Francos construye su propia SIDE

Interpelado por la diputada Marcela Pagano, el jefe de Gabinete reconoció que su secretario de Asuntos Estratégicos José Luis Vila revistó en la Secretaría de Inteligencia. Esquivando la molestia planificada de Lilia Lemoine, Pagano también dio nombres y citó un decreto con otras designaciones de espías en funciones que no son espionaje. El peligro de una guerra de servicios.

Lo peor que se puede hacer con Lilia Lemoine es no tomársela en serio. La vocera real de Su Excelencia Javier Milei es ella, no Manuel Adorni. Y la que sabe cuándo es necesario tirar humo para distraer, también. Tiene, además, una ventaja: lo que fue y es, está a la vista. Ella misma lo dijo alguna vez: “¿Qué me pueden tirar en contra los kirchneristas? ¿Que tengo fotos en bolas? Ojalá las muestren, porque al que las vea le van a gustar”.

El miércoles 27 de agosto, en la sesión de la Cámara de Diputados que escuchó el informe del jefe de Gabinete, Lemoine utilizó sus dotes. Para el humo, en este caso. Y casi lo logra. Mientras la diputada Marcela Pagano le hacía preguntas a Guillermo Francos sobre la estructura de inteligencia que estaba montando en la Jefatura, Lemoine inventó un escándalo. Gritó y tapó el lente de Diputados TV que estaba transmitiendo en vivo. Ese día la mayoría aplastante de los medios hizo la fácil. De manera superficial y con una pizca de misoginia, el eje de la noticia fue el supuesto bochorno entre dos gritonas.

Pero el humo no es infalible. Una leve brisa de información puede disiparlo.

¿Qué empezó a decir Pagano, que ya no está más en el bloque de La Libertad Avanza sino en uno llamado Coherencia?

Simplemente le hizo preguntas a Francos para que fuera confirmando datos. Antes tuvo que pedir, “señor presidente, que la diputada se corra, porque quisiera mirarlo al señor Guillermo Francos”. A esa altura ya empezaba a interponerse la vocera real. “Mire lo que hace una persona que no está en sus condiciones” dijo Pagano. Hasta Martín Menem, el señor presidente, tuvo que pedirle a Lemoine que tomara asiento en la banca.

Luego, molestada y todo, vinieron las preguntas:

*Si en la planta de la Jefatura de Gabinete, bajo cualquier tipo de modalidad, permanente o contratados, se encuentran agentes de inteligencia que hayan pertenecido a la ex SIDE o a la AFI en gestiones anteriores.

*Si el secretario de Asuntos Estratégicos, José Luis Vila, fue jefe del gabinete de asesores de Oscar Parrilli cuando el actual senador encabezó la Agencia Federal de Inteligencia.

*Si Vila tuvo intenciones de ser secretario de la AFI en la presidencia de Mauricio Macri.

*Si Vila fue funcionario de Defensa en el mandato de Macri.

*Si tuvo intervención en la causa Nisman, y cuáles fueron sus intervenciones.

*”Si el agente José Luis Vila formuló alguna causa penal contra la entonces directora de Inteligencia, licenciada Silvia Majdalani. Si esa causa se encuentra relacionada con el arrepentido Verduga, quien destapó la filtración de audios y chats de la AFI.”

*”Si hubo un enfrentamiento entre José Luis Vila y el ingeniero Gustavo Arribas”, jefe de la SIDE y amigo de Macri.

*La fecha en que otros actuales funcionarios, mencionados inclusive con nombre y apellido y número de decreto, el 621/2024, empezaron a revistar en la SIDE y en la AFI y cuándo cesaron de hacerlo.

*Si ellos habían integrado la Dirección de Contrainteligencia de la SIDE.

*Si el propio Francos fue funcionario del Presidente Alberto Fernández, y si es así que precise el cargo ejercido y la duración.

*Si el agente José Luis Vila tuvo intervención en la filtración de los audios de la denominada corrupción de la Agencia Nacional de Discapacidad, “porque estamos frente a un hecho de grave golpe institucional, y queremos respuestas”.

La Contrainteligencia, según le Ley de Inteligencia Nacional promulgada por consenso partidario en 2001, es la acción que se realiza para “evitar actividades de inteligencia de actores que representen amenazas o riesgos para la seguridad del Estado nacional”.

A su turno, Francos respondió casi todo. Conviene citarlo textualmente, y también resulta interesante ver su gestualidad en este video.

*”José Luis Vila es secretario de Asuntos Estratégicos”.

*”Hace unos años participó en la Secretaría de Inteligencia del Estado. Sé que estuvo mucho tiempo fuera del país, destinado en Washington.”

*”Lo conocí en aquella oportunidad y lo traté aquí también”.

*(José Luis Vila) es uno de los especialistas en Inteligencia más importantes que tiene la Argentina”.

*”Es una persona muy capacitada para desempeñar la Secretaría de Asuntos Estratégicos, y por eso lo convoqué cuando asumí la Jefatura de Gabinete”.

*”Soy absolutamente consciente de los funcionarios que trabajan en mi dependencia. Conozco perfectamente su honorabilidad y nunca nadie me hizo un cuestionamiento sobre ellas”.

El sincericidio de Francos no fue total, porque omitió responder que fue el representante del Gobierno argentino, con Alberto Fernández de Presidente y Cristina Fernández de Kirchner de vice, en el Banco Interamericano de Desarrollo. Llegó al Ejecutivo de la mano de Gustavo Beliz, que había sido despedido por Néstor Kirchner en 2004 y fue designado en 2019 secretario de Asuntos Estratégicos de Fernández.

Pero aunque el sincericidio no fue total, sí fue suficiente para dejar en claro algunas cosas.

Para quienes no conozcan los vericuetos del Estado, la Secretaría de Asuntos Estratégicos estuvo en el área de Presidencia tanto con Fernández como antes con Macri. Durante el gobierno de Cambiemos ocupó el puesto Fulvio Pompeo.

Creada a imagen y semejanza del Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, es una réplica en miniatura de aquel gran aparato. En los hechos puede llegar a funcionar como una Cancillería paralela. El peso depende de quién la ocupe y del grado de confianza relativa del Presidente hacia el secretario y hacia el canciller.

La Secretaría de Asuntos Estratégicos no debe ser confundida con la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar, que depende del Ministerio de Defensa. Según la ley de Inteligencia Nacional, la DNIEM se encarga de “conocer las capacidades y debilidades del potencial militar de los países que interesen desde el punto de vista de la defensa nacional, así como el ambiente geográfico de las áreas estratégicas operacionales determinadas por el planeamiento estratégico militar”.

La DNIEM sí es un área de inteligencia. La Secretaría de Asuntos Estratégicos no lo es. Tiene ocho objetivos, que figuran en su web. Los prioritarios son “entender en el establecimiento, identificación, análisis y seguimiento de los asuntos estratégicos y prioritarios para el desarrollo nacional” y desarrollar “una estrategia de seguridad nacional, estrategias derivadas y contribuyentes, en coordinación con las áreas competentes del Estado nacional”.

Francos no desmintió en ningún momento que sus funcionarios sean agentes de inteligencia. Para colmo a nivel de un secretario de Estado. No es normal. Los agentes de inteligencia reconocidos como tales, porque así se presentaban en Washington, como el propio Vila, y los que encima llegan a funciones directivas, nunca alcanzan a ocupar una secretaría o una subsecretaría de Estado. Jaime Stiuso, y no importa la opinión política o técnica que merezca, obviamente es un gran conocedor de la política internacional. Pero ningún Presidente lo designó canciller o embajador en Washington. Lo de Su Excelencia y Francos, dos miembros del staff de Eduardo Eurnekian, es una absoluta rareza, si no una ilegalidad.

El artículo 11 de la Ley de Inteligencia Nacional prohíbe “la creación, conformación y funcionamiento de asociaciones, instituciones, redes y grupos de personas físicas o jurídicas que planifiquen y/o ejecuten funciones y actividades de inteligencia en cualquiera de sus etapas asignadas por la presente ley a los organismos integrantes del Sistema de Inteligencia Nacional”, es decir de la Secretaría de Inteligencia, la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal que depende del Ministerio de Seguridad y la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar.

Hasta funcionarios del Gobierno de Su Excelencia consultados por este medio están preocupados. Una frase resume la inquietud: “Francos montó un aparato de inteligencia, y ahora en cualquier momento puede haber una guerra de servicios. Nunca esas guerras fueron buenas para la gobernabilidad en democracia”.

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