La planta de Valentín Alsina de Techint forma parte del entramado productivo nacional y emplea a trabajadores argentinos. La importación de caños de la India no. Y al mismo tiempo Paolo Rocca no vacila en cerrar la producción de una planta si de esa manera logra presionar hacia la baja las paritarias. Guido Aschieri analiza ésa y otras contradicciones mientras Sturzenegger sigue navegando en su mundo extraño.
En agosto, Southern Energy anunció un proyecto que consiste en el despliegue de un buque productor de gas natural licuado que funcionará a lo largo de 20 años. Se espera que en tres años expanda la capacidad de exportarlo a 27 millones de metros cúbicos diarios, que es el equivalente al 18 por ciento de la producción actual (150 millones).
Se trata de una subsidiaria que controla Pan American Energy con el 30 por ciento de las acciones. De su propiedad también participan YPF, que posee el 25, Pampa Energía con el 20, Harbour Energy con el 15 y Golar LNG con el 10.
En diciembre se llevó adelante la licitación de caños destinados a la construcción del ducto para transportar el gas de Vaca Muerta a Río Negro, dónde se lo procesa para la exportación. Fue adjudicada a la empresa india Welspun. De acuerdo a la información que circuló en la empresa, la oferta fue de 203 millones de dólares, contra una de Siat-Tenaris de un valor superior en un 40 por ciento. Siat-Tenaris es una subsidiaria de Techint.
Hasta el momento del cierre de esta nota, no se sabe del inicio de acciones legales. Sí del cuestionamiento por parte de Techint, que aduce que la chapa con la que Welspun fabrica los caños es importada de China y recibe subsidios estatales, por lo que somete a Siat-Tenaris a una competencia injusta, que amenaza a la producción nacional. En este caso, a la planta de Valentín Alsina, que produce los caños y emplea a 420 personas.
Un argumento oportunista
El argumento empleado por la conducción de Techint es oportunista e interesado. No vacilan en cerrar la producción de una planta si de esa manera logran presionar hacia la baja las paritarias, y vuelcan todos los esfuerzos posibles para producir modificaciones adversas en las condiciones de los trabajadores. Pero cuando se encuentran amenazados, el empleo y la industria los preocupan.
Aunque hubo críticos de la indiferencia oficial hacia el resultado de la licitación, también existen comentarios que, en alguna medida, consideran que, por las posiciones habituales de la conducción de Techint en materia política, el desenlace es merecido. Y en el balance, no hubo un pronunciamiento homogéneo y contundente de algún sector de la oposición.
En torno al hecho mismo, que Techint haya intentado reducir los precios luego de conocerse el resultado de la oferta genera sospechas. Y que la chapa sea importada de Brasil, lo que significa que de haberse adjudicado la licitación el 60 por ciento de la facturación se dirigiría al país vecino, no exhibe un compromiso muy profundo con la producción nacional.
Alianza por un mismo país
Y así y todo, paradójicamente, es cierto. La planta de Valentín Alsina forma parte del entramado productivo nacional y emplea a trabajadores argentinos. La importación de caños de la India no. Y si el desarrollo de la exportación de energía se lleva adelante desplazando a la producción nacional, finalmente tendrá el resultado de ser un desarrollo escindido, orientado al consumo del exterior e irrelevante para las necesidades de la producción nacional.
Es por eso que el episodio refleja varias contradicciones de la política argentina en este momento. Paolo Rocca y quienes lo siguen pretenden obtener ventajas económicas unilaterales. Es una búsqueda poco realista, porque los gobiernos liberales tienden a atentar contra la producción nacional. En los últimos años no vacilaron en perjudicar a las empresas, o a los empresarios, si veían un beneficio posible en ello.
Durante Cambiemos, el fenómeno pudo observarse con la célebre “causa de los cuadernos”, que resultó amenazante para Rocca y su entorno. Con Milei, los perjuicios son directamente económicos. De diversas maneras, la caída de la actividad y la indiferencia con respecto al crecimiento y la situación del mercado interno afectaron a la actividad comercial de Techint y sus empresas.
La protección tiene sentido económico no por la producción en sí misma, sino porque los salarios más altos, por el mayor consumo que significan, vuelven necesario un mayor volumen de producción interno. La protección hacia Techint adquiere validez cuando se la reconoce como protección del mercado interno. Es decir, de los salarios más altos que las de regiones subdesarrolladas del mundo que son exportadoras.
Evidentemente no es lo que la conciencia inmediata les sugiere a los empresarios, que buscan acomodarse al subdesarrollo creyendo que las condiciones políticas que lo promueven no los perjudicarán. Pero el revanchismo del otro lado, o la indiferencia por identificarlos como adversarios políticos y no potenciales aliados motivados por sus intereses, obturan la posibilidad de formar las relaciones necesarias para superar el estancamiento actual.
Por eso, la manera de contrarrestar la destrucción del entramado productivo nacional es el impulso de una alianza con los sectores interesados en la defensa de la industria nacional y el crecimiento, que atienda a las tensiones comprendiendo que las empresas y los trabajadores forman parte del mismo país y no pueden beneficiarse unilateralmente.
Otra vez en su extraño mundo
Federico Sturzenegger, ministro de Modernización y propagandista activo de la macroeconomía oficial, hizo algunos comentarios sobre el resultado de la licitación mediante X. Escribió dos cosas:
* “Caños más caros implican menor rentabilidad del proyecto, menores inversiones, menos empleo, menos exportaciones. Como el precio del gas está fijo, ese mayor costo lo hubiéramos pagado quizás con un precio mayor de la energía para miles de empresas (incluyendo pymes) y consumidores. Es el costo argentino que le dicen”.
*“Recordemos que cada importación genera la necesidad de una exportación. Es decir que la importación a menor costo genera un cambio en el tipo de cambio que genera rentabilidad en otras industrias de exportación con innumerables beneficios de eficiencia, empleo y riqueza. Son los beneficios de la apertura económica”.
Curiosamente, si la licitación se llevó adelante es porque ya estaba definido el proyecto. Es decir que la rentabilidad no es determinante. Si el precio está fijo y, como dice Sturzenegger, lo que se define es una mayor rentabilidad, ¿entonces cuál es el beneficio para los consumidores?
En todo caso es un beneficio para Pan American Energy, que obtendrá una mayor rentabilidad por una inversión que ya decidió. Para la población argentina eso es irrelevante. Si además le añadimos que se amenazan la producción, y el empleo, a la larga es perjudicial.
Eso conduce al segundo punto. Al igual que cuando defendió que el Gobierno no haga nada respecto al déficit de divisas que genera el turismo, Sturzenegger vuelve a traernos a su extraño mundo, en el que cada importación genera una exportación equivalente.
En realidad, el valor de exportaciones determina la posibilidad de importar. Cuando se explayó al respecto, el 30 de diciembre de 2025, dio por sentado que la “necesidad” se satisface automáticamente, cuando en verdad vemos que se realizan proyectos de inversión para expandir esa capacidad exportadora, y con un volumen dado que no cambia por las mayores importaciones.
El cambio de rentabilidad con repercusión positiva sobre la riqueza no se vio nunca. Al contrario, estamos frente a un caso en el cual la rentabilidad de la empresa inversora aumenta en detrimento del productor local, con potenciales consecuencias sobre el empleo a futuro.
En un contexto en el que el poder de compra de los salarios cae y las tarifas de los servicios públicos suben, si algún consumidor se beneficia de los precios más bajos, es el extranjero. Las compañías inversoras se embolsan la rentabilidad diferencial, pero no la necesitan para que les resulte atractivo invertir.
Por lo que, para la población argentina, la producción de energía se torna poco relevante, porque no puede aprovecharla bajo ningún concepto. Finalmente, la política del Gobierno conduce a ceder los recursos argentinos al resto de las naciones por medio del intercambio comercial.
Sturzenegger y Javier Milei, quien se burló de Rocca llamándolo “Don Chatarrín de los Tubitos Caros”, podrán creer que tienen algo para celebrar. Pero para el campo nacional-popular se trata de un frente de batalla muy importante.