¿Y ahora qué?

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El tablero de la aniquilación

Cómo entender la guerra en Irán desde el Sur Global de la mano del estadounidense John Mearsheimer, uno de los mayores analistas del realismo en las relaciones internacionales.

Gallípoli, actual Turquía, 1915. Winston Churchill diseñó y llevó a cabo una catastrófica campaña militar para atravesar el estrecho Dardanelos —que conecta el Mediterráneo con Constantinopla, Europa y Asia— utilizando únicamente el poder naval británico. Cuando las minas colocadas por los turcos hundieron sus buques, los ingleses desembarcaron en Gallípoli, donde quedaron varados durante más de un año. El resultado fue una derrota catastrófica, con aproximadamente 250.000 bajas.

Eso es lo que John Mearsheimer, el último de los intelectuales de la escuela de pensamiento internacional “realista”, hombre insospechado ideológicamente de pertenecer al bando populista, piensa que es lo que se viene en la guerra contra Irán a la cual fue arrastrado Donald Trump por las monarquías del Golfo e Israel.

Trump actúa como un emperador, dice el estudioso. El Congreso está dibujado. No hay que creer en ningún vocero que provenga de la fuente de autoridad del gobierno actual.

A esto se le agrega la influencia de figuras como los negociadores con Irán Jared Kushner y Steve Witkoff, a quienes fuentes diplomáticas describen como «efectivamente agentes israelíes, o activos israelíes» dentro de la Casa Blanca. «Se supone que Estados Unidos es un país soberano… Y aquí tenemos una situación en la que un país extranjero, Israel, y sus aliados dentro de los Estados Unidos son capaces de llevarnos a una guerra».

Por eso, el Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu logró, tras 40 años de perseverante agitación y lobby (combinación de incentivo$ y extorsiones) que un presidente norteamericano se juegue a terminar la obra iniciada con las guerras en Irak, Afganistán, Libia, Siria, Líbano… Solo que ese plan, a diferencia de lo que prescriben los estrategas de Maquiavelo a la CIA, no es de contención sino de total aniquilación en el caso de Irán. En la lista, dice Mearsheimer, sigue Turquía. Así lo han avanzado los ministros de Netanyahu y Recep Tayyip Erdogan ha puesto las barbas en remojo.

La estrategia de «decapitación» (asesinar líderes del régimen iraní) es calificada por Mearsheimer como «delirante». Irán tiene una estructura sólida que no depende de un solo hombre.

El realismo de la «República Imperial»

Mearsheimer ha sido muy claro durante marzo. «La mayor amenaza a los valores occidentales en el planeta en este momento es Israel, no Irán”.

Israel es un apartheid que ha estado ejecutando un genocidio en Gaza, según el profesor de la Universidad de Chicago. “¿Hay algo más contrario a los valores occidentales que ser un estado de apartheid, en primer lugar, y en segundo lugar, ejecutar un genocidio?”, remató en una entrevista. «Así que esta idea de que Israel es la víctima eterna y que es una democracia liberal occidental que representa los valores americanos es ridícula».

Esta visión fue modelizada por Mearsheimer hace una década en su libro “El Lobby de Israel” y que viene siendo la base de sus denuncias desde la presidencia demócrata de Joe Biden.

Siguiendo a Mearsheimer, que revistó durante 10 años en las Fuerzas Armadas norteamericanas, la guerra en Irán no es un evento aislado, sino la culminación de un programa de largo aliento diseñado para extender la hegemonía de Israel mediante la creación de «estados fallidos» en toda la región.

El objetivo real nunca fue la democracia, sino la fragmentación. Mearsheimer distingue entre el objetivo de Washington y el de Tel Aviv: «Los estadounidenses quieren un cambio de régimen. Los israelíes quieren crear un Estado fallido. Quieren fragmentar Irán de la misma manera en que fragmentaron y destruyeron Irak, de la misma manera en que convirtieron a Libia en un Estado fallido”.

La política exterior de EE. UU. ha sido «capturada» por intereses ajenos a su seguridad nacional, principalmente a través del lobby de Israel.

El Colapso de la economía global

Irán, a diferencia de otros objetivos previos, tiene la capacidad de devolver el golpe de forma que afecte directamente al bienestar del Sur Global y a la estabilidad mundial.

El «Midas Touch» a la inversa: Mearsheimer califica la intervención estadounidense como el «Midas touch in reverse». Todo lo que toca Washington se convierte en caos.

La secuencia de destrucción avanza etapa por etapa como un dominó: tras Iraq, Afganistán, Libia, Líbano y Siria, Mearsheimer advierte con crudeza que la lógica del proyecto es explícita — «hagámosle a Irán lo que le hicimos a Siria, y cuando terminemos con Irán, podemos ocuparnos de Turquía y desintegrarla también» — dejando en claro que Turquía es el próximo objetivo en una lista de caos sin fin.

Y, así y todo, pesar de los ataques, Irán sigue exportando crudo mientras bloquea a otros.

Sur Global con vértice en la Argentina

La guerra en Irán conecta con la Argentina en más de una dimensión. La principales económica. Y como en otros momentos de la historia una gran oportunidad nos encuentra mal parados. Por cierto, no sólo es responsabilidad de idiotismo actual. No son ellos los que dejaron a Macri un país desendeudado pero sin infraestructura de portuaria soberana, ni conexión de Vaca Muerta con Bahía Blanca para producir gas licuado (subsidios a Techint, sí), ni buques mercantes, ni Fuerzas Armadas (una Gendarmería enorme, eso si)… Hay más de continuidad que de rupturas en la construcción del desequilibrio presente.

Y hay similitudes que no son coincidencia con el proceso político de EEUU. La copia de protoemperador que toma decisiones de Estado por cuenta propia —creyendo que el paraguas MAGA puede suspender para siempre los procesos democráticos de rendición de cuentas en la Argentina — reescribe la historia judicial de los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA con la pluma del lobby denunciado por Mearsheimer.

La comunicación de Trump y la de Milei surgen de los mismos manuales. Se basa en la «estrategia del loco» que consiste en «prometerle lo peor a sus enemigos hasta rozar la irracionalidad». Ambos la han llevado al extremo de la guerra.

A la indolencia de las multitudes, se agrega la indiferencia de la política y la obsolescencia del Congreso y la Corte Suprema. En eso también encontramos trazas de la misma erosión democrática estadounidense.

Consecuencias

Habrá consecuencias de las declaraciones irresponsables de Milei. Los iraníes indicaron que responderán militarmente la amenaza militar de nuestro Jefe de Estado y “lider” de nuestros los militares.

Un episodio no debe pasar desapercibido. Arabia Saudita protestó ante EEUU al hallar a agentes de Israel cometiendo atentados de falsa bandera en su tierra, para tratar de inculpar a Irán y arrastrar a los incitadores saudíes (no hay que olvidar que estos grandes enemigos de Irán son junto a Israel los principales impulsores de esta escalada sin horizonte de salida) a poner “borceguíes en el barro”. Es decir, desembarcar tropas en Irán mismo.

Por cierto, aún antes de las bravuconadas guerreras a que lo llevan al pobre presidente argentino los palmeadores de espalda que luego le darán la espalda, éste ya había acordado con los jefes de las Fuerzas Armadas, que comen seguido con los agentes locales del lobby, la participación en las operaciones militares en Ormuz, allá frente a las costas iraníes a las que ni los portaaviones norteamericanos se quieren acercar.

Habría que consultar al jefe de la Armada en qué lugar se encuentran los únicos medios en condiciones de llegar a esa zona del mundo. ¿Estarán en la Argentina? No sería de extrañar que el despliegue ya hubiera sido puesto en marcha, como quien dice en la primera semana de este mes. Y que esos medios tengan que reabastecer, digamos, por caso en Brasil.

Los voceros del lobby salieron entonces a alarmar sobre supuestos agentes iraníes furtivos que podrían llevar adelante atentados en suelo argentino. Esta agitación bien podría tratarse operaciones estándar de contrainteligencia para distraer de incordios de corrupción como el caso $Libra y los viajes y negocios con el Estado de la mujer del vocero presidencial.

Algunos temen que podría ser una maniobra mayor, para predisponer la interpretación sesgada de eventuales atentados reales. Lo que deben estar evaluando los “decisores” es el costo de esta PsyOp (Operación psicológica): ¿Lograrían así arrastrar la simpatía de la ciudadanía por la aventura bélica? Digamos, crear una especie de Pearl Harbor que avive en una ciudadanía agobiada por la miseria un espíritu de revancha contra… Irán. ¿Qué piensan los militares? ¿Llega su compromiso con EEUU e Israel al punto de mandarse en chalupas mal mantenidas para contribuir a “abrir” el estrecho de Ormuz, la nueva Gallipoli?

Volvamos a los estrechos

La guerra impactará en los precios de los alimentos golpeando con especial dureza al Sur Global, dice Measheimer. Al mismo tiempo, un ataque iraní a las “gordas” plantas desalinizadoras del Golfo dejaría sin agua potable a Arabia Saudita y los Emiratos, destruyéndolos como sociedades funcionales y desatando una crisis humanitaria sin precedentes.

¿Cómo el dominó global de la guerra impactará en la Argentina?

“No es solo el aumento en los precios del petróleo y el gas lo que generará inflación y toda clase de consecuencias políticas y sociales, sino también lo que está ocurriendo con los fertilizantes — un factor del que pocas personas hablan: un tercio de los fertilizantes del mundo pasa por el Estrecho de Ormuz, y ya estamos comenzando a sentir las consecuencias de ese cierre, que tendrá un impacto significativo en el precio de los alimentos”, señaló Mearsheimer.

Y aquí, la gran sorpresa. Quienes anticiparon estos impactos de la guerra fueron los chinos. Será porque lo escuchan a Mearsheimer. Discretamente, este mes expusieron los avances de su planta de urea granulada, un fertilizante clave para la producción agrícola, en Tierra del Fuego.

Al mismo tiempo, trascendió que el soberano Milei habría entregado a EEUU Ushuaia para asentar un polo militar. Si. Entera.

Entonces la guerra en Irán, que es también una guerra por cerrar el acceso a recursos a China (la que compra la totalidad del petróleo iraní) se traslada a nuestras costas. Esto es un riesgo más creíble que los atentados y los barquitos argentinos combatiendo con la NATO.

El Fin de la Ilusión

La guerra en Irán,y las operaciones militares contra Venezuela, son el clavo final en el ataúd del orden liberal internacional. La era de la unipolaridad pos-guerra fría ha muerto, y eso redundará en mayores riesgos.

Para el Sur Global, la lección es clara: el «hegemón» ya no protege, solo destruye. La aniquilación de Irán es el paso necesario para una hegemonía israelí sin rivales, pero el costo será un mundo más pobre, hambriento y fracturado.

Y la Argentina, arrastrada por sus propios Churchill de utilería, pareciera marchar sonámbula hacia su propio Gallípoli: tropas embarcadas sin debate, un Congreso de papel maché, la ciudadanía anestesiada. En 1915, los soldados que desembarcaron en esa playa turca no sabían bien por qué peleaban ni contra quién. Tampoco lo sabían sus generales. Solo sabían que alguien, muy lejos, había decidido que valía la pena intentarlo. Se fueron como llegaron: derrotados. La historia no avisa. Pero a veces se repite con una precisión que da escalofríos.

Para profundizar:

Un comentario sobre «El tablero de la aniquilación»

  1. Excelente panorama geopolítico. Un genocida israelí se aprovecha de un loco norteamericano y de su psicótico chirolita argento. Diego Llumá es un talentoso intelectual.

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