Un informe del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) proyecta una disminución del crecimiento del PIB en muchas regiones debido al rápido envejecimiento de la población mundial. Alerta que el «envejecimiento político» podría limitar la adopción de reformas cruciales como la inmigración o los ajustes laborales. También analiza el papel de la Inteligencia Artificial. ¿Hay concentración de riesgo financiero?
Procesar más atinadamente las consecuencias del enredo en el ámbito de las cosas del querer, lleva a recalar en “El Informe de Transición 2025-26” hecho por el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) y dado a conocer el martes 25 de noviembre.
Beata Javorcik, la economista jefe del BERD, describe que el informe “analiza nuevamente el cambio demográfico y sus profundas implicaciones, destacando los desafíos que enfrentan las economías que envejecen rápidamente, así como aquellas con poblaciones jóvenes y de rápido crecimiento”.
Javorcik subraya: “Una ola gris está transformando la economía global. Menos nacimientos, más jubilados y menos trabajadores para asumir la carga fiscal de las pensiones y la atención médica han generado advertencias sobre las consecuencias económicas del envejecimiento. En el otro extremo, algunos argumentan que la inteligencia artificial (IA) y los robots pronto realizarán casi todas las actividades económicamente significativas, haciendo que las preocupaciones demográficas sean irrelevantes. La realidad es más compleja. Las nuevas tecnologías son prometedoras, pero no compensarán por completo la disminución de la fuerza laboral. Las presiones demográficas son poderosas y sus efectos lastrarán considerablemente el crecimiento y el nivel de vida a menos que se aborden con políticas inteligentes y proactivas”.
En el informe del BERD se proyecta que la caída de la fecundidad (menos de 2,1 hijos por mujer) y de la población en edad de trabajar reducirán el crecimiento anual del PIB per cápita en casi 0,4 puntos porcentuales en promedio entre 2024 y 2050 en Europa del Este y el Cáucaso. Esa declinación es factible que se dé en todo el mundo a excepción de África.
Se espera que una disminución de la proporción de la población en edad de trabajar resulte en un impacto de 1,1 puntos porcentuales en el PIB per cápita durante el mismo período para Corea del Sur, más de 0,7 puntos porcentuales para Italia y España, entre 0,5 y 0,6 puntos porcentuales para China y Japón, y 0,4 para Alemania. Aunque Latinoamérica no figura específicamente en este estudio, los datos de otras investigaciones sugieren que la región entra de lleno y sin atenuantes en esta tendencia al envejecimiento y caída poblacional.
Para evitar que el envejecimiento de la población conduzca a niveles de vida más bajos, el análisis de BERD manifiesta que una combinación de mayor aliento a la inmigración, el uso de la tecnología para impulsar el crecimiento de la productividad y una mayor participación laboral entre los adultos mayores y las mujeres podría contrarrestar algunas de estas presiones.
El informe advierte que a medida que las poblaciones envejecen, también lo hacen los electorados y los líderes políticos. Los votantes de mayor edad, con sus mayores tasas de participación electoral, definen cada vez más las prioridades políticas, a menudo favoreciendo la sanidad, las pensiones y, en algunos contextos, el gasto militar, mientras que muestran menos apoyo a la inmigración, la educación y la asunción de riesgos en pos del crecimiento económico.
Javorcik enfatiza: “El envejecimiento de la política puede, en última instancia, resultar una limitación aún mayor que el envejecimiento de la población, reduciendo el margen político para cambios como la reforma de las pensiones, los ajustes del mercado laboral o las políticas migratorias a gran escala. Reequilibrar esta dinámica requerirá no solo reformas audaces, sino también esfuerzos para movilizar a los votantes más jóvenes, cuyas voces corren el riesgo de quedar acalladas a medida que disminuye su número”.
El informe del BERD hace especial hincapié en el fomento a la inmigración, en tanto complementa el aporte de la IA. Sostiene que en las economías con poblaciones envejecidas, el trabajo se está orientando gradualmente hacia empleos más adaptados a las personas mayores, que reducen la tensión física y ayudan a los trabajadores mayores a mantenerse activos durante más tiempo. Este tipo de empleo es especialmente atractivo para las mujeres. “A medida que la tecnología de IA ha avanzado, las empresas más jóvenes y con mayor talento han tendido a liderar su adopción, ampliando sus plantillas”, subraya el “Informe de Transición 2025-26”.
El FMI y la concentración del riesgo
Según el FMI, en comparación con la locura total de la burbuja puntocom de los años ‘90, lo principal que preocupa con respecto al auge de la IA no son las valoraciones excesivas, sino la extrema concentración del mercado en el Magnificent 7(Mag-7: las siete corporaciones más importantes).
Desde octubre de 2022, el S&P 500 se ha visto impulsado por las siete empresas líderes del sector tecnológico, que representan el 75 por ciento de las ganancias que han llevado al índice a máximos históricos. Mientras tanto, otras empresas de este grupo -Amazon, Alphabet y Meta- representan más del 40 por ciento de las ventas de Nvidia, empresa clave en la fabricación de chips de IA.
El Kospi de Corea es el gran índice bursátil mundial con mejor desempeño este año, con ganancias del 61 por ciento. Samsung Electronics y SK Hynix representan alrededor del 31 por ciento del Kospi, siendo las dos acciones más importantes del índice. Las dos corporaciones proveen los chips de memoria de banda ancha a Nvidia y a empresas de IA. Samsung Electronics y SK Hynix, Kospi. Samsung subió un 87 por ciento durante 2025 y SK Hynix un 198 por ciento. Por lo que se ve ahí donde hay IA para invertir, hay frenesí.
A esta concentración hay que sumarle que existen inversiones circulares que involucran a OpenAI, Nvidia, CoreWeave, AMD, Microsoft y Oracle, las cuales suman miles de millones en participaciones accionarias.
Estas transacciones pretenden impulsar el ecosistema de IA, pero también parecen tener como objetivo fidelizar aún más a los clientes a los chips de Nvidia. Esto no ha disipado los temores de se produzca na reacción en cadena desastrosa para la economía si los gigantes tecnológicos y el pequeño círculo de empresas de IA que realizan la mayor parte del gasto reducen sus inversiones en infraestructura de IA,
“¿Se trata de auténticas inversiones de capital?”, se preguntó retóricamente Lisa Shalett, directora de inversiones de Morgan Stanley Wealth Management, ante una consulta de DealBook. “¿O son inyecciones de capital que huelen a financiación de proveedores?” redondeo la directora de inversiones de Morgan Stanley.
El riesgo de concentración dentro del S&P 500 se encuentra en un máximo histórico, impulsado por un reducido grupo de acciones de megaempresas de TI (Tecnología Informática) e IA. El sector de TI representa el 35 por ciento del total del S&P 500, un porcentaje similar al de la burbuja puntocom, aunque las siete empresas más importantes (Mag 7) representan por sí solas el 33 por ciento del índice.
Para el FMI, en consecuencia, una medida del riesgo de concentración basada en los índices que calcula es ahora considerablemente superior a la de la burbuja puntocom del 2000. Además, si bien el riesgo de concentración del índice S&P 500 ha aumentado aproximadamente 20 puntos porcentuales en la última década (al normalizarlo por el número de componentes del índice), según el FMI los índices de referencia comparables en otras jurisdicciones han experimentado un aumento mucho menor durante el mismo período.
“Frente a las importantes inversiones relacionadas con la IA (por ejemplo, equipos de procesamiento de información, centros de datos), la posibilidad de que las acciones de gran capitalización no generen la rentabilidad esperada para justificar sus elevadas valoraciones actuales podría provocar un deterioro en la confianza de los inversores y hacer que las acciones sean susceptibles a una corrección repentina y brusca. Como consecuencia, las valoraciones se desplomarían, lo que haría vulnerable al índice de referencia general a las caídas” deduce el FMI en su más reciente informe sobre estos asuntos.
Innovación y productividad
Lo que amenaza a la rentabilidad esperada es la innovación y que la productividad no llega a la cita. El actual enfoque de inversión de capital y de gasto de capital que están implementando las grandes tecnológicas, supone que el modelo de la IA basado en los llamados LLM (Large Language Models: Modelos Grandes de Lenguaje) no tiene alternativas factibles y que solo pueden ser explotadas mediante el descomunal consumo de energía de los centros de datos.
Un informe reciente de JPMorgan estima que, de aquí a 2030, la factura de la construcción de centros de datos y la infraestructura energética relacionada ascenderá a más de 5 billones de dólares. Los balances del tercer trimestre de los mayores inversores del sector Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Oracle, solo contaban con unos 350 mil millones de dólares en sus cuentas, en conjunto. La necesidad de todas las opciones imaginables de financiación de capital y deuda está en la orden del día.
Estas semanas hubo una inundación de bonos de estas corporaciones para financiar estos emprendimientos. De hecho, el mercado de bonos está actualmente dominado por empresas que recaudan fondos para centros de datos y nuevos y brillantes modelos de IA. Esta avalancha de deuda relacionada con la IA ha provocado que los bonos de las grandes tecnológicas se negocien con los rendimientos más altos en comparación con los bonos más seguros desde que el POTUS 47 impuso fuertes aranceles aduaneros en abril.
Los bonos se están convirtiendo en una parte cada vez más importante de los préstamos de IA y viceversa. Las empresas de IA superaron a los bancos como los mayores emisores de bonos de alto grado en los Estados Unidos representando el 14 por ciento de la deuda en bonos este año, según JPMorgan.
Los llamados hiperescaladores de IA como Amazon, Meta, Alphabet y Oracle emitieron 90 mil millones de dólares en bonos de grado de inversión desde principios de septiembre, más que en los 40 meses anteriores, según muestran los datos de Dealogic citados por el Wall Street Journal.
Se ve la razón de que los analistas sostengan que los centros de datos son una de las razones de la enorme valorización de las acciones y del no menos gigante riesgo asociado. En algunos casos, los inversores parecen preocupados por la seguridad de la deuda. El precio del seguro de impago de los bonos de Oracle, por ejemplo, se triplicó el mes pasado. Sin embargo, muchos de los bonos financiados con IA están siendo vendidos por gigantes tecnológicos con liquidez abundante y calificaciones crediticias más sólidas que las de Oracle. Los analistas de Morgan Stanley dijeron recientemente que si el festival de préstamos de IA continúa más allá de 2025, podría afectar al mercado de bonos en su conjunto. Y no para bien.
Es que si el modelo LLM es superado por una innovación que usa menos electricidad, estos gigantescos galpones refrigerados en medio de parajes desérticos quedaran como un recordatorio de lo que no sirve para nada.
Algo de eso pasó estos días y dispararon -por ahora- los temores sobre un colapso de la IA que sacudieron el mercado hace una semana. Las acciones de Alphabet volvieron a subir en la sesión previa a la apertura del mercado, lo que la sitúa a punto de convertirse en la próxima empresa de 4 billones de dólares.
La empresa matriz de Google ha estado en racha últimamente, ya que los inversores ven prometedores sus últimos avances en IA . Ayer también se benefició de un informe de The Information que indicaba que Meta estaba considerando usar sus chips de alta gama en algunos de sus centros de datos. Esto ha hecho que las acciones de Nvidia, un importante proveedor de Meta y quizás la que más se ha movido entre las acciones de IA, bajen hoy.
La editora del Financial Times, Gillian Tett, constata que ninguna de las alternativas al enfoque técnico basado en grandes modelos de lenguaje y estadísticas luce viable en este momento. En tanto, si alguna vez funcionan, plantearían muchas preguntas. Así Tett se pregunta “¿Podrían las enormes inversiones de capital actuales de las grandes tecnológicas desperdiciarse y convertirse en activos inutilizados? ¿Podría ser necesario depreciar las garantías que respaldan la creciente deuda asociada? (…) ¿Podría un nuevo enfoque de IA romper el control de las grandes tecnológicas que actualmente intentan superar en gastos a las grandes empresas para dominar el mercado de bonos, aplastando a las pequeñas empresas? ¿Podría el desarrollo de la IA repetir el patrón observado cuando el vídeo VHS reemplazó a Betamax o Facebook superó a MySpace?”.
Productividad
Mientras este crucial asunto de la innovación se va cocinando en su propia salsa, hasta el momento, el principal problema que ha suscitado los temores de la burbuja IA es que la demanda corporativa resulte más lenta o inferior a la prevista por los optimistas, lo que significa que las proyecciones de ingresos son demasiado optimistas. Este riesgo es real, dado que las encuestas y análisis relacionados presentan una amplia variación en cuanto a si las empresas pueden obtener ganancias de productividad gracias a la IA, o no.
Todos los involucrados en esta fantástica ecología bursátil consideran que la IA es una solución onda milagro inesperado, que le va a dar un impulso significativo al crecimiento de la productividad, especialmente en los Estados Unidos.
En los últimos años, la productividad ha crecido más rápido en Estados Unidos que en el resto del mundo desarrollado, y la posibilidad de un milagro de productividad inminente ha consolidado la confianza de los inversores nacionales e internacionales en que la brecha solo se ampliará. Parecen convencidos de que los Estados Unidos están construyendo un liderazgo inalcanzable en innovación, infraestructura y adopción de IA.
No tan rápido. Los investigadores del MIT –NANDA (Networked Agents and Decentralized Architecture: Agentes en Red y Arquitectura Descentralizada) Aditya Challapally, Chris Pease, Ramesh Raskar y Pradyumna Chari, en un trabajo de investigación titulado “La Brecha GenAI: estado de la IA en las empresas en julio de 2025”, tras aclarar que “Nuestra investigación se centra en traducir las capacidades de IA en resultados empresariales medibles en organizaciones de tamaño grande y mediano”, hallaron que “A pesar de la inversión empresarial de entre 30 y 40 mil millones de dólares en GenAI, este informe revela un resultado sorprendente: el 95 por ciento de las organizaciones no obtienen ningún retorno. Los resultados están tan claramente divididos entre compradores (empresas, tamaño mediano, pymes) y desarrolladores (startups, proveedores, consultoras) que lo llamamos la Brecha GenAI. Solo el 5 por ciento de los pilotos de IA integrada genera millones de dólares en valor, mientras que la gran mayoría permanece estancada sin un impacto medible en las ganancias y pérdidas”.
Sucede que “estas herramientas mejoran principalmente la productividad individual, no el rendimiento de las ganancias y pérdidas. Mientras tanto, los sistemas de nivel empresarial, personalizados o vendidos por proveedores, están siendo rechazados discretamente. El 60 por ciento de las organizaciones evaluaron estas herramientas, pero solo el 20 por ciento alcanzó la fase piloto y solo el 5 por ciento llegó a producción. La mayoría fracasa debido a flujos de trabajo frágiles, falta de aprendizaje contextual y desalineación con las operaciones diarias”.