“Todos somos América”, la frase usada por el Conejo Malo (Bad Bunny) fue una patada donde más duele a Trump y su entorno fascista, porque la actuación fue un touchdown muy significativo frente a un gobierno que está expulsando a los latinoamericanos, Conejo Malo se planta, coloca en el escenario la bandera independentista de Puerto Rico y reclama los derechos de los habitantes del “patio trasero” a estar en la casa principal. Y más gente vio el show del cantante (134 millones de televidentes sin contar a los que lo observaron desde móviles y computadoras) que el propio partido de fútbol (127 millones).
La publicidad batió récords. Cerca a 1 500 millones de dólares, mientras que en apuestas se calcula que se movieron 1 750 millones de dólares. Y los directivos de la NFL, la liga del fútbol americano, demostraron que apostar por el progresismo puede ser un gran negocio.
Trump actuó con la misma estrategia de confrontación y polarización. Al insultar el espectáculo, insultó a los latinos gracias a cuyo voto ganó las elecciones.
Pero Trump actúa así porque busca la unificación de su voto duro (entre 30 y 40 % del electorado). Durante su primer mandato el Washington Post documentó más de 30 mil afirmaciones falsas. Es decir, el hombre del pelo naranja es un reinventor de la realidad a conveniencia porque sabe que “miente, miente que algo queda”.
Los politólogos llaman la “teoría del loco” a la estrategia del caos: una realidad de permanente confrontación donde maximizas tu posición para luego retroceder y hacer concesiones.
Pero la estrategia está presentando fisuras. Los republicanos han perdido todas las elecciones desde diciembre y esto se debe al mal estado de la economía, a la persecución migratoria y a que los latinos le han dado la espalda.
Por ello, Trump radicaliza su posición: quiere anular las elecciones de medio término y para ello necesita miles de militantes en las calles (recuerde usted la toma del Capitolio). Por eso en los próximos meses Estados Unidos tendrá un presidente aún más confrontativo. A pesar de que en los últimos días su Gestapo, el ICE, tuvo que declarar concluidas sus operaciones en Minnesota, un Estado que no tiene gran cantidad de migrantes pero que siempre vota por demócratas. En las calles de las principales ciudades de ese Estado los manifestantes lograron mostrar que no aceptan el despotismo de Trump.
La batalla por la hegemonía
Preso en una cárcel italiana, Antonio Gramsci se preguntaba por qué no se había cumplido la predicción de Marx de que el proletariado tomaría el poder, lo que sólo había ocurrido en la Unión Soviética.
Acuñó entonces el concepto de hegemonía cultural porque para vencer se debe imponer la visión de mundo, valores, creencias y normas de un determinado grupo social. Ni más ni menos. El Conejo Malo logró la victoria en la batalla cultural: todos somos América.
El propio Gramsci definió esta batalla como la lucha por el control del pensamiento de una época. Hoy pelean los Estados Unidos blancos, protestantes y anglosajones, contra los migrantes que realmente son con su trabajo los que hacen grande a Norteamérica.
Y el cantante usó la sutileza: “El amor es más fuerte que el odio”, un discurso diferente al grupo Green Day, que también estuvo en el show y proclamó abiertamente “No Trump, no KKK, no ICE”.
El que fuera el principal asesor de Trump, Steve Bannon, frecuentemente habló de batalla cultural y de la necesidad de imponer la idea de que el hombre del pelo naranja debe tener un tercer mandato, aunque esto de momento es anticonstitucional. Y como dijimos arriba todas las acciones de Trump van hacia esa meta, para lo cual debe tener mayoría en el Congreso, algo que no pasaría si se realizan las elecciones de noviembre.
Fue la cultura, en este caso la música, la que puso a bailar a Norteamérica y al mundo, democráticos.
Y el llamado fue fuerte y contundente, porque como dice el Conejo Malo “Ya estamos en la calle/sal de tu balcón”.
El domingo 8 de febrero los latinos hicimos caso al cantante. “Por la mañana café/por la tarde ron”. Porque ese domingo había razones para festejar.