En la mentalidad libertario/mileista, quien se haga cargo de la imagen (maquillaje, vestimenta, gesticulación, etcétera) de una personalidad pública, resulta merecedora de la mayor confianza. La diputada nacional Lilia Lemoine, que acredita importantes antecedentes, aunque no siempre exitosos, como cosplayer, influencer y maquilladora, presidirá la Comisión de Juicio Político para restablecer su funcionamiento formal, aunque destinado a trabar toda iniciativa que pueda conducir a un impeachment presidencial.
Pese a todo, en la Cámara de Diputados pasaron cosas y la oposición ahora, estimulada por el olor a sangre y descomposición, impulsa con relativo entusiasmo que continúen pasando algunas más. En esa Cámara fue creada, por ejemplo, la Comisión Investigadora sobre la criptomoneda $LIBRA presidida por Maximiliano Ferraro, que indagó respecto de una estafa con la presunta participación de máximos funcionarios y allegados al Gobierno.
El abanico de temas que pasaron bajo la lupa de la Comisión Investigadora abarcó desde la promoción de la criptomoneda $LIBRA para constituir un esquema de estafa piramidal planificada y el uso que hicieran numerosos funcionarios de billeteras virtuales, hasta negociaciones incompatibles con la función pública y las posibles violaciones a la ley de ética pública. Las conclusiones fueron derivadas a la justicia federal, donde todavía no avanzan al ritmo que requerirían, pese a desentrañar una urdimbre y la trama de posibles hechos de gran densidad institucional.
La participación de la Comisión de Juicio Político, un órgano de asesoramiento especializado permanente de la Cámara que por sus competencias es decididamente estratégico, resultaría el corolario lógico del quehacer de la Comisión Investigadora. Más aún: ésta fue una creación de la Comisión de Juicio Político en aquella sesión accidentada que al momento de elegir sus autoridades (las propias de la Comisión de Juicio Político) terminó a las trompadas entre libertarios y afines, quedando nuevamente acéfala hasta ahora. O sea que desde entonces, y merced a los desaguisados del oficialismo, la Comisión de Juicio Político (recuérdese que es la que impulsa o desestima los pedidos contra el Poder Ejecutivo y los jueces de la Corte Suprema) permaneció sin actividad, pese a que hubo diversas circunstancias merecedoras de su intervención.
Pieza clave en la arquitectura de la gobernanza nacional, la tradición parlamentaria indica que la Comisión de Juicio Político sea presidida por un diputado del oficialismo de máxima confianza de la Casa Rosada. Cuando arrancó esta gestión mileista quien pareció gozar de semejante confianza fue la diputada Marcela Pagano, pero en mayo de 2024 se produjo un fenómeno inusual: convocada que fuera la reunión para conformar la comisión y nombrar autoridades, al tiempo que parte del oficialismo elegía a Pagano para presidirla, desde el escritorio de Martín Menem se informaba que minutos antes el cónclave había sido suspendido, hecho que no requería una mirada maliciosa que dilucidara la maniobra para impedir su designación –presumidamente exculpatoria, Lilia Lemoine dixit: “Se avisó en el pasillo que la reunión estaba suspendida.”
Así quedaron las cosas, con los diputados de distintos bloques que habían conformado quórum y número para la elección de Pagano como presidenta, y el grueso del bloque oficialista y la conducción de la Cámara impugnando la decisión. La interna de La Libertad Avanza y sus asociados siguió su curso ganada por un desenfreno indisimulable, desplazando a algunos oportunistas dubitativos, y con euforia creciente conforme se multiplicaban los escandalosos casos de corrupción. Como aves rapaces sobrevolaron (y sobrevuelan) al gobierno algunos episodios que podrían derivar en varios impeachments, ya sea a raíz del fundacional caso de fraude con la criptomoneda $LIBRA, o la presunta red de sobornos en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) que involucraría a la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el más reciente caso por presunto enriquecimiento ilícito animado por el Jefe de Gabinete de Ministros (y antes vocero presidencial) Manuel Adorni.
Así que la Comisión de Juicio Político, dado que normalmente es un bastión que nadie aconseja descuidar, ocupó un lugar de privilegio en el cruce de las tensiones internistas de los libertarios, tempranamente sobredeterminado por la promoción de Milei en la red social X, el 14 de febrero de 2025, de la criptomoneda $LIBRA. Y cuando a mediados de marzo de 2025 se intentó constituirla, con legisladores animando varios momentos deudores de la estética de programas televisivos al estilo de los talk show más bizarros, con la pertinente dramatización de chimentos, peleas y escándalos a ras del suelo, hubo un intento de colocar a la periodista por entonces diputada por La Libertad Avanza, Marcela Pagano, en la presidencia de la Comisión. Llegaba bendita por los hermanos Milei, así como también por quien detentara la presidencia del bloque libertario, el ubicuo desarrollista Oscar Zago, pero no pudo ser. El caso $LIBRA ya no sólo había explotado aquí sino que también ocupaba un lugar destacadísimo en el sistema de medios nacionales y extranjeros, y los perdidosos que iniciaban demandas judiciales eran Legión, como el endemoniado bíblico.
También la suerte de Oscar Zago en la presidencia del bloque libertario estaba echada, y la bancada de La Libertad Avanza se partió, aunque Zago asegurara que tenía el aval del Presidente para la designación de Pagano. Pero otros diputados negaron el acuerdo, y en la misma reunión rompieron el oficialismo. Hubo acusaciones, como las del correntino Lisandro Almirón, que aseguró que Zago “no representa los intereses del bloque a partir de este momento”, por no alinearse con lo decidido por Martín Menem. Sonó feo, Zago se fue y el cordobés Gabriel Bornoroni ocupó la presidencia de la bancada hasta la fecha. También Marcela Pagano emigró y fundó “Coherencia”, un bloque con un puñado de colegas para ensayar (tardíamente) la crítica destemplada de los francotiradores.
La Comisión de Juicio Político continuó durmiendo el sueño de los justos, como lo prueban las convocatorias para constituirla del 10 y del 18 de abril de 2024, ambas suspendidas. También es destacable que aportó algunos episodios como el intercambio de empujones y algún sopapo entre Zago y Almirón, pero que se agregaron con naturalidad a la larga lista de episodios meramente anecdóticos que sirven para proyectar hacia la sociedad una suerte de reality show inacabable. La sesión del 31 de marzo, en cambio, para Lilia Lemoine devino un paseo coronado por el éxito: fue premiada con la Presidencia de la Comisión y los libertarios se distribuyeron todos los cargos importantes.
Estaba exultante pero contenida, suave en sus gestos y en el tono de voz, y luego de administrar delicadamente las presentaciones laudatorias de los candidatos a diversos puestos a cargo de otros colegas del partido, y de corroborar con una sonrisa ligeramente sobradora que la votación no podía arrojar sorpresa alguna, cedió la palabra a quienes desearan agregar algo, lo que fuera. Entonces varios pronunciaron breves discursos, representando diversos espacios pero coincidiendo en cuestiones de fondo, como se verá.
Desde la izquierda Néstor Pitrola pidió que se reglamente la Comisión y se dé entrada a “todos los proyectos de juicio político que hay” y que la Comisión funcione: “tenemos temor de que esta sea la última reunión”. También habló el diputado Juan Marino, fundador del Partido Piquetero y miembro del Bloque de Unión por la Patria. Dijo que hay numerosos expedientes planteando la propuesta de hacer juicio político al Presidente Milei, destacó que sería pasible del procedimiento por las declaraciones públicas que alinean a la Argentina en un conflicto internacional como es la guerra de Israel y EE.UU. con Irán.
El diputado Juan Marino agregó: “Entonces, señora Presidenta, y con esto termino, es muy importante lo que le preguntaba el Diputado Tailhade, si el martes que viene arrancamos con las reuniones para empezar a analizar estos expedientes, y decirle que si ustedes intentan cerrar esta comisión, boicotearla, bloquear su funcionamiento, eso no impide que el recinto, con mayoría simple, pueda votar un emplazamiento para que la comisión empiece a tratar todos estos expedientes. Hoy puede ser que no tengamos el número en el recinto, pero me parece que su desgobierno, el gobierno de Javier Milei, los crecientes escándalos de corrupción, se van a ocupar de que consigamos el número…” Lilia Lemoine suspiró, como quien desea disfrutar un momento en plenitud, y cuando se acabaron los oradores levantó la sesión.