¿Y ahora qué?

Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors

Soberanía energética en Brasil: el potencial de la refinación nacional y el camino de la reestatización

Ingeniero químico y presidente de la Asociación de Ingenieros de Petrobras, AEPET, Felipe Coutinho narra la pérdida de poder de fuego de Petrobrás con el bolsonarismo y propone una salida. Dice que solo la reestatización de los activos estratégicos y la consolidación de una política de precios soberana permitirá a Brasil separar la formación de precios de los combustibles de las presiones del calendario político y de la volatilidad externa”

La guerra desatada el 28 de febrero de 2026 entre Estados Unidos/Israel e Irán impuso al mundo un conflicto de oferta sin precedentes en el mercado de derivados. El cierre virtual del estrecho de Ormuz, por donde fluye entre el 10% y el 20% del diésel marítimo global, hizo que los precios se dispararan. En Brasil, el impacto fue inmediato: entre el 28 de febrero y el 19 de marzo, el precio promedio del diésel S10 al consumidor final saltó de R$ 5,74 a R$ 7,23 por litro, una variación del 26%.

Ante este escenario, el gobierno federal actuó con un paquete de medidas de emergencia: redujo a cero las alícuotas de PIS/Cofins e instituyó una subvención de R$ 0,32 por litro a productores e importadores, con un costo fiscal estimado en R$ 30 mil millones. Sin embargo, el punto central que propongo discutir aquí va más allá del alivio inmediato. Se trata de preguntar: ¿por qué Brasil, siendo uno de los mayores productores de petróleo del mundo, sigue siendo rehén de la volatilidad externa al punto de necesitar gastar decenas de miles de millones en subsidios en cada shock internacional?

La respuesta, que vengo documentando en los artículos de la AEPET, está en la desintegración del Sistema Petrobras y en el mantenimiento de una política de precios que, hasta el décimo ajuste del 14 de marzo, se mantuvo rehén de la Paridad de Importación (PPI). Pero existe un camino alternativo, viable y soberano, que pasa por el aprovechamiento integral de nuestra infraestructura de refinación y por la reversión del proceso de privatización de activos estratégicos.

1. La dimensión global del shock y la posición brasileña

Para comprender la gravedad del momento y, al mismo tiempo, identificar las posibilidades de acción soberana, es útil situar a Brasil en el contexto internacional.

El análisis comparativo revela lecciones importantes. En primer lugar, ningún país salió ileso —ni siquiera los grandes productores, aunque hayan sufrido impactos mucho menores. En segundo lugar, la magnitud del impacto no deriva solo de factores geológicos o geográficos, sino de decisiones de política energética.

Los casos más emblemáticos son los de India, Arabia Saudita y Rusia. India, tercer mayor importador de petróleo del mundo, logró mantener sus precios estables mediante un conjunto de medidas que incluyó recortes de impuestos, uso de reservas estratégicas y diversificación de proveedores —todo ello sin renunciar a la capacidad de intervención estatal en el mercado. Arabia Saudita y Rusia, por su parte, al ser grandes productores y mantener control estatal sobre sus cadenas productivas, prácticamente no sintieron el shock.

Brasil, con una variación del 26%, se ubica en una posición intermedia —menos afectado que países altamente dependientes de importación, pero mucho más expuesto que las naciones que preservaron su soberanía energética. Esta posición no es una fatalidad: refleja la desintegración del Sistema Petrobras, la pérdida de activos estratégicos y la persistencia de la paridad internacional.

2. El décimo ajuste: una fisura en el muro del PPI

Desde el anuncio del “fin del PPI” en mayo de 2023, la dirección de Petrobras había realizado nueve ajustes que mantuvieron los precios internos alineados o por encima de la paridad internacional.

Sin embargo, el décimo ajuste, anunciado para el 14 de marzo de 2026, rompió ese patrón. Por primera vez, Petrobras ajustó el precio del diésel S10 en Paulínia (SP) a un valor 18,1% inferior al PPI [1].

3. El potencial de la refinación nacional y la falacia del desabastecimiento

En artículos anteriores, desmonté lo que denominé las “cinco falacias” que sustentan la política de paridad de importación. Una de ellas es la llamada falacia del desabastecimiento.

El argumento sostiene que, si Petrobras vende por debajo del precio de importación, nadie importará diésel y habrá desabastecimiento. Sin embargo, los datos muestran lo contrario: lo que existe es una subutilización estratégica del parque de refinación nacional.

3.1 Capacidad instalada y experiencia reciente

La experiencia reciente demuestra que Brasil tiene capacidad de producción suficiente. La refinería de Paulínia alcanzó niveles récord de producción, y durante la crisis Petrobras operó seis de sus once refinerías por encima de su capacidad nominal.

3.2 Brecha entre producción histórica y consumo actual

En 2014, las refinerías producían 312,4 millones de barriles de diésel. En 2024, el consumo fue de 363,8 millones. La diferencia se puede cubrir perfectamente con la infraestructura existente.

3.3 Refutación de la falacia del desabastecimiento

Los datos recientes muestran que es posible mantener precios por debajo del PPI sin provocar desabastecimiento, siempre que se utilice plenamente la capacidad de refinación nacional.

4. El costo de la desintegración

Entre 2013 y 2022, Petrobras vendió 96 activos, 68 de ellos durante el gobierno Bolsonaro.

Entre los efectos más visibles:

  • pérdida de capacidad de regulación de precios
  • aumento de costos regionales
  • mayor exposición a shocks externos

Un dato ilustrativo: mientras el diésel en Petrobras aumentó 26%, en una refinería privatizada el aumento fue del 73,7%.

5. La subvención fiscal: un remedio costoso

El paquete de subsidios de R$ 30 mil millones alivió el impacto inmediato, pero no resuelve el problema estructural. Además, termina beneficiando a los importadores privados, reforzando el propio esquema que se intenta mitigar.

6. El camino de la reestatización

La solución estructural propuesta se basa en tres ejes:

6.1 Reestatización de BR Distribuidora

Para recuperar la capacidad de regular precios en el tramo final.

6.2 Recuperación de refinerías privatizadas

Para aumentar la producción interna y reducir costos logísticos.

6.3 Política de precios soberana

Basada en costos nacionales y no en referencias internacionales.

7. Consideraciones finales

Brasil no puede seguir atrapado en un ciclo en el que cada crisis externa se traduce en subsidios fiscales y aumento de precios internos.

La reestatización de activos estratégicos y una política de precios soberana aparecen como la única vía para romper esa lógica.

El potencial de la refinación nacional ya está demostrado. Lo que falta es decisión política.

Que el décimo ajuste —con un precio 18% por debajo del PPI— no sea una excepción, sino el inicio de un nuevo paradigma de soberanía energética en Brasil.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *