Un informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA), revela que la producción metalúrgica argentina cerró 2025 con una caída interanual del 7,1% y una utilización de la capacidad instalada en su nivel más bajo en cuatro años, mientras las importaciones de productos metalúrgicos crecen a tasas históricas. Este escenario refleja una contracción generalizada que afecta a la mayoría de los sectores y provincias, y genera expectativas negativas en ocho de cada diez empresas.
La actividad metalúrgica en Argentina enfrenta un momento crítico con una caída sostenida en la producción que se extiende por ocho meses consecutivos. En diciembre de 2025, la producción metalúrgica registró una contracción interanual del 7,1% y una reducción mensual del 1,3%, cerrando el año con una baja acumulada del 0,9% respecto a 2024. Este descenso se acompaña de una utilización de la capacidad instalada (UCI) del 44%, uno de los niveles más bajos en los últimos cuatro años, y una reducción del empleo sectorial del 2,5% en términos interanuales.
La contracción es generalizada y afecta a siete de cada ocho sectores metalúrgicos, con caídas significativas en fundición, autopartes, bienes de capital, equipos eléctricos y equipamiento médico. Solo el sector de carrocerías y remolques muestra una expansión puntual, aunque insuficiente para revertir la tendencia negativa. Esta dinámica se refleja también en las principales provincias productoras, donde Buenos Aires y Córdoba concentran las mayores caídas, seguidas por Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos, todas con variaciones negativas interanuales.
En paralelo, las importaciones de productos metalúrgicos alcanzan niveles históricamente altos, con un crecimiento promedio mensual del 3,5% desde mediados de 2024, mientras las exportaciones permanecen estancadas y muestran una caída interanual del 10,4%. Este fenómeno de presión importadora se da en un contexto de debilidad productiva local, lo que genera un escenario complejo para la industria nacional.
Las expectativas empresarias reflejan este panorama sombrío: ocho de cada diez empresas no anticipan mejoras en su producción para los próximos tres meses. La demanda interna, la utilización de la capacidad instalada y la inversión presentan un saldo neto negativo, mientras que la demanda externa mantiene una estabilidad relativa pero sin señales de recuperación que compensen la caída interna. En cuanto al empleo, la mayoría de las empresas no prevé cambios significativos, aunque entre quienes sí esperan modificaciones predomina un sesgo negativo.
Estos indicadores configuran un cuadro preocupante para la metalurgia argentina, donde la combinación de caída productiva, baja utilización de capacidad, pérdida de empleo y aumento de importaciones plantea desafíos estructurales y coyunturales que requieren atención urgente.
Los datos más relevantes
1. La producción metalúrgica cayó un 7,1% en términos interanuales en diciembre de 2025, acumulando una baja del 0,9% en todo el año respecto a 2024, evidenciando una tendencia contractiva prolongada.
2. La utilización de la capacidad instalada alcanzó el 44%, el nivel más bajo en cuatro años, lo que indica un subuso significativo de los recursos productivos del sector.
3. El empleo en la metalurgia descendió un 2,5% interanual, reflejando la repercusión laboral de la caída en la actividad.
4. Siete de ocho sectores metalúrgicos presentan caídas en su producción. Se destacan fundición, autopartes y bienes de capital como los más afectados.
5. Solo el sector de carrocerías y remolques mostró una expansión, aunque insuficiente para revertir la tendencia general.
6. Las provincias de Buenos Aires y Córdoba concentran las mayores caídas interanuales, con descensos del 9,2% y 8,6% respectivamente, y representan la mayor parte del impacto negativo.
7. Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos también registran contracciones, aunque en menor medida, de modo que no salen del terreno negativo.
8. Las importaciones de productos metalúrgicos crecieron un 18,9% interanual y un 3,5% mensual promedio desde mediados de 2024, alcanzando niveles históricos.
9. Las exportaciones metalúrgicas, en cambio, se estancaron y cayeron un 10,4% interanual, evidenciando dificultades para posicionar la producción local en mercados externos.
10. El aumento de importaciones en un contexto de caída productiva local sugiere una presión importadora que afecta la competitividad del sector nacional.
11. Las expectativas empresarias son mayoritariamente negativas: el 80% de las empresas no espera mejoras en la producción para los próximos tres meses.
12. La demanda interna, la utilización de la capacidad instalada y la inversión presentan saldos netos negativos, anticipando una corrección extendida en los principales determinantes de la actividad.
13. La demanda externa muestra estabilidad relativa, pero sin señales de impulso que compensen la debilidad del mercado interno.
14. En materia de empleo, la mayoría de las empresas no prevé cambios significativos en el corto plazo, aunque entre las que sí esperan variaciones, predominan las expectativas de disminución.
15. La caída de la producción se observa en las cadenas de valor vinculadas al consumo final, construcción, automotriz, minería y petróleo y gas, sectores clave para la economía nacional.
El aumento de las importaciones en un contexto de caída productiva local plantea un desafío adicional: la presión importadora puede profundizar la pérdida de mercado interno para la producción nacional, afectando la sustentabilidad de las empresas metalúrgicas y su capacidad para invertir y crecer.