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Bolivia sin luna de miel: la primera derrota de Paz Pereira

“Este es un memorandum de preaviso de despido.” Así resumió el segundo hombre de Bolivia, Edmand Lara, el retroceso del gobierno frente a las movilizaciones de la Central Obrera Boliviana tras 21 días de paro y bloqueo de caminos, Lara agregó: “Rodrigo, tienes una segunda oportunidad”. El destinatario del mensaje es el presidente Rodrigo Paz Pereira.

El Ejecutivo respondió haciendo aprobar en el Parlamento una ley que penaliza los bloqueos de caminos y el uso de dinamita. Una parada de gallo. Pues en los hechos la derrota fue muy grande. Se abrogaron todos los artículos de la reforma neoliberal y sólo quedaron el del aumento del precio de los carburantes y aquellos, como el aumento del mínimo nacional, que beneficiaran a los trabajadores.

Los sectores más empobrecidos saben que se puede derrotar al gobierno. Este sabe de su debilidad. En los hechos no hubo la tradicional luna de miel de los primeros 100 días. Y la cosa empeora cuando los organismos internacionales anuncian que Bolivia será el único país del continente con crecimiento negativo los próximos dos años.

El Banco Interamericano de Desarrollo señala que Bolivia tiene perspectivas en agroindustria, minería, turismo y energía. Claro, pero sobre todo los tres primeros necesitan que los caminos no estén bloqueados.

Al Parlamento

El gobierno puede llevar al Parlamento, donde la derecha tiene más de dos tercios, las reformas como que el presidente pueda firmar los contratos con empresas transnacionales. Una vez presentado el pedido para explotación minera en determinado sector, si el gobierno no lo rechaza en un mes queda autorizada dicha explotación.

El Parlamento puede o no rechazar este tipo de medidas pero se abrirá un debate sobre esos temas. Y claramente los alcances de los contratos deberían transparentarse.

Por otra parte, está visto que la población no quiere ese tipo de leyes. De hecho los más radicales en los bloqueos fueron los sectores de izquierda que votaron en las elecciones por la fórmula Paz-Lara.

Renovación

A finales de la dictadura de los ‘70, los sectores de izquierda tomaron la conducción de la Confederación Única Sindical de Trabajadores Campesinos de Bolivia. No hicieron una organización paralela. Simplemente coparon lo que la dictadura había organizado.
Con diferencias, hoy se vive una renovación muy fuerte en los sindicatos bolivianos.

Hay una nueva camada de dirigentes y del propio espíritu de lucha de los trabajadores. Y eso se demuestra en que la nueva Central Obrera Boliviana no se opuso al aumento en el precio de los carburantes sino que cuestionó medidas más de cambio de sistema hacia el neoliberalismo. Pasaron del economicismo a la lucha para defender las conquistas del Estado Plurinacional.

Las perspectivas

Una derecha atomizada concurrirá a las elecciones. También una izquierda casi inexistente y con cuadros dispersos que tratan de colarse en las organizaciones más conservadoras con el argumento de que buscarán transformarlas desde adentro.

El problema es que el gobierno central tendrá que negociar con centenares de feudos y cada uno de ellos creerá que sus pedidos son los más importantes.
Evo Morales tuvo la lucidez de no hacer declaraciones durante el conflicto y podría ser uno de los dos últimos sobrevivientes a la debacle de la izquierda. El otro es Andrónico Rodriguez. Entre los dos reunirían un 30 % del voto. Eso no alcanza, pero para el 2030 falta mucho. Si las perspectivas de los organismos extranjeros se cumplen y la economía estará en rojo por dos años, Paz Pereira podría tener nuevos sobresaltos.

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