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Misiones: el IMiBio, un biobanco que fomenta una sociedad sustentable

El Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) es una institución pública provincial vinculada a la custodia de muestras biológicas para la investigación científica, la promoción de la salud y la conservación de las especies naturales que está ubicado en la Selva Paranaense, espacio que dispone del 52% de la biodiversidad argentina.

Para conocer más sobre el funcionamiento y la importancia de su tarea, Y ahora qué? conversó con cuatro de sus responsables: Emanuel Grassi, director general ejecutivo; Andrés Enrique Gustavo Ruuth, coordinar científico; Evelin Yuriko Saguchi, responsable técnica y la abogada del IMiBio, María Emilia Coni Ceballos.

–¿Qué es un biobanco y cuál es su importancia en materia científica y social? 

Un biobanco es una infraestructura organizada que recolecta, procesa, conserva, distribuye y gestiona muestras biológicas y sus datos asociados. A diferencia de un repositorio tradicional, no se limita al almacenamiento, sino que integra procesos tecnológicos, trazabilidad, control de calidad y una gobernanza ética sólida, garantizando el valor científico y la viabilidad del uso futuro de las muestras protegidas.

–¿Qué tipo de muestras preservan?

–Tejidos, sangre, fluidos corporales, sus productos derivados (como ARN, ADN y líneas celulares) y muestras ambientales, entre otros. Los biobancos son la base fundamental para una amplia gama de investigaciones que van desde estudios orientados a la conservación de la biodiversidad, la mejora genética animal y vegetal, la producción biotecnológica o la prevención de enfermedades endémicas. Estas muestras -además- facilitan el descubrimiento de factores biológicos asociados al riesgo de enfermedades, el diagnóstico, la progresión clínica y la respuesta a tratamientos determinados. Pero el impacto social de un biobanco depende directamente del tipo de muestras que resguarda y, por supuesto, de su misión y objetivos. 

–¿Podría dar algunos ejemplos que clarifiquen?

–En el caso de la conservación de material genético de especies en peligro, un biobanco actúa como un reservorio genético estratégico para su aplicación en programas de conservación, como el refuerzo poblacional o programas de fertilización asistida. Por otro lado, cuando se trata del resguardo de bacterias, hongos u otros microorganismos, se convierte en una verdadera biblioteca de potenciales metabolitos secundarios, antibióticos y recursos para futuros desafíos tecnológicos. 

-¿Qué tipo de muestras se conservan en este biobanco y de qué población provienen? 

–La provincia de Misiones alberga uno de los remanentes mejor conservados del Bosque Atlántico. Esta ecorregión, conocida como Selva Paranaense, representa el 52% de la biodiversidad argentina y es uno de los 36 hotspots (punto de acceso) de biodiversidad a nivel mundial. Su relevancia ecológica motivó la declaración de Misiones como Capital Nacional de la Biodiversidad. El biobanco del Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) se enmarca en una política pública orientada a la conservación. Su misión consiste en preservar, visibilizar y poner a disposición los datos de biodiversidad de la Selva Paranaense, actuando como una herramienta estratégica para investigadores y tomadores de decisiones interesados en impulsar políticas y proyectos de conservación, salud, mejoramiento genético, biotecnología y manejo sustentable. El biobanco funciona como un reservorio de la variabilidad genética local. En sus instalaciones se custodian muestras de fauna, flora, funga, microorganismos, muestras ambientales (suelo, agua, ADN ambiental) y, en el marco de proyectos específicos, muestras vinculadas a la salud humana. 

–¿Podrían mencionar algún avance científico o proyecto concreto que haya sido posible gracias a este biobanco? 

Por ejemplo, el análisis bioquímico de animales de fauna silvestre, colecta y resguardo de muestras biológicas provenientes de animales accidentados o la sinergia con Refugios de Animales de Fauna Silvestre en Misiones, lo que permitió generar información relevante sobre sanidad, genética y estado poblacional. En el área de biodiversidad vegetal, realizamos estudios sobre condiciones de criopreservación de semillas de especies en peligro de extinción, estudio de suelos y una correcta conservación de las muestras para el análisis de su composición biológica y microbiológica. 

En el ámbito de la salud, este biobanco ha sido clave para el desarrollo de estudios relacionados con el virus del papiloma humano (HPV) y la lepra. Por último, acompañamos proyectos existentes y logramos habilitar nuevas líneas de investigación que contribuyen al desarrollo de capacidades técnicas propias y esenciales para el funcionamiento estable y confiable de la investigación en territorio. 

–En muchos casos la investigación científica tiene relaciones con la industria farmacéutica. ¿Qué reglas existen para evitar conflictos entre investigación, interés público y uso comercial? 

–Existen múltiples capas normativas de regulación que abarcan desde principios de la bioética general hasta tratados internacionales sobre recursos naturales. En la provincia de Misiones, estas reglas se materializan a través de instrumentos clave como el Protocolo de Nagoya, un tratado internacional que regula el acceso a los recursos genéticos y la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de su utilización. En consonancia con la Constitución Nacional y la Ley de creación del IMiBio, se designó a esta institución como autoridad de aplicación, confiriéndole la responsabilidad de velar por el uso sustentable de los recursos naturales y la protección de los intereses de la provincia de Misiones. 

En el IMiBio trabajamos sobre el espíritu del Decreto 2017/2019 que establece los procedimientos para la celebración de acuerdos de acceso a recursos genéticos y la transferencia de material biológico, asegurando que toda colaboración con entidades públicas o privadas -incluida la industria farmacéutica- se realice bajo los principios de transparencia, trazabilidad y beneficio compartido.

–¿Qué desafíos enfrentan los biobancos en el país en materia de financiamiento e infraestructura? 

–Durante el último año, Argentina atravesó un ajuste económico significativo. El financiamiento nacional destinado a instituciones de investigación y salud se ha reducido o suspendido. Y, por otro lado, la inflación incrementó tanto el costo de vida como los gastos operativos, erosionando el poder adquisitivo de las instituciones que dependen de fondos públicos. Los biobancos argentinos enfrentan desafíos importantes, particularmente en términos de sostenibilidad financiera e infraestructura. En el caso del IMiBio, la situación presenta una complejidad adicional porque su financiamiento depende exclusivamente de la provincia de Misiones, lo que limita el acceso a fuentes diversificadas de recursos. Los biobancos requieren infraestructura crítica que opera de manera continua y estable como los sistemas de frío, el suministro energético -confiable y estable- mantenimiento técnico especializado y protocolos de calidad que aseguren la integridad de las muestras a largo plazo. A esto se suma una cuestión estructural: a nivel global y nacional, los biobancos orientados a salud humana tienden a recibir mayor financiamiento que los dedicados a la biodiversidad. 

–¿Y cómo integran todas estas especificidades?

–En regiones como Misiones, donde la biodiversidad es un activo estratégico, resulta fundamental avanzar hacia una visión articulada que reconozca que la salud humana, la salud animal y la salud de los ecosistemas forman parte de un mismo espacio. En este escenario, uno de los principales desafíos -y al mismo tiempo oportunidades- es consolidar modelos de financiamiento más diversificados, incluyendo colaboraciones nacionales e internacionales, proyectos de investigación aplicada y esquemas que permitan valorizar los recursos biológicos de manera ética y sostenible. El IMiBio también representa una apuesta estratégica de la provincia para el desarrollo de capacidades científicas y tecnológicas en un territorio de alta biodiversidad que genera conocimiento local y fortalece la autonomía en sus investigaciones. En este sentido, el desafío pasa por sostener la infraestructura y consolidarla como una plataforma de desarrollo científico, sanitario y biotecnológico a largo plazo.

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