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La gira cipaya de Eduardo Bolsonaro

El hijo del encarcelado Jair recorre las capitales de la derecha buscando apoyo y haciendo promesas. Mientras, la economía empuja a Lula y la centroderecha se complica.

Flavio Bolsonaro, hijo del encarcelado ex presidente y golpista Jair, es el cipayo que le hizo lobby a Donald Trump para que sancione a su propio país. Ahora, anda yirando por el mundo con su hermano, el senador Eduardo, que fracturó a la derecha brasileña lanzando su candidatura a presidente. Ya recorrieron Medio Oriente, donde 16 políticos israelíes de los más derechosos y príncipes árabes, los recibieron en Israel, Bahrein, los Emiratos y Qatar. Y andan viendo quién los recibe por Europa.

Eduardo ya había visitado a sus amigos en Estados Unidos en enero, en parte para hablar con su hermano Flavio y en parte para ser presentado como la Gran Esperanza Derechosa al círculo trumpista. La gira actual arrancó el 18 de enero y se supone que es una gira oficial, financiada por Senado. Es curioso, porque Eduardo se sigue presentando como senador y consigue buenos dólares de la institución, pese a que tiene el mandato suspendido por faltar y faltar y faltar.

Los temas que usan los hermanos para seducir a los oyentes internacionales incluyen banderas como reducir la edad de imputabilidad penal, al estilo Milei, la mano dura policial, el alineamiento incondicional con Trump y la derecha internacional y el “combate al antisemitismo” definido como criticar a Netanyahu. Eso, claro, es lo que difunden, porque luego se cierra la puerta y se habla en serio.

Mientras, se supo que papá Jair no lee: en lo que lleva de prisión jamás retiró un libro de la biblioteca de Papudinha, la unidad de seguridad que lo aloja. Lo ve todos los días el médico, lo ve cada tanto un cura, lo visitan parientes y abogados, pero no lee… Si leyera aunque sea los diarios, sabría que el Supremo Tribunal Militar pospuso para el segundo trimestre del año el juicio que le sigue por abuso de la condición de militar, que le puede costar la patente de milico retirado. Es también por el intento de golpe, y lo acompañan en el caso el ex comandante de la Armada Almir Garnier, y los generales Augusto Heleno, Paulo Sergio Nogueira y Walter Braga Netto. 

Mientras tanto, el poroteo electoral de la derecha se pone cada vez más interesante. El gobernador de Goiás, Ronald Caiado, después de chichonear y hacerse cortejar se afilió al PSD, un partido histórico de lo que por allá llaman El Centrón, la pata moderada de la derecha que llevó a Bolsonaro al poder. La idea del PSD es tratar de quebrar la polarización entre Bolsonaro y Lula da Silva, algo más que difícil. Es que la historia electoral brasileña confirma que los que polarizan son los que llegan a la segunda vuelta y los demás quedan en el camino. Las encuestas actuales aportan sólo un matiz al análisis, que las terceras fuerzas son ahora más de derecha, reemplazando al PSDB de Fernando Henrique Cardoso, mucho más progre en sus tiempos y ahora casi extinto.

Para complicar más la tarea, la entrada de Caiado lleva a tres los presidenciables de ese sector, donde ya estaban bien asentados el gobernador de Paraná, Ratinho Jr, y el de Río Grande do Sul, Eduardo Leite. Por algo se habla, puertas adentro, de que si no se puede hacer una interna entre los tres en la que no corra sangre, el PSD se abstendría en octubre.

En abril hay que cerrar listas.

Siempre es la economía

El Comité de Política Monetaria del Banco Central de Brasil mantuvo la tasa Selic en quince por ciento anual. La Selic es la tasa testigo, la que marca la marcha del costo del dinero en los mercados locales, y un quince es más vale alta. Pero la expectativa es que el ciclo de caída del costo financiero arranque en marzo, lo que puede expandir la actividad y el empleo. 

Como todo Banco Central serio, la prioridad del brasileño es lograr el equilibrio entre empleo sano e inflación baja, y no darle el gusto al presidente de turno, como piensan Trump y tantos otros. La Encuesta de Hogares, publicada el 30 de enero, muestra que la misión anda razonablemente, con el desempleo para 2025 en un 5,6 por ciento y para el último trimestre en un 5,1, los números más bajos desde 2012. Para mayor envidia de argentinos, el salario real creció un cinco por ciento en 2025 comparado con el año anterior, con un crecimiento de la masa salarial neta del 6,4.

Este es un tema que el Banco Central va a observar con cuidado, porque el salario individual creció y el total pagado en el país también, pero la productividad real sigue planchada. Y esto es una receta de inflación, que todavía no se está cumpliendo pero está en el horizonte. Sin ajustazos ni malabarismos financieros, la tasa de enero fue del 0,2 por ciento, por debajo del 0,22 que se temía. Por eso se espera que las tasas bajen, aunque sea un poco como señal positiva.

Todo esto, claro, ayuda a Lula, nuevamente candidato en octubre. Mucho antes que eso, en este Carnaval, el tres veces presidente va a ser homenajeado por la Escola de Samba Académicos de Niterói. El “enredo” define a Lula como “El obrero de Brasil” y hace un fino equilibrio entre el homenaje y la campaña electoral -la Escola hasta contrató un equipo de abogados para lograrlo. Los Académicos son una Escola nueva y por eso se estrenan en el Grupo Especial, pero tienen calibre: entre los compositores del homenaje a Lula están Teresa Cristina, Paulo César Feital y André Diniz

Y para mejor, los Académicos van a abrir el Carnaval de este año.

Del otro lado

La derecha, en tanto, sigue mostrando la laya de gente que son con medidas que francamente… En pleno año electoral, el gobierno de Santa Catarina se acaba de tragar un amparo de la corte suprema local suspendiendo una ley que prohíbe las cuotas raciales de acción afirmativa en las universidades locales.

Como sabe cualquiera que haya visitado Brasil, se trata de un país de mayoría negra y marrón, con una minoría de blancos que se concentra en el sudeste y el sur. La ley catarinense de acción afirmativa es una de tantas que buscan paliar las inmensas diferencias entre clases y colores en la sociedad, y una de las no tantas que le ponen nombre al problema: racismo.

Pero ahí entra el diputado Alex Brasil, del derechoso PL, con su ley que le firmó muy contento el gobernador Jorginho Mello, del mismo partido. La ley dice que hay que “rescatar la meritocracia” y autoriza la reserva de vacantes sólo para alumnos de escuelas públicas carenciadas, personas pobres o con necesidades especiales. Pero no por raza, que tampoco puede usarse como vara para contratar profesores o técnicos.

La jueza Rocío Luz Santa Ritta consideró que la ley es “disonante” con fallos de la Corte Suprema nacional que reconocen como legítima la cuota por razas. Lo notable es que la jueza tomó apenas una de la multitud de demandas que presentaron partidos de oposición, ONGs, grupos de vecinos, sindicatos y hasta la Confederación Nacional de los Trabajadores de la Industria. Lo que muestra la inserción social del tema.

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