¿Y ahora qué?

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Rector Calzoni: “La Argentina puede producir semiconductores y disponer de soberanía tecnológica”

Así lo aseguró el rector de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), ingeniero civil y ex vicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, quien anunció el Encuentro de Tecnologías para la Soberanía Latinoamericana que se desarrollará, el 16 de abril, en la sede Piñeyro de esa universidad.

El mundo se mueve desde un lugar donde no alcanza el ojo humano. Semiconductores como el silicio y el germanio integran los microchips que le dan vida a computadoras portátiles, teléfonos celulares, electrodomésticos, cámaras digitales, televisores, satélites espaciales, automotores e instrumentos de medicina entre otros artefactos de uso cotidiano. Y como toda miniatura digital, juega su rol en la deseada y temida -a la vez- Inteligencia Artificial. 

Calzoni le cuenta a Y ahora qué? si Argentina puede todavía subirse a un tren tecnológico, conducido hoy por las superpotencias.

–¿Cómo desarrollar en Argentina una tecnología tan de punta como la de semiconductores cuando el país está yendo a contramano en la ciencia y el desarrollo a causa de las políticas de este Gobierno?

–Calzoni: El tema de los semiconductores es clave para todas las nuevas tecnologías. Es fundamental. Tiene muchísimos usos. Y hay un problema de desarrollo no solo en Argentina, sino en toda Latinoamérica.

–¿En toda la región se padece esta carencia de desarrollo con el material semiconductor que compone los Circuitos Integrados, esencial para tantos usos como desde celulares a satélites? ¿Hay que resignarse a las importaciones?

–Calzoni: Este tipo de importaciones de semiconductores requiere entender, primero, que es un asunto de dólares que se pierden. En segundo lugar, es un tema que nosotros planteamos como crucial para la soberanía. A eso le llamamos las Tecnologías Convenientes. Es un tema fundamentalmente de soberanía no poder contar con esas tecnologías.

–¿En qué medida impide ser soberano el hecho de no contar con producción propia?

–Calzoni: Estamos a merced de quienes lo producen. Nuestra idea es trabajar estos puntos en el encuentro del 16 de abril en la sede Piñeyro de la UNDAV. Va a ser una actividad híbrida, impulsada por el Instituto de Políticas Públicas de la UNDAV, que preside Jorge Zaccagnini, tecnólogo vinculado a InfoWorkers, una asociación civil de trabajadores de la información.

–¿O sea que hay un movimiento argentino que apunta a contar con los semiconductores?

–Calzoni: Sí, porque venimos trabajando con ellos codo a codo. Jorge Zaccagnini es un profesional reconocido, de largo aliento, y viene trabajando con un grupo de gente. Va a participar Adäo Villaverde, un brasileño que es profesor de Gestión de Conocimiento e Innovación y cuatro veces parlamentario en Río Grande do Sul por el Partido dos Trabalhadores. Villaverde está desarrollando la cuestión de los semiconductores en Brasil. Así que nos parece importante la participación de todos aquellos que estén interesados en los desarrollos y la soberanía tecnológica.

–¿Puede Argentina plantearse la elaboración de semiconductores, que sirven tanto para electrodomésticos como para automotores?

–Calzoni: Es uno de los rubros que Argentina podría desarrollar. Y más allá de los materiales o de la materia prima necesaria para llevarlo adelante, es un instrumento imprescindible para el desarrollo de tecnología y el desarrollo industrial.

–Hoy se habla casi solamente de litio o de minerales.

–Calzoni: Se habla de litio, se habla de tierras raras, pero no se habla del instrumental en sí. Estamos convencidos que Argentina tiene la posibilidad de desarrollar los semiconductores. Brasil lo está haciendo.

–¿No hace falta trazar alianzas en la región para favorecer la producción?

–Calzoni: Hace muy poco firmamos un convenio entre la UNDAV y la Universidad de Rio Grande do Sul. El propósito es poder iniciar investigaciones conjuntas en esta materia.

–Ahora bien ¿cómo transmitir este tema a la sociedad? ¿Cómo hacer para que se puedan conocer y respaldar proyectos tecnológicos de avanzada cuando tanta gente afirma en las encuestas que la plata no le alcanza o cierran industrias y comercios?

–Calzoni: Es muy complicado. Cuando tenemos una buena parte de la sociedad y de nuestra población que no llega a fin de mes, o que no puede comer. La desnutrición alcanza a mucha población infantojuvenil ¿Cómo hablarle de tecnología, no? Muchas veces pareciera que hablamos desde mundos distintos.

–Además, ¿no hay, desde el Gobierno, un desmantelamiento de las políticas de ciencia y tecnología?

–Calzoni: Si no hay una política industrial o tecnológica, esto es un círculo vicioso. Y no basta con dar de comer. Tenemos que tener desarrollos que generen industrias porque, a su vez, generan empleos. Sino, solamente somos un país extractivista que trabaja en minería, en petróleo, en agroexportación de determinados productos, pero nos quedamos sin desarrollo.

–Como si se tratara de volver a la política de sustitución de importaciones.

–Calzoni: No necesariamente se deberían sustituir todas las importaciones. Por eso hablamos muy fuertemente de Tecnologías Convenientes. Hay algunas tecnologías que conviene desarrollar en el país. Eso es lo que tiene que hacer un país soberano. Tener claridad conceptual sobre qué es lo que nuestra patria necesita para su desarrollo.

–¿No es momento de redefinir desarrollo para que no sea interpretado solamente como alza del producto interno bruto?

–Calzoni: En definitiva, el desarrollo apunta a que la gente tenga empleo, pueda llegar a fin de mes, pueda comer, tener esparcimiento, pueda educarse y tener salud. Nuestro pueblo no pide mucho más que vivir dignamente y tener vivienda. Algo tan simple como eso. Tenemos que pensar en políticas de Estado, que llevan muchos años debido a la necesidad de sostenerlas en el tiempo.

–¿Lo que se ha visto en las últimas décadas no es un fenómeno que mezcla avances con retrocesos?

–Calzoni: Es la política pendular que tiene Argentina. Es la política de avanzar en ciencia y tecnología, y después no invertir nada. Lo mismo pasa en otras áreas. Eso hace que, lamentablemente, nunca podamos terminar de consolidar un desarrollo. Argentina supo ser uno de los países más desarrollados industrialmente, muy superior al resto de la región, y hoy somos superados en muchas áreas por países vecinos. Nos quedamos y nos tiramos para atrás. No hay futuro sino podemos analizar el pasado y corregir los errores que hemos cometido.

–¿Cuándo dice ‘hemos’ cómo se incluye?

–Calzoni: Digo ‘hemos’ porque, si no, es echar la culpa a alguien. Así no resolvemos nada. Tenemos que definir e integrar distintos conceptos: a dónde queremos ir y, en función de eso, generar las políticas que, por supuesto, pueden tener matices. Lo que no se debe hacer es cambiar la dirección permanentemente.

–¿Qué tipo de inversiones se deben atraer? Hasta ahora lo que se observa es que sólo proliferan en países desarrollados.

–Calzoni: Hay muchas iniciativas para trabajar en temas tecnológicos. Tenemos la que mencionaba con Brasil y estamos abordando convenios con Rio Grande do Sul. Aparte, hay otra con el Gobierno de la Provincia de Tierra del Fuego, que supo tener desarrollo de electrónica. Se había iniciado en Inteligencia Artificial, pero se suspendió. Y ya conocemos las políticas del actual Gobierno nacional en cuanto a ciencia y tecnología. Estamos dependiendo de las importaciones para cualquier cosa que queramos desarrollar.

–¿La infraestructura ensambladora fueguina puede ser una base?

–Calzoni: Ni siquiera los ensambles se están pudiendo llevar adelante. Por eso es importante el compromiso del Gobierno de Tierra del Fuego. Ellos han perdido muchos puestos de empleo, pero creen que hay una posibilidad de desarrollo en el país al reconvertir algunas de esas fábricas con la producción de semiconductores.

–¿Cómo se ve este proceso desde el lado de las universidades públicas, en momentos en que están atravesando una de las peores crisis de su historia por el severo recorte en el financiamiento?

–Calzoni: La mirada desde las universidades públicas es muy compleja. Realmente hay una preocupación y no solamente por el financiamiento de los gastos de funcionamiento, o el nivel de los salarios docentes y no docentes, las becas estudiantiles que están congeladas o la infraestructura que está prácticamente paralizada. Además, se han eliminado prácticamente todos los desarrollos de ciencia y tecnología.

-¿La parálisis es total?

–Calzoni: Nos han planteado que van a retomar algunas cuestiones de innovación. Ojalá que eso ocurra. Pero lo que vemos es una política pública de desarticular desarrollos industriales propios y de no generar infraestructura. En el corto plazo, esto se va a empezar a visualizar, incluso en los vínculos con otros países y entre nuestras propias universidades. Tratamos de sostener los desarrollos a pesar de la situación.

–¿No hay alguna luz de esperanza?

–Calzoni: Puedo mencionar el caso del lanzamiento del proyecto espacial Artemis II que llevó un micro satélite argentino. Se incorporó tecnología desarrollada en tres universidades: La Plata, Buenos Aires y San Martín. Es un ejemplo de lo que se puede hacer desde nuestras universidades. Esa comunión entre el Estado, sectores privados y las universidades, es fundamental para que puedas vislumbrar un futuro propio y soberano. No tener dependencia absoluta con respecto a las importaciones. En un mundo tan conflictivo, en guerra permanente y con un grado de incertidumbre absoluto nos volvemos mucho más dependientes todavía. A las universidades hay que acompañarlas no solamente en lo presupuestario sino también en los desarrollos, como parte de las políticas públicas en educación y desarrollo.

–En materia de Inteligencia Artificial ¿hay cuestiones éticas a tener en cuenta como la casi eliminación de lo humano que se está experimentando en grandes centros de investigación?

–Calzoni: La Inteligencia Artificial es claramente hoy una necesidad enorme. No es una amenaza para nosotros o para la Universidad. Al contrario, creo que es una herramienta indispensable para construir conocimiento, para investigar y para mejorar los procesos administrativos.

–¿Argentina perdió el tren de la IA cuyos grandes centros de investigación están en naciones desarrolladas? ¿Qué experiencias hay en América latina?

–Calzoni: El problema es que a esa Inteligencia Artificial la desarrollan en otros lugares y nos viene como una ‘bajada de línea’. Con características posiblemente distintas a las cuestiones que nosotros manejamos, incluso hasta culturalmente. La experiencia que sí se va desarrollando en Latinoamérica es la de Chile. Hay un centro público-privado que comenzó con algunas universidades, con acompañamiento del Estado. Se sumaron empresas y al cabo de cinco años lograron autofinanciarse en un 50%. En 10 años tienen previsto una financiación completa, generando productos y servicios para empresas y organismos.

–¿El Gobierno chileno ahora en manos de la extrema derecha podrá influir en forma negativa?

–Calzoni: Esperemos que se continúe a pesar del cambio de Gobierno. Pero claramente es una experiencia donde se han sumado, entre otras, la Universidad de Córdoba, nuestra UNDAV y se está por sumar la Universidad de José C. Paz. Hay experiencias de brasileños también. La idea es que esto se pueda ampliar a toda Latinoamérica. Incluso desde el punto de vista del lenguaje es clave poder tener una IA con desarrollo propio. Hay muchas cosas que se generan en otros países que están bastante alejados de nuestra idiosincrasia. Y también tener en cuenta la importancia del docente para orientar en el uso de esa herramienta y cómo trabajarla.

–¿Lo está haciendo la UNDAV en asuntos de IA?

–Calzoni: Tenemos una Comisión que ha comenzado a trabajar. Primero viendo todo lo que se sabe y lo que los docentes conocen del tema. A veces nos sorprendemos porque en distintas disciplinas tiene características distintas. Logramos armar alguna capacitación tanto para el resto de los docentes como para estudiantes y no docentes, para mejorar los procesos administrativos. Lo que veo en la IA no es una amenaza, es una oportunidad de desarrollo y de soberanía.

–Tomando recaudos.–Calzoni: Si sabemos utilizarla correctamente, convenientemente, como dice el amigo Zaccagnini, podremos no caer en cuestiones que nos lleven para ámbitos que no queremos. La IA implica también encuentros y acciones que venimos desarrollando con gente de distintos países. Estamos trabajando muy fuerte con la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe, la UDUALC. Hay mucho tema dando vuelta y debería integrarse en algún lado, a partir de un Estado que se interese. Digo esto, porque creo que se lo está viendo más como mercancía y negocio que como desarrollo productivo.

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