El establishment ya dice que el hijo de Jair Bolsonaro es un cipayo y las mujeres de su propio partido se le rebelan por machirulo. La caída en las encuestas y la torpeza en campaña.
El hijo de Jair Bolsonaro parece el coyote de los dibujos, que trate lo que trate de hacer, todo le falla. La campaña electoral del derechista duro parece comprada a la famosa compañía Acme, especialista en que el cartucho de dinamita te explote en la cara. Flavio perdió diez puntos en la intención de voto después de que se supo que le andaba mangueando millones al encarcelado banquero Daniel Vorcaro. Después la ninguneó mal a Michelle, la joven esposa de papá Jair y jefa de la rama femenina del Partido Liberal, que lo tiró debajo de un largo tren acusándolo de machirulo. Y esta semana se le ocurrió escribirle al canciller norteamericano Marco Rubio, para mostrarse como un patriota que defendía el Brasil. Le salió tan mal que hasta los conservadores más oxidados lo acusan de cipayo.
Flavio organizó un encuentro con cincuenta mujeres derechistas, legisladoras, concejales y presidentes de comités a nivel provincial. Michelle ni se molestó en ir, sabiendo que el hijastro estaba haciendo control de daños. También faltaron dos de sus tenientes más notables, la senadora Damares Alves y la jefe de gobierno de Brasilia Celina Leao.
Uno de los daños que Flavio tuvo que controlar fue el post de un aliado del riñón, el bloguero Paulo Figueiredo, que vive en Estados Unidos y tiene diálogo permanente con el hermanito perdido, Eduardo Bolsonaro. Figueiredo es una bestia. Tratando de defender a Flavio después del video de Michelle, posteó que “estadísticamente, las mujeres votan muy mal. Principalmente las solteras. Las casadas tienden a votar como el marido. Las solteras no. Se depilan los pendejos, hacen lo que quieren, principalmente las feministas, que tienen más pendejos, pero quiero decirles esto: las estadísticas lo dicen”.
Flavio se sintió obligado a repudiarlo. Figueiredo posteó que el candidato “hacía bien políticamente, pero sabe que tengo razón”.
Peor todavía fue la carta que el senador candidato le mandó al canciller de Donald Trump, Marco Rubio, pidiendo que la Comisión de Comercio lo reciba este lunes 6 de julio. La Comisión es la que anda buscando por dónde le repone las tarifas de importación a Brasil y Flavio se hizo el patriota pidiendo que lo escuchen a cambio de crear un comité binacional de transición para discutir un amplio acuerdo de comercio e inversiones” entre su gente y la de Donald Trump, “cuando gane las elecciones”.
Si quería ganar puntos, no pudo hacerla peor.
Mas que repudio, hubo una revulsión. El diario O Estado de Sao Paulo, bastión del establishment económico del país, publicó un editorial diciendo que “en su desesperada tentativa de desvincularse del castigo tarifario por la que tanto trabajó su hermano Eduardo, Flavio ofreció a los norteamericanos la posibilidad de opinar sobre la transición de gobierno en el Brasil. Es un gesto que, si se concreta, equivaldría a reducir al país a la condición de colonia norteamericana”.
Para darse una idea ¿alguien se imagina un editorial así de La Nación sobre nuestro Javier Milei?
Todo esto pasa, por supuesto, por la torpeza de Flavio y la prisión domiciliaria de Jair, el verdadero líder del sector extremista y alguien que sabe ser bestia y machirulo de un modo electoral. Jair está en silencio, entre otras razones, porque hace una semana se venció la domiciliaria y tiene miedo de que no se la renueven. Casi la pierde cuando la policía agarró a uno de sus custodios, el sargento Estácio Leite da Silva Filho, llevando a arreglar su pistola. Fue un escándalo porque ¿qué hace un detenido con un arma? Pero esto es Brasil, y el Procurador General de la República dijo al final que Jair tenía el arma legalmente, por lo que no había inconveniente.
El sargento fue el que se jodió: está procesado por llevarla a arreglar sin permiso de portación.
Pero muchos de los aliados del ex presidente encarcelado por golpista se quejan de que al menos podría controlar a su hijo y su mujer, que sí pueden visitarlo y hablar de estas cosas. De hecho, el desconcierto es porque nadie puede creer que el Jefe no supiera que su mujer había hecho el video matando a Flavio y que lo iba a difundir.
Michelle, a todo esto, renunció a la presidencia de la Rama Femenina, habló de desafiliarse del Partido Liberal y casi que renuncia a su candidatura como senadora por Brasilia. Resulta que la ex primera dama es la candidata más fuerte en ese distrito y podría arrastrar buenos votos contra Lula da Silva, con lo que los liberales se movilizaron para calmarla.
Todos estos bodrios ya aparecen en las encuestas, sobre todo en el crucial sector independiente, ni petista ni bolsonarista, que puede definir las elecciones. Antes del desastre del Banco Master, 31 de los independientes iban con Flavio, 29 con Lula y 45 no votarían o no sabían qué hacer. Ahora, según la prestigiosa Genial/Quaest, Lula subió al 37, Flavio se cayó a 24, los que abstienen o no saben bajaron al 39. En la derecha no bolsonaristas, Flavio bajó del 88 al 82 y la aprobación del gobierno de Lula subió a 47.
Otra encuesta, de BTG/Nexus, descubrió otro elemento importante, la caída de Flavio entre los votantes de sesenta o más años, que representa casi la cuarta parte del electorado nacional. Este sector es considerado, si no conservador, más moderado, con lo que es notable que Lula reúna 62 por ciento de intención de voto y Flavio apenas 33. El 15 de junio, la misma encuesta les daba 50 y 44, respectivamente. Llamativo: lo que perdió el derechista se mudó al presidente.
Lula, mientras, hizo una última inauguración de obra pública antes de la veda política, que le prohíbe a los presidentes hacer esas ceremonias en período electoral. Fue en Alagoinhas, Bahía, y aprovechó para mostrarse con Jaques Wagner, el senador que lideraba el bloque del PT hasta la semana pasada, cuando renunció porque también quedó pegado al caso Banco Master. Lula abrazó al “Gallego”, como le dicen curiosamente, exaltó su trayectoria y dijo que era un compañero de muchos años.
Sanciones
La orden de Trump para que la banda criminal Primeiro Comando da Capital sea considerado una organización terrorista acaba de tener su primera consecuencia práctica. Se sabe, esto de declarar criminales como terroristas es una chicana a gobiernos que no obedecen a Washington. En este caso, el departamento del Tesoro norteamericano sancionó a dos brasileños y a cuatro empresas ligadas a ellos, con base en Portugal y San Pablo. Los acusan de lavar treinta millones de dólares, supuestamente enviados a Brasil como criptomonedas. Lula fue cauto y apenas dijo que le preocupaba la sanción por sus posibles consecuencias en el sistema bancario brasileño.
Letras y pieles
El IBGE, la entidad que hace el censo en Brasil, acaba de publicar una muy buena estadística. Por primera vez en la historia, el 95 por ciento del país está alfabetizado. Es un evento histórico, porque hace cien años la tasa de analfabetos llegaba al ochenta por ciento.
Un factor fundamental, igual que en Argentina y en varios países del continente, fue el crecimiento de la población urbana. En Brasil, ese proceso recién se hizo masivo en los años sesenta y setenta, lo que explica que la mitad de los analfabetos actuales sean mayores de sesenta años.
Pero falta mucho para cambiar de fondo la situación: un 29 por ciento de los encuestados con edades entre quince y sesenta años son analfabetos funcionales, incapaces de entender un texto de una carilla o de multiplicar 3 por 9. Esto significa que hasta un doce por ciento de los estudiantes terciarios puede ser alfabetizado funcional. De los 16 años de educación disponibles para un título de grado, el promedio en Brasil es de diez años.
Mientras, la fundación Red de Observatorios de Seguridad publicó el informe La Piel es el Blanco, mostrando que en apenas nueve estados de la Unión la policía mató a 4330 personas en 2025. Y que dos tercios, el 64,8 por ciento, eran negros o marrones. Este es el séptimo informe de la ONG, que ya estudió 28.799 muertes a manos de uniformados desde 2019 y encontró que ese enorme porcentaje se mantiene firme.
Chinos
Parece a propósito, como para mostrar los trenes que se pierde Argentina por el gobierno monigote que tiene. En este momento, en la zona franca de Ceará, están construyendo un data center para la firma Byte Dance, la dueña de TikTok. Cuando entre en operaciones, a fines del año que viene, va a ser el mayor centro chino fuera de la República Popular y ya es la mayor inversión tecnológica en la historia de Brasil: 39.000 millones de dólares.
Sí, 39.000 millones.
La construcción es enorme y emplea doscientos trabajadores en forma permanente. Cuando opere, va a tener una capacidad de 200 mega watts con capacidad para expandirse a un giga watt. Brasil planea tener una capacidad operativa total de cuatro giga watts para 2030. Los atractivos para este tipo de inversiones son la disponibilidad de energía renovable y la buena conexión de comunicaciones. Estos son elementos que Argentina también tiene, pero lo que no tiene es una política que los haga valer.