¿Y ahora qué?

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Primero los discapacitados, y ahora las cardiopatías congénitas

El Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC) fue desmantelado con el despido de tres médicos coordinadores y la renuncia de los otros cuatro, y todos denunciaron “la crítica situación”. El Ministerio de Salud de la Nación aseguró que “el servicio está garantizado”. La Federación Argentina de Cardiología (FAC) expresó su “preocupación”. En Argentina unos 4.000 niños requieren algún tipo de cirugía por esta problemática en su primer año de vida.

Como con el tema de las personas con discapacidad -en particular las infancias-, la reticencia a la entrega de medicación oncológica y los conflictos salariales del Hospital Garrahan, ahora -a través del Ministerio de Salud- el Gobierno decidió desmantelar el equipo médico de coordinación del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas. Y aunque a través de un comunicado aseguraron que “el servicio está garantizado” al trasladar dicha coordinación al Hospital Garrahan, allí nadie se da por enterado formalmente -hasta el cierre de esta nota- y vuelven a exponer un inusitado grado de violencia contra la infancia desde el Estado nacional.

El programa fue creado en 2008 por el Ministerio de Salud, en el marco del Plan de Resolución de Cirugías Cardiovasculares Pediátricas en Lista de Espera. Desde entonces, se consolidó como un emprendimiento federal que articuló hospitales de todo el país para garantizar el acceso equitativo a la atención de niños y adultos con cardiopatías congénitas. En 2022, el Congreso sancionó la Ley N.º 27.713, que le otorgó rango legal y lo convirtió en una política de Estado, asegurando la detección, tratamiento y seguimiento de estas patologías en todas las etapas de la vida. Y en el año 2023 se reglamentó la Ley reforzando la obligación del Estado de garantizar la continuidad del PNCC.

Con 15 centros categorizados según diferentes niveles de complejidad, los siete coordinadores médicos (uno por cada día de la semana junto a un personal administrativo, los 365 días del año) recibían los casos desde cualquier provincia a través del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SIISA), evaluaban la gravedad del paciente y buscaban la institución hospitalaria más adecuada para su atención.

Esto es lo que los profesionales denuncian que ya no funciona más. La versión del ministerio que conduce Mario Lugones es que “el programa continúa operativo a través del equipo administrativo activo y con la coordinación médica del Hospital Garrahan, garantizando la articulación con los centros de alta complejidad de todo el país”.  La Federación Argentina de Cardiología (FAC) aseguró que estas desvinculaciones “atentan con la continuidad del equipo técnico del programa y la pérdida de la experiencia acumulada durante estos años”, y Ana Speranza, creadora del Programa desde la Dirección de Salud Perinatal y Adolescencia del Ministerio de Salud de la Nación, dijo a Y ahora qué? que en “el Ministerio no deben de tener idea acerca del funcionamiento del Programa porque no era un call center donde recibían llamadas. Había un gran trabajo médico en cada derivación”.

Tres despidos, cuatro renuncias

El tema se destapó con la denuncia difundida a través de un comunicado de los siete médicos coordinadores del PNCC dirigido a todos los especialistas en cardiopatías a nivel nacional. En el texto reportaron que “ante el requerimiento de la Dra. Mercedes Ibero, Directora Nacional de Redes, de proceder al despido de tres médicos fundamentales de nuestro equipo, hemos tomado la decisión de presentar nuestra dimisión en conjunto”.

Y consideraron su acción “no como un acto de abandono, sino de resistencia ante el vaciamiento de una política de Estado que ha garantizado el derecho a la salud de miles de argentinos. El PNCC fue diseñado para centralizar, diagnosticar y tratar cardiopatías congénitas que, sin una intervención estatal coordinada, condenarían a la desprotección a los sectores más vulnerables”, explicaron.

Entre las consecuencias directas de la “desarticulación” del equipo evaluaron “riesgos directos e inmediatos” como el “aumento de la mortalidad infantil y adulta”; la “ruptura de la Red Federal al perderse el nexo de derivación entre provincias y centros de alta complejidad, generando desigualdad y federalizando la desatención y el debilitamiento del Centro Coordinador de Derivaciones, centro que funciona las 24 horas, los 7 días de la semana, los 365 días del año, garantizando traslados urgentes y acceso equitativo a tratamientos complejos”. 

Por lo tanto, agregaron que “no existen condiciones técnicas ni éticas para continuar bajo una gestión que prioriza el recorte por sobre la vida de los pacientes. El compromiso con nuestros pacientes sigue intacto, y es precisamente por ellos que no podemos ser cómplices de la degradación de este programa”.

Por último, convocaron a mantenerse “unidos en defensa de un derecho esencial: el acceso equitativo y garantizado a la salud cardiovascular en todas las etapas de la vida”.

Los integrantes del Equipo Médico del Centro Coordinador de Cardiopatías Congénitas son Willy Conejeros, Paula Campana, Carlos Fernando Rosental, Silvina Rosellot, Mariana Fernández, Tomas Schwaller y María Eugenia Olivetti. Y ahora qué? se comunicó con algunos de ellos, pero prefirieron no emitir ninguna declaración individual exponiendo, una vez más, cierto temor a eventuales represalias.

Salud: “información falsa”

La celeridad y ampliación geométrica del hecho desde las redes sociales aceleró una respuesta del Ministerio de Salud a través de su cuenta de X donde tildó de “falsa” la desarticulación del Programa.

Bajo el título “El Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas está garantizado”, la gente del ministro Mario Lugones catalogó el hecho como “un burdo intento de diseminar información falsa”, y reportaron que el Programa “sigue funcionando”.

Luego explicaron que “durante 2025, el programa contaba con 13 personas y registró un promedio de 7,4 llamados diarios. Es decir, tenía un exceso de personal para esa cantidad de trabajo. Frente a este escenario, el Ministerio de Salud resolvió reorganizar y optimizar su funcionamiento, sin afectar la atención. La respuesta del personal desafectado fue intentar vaciar el programa, renunciando en bloque”.

Lo que no explicaron es que el equipo estaba compuesto por siete administrativos y siete médicos, y que los desafectados originales eran médicos, los profesionales responsables de las derivaciones que no puede decidir el personal administrativo.

Y agregaron que “el programa continúa operativo a través del equipo administrativo activo y con la coordinación médica del Hospital Garrahan, garantizando la articulación con los centros de alta complejidad de todo el país. El compromiso del Ministerio es inequívoco: no se interrumpe la atención, no se abandona a los pacientes y no se tolera la desinformación. Se trabaja con responsabilidad, eficiencia y con un único objetivo: cuidar a los bebés y acompañar a sus familias”.

Al cierre de esta nota, personal del Hospital Garrahan informó a Y ahora qué? que no estaban oficialmente informados de que absorbían las funciones profesionales del equipo coordinador del PNCC.

La respuesta

Algunos integrantes del exequipo coordinador aceptaron dialogar con Y ahora qué? luego del tuit del Ministerio de Salud porque lo consideraron “sesgado, falta a la verdad y es de un desconocimiento técnico alarmante, o tiene una omisión malintencionada”.

“Nuestra labor no se limita a recibir notificaciones, sino que abarca procesos de atención de situaciones de pacientes críticos”, explicaron, y detallaron sus tareas:

-Gestión de Crisis y Operatividad: Realizamos las reasignaciones de emergencias y de centros quirúrgicos cuando el centro tratante perdía capacidad operativa. Sin nuestra intervención, esos pacientes quedaban sin respuesta.

-Alta Complejidad y Autorizaciones: Gestionamos asignaciones por excepción, autorizaciones de prestaciones complementarias y de cateterismos diagnósticos y terapéuticos que requieren criterio médico especializado, no administrativo.

-Seguimiento Perinatal Crítico: Articulamos con la Red Perinatal para la derivación de embarazadas con cardiopatías fetales complejas, además de ocuparnos de derivaciones sin diagnóstico (por sospecha) que requerían seguimiento inmediato.

-Soporte de Decisiones: Sostenemos ateneos y videoconferencias para definir conductas en pacientes críticos (ductus en prematuros, bajo peso y cardiopatías complejas) que no permitían traslado.

-Responsabilidad Legal y Auditoría: Respondemos oficios judiciales, elaboramos informes técnicos y realizamos auditorías permanentes.

Luego de detallar sus funciones y confirmar que no eran “un call center”, consideraron “inadmisible que se pretenda instalar que saboteamos nuestro propio trabajo. No se puede medir en ‘notificaciones’ una estructura que funciona como el corazón de la red de alta complejidad”.

“Reducir nuestra labor a una estadística mal calculada es, en última instancia, abandonar al paciente cardiópata crítico. Por último, el Ministerio nos desvinculó no renovando los contratos y con la leyenda: ‘no formarán parte de proyecto de este Ministerio en el periodo 2026’”.

El apoyo de la Federación Cardiológica Argentina

Inmediatamente de conocido el hecho, la Federación Cardiológica Argentina (FAC) expresó su preocupación por las desvinculaciones de profesionales especializados porque “atenta contra la continuidad del equipo técnico del programa” y provoca “una pérdida de la experiencia acumulada”.

Y ahora qué? dialogó con el presidente de la FAC, Diego Echazarreta:

–El lunes el Ministerio emitió un comunicado en el que afirman que el servicio está garantizado y que continuará operativo a través de un equipo administrativo del Hospital Garrahan.

Echazarreta: El problema es que programa estaba financiado a nivel nacional e internacional con un crédito del BID, que implicaba el equipamiento de centros en las provincias argentinas con ecocardiógrafos, otros equipos más complejos, bombas centrífugas para operaciones, etc, No era solamente un mecanismo de derivación sino, también, -por ejemplo- formaba recursos humanos en provincias y municipios. Es extraño que desarticulen y desafecten a los siete coordinadores porque los resultados han sido exitosos. La lista de espera se redujo a cero y la sobrevida de los pacientes se alargó muchísimo. Usualmente, se mete mano en programas que funcionan mal, pero no en los que funcionan bien.

–¿Usted coincide con que el programa no era un call center?

Echazarreta: El sistema global de salud argentino está muy fragmentado, no solo entre el público, privado, seguridad social y prepagas, también dentro del propio sistema público porque hay hospitales nacionales, provinciales -como los 88 bonaerenses-, municipales, los de la Ciudad de Buenos Aires, más los de otras provincias… coordinar eso, no es solamente derivarlos, o recibir y hacer llamados. Armar esa red requiere que los profesionales más especializados tengan referentes en cada lugar, que cada centro de salud tenga especialistas en cardiopatías congénitas, que son cardiólogos dedicados a una especialidad en desarrollo desde hace 10 o 15 años en todo el mundo. Y eso es un trabajo que no se ve. Por eso digo que no es solamente una derivación de pacientes. Es muy loco lo que está pasando.

Speranza: “no tienen idea de lo que se hace”

La médica pediatra y creadora del PNCC desde la Dirección de Salud Perinatal y Adolescencia del Ministerio de Salud de la Nación, Ana Speranza, no sale de su asombro y aseguró a Y ahora qué? que “era el programa que mejor funcionaba en el país para resolver la patología cardiológica infantil, intraútero o después de que el bebé naciera. No se entiende lo que hicieron”.

También recurre a la imagen del call center: “no deben de tener idea del funcionamiento, porque no es un call center que recibe una llamada, cuelgan y listo. Había todo un trabajo de los médicos en cada derivación. Además, el centro coordinador capacita, capacitó y debería seguir capacitando a cardiólogos y neonatólogos porque, al sobrevivir a las cirugías, esos niños requieren tratamientos especiales.

–¿Por qué cree que simplifican tanto el tema al decir que todo se resuelve trasladando el funcionamiento de la coordinación al Hospital Garrahan?

–Speranza: Porque no tienen idea y nunca se sentaron a trabajar, están en un escritorio. Yo, que creé y conozco el programa, sé que el Centro Coordinador fue fundamental para organizar la red federal. Hay un cardiólogo referente en cada provincia, están los centros de cirugía cardiovascular acreditados… ha sido un trabajo en red, por eso hay tanta repercusión y temor. Me han llamado varios funcionarios para preguntarme cómo se sigue, y la verdad que no tengo respuesta. Hay mucha preocupación en los ministerios provinciales porque no está nada claro, y en esto no puede improvisarse.

El Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas argentino fue expuesto el año pasado como un modelo de gestión y desarrollo en un seminario de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el mismo modelo que hoy deshecha el gobierno de La Libertad Avanza (LLA).

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