La Corte Suprema en su fallo contra Trump no aclaró si la administración Trump debe reembolsar los aranceles considerados ilegalmente cobrados, ni cuándo se produciría ese posible pago. Estados Unidos podría adeudar 175 000 millones de dólares en reembolsos a las empresas por los aranceles eliminados, según una estimación de economistas de Penn-Wharton. La Corte Suprema le dejo ese “lío”, como lo describió el juez disidente Brett Kavanaugh, en manos de un tribunal inferior.
Está puesta en vilo la meta de Donald Trump de inversiones para reindustrializar a los Estados Unidos. Es más, el gran protagonista de esta movida el secretario de Comercio, Howard Lutnick, según el sitio “Politico” se encuentra enfrentando pedidos de renuncia bipartidistas luego de que su nombre apareciera en archivos sobre el fallecido delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.
Político informa que “algunos secretarios del gabinete y altos funcionarios de la administración se muestran cada vez más cautelosos (…) sobre si podrá cumplir con los 18 billones de dólares en inversiones” prometidas por Lutnick a Trump y que este enunciara como una realidad a punto de concretarse. “La realidad es que solo una pequeña fracción de esa [suma prometida] tiene algún respaldo específico y puede considerarse realmente una nueva inversión. Así que el resto son simplemente cosas reorganizadas que ya iban a implementar, o cosas relacionadas con el auge de la IA y que prácticamente no tienen nada que ver con los aranceles”, afirmó Scott Lincicome, vicepresidente de economía general del centro de estudios libertario Cato Institute.
A todo esto, la Corte Suprema en su fallo contra Trump no aclaró si la administración Trump debe reembolsar los aranceles considerados ilegalmente cobrados, ni cuándo se produciría ese posible pago. Estados Unidos podría adeudar 175 000 millones de dólares en reembolsos a las empresas por los aranceles eliminados, según una estimación de economistas de Penn-Wharton. La Corte Suprema le dejo ese “lío”, como lo describió el juez disidente Brett Kavanaugh, en manos de un tribunal inferior.
En esos tribunales inferiores las empresas estadounidenses están empezando a exigir reembolsos de aranceles. Más de 1500 empresas ya han presentado demandas judiciales para obtener reembolsos, según el NY Times. FedEx se ha convertido en quizás la empresa más destacada hasta la fecha en intentar reclamar el pago de aranceles, presentando una demanda ante el Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos para obtener un “reembolso total” de los aranceles que ha pagado y que posteriormente han sido declarados ilegales.
Seis a tres
En lo que fue una derrota para el presidente Trump, la Corte Suprema anuló el viernes 20 de febrero sus amplios aranceles globales. En una decisión de 6 a 3, el tribunal determinó que Trump se había excedido en su autoridad al invocar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para imponer aranceles sin la aprobación del Congreso.
La sentencia se aplica a los aranceles “recíprocos” aplicados a casi todos los socios comerciales de Estados Unidos y a los aranceles adicionales relacionados con el narcotráfico aplicado a China, México y Canadá.
Trump criticó duramente a los jueces y sobre el pucho de la sentencia, anunció un nuevo arancel global del 10 por ciento bajo una ley diferente. También señaló que los gravámenes que ha impuesto bajo leyes ajenas a la IEEPA siguen “en pleno vigor y efecto”.
Trump no busca abandonar los aranceles como su política económica distintiva (ni esperar al Congreso), por lo que en su lugar analizará otras dos leyes:
- Ley de Comercio de 1974: El nuevo arancel del 10 por ciento se rige por la Sección 122, que se utiliza cuando hay un problema con los pagos internacionales. Tiene un plazo de 150 días antes de la aprobación del Congreso y un arancel máximo del 15 por ciento. No requiere investigación federal.
- Ley de Expansión Comercial de 1962: La Sección 232 de esta ley puede aplicarse si existe una amenaza a la seguridad nacional. Requiere una investigación del Departamento de Comercio, pero no hay límite a la tasa ni a la duración de los aranceles. La Sección 301 puede invocarse si se violan los derechos de Estados Unidos en virtud de acuerdos comerciales, tras una investigación del representante comercial de Estados Unidos. Esta sección tiene un límite de cuatro años (prorrogable indefinidamente) y no hay límite a la tasa.
Los aranceles generales promedio, que alcanzaron un máximo cercano al 16 por ciento a finales de 2025, se reducirían del 13 por ciento al 11 por ciento tras los últimos acontecimientos, según estimaciones de Morgan Stanley Research.
Jamieson Greer, representante comercial de EE. UU., declaró a Bloomberg que Estados Unidos aumentaría los aranceles globales recién impuestos al 15 por ciento “cuando corresponda”. Añadió que la administración buscaría la “continuidad” de los acuerdos comerciales existentes con otros países (por ejemplo, con el nuestro), en un esfuerzo por disipar la incertidumbre surgida tras la anulación por parte de la Corte Suprema. Si el Congreso no aprueba una extensión de los aranceles globales del 15 por ciento en virtud de la Sección 122, el nivel efectivo podría reducirse aún más, hasta el 6 o el 7 por ciento.
El discurso
El presidente Trump pronunció el tradicional discurso sobre el Estado de la Unión el martes 24 de febrero. El discurso duro 107 minutos y en este aspecto marcó un récord. El escenario estuvo trazado por el fallo de la corte, el apocado crecimiento y las encuestas con tres cuartos de la opinión pública que desaprueba su gestión. Los opositores a Trump afirman que el discurso fue una colección de mentiras y exageraciones.
“Cuando hablé en esta cámara hace 12 meses, acababa de heredar una nación en crisis, con una economía estancada”, dijo Trump durante su discurso. “Pero esta noche, después de solo un año, puedo decir con dignidad y orgullo que hemos logrado una transformación sin precedentes y un cambio radical para la historia”, recalcó.
Lo cierto es que el crecimiento económico se desaceleró a finales de 2025. El producto interior bruto estadounidense creció un 1,4 por ciento anualizado en el último trimestre del año pasado, según datos oficiales publicados hace una semana. Esta cifra está muy por debajo de lo previsto por los economistas y también supone un importante descenso respecto al 4,4 por ciento del trimestre anterior. El crecimiento económico se vio lastrado en parte por el prolongado cierre gubernamental. Aun así, la economía creció en general durante el año, recuperándose de la contracción del primer trimestre.
En lo que respecta a la política comercial en el discurso, Trump defendió enérgicamente lo que es un pilar central de su política económica, que ha trastocado el comercio mundial. Los votantes mayormente la rechazan. Trump dijo que el fallo de la Corte Suprema de que sus aranceles son ilegales fue “muy desafortunado”, pero prometió continuarlos, prediciendo que “reemplazarán el sistema moderno de impuesto sobre los ingresos”. Esto de postular que los gravámenes aduaneros serán una fuente de ingresos que algún día podría “reemplazar sustancialmente” el impuesto sobre los ingresos, es algo que muchos economistas consideran improbable. También argumentó que las empresas apoyan los aranceles, a pesar de la oleada de empresas que solicitan –vía judicial- reembolsos.
Trump dijo que “no será necesaria la acción del Congreso” para sus tarifas aduaneras, lo que pareció contradecir los argumentos de que se necesitaba la aprobación de los legisladores para algunos aranceles nuevos, pero que podría evitarles a los republicanos una votación impopular antes de las elecciones intermedias.
“Para quedarte donde estás tienes que correr lo más rápido que puedas. Si quieres ir a otro sitio, deberás correr, por lo menos, dos veces más rápido”, le comentó la Reina Roja a Alicia, que pululaba entre los espejos. Con la globalización, todo pasó más rápido aún y nada resultó como esos sueños prometían a esas ansias.