La ingeniería del caos no sirve para todo

Los presuntos entuertos al erario público relatados por el ex interventor en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) han sido, junto con otros episodios graves como en su momento fue la participación de Milei en el escándalo por la cripto estafa $Libra, verdaderos puntos de inflexión que demuestran que la ideología libertaria fue diseñada para que asimile sin la menor autocrítica cualquier adversidad.

Los discursos políticos de campaña derraman sobre el potencial universo de votantes –potencial, porque habrá que ver cuántos de quienes reúnen los requisitos para hacerlo concurrirán a las urnas– una catarata de estímulos negativos. Pero si la oposición no logra formular una alternativa viable, aunque la experiencia libertaria en el gobierno atraviese momentos agónicos, esa creciente negatividad también puede servir a su continuidad y resultar la carta mágica para que el oficialismo apueste con éxito relativo el resto que le queda. 

Está claro que Milei y sus íntimos a esta altura de la soirée deberían saber que la ingeniería caótica puede servir para ganar elecciones y distraer a la opinión pública, pero no es aconsejable utilizar sus principios para construir la casa propia, sobre todo si los techos continúan cultivando la consabida vocación gravitacional. Deberían haber asimilado que terminada la ceremonia de asunción hace falta menos caos y más gobierno. Y deberían haber previsto lo que viene sucediendo desde hace un par de semanas, cuando los discursos políticos opositores, en plena campaña de cara a los comicios, se hacen eco de las novedades que de manera desflecada y fragmentaria dan cuenta, por ejemplo, de los procesos locales y en el exterior que intentan dilucidar el entramado de la cripto estafa $Libra para actuar en consecuencia –allí siguen en danza varios de los nombres que ahora sacuden a la opinión pública en boca del ex interventor de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), y también es destacable que la Cámara de Diputados reactivó el funcionamiento de la Comisión Investigadora del caso $Libra, designando miembros de la oposición como autoridades a cargo de la misma.

El affaire $Libra recién empieza, y sus novedades siguen emergiendo al tiempo que se conocen otros focos de pudrimiento in crescendo, como los varios audios en los cuales el ahora ex interventor de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, se refiere a las matufias realizadas por diversos laboratorios a fin de juntar los dineros que serían necesarios para satisfacer la “voracidad genética”, según la definición de un comunicador muy amigo de Milei, de un puñado de funcionarios ubicados en un nivel del gobierno demasiado alto.

Después de un paso de minué, porque Milei y sus íntimos pretendían que el interventor de la ANDIS renunciara y éste prefería que lo echaran, evaluando tal vez que una renuncia implicaría dar por ciertas algunas cuestiones que podrían complicarlo en las derivas judiciales futuras, tuvo que eyectarlo el gobierno. Lo hizo mediante el Decreto 599/2025, de paso acompañado por quien ocupara el cargo de director de Acceso a los Servicios de Salud del organismo, Dr. Daniel María Garbellini.

Parafraseando a Hamlet, aquí algo huele mal si a la Agencia Nacional de Discapacidad la dirige un doctor que no es médico, es un abogado asiduo concurrente a las sesiones operísticas olivenses de Milei. Aunque no haga falta ser abogado ni médico para pasar la motosierra libertaria a fondo y brutalmente, como lo hizo Diego Spagnuolo con notable crueldad, recortar casi la cuarta parte de los gastos de asistencia, despedir 340 empleados y dar de baja miles de pensiones con la desinteresada colaboración de algún esbirro de Sturzenneger. 

Para dar cuenta de lo decidido al respecto, esto es, de la eyección de Spagnuolo y Garbellini, en el Decreto 599/2025 el Poder Ejecutivo dijo “que por razones de público conocimiento y a fin de que el Poder Judicial de la Nación efectúe las investigaciones que resulten necesarias corresponde, en esta instancia, limitar las designaciones del doctor Diego Orlando Spagnuolo y del doctor Daniel María Garbellini en los cargos referidos”. O sea que tal vez el gobierno reciba gentilezas de fuego amigo incluso cuando intenta defender a sus máximas figuras (o defenderse de ellas) porque no lee correctamente lo que puede dañarlo por debajo de la línea de flotación, o no está en condiciones de interpretarlo. En un comunicado a raíz del despido de Spagnuolo y Garbellini, entre otras cosas el Ejecutivo aseguró: “Frente a los hechos de público conocimiento y ante la evidente utilización política de la oposición en año electoral, el Presidente ha decidido, de manera preventiva, la remoción del director de la ANDIS, Diego Spagnuolo.” ¿Qué significa “de manera preventiva”? Y si “los hechos de público conocimiento” tuvieron anclaje en la verdad, ¿no era primariamente obligatorio denunciarlos ante los tribunales? En esa ocasión también comunicó que “el Ministro de Salud, Mario Lugones, intervendrá el organismo e informará en las próximas horas el nombre del interventor, en virtud de garantizar su normal y correcto funcionamiento”.

El ministro Mario Lugones, con la brasa ardiente del fentanilo contaminado y las muertes que provocara en la mano (cuestión en la que seguramente deberá también dar explicaciones junto con Sturzenegger por haber desfinanciado y desregulado la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, ANMAT, agraviando su capacidad de control), halló pronto reemplazante de Spagnuolo y firmó con el Presidente Milei el Decreto 601/2025, por el cual fue designado Alejandro Vilches como interventor de la ANDIS, aclarando que “el objetivo” de su nombramiento es evaluar el funcionamiento de la Agencia “y asegurar una gestión eficiente y transparente”.

El Decreto 601/2025 además dice que “en caso de detectarse alguna anomalía o incumplimiento, el Interventor deberá informar con precisión su significatividad económica y el impacto que ocasionan o han ocasionado sobre la gestión, debiendo aportar la totalidad de información o documentos de trabajo respectivos, asesorando sobre las acciones y medidas que corresponda adoptar en cada caso”. Y de manera redundante incorpora el Artículo 5º, que dice: “Déjase establecido que en el marco de la Intervención dispuesta en el artículo 1º del presente el Interventor tendrá que elaborar un informe de intervención, en el cual deberá detallarse el estado general de la situación relevada y las recomendaciones a seguir, así como asegurar mecanismos ágiles y transparentes en la gestión de las prestaciones a cargo de la Agencia Nacional de Discapacidad, con especial foco en su sistema de compras y sus contrataciones.” O sea que la eyección de Spagnuolo estaría justificada, la difusión de sus palabras sería corolario de una interna feroz que todavía no encuentra sosiego, pero hay conductas delictivas y posibles responsables con nombre y apellido que están poniendo a prueba la ductilidad de Milei, su aptitud para enfrentar la crisis recorriendo la exigida conversión de libertario a funámbulo.

En el marco de una economía severamente recesiva, con precios y tipo de cambio en ascenso, tasas de interés por las nubes y salarios por el piso, llegó una noticia que la oposición progresista interpretó mala para el Presidente, pero bien puede ser interpretada con matices. A ver: hay premios que no siempre conviene recibir porque resultan de un malentendido, o son instaurados y otorgados por organismos con un sistema de creencias y confusos valores difíciles de asimilar. En tal sentido, hace un par de meses la junta directiva del Instituto Ludwig von Mises de Alemania había anunciado la creación de un “Premio Conmemorativo en honor a Ludwig von Mises” que se otorgaría a Milei. Entonces tres de los cinco miembros del Consejo Asesor Científico del Instituto aseguraron que “ni la creación del premio (que, por cierto, es el único otorgado por el Instituto Ludwig von Mises) ni la selección del galardonado se discutieron previamente con el Consejo Asesor Científico del Instituto”. Y agregaron, además de renunciar: “Esto no solo es de mal gusto, sino que da al público la impresión de que estas decisiones cuentan con el respaldo de la Junta, y no es así.”

Los tres dimitentes al Consejo Asesor Científico (de cinco miembros) del Instituto Ludwig von Mises de Alemania consideraron injustificable el galardón para Milei porque un “Premio Conmemorativo en honor a Ludwig von Mises podría otorgarse a científicos o políticos que hayan prestado servicios destacados al desarrollo, la difusión o la aplicación de las ideas de Mises”. Respecto del desarrollo y la difusión del ideario de von Mises abundan quienes piensan que la producción teórica de Milei es intrascendente. Respecto de la aplicación, entonces, el país entero debería agradecer que Milei se haya quedado corto, aunque bastante han recibido sus mayorías en términos de dolor y padecimientos con lo que pudo llevar a cabo.

Pero lo interesante y para mortificación del “quedado corto” vino después. En efecto, dijeron los dimitentes alemanes: “Es evidente que Javier Milei no es un científico, sino un político. Es cierto que ha dado a conocer los nombres de Ludwig von Mises, Murray Rothbard y otros pensadores de la Escuela Austríaca a un público más amplio […] En cualquier caso, solo podemos aconsejar al público que no considere las declaraciones de Milei sobre filosofía económica como fidedignas.” Es en ese punto donde podría considerarse bueno para Milei no haber sido premiado, pero su desprecio hacia la política le impide salir de la admiración enfermiza de aquello que lo considera un advenedizo.

Los tres dimitentes, Rolf W. Puster, Jörg Guido Hülsmann y Hans-Hermann Hoppe, se despacharon a gusto. Aseguraron que Milei, además de político, es un principiante, y que es muy cuestionable el éxito de “sus políticas hasta la fecha” porque podría tomar muchos desvíos durante su mandato. Y algo “bueno” para Milei: “Nadie sabe hasta qué punto serán estas políticas las que finalmente promuevan la libertad. La evaluación de sus acciones debe ser diferenciada y abierta.” Los tres dimitentes finalmente aseguraron: “Además, todos los logros de su historial político hasta la fecha se ven ya contrarrestados por importantes pasivos: la centralización política del país, la expansión del Estado policial, el fracaso en la implementación de la anunciada abolición del banco central (uno de los puntos más populares de su programa electoral), el regateo con las élites políticas tradicionales del país, que también dominan su gabinete, y una política exterior que no está orientada a la paz internacional y, por tanto, no es una política libertaria […] También defiende una solidaridad acrítica y abiertamente entusiasta con los gobiernos actuales de Estados Unidos e Israel.”O sea que los electores concurrirán a las urnas apesadumbrados, habiendo recibido noticias sobre internas que no cesan y sobre una creciente corrupción que parece coherente con el individualismo metodológico llevado al extremo, con la praxeología de von Mises, que habrá de funcionar conforme se expanda el mercado y desplace a la política. Y sin embargo los electores visitarán (no todos ni los suficientes) las urnas, aunque más no sea por cansancio, y murmurando unos versos de un gran poeta vanguardista argentino, Oliverio Girondo, que describe ese estado de ánimo que el Movimiento Nacional debe revertir hasta que las grandes mayorías retomen el optimismo. Los versos aparecen por el medio de un poema de 1942 titulado “Cansancio”, precisamente, y dicen así: “recansadísimo / de tanta tanta estanca remetáfora de la náusea / y de la revirgísima inocencia / y de los instintitos perversitos / y de las ideítas reputitas / y de las ideonas reputonas…” Habrá que tomar nota.

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