El juego de engaños a propósito del fallo favorable a la Argentina en Nueva York por YPF permite descifrar a qué juegan los manipuladores locales de la opinión pública. Y de paso pensemos en qué se está convirtiendo a YPF cuando sólo acompaña al modelo extractivista.
Se dice, con cierta razón, que la derrota no reconoce progenitores pero que el éxito es invariablemente reclamado por entusiastas aspirantes a compartir cada momento de gloria, por imaginario que sea, incluso ínfimo o inventado.
En el forzado festejo que diversos actores intentaron a partir de la denegación del Tribunal de Apelaciones de Nueva York sobre los reclamos del fondo Burford y sus socios Eskenazi están claramente presentes esos elementos, incluso en su forma más grotesca.
Cuando se conoció el fallo del tribunal de alzada, descartando la sentencia que la jueza Loretta Preska había cuantificado en una cifra asombrosamente inflada, cada uno de los jugadores y buscadores prestigio salió a la captura de lo que consideraba su parte merecida de este episodio, que resume en gran medida las relaciones jurídicas de la Argentina con sus contrapartes del exterior.
En esa “victoria” se anotaron todos, aunque la mayor sobreactuación fue la del gobierno libertario, que apeló a una cadena nacional para tratar de imponer su forzada versión de los hechos.
Pretendiendo que su mérito fuera excluyente buscó hasta inventar una heroína, la doctora María Ibarzabal Murphy (quien se desempeña como Secretaria Legal y Técnica de la Presidencia de la Nación) y no forma parte del equipo de abogados litigantes en este juicio. En el mejor de los casos posiblemente seguía el tema como asesora del primer magistrado, siendo su función institucional revisar la legalidad y consistencia técnica de los decretos que firma el titular del Poder Ejecutivo.
Poco para mostrar. Algo más tiene el macrismo, aunque con menor potencia performativa dada su debilidad en la manipulación de la información frente a los recursos del gobierno, mostrando a su ex procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías, quien se había ocupado del asunto en el gobierno de Mauricio.
El periodista Ignacio Zuleta relató el pasado fin de semana en Clarín que la defensa argentina había sido en realidad diseñada por Fabián (Pepín) Rodríguez Simón, y ejecutada por medio del estudio Saravia Frías, bufete especializado en contenciosos judiciales y arbitrales en el país y el exterior, con casos ante la Corte Suprema local e instancias internacionales como el CIADI, donde la Argentina (gobierno y empresas) han perdido históricamente litigios por centenares de millones de dólares.
El eje de esa defensa consistió en despegar exitosamente a YPF, con un cierto valor de mercado (a veces por debajo de los montos demandados) del reclamo judicial, que recayó sobre el estado argentino. Le costó a Pepín una citación de la jueza Servini de Cubría que prefirió eludir pidiendo asilo político en Uruguay. Ahora ya está resuelto, cuando nuevos aires alientan innovadoras maniobras de estos astutos operadores judiciales.
Por otro lado, hay que registrar el intento de cargarle el resultado de este juicio, que se suponía perdido, a la gestión de Axel Kicillof en el ministerio de Economía durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner cuando se expropiaron las acciones de Repsol pero no a las de los Eskenazi, titularizadas por esta familia a través de empresas creadas en España.
La operación de opinión pública desplegada contra Kicillof venía siendo exitosa, en el sentido de instalar que había sido un grave error dejar ese cabo suelto que los Esquenazi aprovecharon para vender a Burford sus presuntas acreencias, pero reservándose de ellas una pequeña porción cediéndole al fondo buitre la parte del león y los gastos del juicio. Apostadores todos de vuelo bajo o alto según las espaldas de cada uno.
Axel se defendía como podía, con argumentos que entonces parecían flojos y hoy resultan que son sólidos, tan cambiante es la relación de fuerzas y su percepción social. Pero sin quedar todavía saldado el legítimo debate sobre el rol de YPF en el sector energético dentro de la estructura económica nacional.
La magnitud de las cifras hiela la sangre. La jueza Preska tasó en 16 mil millones de dólares la indemnización que debería pagar nuestro país, que se elevaban a 18 mil por los intereses en la mora del pago, en curiosa coincidencia con lo que sería hoy el valor total de las acciones de YPF.
El eje de la jactancia de Milei sobre este tema plantea que toda expropiación es mala porque implica un avance sobre la propiedad privada. Atrasa siglos puesto que el principio de utilidad pública como base de una expropiación tiene fundamentos tan lejanos como la aparición misma de los burgos, puentes, puertos y ciudades que marcaron la transición del sistema feudal a la modernidad.
El género humano progresó en la medida en que el bien común se fue imponiendo como criterio de racionalidad colectiva. De otro modo, estaríamos aún en la Edad de Piedra o nos habríamos extinguido como especie.
¿Por qué una visión tan anacrónica funciona en los hechos como una ideología que se asume en forma acrítica?
Justamente porque se trata de una explicación mágica que anida en prejuicios instalados en zonas oscuras de la conciencia individual que, por repetición y estandarización, se convierten en sentido común de los diversos grupos sociales.
La acción política desmitifica
Sabemos que las visiones sesgadas, las interpretaciones manipuladas, los hechos relatados desaprensivamente y otras intervenciones sobre la opinión pública, funcionan mejor en condiciones de caos y confusión característicos de procesos de fragmentación social.
Es lo que acontece en muchas partes del mundo hoy, generando las dificultades que caracterizan nuestro presente signado por la guerra a partir de un enorme desgaste de las prácticas democráticas que resultan de la burocratización de las instituciones que debían garantizar derechos en lugar de cacarearlos.
Que no tengamos hoy facciones locales en lucha violenta no quiere decir que no se instalen, incluso como deriva del irresponsable alineamiento que ha hecho Milei con los EEUU en sus acciones junto con Israel en Medio Oriente.
Toda guerra está precedida por un apagón de la conciencia comunitaria y sólo beneficia a los traficantes del horror. Cuando se instala como única solución el retroceso de la civilización resulta inocultable.
Suele estar precedida de acciones sectarias y divisionistas, tal como dirigirse a “los argentinos de bien”, estableciendo una odiosa cuña entre compatriotas. Está ocurriendo y no hay registro de acciones eficaces para neutralizar esa manipulación deliberada.
Sólo una acción política eficaz, realista en la apreciación de la actual relación de fuerzas adversa a una convivencia fructífera, puede sacarnos de la espiral decadente en que nos encontramos, cada vez más enfrentados.
Acción política que implica diagnósticos sólidos sobre los problemas más urgentes que padece la población y exigen acciones orgánicas para revertir situaciones que atentan contra una supervivencia digna.
Las energías positivas están dispersas, pero no por ello han dejado de existir. Y la denuncia de las operaciones para instalar la confusión permanente es un paso inicial y continuo al que no podemos renunciar para revertir el retroceso.
Apuntes sobre YPF
La mistificación sobre la petrolera estatal gravita negativamente en la toma de conciencia sobre lo que es el despliegue de las capacidades energéticas de la Nación Argentina.
Se confunde hacer negocios (buenos o malos, manipulados por un gigantesco presupuesto publicitario) con soberanía en un sector clave para que funcione y se expanda el conjunto de la economía. YPF es una importante herramienta, pero no resume a la nación y sus potencialidades.
La electricidad, por su parte, es un fortísimo vector de civilización al impulsar y ampliar la producción y sus múltiples ramificaciones que concurren en mejorar de modo constante la calidad de vida de las poblaciones. La energía es, entonces, estratégica y prioritaria. Pero no de cualquier forma.
Cuando se rediseña, como ahora, la inversión energética para apuntalar el modelo primarizador/extractivista se están creando condiciones para perpetuar el atraso y la pobreza. Y esto ocurre ahora con YPF concentrándose en Vaca Muerta y desprendiéndose de yacimientos en diversas provincias argentinas argumentando que de ese modo se favorecen empresas locales.
La experiencia es la contraria. Las empresas locales prosperan cuando hay un impulso general a la producción energética e YPF actúa como locomotora promoviendo y arrastrando al resto.
Lo que se está haciendo va por otro camino equivocado: concentrar recursos en la explotación del shale gas y paralelamente petróleo de esquisto (shale oil), mediante las tecnologías avanzadas de fractura hidráulica con destino a la exportación que refuerza, a su vez, la política financiera de endeudamiento impuesta por la visión conservadora dominante desde hace décadas.
Y la prueba de la primacía de ese enfoque carente de visión nacional integradora es la negativa a promover la inversión en el procesamiento de estos recursos en el país, en los centenares de aplicaciones posibles estableciendo y fortaleciendo cadenas de valor locales que tienen como efecto social clave la ampliación geométrica del empleo.
No tenemos petroquímica en escala perfectamente posible porque existen proveedores externos de fertilizantes que ya tienen sus intereses fuertemente establecidos en las estructuras de poder funcionales ya existentes, con sus lobbies aceitados, como queda a la vista de quien quiera verlo como consecuencia la guerra en Medio Oriente, con la suba del precio de la úrea, insumo necesario para incorporar nitrógeno a la producción agrícola.
El gobierno, atrapado por sus dueños en las sombras, ni se plantea estas cuestiones, sino que recorre el camino inverso aplicando políticas desindustrializadoras. Busca remodelar la estructura económica argentina adecuándola a los intereses de la potencia estadounidense, de la que es tributaria.
Poco importa para esta gente instalada en el gobierno argentino que la intención manifiesta de Trump sea reindustrializar su país. Miran para otro lado en lo que a nosotros nos concierne. Creen que se saldrán con la suya y estarán equivocados apenas reaccionen con sentido integrador los sectores nacionales a quienes debilita o directamente aniquila esta política.
No sucederá espontáneamente. Hay que creer en el optimismo de la voluntad.