A pesar del actual ataque a la industria y a la producción, la Argentina sigue conservando ventajas dinámicas. Tiene capacidades construidas a lo largo de la historia que servirían para un proyecto de desarrollo. Y el repunte puede ser sólido.
La situación económica y productiva (por no hablar de la política) ha desembocado en una coyuntura donde se ataca directamente las bases necesarias para dotarnos de un tejido productivo moderno, que ayude a vivir en una comunidad con bienestar, democrática y socialmente justa e integrada.
A pesar de los embates actuales, Argentina aún conserva un conjunto de ventajas dinámicas —es decir, un cúmulo de capacidades construidas socialmente— que son fundamentales para cualquier proyecto de desarrollo1. Si se implementan, desde un Estado que recupere su rol activo, medidas económicas que vuelvan a poner al trabajo y el mercado interno en el centro, es probable que, una vez creadas las condiciones apropiadas, asistamos a un repunte productivo similar al que ya hemos experimentado en otras etapas de nuestra historia.
La evidencia de que ese repunte podría ser sólido está a la vista. La resiliencia de empresas e instituciones tecnológicas de primer nivel como INVAP, ARSAT o la CONAE -sin olvidar a miles de establecimientos manufactureros a lo largo y ancho de toda nuestra geografía- junto con la notable evolución de los Servicios Basados en el Conocimiento (SBC)2, demuestran los enormes saberes y capacidades de nuestras trabajadoras y trabajadores, empresarios y técnicos. Sin embargo, este potencial es saboteado por políticas económicas que, lejos de promoverlo, actúan reprimiéndolo.
Para comparar situaciones, detengámonos unos momentos en los años 2001-2002, un período dramático desde el punto de vista social, económico, institucional y político de nuestra historia reciente.
La caída económica fue del -4,41% en 2001 y del -10,89% en 2002. La industria, por su parte, retrocedió un 5,2% en 2001 y sufrió un derrumbe profundo del 11,4% en 2002.
Sin embargo, en 2003, bajo los efectos de una serie de medidas que, sin llegar a constituir un nuevo plan económico acabado, desconectaron el funcionamiento del mercado interno de la lógica que llevó a la crisis, la economía y la industria demostró, tal cual ave Fénix, un impactante repunte del 16 % (Gráfico I).
Industrialización, valor agregado (% del crecimiento anual) – Argentina

Fuente: Banco Mundial
Desde esa fecha y hasta 2011 mantuvo un importante dinamismo (con la lógica excepción provocada por la crisis mundial de 2008), con todas las derivaciones socioeconómicas positivas que se desprendían del acelerado proceso de recuperación. La creación de nuevas empresas se sumó a esta tendencia positiva (Gráfico II), algo que también sucedió con el aumento de establecimientos de la industria manufacturera (Gráfico III).
El marco actual dista mucho de aquel. Pero liberar el potencial de la Argentina es posible, y generaría, sin duda, un fuerte impulso inicial. La experiencia histórica nos advierte, sin embargo, que eso no basta. Se requiere, como indica la propia experiencia, de un programa económico consistente con visión que vaya más allá de la coyuntura y se proyecte hacia el mediano y largo plazo. Si, una vez puesta en marcha la economía, ese despegue inicial se deja librado al espontaneísmo del mercado o a la inercia de un buen momento, su intensidad va decayendo de manera creciente, al tiempo que los problemas se multiplican.
Los plazos globales necesarios no son cortos, pero rápidamente se pueden obtener resultados que reafirmarán la convicción en la senda emprendida.
La “demanda”, desgraciadamente por su origen, la tenemos garantizada: una enorme bomba succionadora conformada por las necesidades básicas pisoteadas de millones y millones de compatriotas, y cuyo punto álgido está ubicado en el horizonte delimitado por una vida digna en una sociedad justa y dinámica.

Fuente: Argendata-Fundar

Fuente: Cuadro 8: Empresas privadas (1)(2) – Según rama de actividad (nivel letra) y tramo de empleo de la empresa – Activas en cada año – Boletín de empresas. Serie anual. Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial. Ministerio de capital humano.
Proyecto, organización y programas
Las potencialidades humanas y materiales que aún conservamos, que siguen siendo considerables, no son estáticas: están sujetas a un ataque constante por parte de este gobierno, que impulsa nuevas agresiones con una cadencia casi semanal al mismo tiempo que la resistencia a las mismas no termina de estructurarse.
El resultado es una erosión acelerada de nuestro tejido productivo; tras apenas dos años de esta ofensiva neoliberal, dondelos datos de cierre de empresas se incrementan a diario (21.938 menos en noviembre de 2025 en comparación con 2023)y un tendal de cientos de miles de nuevas y nuevos desocupados.3
¿Pero cuál será el estado de las cosas si se habilita un segundo mandato de este gobierno destructivo en lo económico, darwinista en lo social y subordinado en lo político?
Quizás la mayoría de la dirigencia política y sindical pueda soportar un nuevo período de esta gestión, pero hay sectores importantes —y seguramente crecientes— de la población para los cuales las cuotas de sufrimiento y degradación ya están más que colmadas.
Hace falta paz social, respeto a los derechos y el cese de la agresión y la estigmatización, pero también se requiere una propuesta productiva convocante, que presente caminos concretos para terminar con las penurias de la población, que responda a la demanda de trabajo de millones de compatriotas, donde destaca la juventud.
¿Vamos acaso a esperar a la proclamación de las fórmulas que buscan constituirse en alternativa para recién entonces escuchar propuestas concretas sobre cómo revertir la crisis y defender el sistema productivo nacional? ¿Esperaremos hasta un 10 de diciembre -de ser favorecidos con el apoyo popular- para escuchar que se elaborarán los planes necesarios? ¿Cuántas familias más tienen que perder su sustento y cuántas bajadas de persianas para que se dejen de lado las divergencias estériles, los intereses particulares, y se confluya en una acción organizada tras un plan común? ¿Se puede seguir estando impasible? ¿Hasta cuándo?
No podemos esperar
La convocatoria a elaborar un proyecto que relance nuestro sistema nacional de producción, entonces, debe iniciarse de la manera más rápida posible. Forma parte, no ya de la tarea de esbozar en un programa alternativo, sino del plan mismo de lucha a pergeñar y conducir.
Su propio debate y elaboración deben constituirse en un proceso que actúe como aglutinante y herramienta de concientización. Este proceso debe convocar a la militancia obrera y empresaria que asume el mercado interno como referente, a nuestras y nuestros educadores, científicos e investigadores, y a la gente que conoce de primera mano las necesidades y falencias de sus barrios y pueblos.
El eje central de este intercambio debe ser la tensión entre «lo posible» técnicamente y «lo que se está dispuesto a disputar» políticamente y que, hoy por hoy, es de una debilidad autoinfligida que nos ha sumido en una indefensión que precisamos revertir imperiosamente.
No se trata solo de incluir la industrialización y el desarrollo de las fuerzas productivas en un programa, sino de convertirla en emblema, en causa movilizadora. Eso requiere lenguaje, relato, liderazgo y disputa cultural. Hay que construir una épica política en torno a estos objetivos.
En ciertos momentos de nuestra historia, esta invocación fue bandera.4
Fuentes consultadas
-Datos del Banco Mundial: https://datos.bancomundial.org/indicator/NV.IND.MANF.KD.ZG?locations=AR
-Secretaria de Trabajo, Empleo y Seguridad Social-Ministerio de Capital Humano, República Argentina: Boletín de empresas. Serie anual. Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial. Ministerio de capital humano.
-Superintendencia de Riesgos del Trabajo, Boletín estadístico mensual. Unidades productivas noviembre de 2025, febrero 2026: https://www.srt.gob.ar/estadisticas/boletin_total_sistema/BOLETIN%20TOTAL%20SISTEMA%20-%20Noviembre%20de%202025.pdf
-Argendata-Fundacion Fundar, Buenos Aires: https://argendata.fund.ar/
– Lachman, Jeremías; López, Andrés: Los servicios basados en conocimiento en Argentina Tendencias, oportunidades y desafíos, Documento N.º 34, Julio 2022, Ministerio de Desarrollo Productivo, República Argentina.
-Evolución de cantidad de empresas en Argentina 1996-2025 (en azul las pertenecientes a la industria manufacturera)

Fuente: Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (Mrio. de Capital Humano) Boletín de empresas. Serie anual (para el año 2025, el dato corresponde a Boletín estadístico mensual. Unidades productivas noviembre de 2025)
- Seguimos el concepto de ventajas dinámicas empleado por el economista Benjamín Coriat, y que hace referencia a la capacidad de una empresa, sector o nación para generar competitividad de forma continua a través de la innovación, la organización del trabajo y el aprendizaje. Son ventajas socialmente construidas (competitividad “por lo alto”), en contraposición a las ventajas comparativas estáticas basadas simplemente en costos laborales bajos o recursos naturales (competitividad “por lo bajo”). Desde el punto de vista sectorial, incluyen la industria manufacturera, pero abarca una variada tipología de actividades que se manifiestan también económicamente. ↩︎
- Si bien no habría una definición establecida del concepto, puede decirse que los SBC se caracterizan por emplear intensivamente personal de media y alta calificación y por ser generadores de conocimiento para el conjunto de la economía. Incluye los servicios contables, legales, de gestión y asesoramiento, análisis e inteligencia de mercado y financiera, software y servicios informáticos, arquitectura, ingeniería, publicidad, investigación y desarrollo (I+D), audiovisuales, salud y educación, entre otros. Algunas de esas actividades involucran servicios profesionales (back y front office, asesorías, consultorías), otras se basan fuertemente en conocimiento científico o tecnológico (I+D, ingeniería, software) y otras en la creatividad como audiovisuales, diseño y publicidad (Lachman, Jeremías; López, Andrés). ↩︎
- Tal como se desprenderían de los últimos datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, donde el número de empleadores se ubicaría en 490.419 en noviembre de 2025: 21.938 menos respecto a la medición anterior. ↩︎
- Nuestras hazañas productivas y narrativas no han sido tapadas ni olvidadas por accidente. Existen y están ahí, esperando ser rescatadas. En la actualidad, contamos con una nueva generación de investigadoras e investigadores dedicados al estudio de las experiencias asiáticas —como las de China, Vietnam, Corea del Sur o Singapur—. El análisis que estos puedan realizar sobre las campañas de desarrollo de fuerzas productivas, industrialización, atracción de inversiones extranjeras e impulso a emprendedores locales —políticas que han sido el motor central de sus transformaciones socioeconómicas— podría sernos de enorme utilidad. ↩︎