Peor que el escándalo de los audios de Diego Spagnuolo, es para el Gobierno de Javier Milei haber quebrado “su promesa de cambio” contra lo que calificaba de “la casta”, afirma Julieta Waisgold, consultora en comunicación política. Los libertaristas se metieron en un terreno arenoso, de igual modo que el opositor peronismo afronta también “otra «situación compleja”, en lo interno y “de cara la gente”, con difícil pronóstico para ambas fuerzas políticas.
Perder las elecciones causaría un ruido de vidrios rotos y crisis en la oposición peronista. Pero el oficialismo tampoco saldría ileso de una derrota que podría echar más sombras en la relación con sus aliados y puntales en los mercados y corporaciones. Julieta Waisgold, una abogada especialista en discurso político y construcción narrativa, subraya que la la imagen de Milei “estaba en caída” y que LLA puede perder desilusionados electores del núcleo “no tan duro”, lo que refuerza el “protagonismo central” de quienes “no van ir a votar”. Aquí el diálogo con Y ahora qué?
–Vamos directo al punto: ¿estás de acuerdo en que un sector de la ciudadanía, a cambio de que no le muevan la estantería inflacionaria, es capaz de comportarse de modo conservador y respaldar al mileísmo a pesar de los casos de corrupción?
–Acerca del peso de lo económico en la opinión pública y de las perspectivas electorales, antes del escándalo de los audios con Diego Spagnuolo, el Gobierno ya estaba en todas las encuestas en caída. Esta vez, a diferencia de otras oportunidades en los que hubo consenso en todos los encuestadores, se veían las imágenes de Milei cayendo. Cito el caso de la criptomoneda $Libra, en febrero. El primer traspié grande, respecto del contrato inicial de que iba a cambiar todo. Empezó a resbalar. O también cuando fue la cena de los ‘héroes’, como los denominó Milei, que votaron contra el aumento a los jubilados, en septiembre. O la gran manifestación que hubo en las calles, en abril del año pasado por el recorte al presupuesto universitario.
–Todos ellos momentos de debilidad del mileísmo.
–Momentos en donde la imagen o la movilización pública, mostraron que estaba pasando algo en la calle en relación al Gobierno. Pero en estos últimos dos meses no se registra igual, más allá de que ahora está el tema de la denuncia en la Agencia de Discapacidad. Un tema fuerte que también va contra el núcleo de algunas ideas del propio electorado de Milei.
–Entonces, ¿no es tanto aplicar la consabida fórmula de triunfo ‘es la economía, estúpido’ o ‘es la política, estúpido’ sino que hay otro punto de quiebre?
–Es que empieza a verse cierto malestar e incertidumbre, también, con la cuestión económica. Diría que, como siempre, el tema económico es un factor de peso en la decisión del voto. Pero en la decisión no hay un solo motivo de definición. Sí digo que tiene peso lo económico. Pero, por otra parte, la mirada respecto a este punto, en relación al Gobierno de Milei, también está cambiando. Por lo menos es lo que se ve en los registros de los últimos meses.
–¿Compartís la idea de que el votante argentino tiene una baja consideración de las cuestiones de corrupción y que le teme a ser afectado por un temblor socioeconómico y político?
–En general, el tema corrupción está más alejado de la agenda cotidiana de la gente. De todos modos, está la llegada de la Alianza al poder en 1999, que viene, en parte, de la mano de una agenda anticorrupción. Era una agenda de peso para la Alianza en su momento ¿Y por qué traigo a colación ese caso? Porque justamente, de hecho, una de las caídas que registraron todas las encuestadoras en opinión pública fue el caso $Libra. Es otro de sus Talones de Aquiles junto con los audios sobre el tema discapacidad.
–¿Cuánto impactan los audios y el expediente judicial? Investigaciones que parecen ‘avanzar’ ahora más a fondo que la Libertad que pregona Milei.
–No tengo datos, pero por lo que se está viendo públicamente, también está repercutiendo el caso de los audios en la opinión pública. Y esto no es solo porque es un tema de corrupción. También tiene que ver con una de las principales promesas del contrato electoral que hace Milei. Contrato que no es la lucha contra la corrupción, a diferencia de la Alianza de finales del siglo XX. No tiene la reacción narrativa que se podría esperar.
–A la luz de este enfoque ¿en qué radicaba el compromiso de MIlei y la Libertad Avanza?
–En la promesa de cambio. De un cambio radical. Un cambio que va contra la casta. Y dentro de la casta está incluida la corrupción y otros factores. Entonces el caso de los audios, en algún modo, va más allá de la corrupción. Hiere uno de los fundamentos del contrato electoral de Milei. Y todavía más que el caso $Libra. Eso ocurre porque es hasta más tangible que el anterior. Todo lo que está pasando es de cara a la gente.
–Incursionemos en la primera elección de alto valor estratégico, la del 7S ¿Estás de acuerdo en que un triunfo del peronismo, por una diferencia apreciable, puede ensombrecer al Gobierno en camino al 26O?
–Coincido con el planteo que hacés en líneas generales. Creo que una diferencia grande a favor del peronismo, deja el Gobierno en una posición más compleja.
–¿Y si la diferencia es mínima o casi un empate?
–Si se acortara la diferencia o si el resultado fuera un empate técnico, la lectura es más diversa. También creo que tenemos que esperar un poquito. Sobre todo para evaluar lo que puede pasar en las elecciones de octubre. Eso porque se está moviendo mucho el panorama con todo el escándalo de los audios y analizar qué efecto puede generar el escándalo.
–¿Puede impactar entre los que respaldan al mileísmo?
–Puede ser que impacte en parte del núcleo no tan duro. Gente que votó a Milei y que, en algún punto, se siente que le llega este tema de los audios. Y lo que podría hacer, en realidad, es no ir a votar. No es que va a volcar su voto a favor del peronismo, sino que no va a votar. Entonces, por ahí, nos encontramos con un escenario en donde hay una baja de participación más grande. O alguna otra forma de expresión diferente de descontento. Así que creo que justo es en estas horas cuando todo se está moviendo. Tenemos que esperar un poco para ver cómo sigue el panorama.
–Otro posible escenario sería una derrota del peronismo. ¿No sería factible esperar un fuerte ruido a vidrios rotos, a crisis, en particular entre sectores hoy unidos por el espanto, como escribió en un poema Jorge Luis Borges?
–Creo que lo central de este escenario electoral es que es un momento arenoso. Es un momento en donde los protagonistas de las elecciones que venimos teniendo no son ninguno de los partidos. El protagonista central es la cantidad de gente que no fue a votar. Y esta es una nota clave para entender la elección. Inclusive será algo más clave que las posiciones que ocupen los propios partidos.
–El tan mentado ausentismo por indiferencia o enojo.
–Es la primera vez que ocurre algo así, con estos números, en este siglo. Es un dato muy llamativo. Quiere decir algo. Necesita ser interpretado, incluso más que el resto de las cosas. Creo que lo que pase en septiembre, en el 7S, como en octubre, en el 26O, va a tener que ver con las consecuencias para el Gobierno, en la opinión pública, del caso de los audios. Pero así como el Gobierno está en una situación compleja, el peronismo también está en otro tipo de situación compleja. No solo de cara al adentro, a la interna, sino de cara a la gente.
–¿En qué sentido sería compleja para la oposición peronista?
–No porque no tenga votantes, porque tiene votantes, sino porque está reconstruyendo, está dirimiendo el rumbo de la representación. En estas arenas tan movedizas para la política. Creo que la nota va a ser, probablemente, que los resultados sean no tan esperados. Creo también que si las diferencias entre el oficialismo y la oposición son cortas va a haber muchas lecturas posibles.