida doble, porque el PP tiene una “federación” con el partido Unión Brasil. El problema no es sólo a futuro, ya que Flavio y los suyos yendo solitos equivale a menos espacio en radio y televisión en la campaña. Si el bolsonarista no logra revertir la situación, va a tener un 20% menos de minutos que Lula.
Flavio no es una persona sutil, y está tratando de levantar cabeza endureciendo su discurso, a ver si cuela. En un encuentro con embajadores, les pidió abiertamente que manden observadores electorales porque espera que le hagan fraude. ¿Cómo? Con las famosas maquinitas para votar venezolanas, exactamente lo que dijo su papá hace cuatro años y que nadie le creyó. Salió tan mal que Flavio se disculpó y aclaró que “no cuestiono el sistema electoral brasileño”.
La Corte Suprema, en la persona del juez Alexandre de Moraes -que condujo el caso contra papá y le tiró 27 años de prisión por la cabeza- le volvió a aguar la fiesta. Resulta que nuestro presidente Javier Milei es invitado de honor en la convención partidaria de este sábado 25 en San Pablo. Parte de la gira era visitar a Jair en su prisión domiciliaria en Brasilia, pero De Moraes se lo prohibió absolutamente. Flavio dijo que eso era mantener a su papá “en cautiverio”, medio que obvio porque es un preso condenado. Para compensar, Tarcisio de Freitas, gobernador paulista, promete recibir al argentino con un “homenaje” en el Palacio Bandeirantes, sede del gobierno estadual.
Por su lado, Lula está energizado. Con los aranceles hechos realidad, desafió al canciller norteamericano Marco Rubio a sincerarse “y abrir un comité de campaña para Flavio”. Es una linda subida de tono, un “Braden o Perón” en gestación. Lula está estudiando, además, no participar de los debates entre candidatos presidenciales, algo que genera polémica en su equipo de campaña. Según la ley, los debates tienen que ser emitidos en vivo por las cadenas de aire con candidatos cuyos partidos tengan al menos cinco representantes en el Congreso. La fragmentación parlamentaria es tal que apenas cuatro nombres aparecen en el podio, con lo que Lula se encontraría entre tres derechistas, más o menos extremos, pero derechistas. Es arriesgarse al fuego cruzado, pero es tentador cruzar en vivo a Flavio y mostrar la diferencia de altura política entre el heredero y el estadista.
Mientras se debate el tema, ya se supo que Lula va a priorizar el Nordeste, donde juega de local. El PT gobierna en cinco estados y tiene buenos números electorales en otros cinco. El presidente va a ir a convenciones locales, sobre todo para ayudar al bahiano Jerónimo Rodrigues y al cearense Elmano de Freitas a presentarse a la reelección.
El partido ya anunció actos y apariciones importantes también en los tres mayores colegios electorales, San Pablo, Minas Gerais y Rio de Janeiro. Va a hacer falta esta gira, sobre todo en San Pablo, donde el gobernador Tarcisio le lleva 16 puntos al candidato del gobierno, el ex ministro de Economía Fernando Haddad. El problema es que así, Freitas le ganaría a Haddad en primera vuelta y se perdería el efecto de arrastre en la segunda vuelta, que lleva votos a la presidencial. Tarcisio acaba de tener un sapo feo de tragar cuando se publicó una foto suya de julio de 2024 usando la gorrita roja de MAGA y muy sonriente. El tarifazo hace que la foto sea un regalo para el PT, de radioactiva nomás.
Pero no todas son rositas para Lula, diría un español. La Justicia Electoral acaba de publicar un estudio que muestra que la abstención no para de crecer en Brasil y ya llegó al 20%. El problema es que el perfil social de los que no van a votar es similar al de los que votan por el PT, con lo que Lula sería lesado por esta tendencia. A la vez, para compensar, las mujeres votan más que los hombres, y Lula tiene mucho mejor imagen entre ellas que el machirulo Flavio.
China
Como se dijo, Brasil sobrevivió bien a las megatarifas del 50% impuestas por el Naranja el año pasado. Lo hizo diversificando exportaciones, lo que en buen romance significa vendiendo más a los chinos. El abrazo oriental no es gratuito, como demuestra un número impresionante que publicó la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores: China prácticamente duplicó las exportaciones de coches a Brasil. En los primeros seis meses de este año, vendieron 140.800 coches, contra 71.000 del mismo semestre del año pasado. Lo mismo ocurrió con las montadoras chinas que fabrican en suelo brasileño, como GWM y BYD, que duplicaron su producción y ventas. BYD hasta hizo una campaña publicitaria festejando sus cien mil unidades fabricadas en el país.
El gran atractivo chino fueron los modelos eléctricos a precios accesibles, comparables a los de un auto convencional. Es tal la diferencia de precios entre las chinas y las demás marcas, que las montadoras europeas y norteamericanas tuvieron que bajar sus precios de vidriera, lo que arrastró a una baja general del precio de los usados.
Todo esto suena al famoso círculo virtuoso que predican capitalistas salvajes como nuestro Milei. ¿Por qué no pasa en Argentina? Cierto, porque Milei no negocia con comunistas…
Incendios
Gracias a una sequía terrible, el 2024 fue el año de peores incendios forestales en Brasil, deliberados o no. En ese año se esfumaron 302.000 kilómetros de bosques nativos, sobre todo en la Amazonia. La cosa mejoró, y 2025 registró una pérdida de 127.000 kilómetros cuadrados, un 58% menos.
Buena parte de la diferencia la hizo el clima, y la actitud dura del gobierno de Lula.