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Experto Malinovsky: “Transener es el primer paso, y después van a poner y sacar presidentes”

Mientras el debate público gira alrededor de audios filtrados, internas libertarias y las extravagantes remodelaciones de Manuel Adorni, el Gobierno avanza silenciosamente sobre un tema mucho más profundo: el control de la infraestructura energética argentina. La privatización de Transener no sólo pone en juego una empresa estratégica, sino también dos modelos de país e instala públicamente a los hermanos Neuss, íntimos de Santiago Caputo, como nuevos actores de peso dentro del mapa energético argentino y del entramado empresarial detrás del poder libertario.

“El Gobierno está entregando toda la infraestructura estatal al sector privado” sostuvo Nicolás Malinovsky, especialista en energía, quien advirtió sobre la concentración de “monopolios naturales” en pocas manos: “Si no logramos romper esos núcleos económicos, después tienen capacidad para poner y sacar presidentes”.

–¿Qué es y qué hace Transener?

–Es una empresa super importante para la dinámica del sistema energético argentino. Opera, mantiene y debería expandir la infraestructura del sistema de alta tensión en el país. Conecta los puntos de generación de energía con los de distribución y consumo. Con lo cual entregar esa empresa a actores privados, sobre todo luego de una recuperación que había tenido el Estado Nacional, pone en peligro quién coordina y quién realiza las expansiones en todo el territorio nacional.

–¿En qué estado se encuentra hoy la red de transporte?

–El sistema está casi saturado. Si queremos que ingrese más energía renovable o cualquier otro tipo de fuente, tenemos que robustecer y expandirlo porque está al límite. La última gran expansión que tuvimos fue en 2015, cuando entre el 2003 y ese año se instalaron 4.800 kilómetros de línea de tensión. Para entenderlo de forma simple: si vos tenés una red de agua en tu casa y querés aumentar la presión o el caudal, tenés que aumentar la infraestructura. Con la red eléctrica pasa exactamente lo mismo. Si querés llevar más energía, tenés que expandir el sistema. Eso hoy no está sucediendo y no hay proyecciones de que vaya a suceder.

–La operación de compra tuvo sus grises…

–Hubo tres licitaciones: Central Puerto, Edenor, y la tercera era Genneia con Edison Energía, que es de los hermanos Neus. Lo que había trascendido en la prensa era que aparecieron las ofertas de Edenor y de Central Puerto, una presentó 250 millones de dólares y la otra 300, y a los cinco minutos se cae el sistema y aparece la de los hermanos Neus con 356 millones de dólares. Y ahí uno se hace la pregunta: ¿qué sucedió ahí? ¿Qué nivel de transparencia estamos teniendo?

–¿Qué relación tienen los hermanos Neuss con el gobierno?

–Son muy cercanos a Santiago Caputo y están siendo beneficiados por él en las licitaciones del sistema energético. Fueron ganadores en parte de la licitación de las represas del sur del Comahue, ahora Transener, y están por quedarse con parte del transporte del norte del país. Es clarísimo cómo el gobierno nacional direcciona las licitaciones, no hay transparencia.

–¿Se les exigió a los hermanos Neuss algún plan de desarrollo o expansión de la red?

–No, ni siquiera se les pidió a los licitadores que presentaran un plan de obra. Uno podría decir: bueno, la privatizaron a precio vil pero al menos que vengan con un plan de desarrollo. Eso tampoco vino de la mano de la licitación.

–¿Puede ser que ese plan de desarrollo futuro tenga impacto en las tarifas?

–Sí y es lo que históricamente sucedió. En algún momento el estado les va a exigir expandir la red y estos empresarios van a pedir ajuste de tarifas, subsidios o créditos para hacerlo. La sociedad va a terminar pagando esa infraestructura pero con las ganancias en manos privadas. Fijate lo que pasó con la ley que modifica el régimen de zonas frías, por debajo colocaron una condonación de deuda millonaria que fue incluso más costosa que lo que ahorra en subsidios por la propia ley. Son empresarios que viven garroneando del Estado, no son empresarios exitosos en términos de libre competencia como le gusta decir al gobierno. No van a proponer expansiones por iniciativa propia y si el Estado se las exige, la cuenta la paga la gente.

–¿Esto es reversible?

–Yo creo que sí. Primero hay que revisar cómo fue la licitación, el precio en la que se realizó y ver si judicialmente se puede revertir. La otra alternativa es con un proyecto de ley de estatización muy fuerte, como fue con YPF, pero eso tiene que venir de la mano de un poder político importante que movilice a toda sociedad y logrando que se entienda lo que significa este tipo de infraestructura energética y el varo estratégico que tiene para el desarrollo del país.

–¿Cómo manejan la energía en otros países del mundo?

–Los modelos son muy distintos. El que tiene la Argentina nace con el neoliberalismo, sobre todo en Inglaterra y acá se importó totalmente ese modelo cuando se desreguló en el año 92. Se crearon tres segmentos, generación, transporte y distribución. Todos operados y planificados por el sector privado. Históricamente los procesos desarrollistas tuvieron el sector energético como estratégico para el desarrollo industrial de un país, bajo control estatal. Hoy la mayoría de los países tienen modelos mixtos, no hay sistemas puros en términos teóricos. China es probablemente el único que mantiene el control estatal de todo. Ni siquiera Rusia, que después de la caída del muro en el 89 pasó a un modelo mixto.

–¿Qué pasa cuando un gobierno quiere recuperar el control después de haber privatizado?

–El caso de Brasil es muy ilustrativo. Bolsonaro privatizó la distribución de combustibles. Lula, con el conflicto internacional, puso un impuesto a la exportación de petróleo del 12% para evitar que la suba de precios en el mercado internacional golpee la economía doméstica. Pero el problema es que al estar privatizado, todas las distribuidoras utilizan la bandera de Petrobras y hacen una renta extraordinaria elevando los precios. El Estado pierde capacidad de control y sin un fuerte poder político es muy difícil manejar los precios finales en toda la cadena. Esas son las distorsiones que te provocan cuando vas al sector privado. Porque imaginate, si uno piensa qué alternativas tenés de utilizar el corredor de transporte que no sea Transener, no existe, es la única, porque es un monopolio natural.

–¿Esto es un primer paso para privatizar todo el sistema energético?

–Transener es el primer paso y privatizar ENARSA es un objetivo que está explícito en la Ley de Bases. Todo esto es parte del rompecabezas del gobierno nacional de entregar toda la infraestructura estatal al sector privado con una fuerte presión de los grupos empresarios locales y particularmente del Fondo Monetario Internacional que lo exige a través del informe de agosto del año pasado.

–¿Qué pide el FMI?

–El Fondo pide privatizar todas las empresas estatales porque dice que generan déficit en la balanza comercial por ser ineficientes. Entonces lo que te dice es: privatizá todo para sostener el superávit fiscal y además eliminá toda la política de subsidios. Esos son los dos ejes centrales del informe de agosto.

–Y Transener es deficitaria?

–No para nada. Eso es un argumento liberal. Este tipo de empresas no buscan la maximización de beneficios. Además, cuando vos sos Estado podés tener flujo de divisas entre una empresa de energía y otra y en la totalidad podés tener superávit siendo que una tenga déficit y la otra no, porque son parte del mismo sistema. El Estado puede ir regulando eso. Siempre esa discusión de si es eficiente o deficitaria son argumentos muy escuetos de la teoría liberal. Además hay otra cuestión: ahora los hermanos Neus van a usufructuar ganancias extraordinarias a través de una infraestructura que pagó todo el pueblo argentino. ¿Qué mérito hicieron ellos o Pampa Energía sobre Transener o sobre la red existente? Lo que vemos es una fuerte concentración, Pampa Energía tiene generación de energía eléctrica y producción de hidrocarburos en los yacimientos de Neuquén. Se van concentrando en pocas manos toda la cadena productiva de energía: petróleo, gas o energía eléctrica. Eso claramente va en contra de lo que ellos predican sobre la libre competencia y los múltiples jugadores bajando costos. Eso claramente no existe.

–¿En el macrismo no se quiso hacer algo parecido?

–Sí, claramente. Solo que no le dio tiempo, no lo pudieron ejecutar. El contexto histórico era otro. Veníamos de 12 años de acumulación política, de finalizar un gobierno como el de Cristina con salarios y el poder adquisitivo más alto de América Latina. Hoy estamos 10 años después en un proceso de descomposición social, económica y política muy profunda, con una oposición fraccionada donde no hay poder de resistencia sobre ciertos ejes. Y vemos como muchas veces se discute más los audios de Milei o el 3% de Karina que las cuestiones que están sucediendo en el país como la privatización de Transener.

–¿Ves dentro del peronismo que la cuestión energética esté sobre la mesa política?

–Sí, existen grupos de debate y se está pensando esta cuestión. Si lo pensamos en términos históricos en los gobiernos de Nestor y Cristina, el sector energético era parte del modelo productivo que se estaba configurando. Lo podemos ver con el eje del desarrollo que se hizo alrededor del Ministerio de Planificación Federal con Julio De Vido, que fue una expansión extraordinaria con casi 5.000 kilómetros de línea. Después tenemos el lanzamiento del Plan Nuclear en el 2006, la culminación de Atucha 2, el desarrollo del proyecto CAREM, luego cancelado y particularmente la recuperación de YPF. El peronismo tiene esos ejes en su mesa de debate.

–¿Pero tienen claro cómo desandar lo que está haciendo Milei?

–Ahí sí puede que el debate todavía no esté del todo puesto sobre la mesa. Cómo desarmamos la Ley de Bases, cómo desarmamos el RIGI, cómo desarmamos las privatizaciones. Todos esos ejes que para mí son nudos estructurales en el diseño de la política energética y sobre todo de la política económica que va a tener el país en los próximos años. ¿Cómo desarmamos el núcleo de poder económico que está tejiendo y configurando alrededor de Vaca Muerta? Si no logramos romper eso, esos núcleos económicos después tienen capacidad de lobby para poner y sacar presidentes. Ese es el punto en cuestión y ahí sí creo que el peronismo necesita afinar un poco más el lápiz.

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