¿Y ahora qué?

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Ruralista Repetto: “Es un error adherir a un imperio decadente como Estados Unidos”

Rechazar el ingreso a los países del bloque BRICS y unirse a Estados Unidos, un “imperio decadente” como lo era el Reino Unido cuando se firmó el Pacto Roca-Runciman, son equivocaciones “históricas” cometidas por Argentina, según Víctor Repetto, productor agrícola y dirigente empresarial. Diferencia sectores en el agro y carga contra los rentistas.

Privilegiar las exportaciones de carne a Gran Bretaña a cambio de fuerte concesiones a la soberanía nacional fue el primer gran “error” cometido por Argentina en la Década Infame. El segundo ha sido aliarse “incondicionalmente” a la superpotencia que gobierna Donald Trump, después de despreciar una sociedad con el grupo emergente de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Son afirmaciones de Víctor Repetto, presidente de la Confederación General de la Producción, entidad creada por el Presidente Juan Perón en 1952. En entrevista con Y Ahora Qué?, también explica por qué “tocó fondo” el sistema agropecuario argentino. Dice que “los verdaderos ganadores de la renta son los latifundios y las multinacionales exportadoras”, mientras que a los productores, en su mayoría arrendatarios sin crédito en la banca, se los llegó a considerar “enemigos de la grandeza de la Patria”.

–¿Cuál es el cuadro de situación real de la producción agrícola? Según el Indec, el sector de agronegocios sería uno de los favorecidos del modelo mileísta, junto con minería, energía y finanzas.

–Repetto: Un sector beneficiado es el de la exportación de granos. Pero hay que comprender qué es el mal llamado agronegocio. Es un concepto que está ligado a los grupos de poder. Y es una forma de enmascarar a los que ganan y a los que pierden. Es una forma de invisibilizar a los perdedores.

–¿Por qué se invisibiliza a los perdedores del campo?

–Repetto: Porque después de la crisis del 2001, te diría que todos los resortes de la economía y su cadena de valor fueron profundamente concentrados. Nada se hizo para tener políticas de neutralización del poder económico. Durante el Gobierno de Mauricio Macri se desarticularon políticas de los gobiernos de Néstor Kirchner y de su esposa. Me refiero a la agricultura familiar y la creación de cooperativas de trabajo que permitieron reconstruir el tejido social agropecuario destruido durante la dictadura.

–¿Qué se recuperó en el campo durante el Gobierno de Néstor Kirchner?

–Repetto: Aquellos sectores que estaban profundamente endeudados, es decir los arrendatarios y pequeños propietarios, pudieron saldar sus cuentas. Hubo también una devaluación asimétrica en el Gobierno de Eduardo Duhalde. Lo que no hay que olvidar es que a poco de asumir el Gobierno de Alberto Fernández se encontró envuelto en un conflicto con las entidades del campo. Esto no condice con la situación que estaba viviendo el sector agropecuario.

–¿Por qué aquel conflicto no encajaba con el estado de las cosas en el campo?

–Repetto: El conjunto de la sociedad venía de un estado de zozobra. No olvidemos que habíamos salido hacía poco tiempo de la pandemia. Uno se pregunta ¿cómo puede ser que los que mejor están, tengan un estado de violencia con el Gobierno? Por eso digo rechazo hablar de agronegocio. Es enmascarar a los grupos más poderosos e invisibilizar a los sectores ligados al trabajo de la tierra y que son los más perjudicados.

–¿Hay un error en el arco político nacional al no diferenciar a los sectores agrícolas?

–Repetto: El campo es un verdadero mosaico de diversidad social y productiva. Los procesos de producción de las distintas cadenas agropecuarias tienen a su vez diferentes escalas económicas. Incluso entre los productores de una misma actividad. El 70 por ciento de la tierra productiva agrícola se encuentra bajo el sistema de arrendamiento. Eso quiere decir que hay intereses contradictorios entre los dueños de la tierra y los arrendatarios que corren con todos los riesgos productivos.

–¿Quiénes se llevan la parte de león de la actividad?

–Repetto: Se la llevan los rentistas. Ganan entre el 35 y el 45 por ciento de los márgenes brutos del que trabaja la tierra. En la medida en que se produce concentración de los paquetes tecnológicos, el productor arrendatario debe incorporar mayor cantidad de tierras para aumentar la escala y seguir siendo competitivo. O sea que permanentemente se da un proceso de elevación de los costos fijos. Y de esa manera tiene que trabajar mayor cantidad de tierra para subsistir. Este fenómeno determina lógicamente un aumento en el valor de los alquileres rurales.

–Entonces ¿empieza a pesar demasiado el precio de los alquileres?

–Repetto: La tierra agrícola es un bien finito y escaso. La voracidad de los propietarios aumenta la incertidumbre del que produce y genera profundas asimetrías en los costos de producción. En este entramado de intereses, se les suma a los verdaderos productores el paquete tecnológico. Se les suman las semillas, herbicidas e insecticidas, fertilizantes y combustibles.

–¿Cómo contratan esos paquetes los productores?

–Repetto: Normalmente se hace con un contrato en dólares a pagar en la cosecha. Este contrato es realizado por intermediarios o sea las cooperativas y los acopios privados. Es por eso que en el tema de la escala también son profundamente afectados por la importancia que toman las multinacionales. Los sectores más capitalizados de la cadena se permiten el autofinanciamiento de las campañas agrícolas. Compran sus insumos y servicios de contado o con financiamientos especiales por el volumen de su operatoria. Pero ese no es el caso de los pequeños y medianos productores que campaña tras campaña deben correr tras las costosas operaciones de financiación. Normalmente no tienen acceso a la banca.

–¿Y cómo se financian entonces las pymes agropecuarias?

–Repetto: Transfieren las operaciones a las grandes multinacionales. En el caso del efectivo corriente lo hacen canjeando el cheque en las mutuales de sus propios pueblos con tasas verdaderamente leoninas. Hay un inmenso volumen de dinero que significa el financiamiento de una campaña agrícola. La gran mayoría queda en manos de las exportadoras finales de granos y que son las verdaderas ganadoras de la renta agraria junto a los grandes latifundios rentistas. Ahí está la ganancia de los sectores financieros que se da a través de las Bolsas de Comercio. Los agentes de Bolsa son los que realmente están financiando las campañas agrícolas.

–Uno puede suponer, por lo tanto, que en el arco político popular hay una visión deformada de lo que pasa en el agro.

–Repetto: Con estas pocas pinceladas, trato de demostrar que hay grandes ganadores: los terratenientes, las multinacionales de granos y los sectores financieros. En el medio del sándwich productivo queda todo el entramado de colonos capitalizados, arrendatarios, contratistas rurales sin propiedad o con muy pequeña cantidad de hectáreas, profesionales de la agronomía, vendedores de insumos, intermediarios, cooperativas, acopiadores, corredores de Bolsa.

–¿En el sándwich queda el sector mayoritario?

–Repetto: En resumen, son los que siembran, cuidan el cultivo, lo cosechan, lo acondicionan para que se cumplan las condiciones de ser comercializado en el mercado interno y en el internacional. Son, en su gran mayoría, empresas de capital nacional que están permanentemente agredidas por los intereses concentrados para restringirles sus tasas de ganancia y apropiárselas. La presentación en concurso de acreedores de importantes empresas encargadas de la comercialización e industrialización deja en claro que no se puede seguir con este sistema de comercialización nuevas reglas de juego.

–¿Es posible cambiar el sistema de producción y venta?

–Repetto: Se debe poner en blanco sobre negro que el sistema tocó fondo. Mejor dicho, un bajo fondo que nadie puede controlar y que produce graves daños a la economía nacional. Esta es la base estructural del conflicto. A esta altura, con toda justicia y curiosidad, nos podemos preguntar: ¿Y el Estado dónde está? A partir de 1955 (ndr: Gobierno de la autodenominada Revolución Libertadora) se fueron, poco a poco, desmantelando los instrumentos que le permitieron al Estado intervenir en los conflictos de intereses. Es una tarea a realizar la reconstrucción de estos instrumentos para que los ‘lobos’ sean controlados y los más débiles se sientan seguros de producir.

–¿En qué lugar del conflicto se ubica la tan meneada cuestión de las retenciones?

–Repetto: Las retenciones no son la causa de los problemas del agro argentino. Es un instrumento económico que utiliza el Estado para poder hacerse de los dólares necesarios para el funcionamiento del conjunto de la sociedad.

–¿Se puede decir que la dinámica agropecuaria es claramente desfavorable a las Pymes?

–Repetto: No existe una dinámica agropecuaria favorable. Por el contrario, la estructura de costos fijos se incrementa cotidianamente. El resultado económico del ciclo productivo está dando números negativos que se acentúan cuando la distancia a puerto o a los centros de consumo se hace mayor.

–¿La guerra en Medio Oriente influye en forma negativa en la compra de fertilizantes?

–Repetto: Con respecto a los costos fijos, en el caso de la urea, el conflicto armado con Irán ha causado un aumento de 200 dólares en la tonelada. Pero hay todavía una ventana, que estaría abierta hasta el 10 o 15 de abril, porque el 80 por ciento del consumo de urea se hace a partir de los meses de julio, agosto y septiembre. O sea toda la siembra del maíz. Hay una gran volatilidad en el precio del gas por el bloqueo del Estrecho de Ormuz. Con el gas se produce la urea. Todavía hay que ver cómo se va a resolver esta cuestión. Los precios de los cereales están aumentando porque los fondos especulativos que actúan en Chicago están resguardando sus activos con compras a futuro de cereales para tener una ganancia esperable.

–¿Cuán golpeada está la agroindustria en medio de una ola aperturista de importaciones?

–Repetto: Los fabricantes de maquinaria agrícola tuvieron en la década de 1990 un proceso de atraso tecnológico muy importante. Fue en los Gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem. Se extendió hasta la crisis del 2001. Desapareció mucha agroindustria. El caso más clarito fue el de las cosechadoras de granos. La empresa Vassalli, hace poco tiempo, ha dejado de producir. Todavía no se nota una importación de maquinaria usada que sería una grave competencia. No debemos olvidarnos que pueden entrar marcas totalmente desconocidas en Argentina.

–¿Cuál sería la consecuencia de ese desconocimiento del tipo de maquinarias?

–Repetto: Está el tema de los repuestos para el caso de roturas. Así que los productores confían más en pagar un poco más de precio pero tener la garantía de una asistencia técnica a través de la empresa que le vende. En la última exposición del agro en San Nicolás se vio que con el sistema de financiamiento, el productor opta por el implemento que tenga mayor tecnología. Lo que está complicado, y es el tema sustancial, es la falta de rentabilidad que sufre el productor.

–Es interesante que cuente su experiencia personal o de otro productor agropecuario y si le caben las generales de la ley.

–Repetto: A los 77 años y como propietario de pocas hectáreas, he quedado fuera de escala. Me he visto en la necesidad de alquilar el campo a un arrendatario. Es un vecino que conozco hace mucho tiempo. Uno de mis hijos es ingeniero agrónomo, alquila campo y es profesor en la Universidad Nacional de Rosario. El otro es licenciado en Administración de Empresas y trabaja en una empresa ligada al sector agropecuario. Así que no salgo de las generales de la ley de muchos productores. De hecho, el 70 por ciento de la tierra está alquilada Esto indica un conflicto grande. No hay posibilidades de poder sobrevivir y tampoco transferir el trabajo de padres a hijos.


–¿A qué se debe que no haya una resistencia a la casi extinción del empresariado agrícola Pyme ¿Es conformismo, es temor a un retorno del peronismo visto como un supuesto fantasma?

–Repetto: Durante el periodo de 1945 a 1955, el peronismo hizo propietarias a más de 60.000 familias en los campos de la Pampa Húmeda. Eran arrendatarias. Junto con la representación de la Federación Agraria Argentina, la FAA, lograron la expropiación de grandes estancias y pudieron ser propietarias. Eso generó un cambio muy importante en la creación de cooperativas, entre ellas las justicialistas de la Provincia de Buenos Aires. También se formaron en Santa Fe. El sistema ferroviario había estado al servicio de los ingleses, pero al nacionalizarse permitió la creación de puertos secos. El productor del Norte del país pagaba fletes hasta Añatuya, en Santiago del Estero. Y desde allí el flete hasta los puertos del Litoral estaba a cargo de Estado, de la Junta Nacional de Granos. También se creó la Flota Fluvial. Estaba el sistema del seguro para las cosechas a través del Instituto Nacional de Reaseguros. El Banco Nación fue un instrumento que colaboró con el Consejo Agrario Nacional para que la gente pudiera pagar nuevas propiedades. Se generó una actividad muy importante en la economía del interior.

–¿O sea que los productores recibieron del peronismo fuerte respaldo?

–Repetto: Hubo una transferencia de la renta de los propietarios de la tierra a los nuevos productores y nuevas condiciones de trabajo de los arrendatarios. Se permitió también un proceso de industrialización. Se fabricaron los tractores Pampa, cosechadoras, vehículos. Hubo sustitución de importaciones. En un libro sobre la vida de Humberto Volando, que fue presidente de la FAA, decimos que la primavera agrícola en la Argentina fue durante el periodo justicialista.

–Y un día llegó la revuelta agrícola de 2008.

–Repetto: Entre 1955 y 2008, con la crisis de la Resolución 125 (ndr: retenciones móviles), los hijos y nietos de los productores que se habían hecho propietarios, desconocían el origen de las propiedades de sus propios campos. Convengamos, sinceramente, que las políticas del 2001 en adelante no fueron muy lúcidas. Se cometieron muchos errores. No se modificó la estructura de dependencia hacia las grandes compañías extranjeras. Las que manejaban el paquete tecnológico. La soja RR permitió un gran desarrollo de la producción. Pero el tema de las retenciones estuvo mal organizado, mal propuesto, produjo un grave enfrentamiento.

–¿Fue una torpeza no diferenciar a chicos y medianos de quienes eran los grandes apropiadores de la renta?

–Repetto: Antes de juzgar la actitud de los que están ligados a la producción, se debe pensar qué es lo que se ha hecho mal. Estos productores llevan años amenazados por las escalas de producción. Cómo pedirle a los que van quedando en el camino, que tengan la voluntad de creer en palabras que no se traducen en hechos. Y que se los tome como enemigos de la grandeza de la Patria.

–¿Cuál fue y, en alguna medida todavía es, la naturaleza del conflicto?

–Repetto: La gran cuestión de origen del conflicto es el poder real de la vieja oligarquía que no quiere perder el privilegio de que sus dólares agropecuarios sean los que condicionen el desarrollo de la economía. El 60 o 70 por ciento de los dólares que necesitamos para el desarrollo industrial o para pagar las importaciones salen del sector agropecuario.  En los primeros años del peronismo, el peso de la oligarquía disminuyó con relación a lo que fue creciendo el poder del Estado. Por eso su rechazo. Por eso la forma de plantear un estado raquítico. Es lo que le permite que vuelvan a tener desde el sector financiero seguir ejerciendo poder de decisión sobre el resto de la sociedad.

–¿Qué podría reprochar de las políticas estatales en la primera década del siglo?

–Repetto: Creo que uno de los grandes errores fue que en 12 años de Gobierno nacional y popular no se modificó la Ley de Entidades Financieras. Sigue vigente la Ley impulsada por Martínez de Hoz. Para preservar el trabajo y el ahorro, y para redirigirlos hacia la industrialización que genera paz social, se debe modificar la Ley de Entidades Financieras.

–Volviendo al presente ¿tiene futuro el país sin ciencia y tecnología, sin INTA e INTI, sin el Conicet, sin las carreras técnicas?

–Repetto: Es imposible pensar un país sin una organización sistémica entre la ciencia dura y la tecnología aplicada. Aplicada al servicio de las necesidades de hacer eficientes los procesos de producción. Y también del mejoramiento de las condiciones de trabajo. Me refiero a las condiciones de los trabajadores argentinos.

–¿La guerra en Medio Oriente expresa también la crisis del sistema mundial de comercialización?

–Repetto: La dirigencia argentina y los sectores de poder cometieron dos errores históricos muy grandes: uno fue con el Pacto Roca-Runciman, al adherir su destino a un imperio decadente como el Reino Unido. Y el otro es lo que ha sucedido ahora por no haber entrado en el grupo de los países BRICS y adherir incondicionalmente al nuevo imperio decadente que son los Estados Unidos. Esto se ve en Medio Oriente. El imperio no ha protegido ni siquiera a los países árabes con todas sus bases. Simplemente fueron una estructura de ocupación para permitir que, a través de los petrodólares, el dólar se extendiera a toda la comercialización internacional mediante el sistema SWIFT. Nosotros tenemos que modificar ese tipo de comercialización.

–¿Cómo sería el nuevo sistema de comercialización?

–Repetto: Para organizarlo son fundamentales los BRICS. En materia granaria, solo exportamos agua dulce, minerales de nuestros suelos y fotosíntesis, es decir la energía que genera la producción de granos. Es como una ‘minería a cielo abierto’. De los 150 millones de toneladas que normalmente se exportan o se consumen dentro del mercado interno, solamente reemplazamos con fertilizantes el 35 por ciento.

–En el plano doméstico ¿qué impresión le causa el respaldo de los gobernadores a las políticas del Gobierno?

–Repetto: A partir de la reforma constitucional de 1994 se ha instalado un modelo donde hay una preminencia de las provincias centrales, las ligadas a la Pampa Húmeda. Es la economía regional dominante sobre el resto. El centro neurálgico se encuentra en el puerto de Buenos Aires. Y por su peso electoral: el AMBA. Esto ha generado un profundo desequilibrios en lo político, en lo económico y en lo social. Impide condiciones igualitarias. Si el fósforo, el nitrógeno y el potasio que naturalmente está en nuestras tierras no lo reemplazamos como corresponde, poco podemos hacer una crítica hacia gobernadores que tienen que subsistir con sus poblaciones. Con servicios, educación y salud realmente deficientes.

–¿Es provincialismo puro?

–Repetto: Por ejemplo, la provincia de misiones no tiene gas natural. No es para criticar. Me parece que hay que generar condiciones de recuperar el plano de igualdad política. Santiago del Estero es el mayor productor de maíz de la Argentina, cosa que se desconoce. No es ni Córdoba ni Buenos Aires ni Santa Fe. Hay desequilibrios muy grandes. La responsabilidad está en la legitimación del modelo de 1994. Los Gobiernos surgidos de la Capital no han sabido proteger el ahorro nacional. Con qué carácter podemos hacer una crítica a gobernadores que se están defendiendo como gato panza arriba para sostener sus economías. Otra de las cosas que están muy mal es que las grandes empresas multinacionales facturan con su sede en CABA.

–¿Cómo resultan perjudicadas las provincias?

–Repetto: Los fertilizantes se utilizan dentro de las provincias, pero CABA no tiene ni una maceta de tierra para producir y, sin embargo, se queda con el 4,5 por ciento de los ingresos brutos. Las provincias que consumen los insumos que producen las exportaciones de granos deberían cobrar los ingresos brutos.

–En cuanto a los acuerdos económicos ¿hay algún beneficio para Argentina en el acuerdo comercial con Estados Unidos?

–Repetto: Es un imperio decadente. Hay que pensar en el nuevo mundo que son los BRICS. La Pampa húmeda es una economía regional dominante pero también decadente. Hemos perdido el rumbo. Hay que hacer una apertura de nuestras cabezas y no pensar en banderas de partidos sino en hacer un reconocimiento profundo de lo que significa la economía nacional. Debemos recuperar el crédito. Como productor no tengo el Banco Nación que me financiaba. Hay que pensar que los dólares que salen del campo sean bien utilizados en el desarrollo de la industria nacional. Sin controles sobre la banca y el ahorro, todo lo que hagamos es inútil.

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