¿Y ahora qué?

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El día en que Evo perdió, diez años atrás

Habían ganado dos años antes por más del 60 por ciento. ¿Cómo se explica que el 2016 perdieran? Por poco, pero perdieron. El MAS no supo ver los cambios dentro de esa clase media que le daba los votos necesarios para que su victoria sobrepasara el 50 por ciento. Aquí la trastienda oculta de cómo sucedió todo.

Recientes investigaciones antropológicas han encontrado que los neandertales no se extinguieron solamente bajo las lanzas de los homo sapiens, cosa que también sucedió, ni por el cambio climático (algo que también influyó lo suyo) sino por su aislamiento. Pese a vivir a dos días de camino con otras comunidades similares prefirieron no juntarse con ellos.

Diferente fue el sapiens que construyeron comunidades gracias a su capacidad de comunicarse y de fantasear, como bien señaló Noam Harari. Así edificaron redes de cooperación que los llevaron a enseñorearse en el mundo.

Claro que la burbuja del MAS era enorme, pero se convirtió en un espacio de soliloquio donde el líder discurseaba y gente que había caminado horas enteras se reunía para aplaudirlo. Y eso dista mucho de ser comunicación, menos aún de comunicación del siglo XXI. 

El día que cambió todo

El 21 de febrero, popularmente conocido como el 21 f, marcó el momento en que comenzó a agrietarse el Movimiento al Socialismo, el partido más grande de la historia de Bolivia con millón y medio de afiliados, pero también señaló el instante en que la derecha comenzó a reconstituirse.

La pregunta tenía que ver con si se modificaba o no la Constitución Política del Estado, que sólo permitía dos mandatos (Evo tuvo uno anterior pero validó que era con otra Carta Magna) para que el presidente indígena pudiera optar a un tercer período. 

“Alvarito, la encuesta dice que se perderá”, le dije unas semana antes del 21 F a García Linera. “Espera un rato, hermano, que voy a poner amplificador porque estoy con los ministros y quiero que leas tu encuesta departamento por departamento”.

Leído el estudio, el vicepresidente sólo atinó a decir: “Están mal esas mediciones: Acá  los ministros que están a cargo de los departamentos dicen que los porcentajes distan mucho de ser los verdaderos”.

Pocos días después se perdía. Por pocos miles de votos, pero derrota es derrota.

Para que esto ocurriera se dieron dos fenómenos. El primero fuera del MAS, y que fue impulsado por el Departamento de Estado gringo, y el otro al interior del partido gobernante.

El hijo inventado

“Los tajibos” se llama el más importante hotel de Bolivia. Se encuentra en Santa Cruz de la Sierra, fue fundado por la familia Rojas, de ascendencia cochabambina, pero desde hace varios años es de propiedad del millonario Samuel Doria Medina, a su vez eterno candidato a la presidencia por la centro derecha.

Ahí se reunieron el por entonces encargado de negocios de la embajada norteamericana en Bolivia, Peter Brennan, máxima autoridad diplomática estadounidense luego de la expulsión del embajador Philip Goldberg el 2009, Erick Foronda, un funcionario secundario de la legación diplomática y ciudadano boliviano (luego Foronda sería Secretario de Jeanine Añez) y el periodista Carlos Valverde, ex jefe de Inteligencia del gobierno de Jaime Paz Zamora.

Horas después, Valverde sacaba a la luz un certificado de nacimiento de un supuesto hijo de Evo Morales. Comenzaba ahí una novela que un periodista ligado a la embajada norteamericana, Raúl Peñaranda, hizo la diferencia para que triunfara el No en el referéndum del 21 F que tuvo un resultado muy apretado.

La narrativa es digna de una novela policial. Valverde manifestaba que Evo Morales había firmado un certificado de nacimiento reconociendo como hijo a Fidel Ernesto Morales Zapata. La madre sería Gabriela Zapata, una eventual novia del expresidente indígena y el momento de la denuncia encargada de lobby de la empresa china CAMC.

La verdad tardó en llegar, particularmente porque fue muy mal manejado comunicacionalmente. Semanas después del referéndum el propio Valverde señaló que el hijo nunca existió. Evo aclaró que Gabriela Zapata le dijo que habían tenido un hijo suyo, él, sin verlo nunca, lo reconoció que luego ella le dijo que estaba enfermo y que debía seguir un tratamiento en Chile. Pasadas una semana el expresidente quiso saber sobre la salud del supuesto niño y preguntó a Migración sobre el viaje de Zapata. El informe fue contundente: ella viajó pero no con un niño sino con el novio, y todo con la plata de Evo.

Evo se hubiera salvado de muchos problemas, incluyendo la posible victoria en el referéndum, si explicaba esto antes. Pero en el gobierno no se le dio importancia al tema y se pensó que se pasaría. Hubo también declaraciones contradictorias entre miembros del poder ejecutivo que, por querer salvar a su jefe, hasta señalaron que el bebé estuvo en sus brazos. Nunca se evaluó ni el poder de las redes sociales para seguir posesionando el tema, ni tampoco que un tema personal podría golpear valores morales de ciertos estratos de clase media.

Las raíces de la derrota

Vitoreados en las concentraciones, con una oposición dispersa, con la derecha sin banderas, el MAS se creía destinado a décadas de gobierno. Quizá por ello no elaboró nuevas propuestas de discurso. La banderas del 2005 ya se habían cumplido, ahora una fracción de gente que votó por Evo quería cambio y le parecía que habiendo ganado el 2014 era muy pronto volver a pedir el 2016 la posibilidad a que fuera de nuevo candidato. Y esa fracción se sumó a la derecha acompañada de clase medieros que señalan que era antiético que un presidente no viva no conociera el hijo que había engendrado

Pero además en círculos cercanos a Evo circuló la información de que en el altiplano paceño, de donde es oriundo el por entonces canciller David Choquehuanca, se habían perdido 300 mil votos (que claramente hubieran dado la victoria al masismo) y que eso se debió a que el sector pachamamista quería sacar a Evo del camino para ser ellos quienes gobernaran. Lo que vino después del 2020 comprobó aquello.

El principio del fin

La derecha ganó una bandera: había triunfado electoralmente y defendía ese triunfo. Es decir defendía la Constitución que fue elaborado por el propio MAS.

Y la izquierda, como esos viejos floreros, comenzó a mostrar una fisura que los tiempos no hicieron más que agrandar hasta que la vasija estallara. 

El hotel “Los Tajibos” se negó a entregar las grabaciones del día de la reunión. Evo fue habilitado como candidato, se produjo el golpe de Estado. Para las elecciones a gobernadores y alcaldes del 2026 no hay fórmulas que respondan al MAS, aun que sí candidatos camuflados en otras tiendas políticas.

Es verdad que los diques estallan cuando se filtra un pequeño hilo de agua por entre los muros. Eso fue el 21 F.

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