¿Y ahora qué?

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Decano Durán: “El día que Milei no les sirva a grandes sectores del poder, lo van a tirar a la basura”

La negativa del Gobierno de Javier Milei de cumplir la Ley de Financiamiento Universitario expresa “la decisión de terminar con la educación pública y la ciencia de calidad”, subraya el decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, Guillermo Durán. Opina que detrás del plan están “el círculo rojo, las grandes corporaciones y, quizás, la Embajada de Estados Unidos”.

El edificio que lleva el nombre de Cero+Infinito puede llegar a convertirse en una ruina arqueológica. Un testimonio de lo que pudo ser un país, con su arquitectura contemporánea de ciencia ficción. ¿Por qué se llama así? Porque sus patios internos representan al número cero y al símbolo de infinito. Pero corre peligro si la sociedad acepta dejarlo a merced de la motosierra mileísta. La mole puede albergar a más de 3.000 estudiantes en la Ciudad Universitaria. Adentro también funciona el Instituto de Cálculo donde trabaja Durán, que es licenciado en Matemática, doctor en Computación, profesor titular e investigador del Conicet. Así le cuenta el decano a Y ahora qué? el estado de situación de la controversia.

–¿En qué punto está el conflicto por la demanda de las universidades para que el Gobierno cumpla con la Ley de Financiamiento y con los fallos a su favor de jueces y camaristas?

–Durán: El conflicto lleva ya más de dos años. Está desde que asumió el Gobierno de Milei. Las tremendas marchas de 2024 le arrancaron al Gobierno los gastos de funcionamiento de las universidades.

–¿La puja se inició con un relativo triunfo universitario?

–Durán: El 270 por ciento de reajuste que se consiguió en aquel momento permitía equiparar los gastos de funcionamiento, aproximadamente, a los que se habían registrado en 2023. Fue producto de la movilización y de las marchas. El Gobierno no quería otorgarlo pero lo tuvo que dar.

–¿Ahora el eje principal de los reclamos universitarios es el derrumbe de los salarios?

–Durán: La cuestión salarial viene en picada desde que este Gobierno asumió. Hay una pérdida real de nuestros salarios, desde el 1º de diciembre de 2023 a hoy, que ya supera el 35 por ciento.

–¿Recuperar ese porcentaje es lo que impulsó las últimas huelgas que fueron muy fuertes?

–Durán: El aumento nominal que deberían darnos para estar igual que el 1ª de diciembre de 2023 es de casi un 55 por ciento. Y eso es lo que establece la Ley de Financiamiento Universitario.

–¿Es la que aprobó el Congreso, vetó Milei y los legisladores reafirmaron?

–Durán: La Ley también es producto de la tremenda movilización que se dio en toda la comunidad. Y del apoyo muy grande que tuvimos de diputados y senadores en el Congreso de la Nación. Lo que yo digo es que, en algún sentido, esa ley fue aprobada o refrendada cinco veces en el Congreso.

–¿Por qué refrendada cinco veces?

–Durán: Porque primero fue una vez en Diputados y una vez el Senado. Después, ante el veto presidencial, fue ratificada dos veces con más de dos tercios en ambas cámaras. Y con el último intento que hizo el Gobierno de voltearla, a través del presupuesto 2026, el único capítulo rechazado fue el que contenía la derogación de la Ley. Ahí están las cinco veces.

–Pero también el contencioso está judicializado ¿Qué esperanzas hay de torcer el brazo al Gobierno en los Tribunales?

–Durán: En lo que hace al Poder Judicial, justamente, la cautelar que presentó el Consejo Interuniversitario Nacional, el CIN, que nuclea a los rectores de universidades públicas de todo el país, fue dada favorable por el fallo del juez Martín Cormick y ahora en esta semana fue ante la apelación del gobierno fue ratificada por los camaristas Sergio Fernández y Jorge Morán, ante la apelación que hizo el Gobierno.

–¿No son omisiones flagrantes que no se respeten n la Ley ni las medidas judiciales?

–Durán: El Gobierno sigue sin implementar la Ley de Financiamiento. Está, como siempre digo, jugando por fuera de las reglas de las instituciones y de la democracia. Está desoyendo lo que le impuso el Poder Legislativo primero y el Poder Judicial después.

–Pero, si apela ante la Corte Suprema ¿puede provocar que se expida sobre una medida cautelar sin sentencia definitiva?

–Durán: Como bien decís, y yo no soy abogado, según lo que sugieren los abogados, no es apelable ante la Corte una cautelar. La Corte se expide sobre fallos definitivos.

–Entonces ¿qué va a pasar con la Universidad en lo inmediato?

–Durán: Ya no hay más salida: el mes que viene, el Gobierno tiene que entregar los salarios y las becas que marcan la Ley de Financiamiento. Si no lo hace, me parece que se expone a un Juicio Político. Al menos queda expuesto el Jefe de Gabinete.

–Que ya tiene otros asuntos delicados para ocuparse.

–Durán: Y no sé si también el Presidente de la Nación. Este es el cuadro de situación. Digo, hay que reivindicar a la comunidad universitaria que movilizada consiguió llevar el caso al Congreso y a la Justicia.


–Yendo a un análisis más de fondo ¿Qué quiere el Gobierno al echar más leña al fuego de la discusión presupuestaria? ¿Reducir la educación pública a clases minoritarias? ¿Destruir la enseñanza superior? ¿Expulsar de las aulas a clases populares o medias bajas?

–Durán: ¿Por qué lo hace el Gobierno? Tiene la decisión de terminar con las universidades públicas de calidad. Y terminar con el sistema de ciencia y tecnología de calidad. Es algo que ha destacado a la Argentina a pesar de sus vaivenes socioeconómicos, La ha destacado desde siempre.

–Hubo épocas doradas de la universidad argentina.

–Durán: Si tomamos un punto de partida, si querés, desde la recuperación democrática, se destaca. Pero uno podría irse más atrás todavía, y también lo hacía. Desde la recuperación democrática en 1983, la calidad de las universidades públicas argentinas es indiscutida y la calidad del sistema de ciencia y tecnología también.

–¿Se puede decir entonces que la reducción de la educación superior es uno de los objetivos del libertarismo y sus aliados?

–Durán: Hay una decisión de terminar con ese ambiente de calidad. Una decisión de pensar en un sistema de universidades y de ciencia mucho más chiquito. Que las universidades públicas decrezcan en su nivel de calidad. Que solamente haya universidades privadas. Algunas de ellas pueden ser buenas, pero inalcanzables para la gran mayoría del pueblo argentino.

–¿Compartís, por lo tanto, la idea de que se intenta cerrar las puertas a los sectores populares y medios? ¿Pueden derivarse a centros privados?

–Durán: No pueden. Digo que son inalcanzables porque hay cuotas que están entre un millón y medio y dos millones de pesos. Por supuesto que esto está totalmente restringido a las clases altas de nuestro país. Podrá haber un conjunto de becas para chicos y chicas de muy buen nivel académico a lo largo de sus estudios medios. Pero está totalmente restringido en cuanto a su alcance.

–¿Qué proyecto de país puede rendir frutos así?

–Durán: Es algo lógico con el país que piensan. No piensan en un país para, digamos, 10 millones de personas y no 50 millones. Las otras 40 millones quedan totalmente afuera, entre otras cosas, de la educación pública de calidad. Y de tener un sistema de ciencia y tecnología de calidad. Esto es acorde con la ideología que tienen. No sorprenden en lo más mínimo. Las derechas o las ultraderechas, como es el Gobierno que nos conduce hoy, tienen esa ideología. Tienen esa filosofía detrás. Por lo tanto, no hay nada que sorprendan en la decisión de terminar con las universidades públicas de calidad.

–Algunos se preguntan ¿quién está realmente detrás de este proyecto educativo? ¿Sectores privados concentrados? ¿O geopolíticos vinculados a superpotencias como Estados Unidos que procuran el sometimiento del país? ¿Magnates tecnofeudales?

–Durán: Es una buena pregunta. Puedo arriesgar algunas posibles respuestas. Creo que me excede a mí como, como matemático. Digo, convocaría a gente más especializada en el tema. A una doctora en Educación como Sandra Carli. O a un sociólogo como Daniel Feierstein, para que puedan responder. Pero sobre quién está detrás de todo esto, podemos pensar en lo que llaman el Círculo Rojo.

–¿Las más grandes corporaciones?

–Durán: Los grandes sectores del poder en la Argentina. No son Milei. Milei es el mascarón de proa. El día que tengan que tirarlo a la basura, lo van a tirar. Es un payaso desquiciado que en algún momento les va a dejar de servir. Y lo van a arrojar a los residuos.

–¿No hay otros funcionarios gobernantes que son claves para este proceso?

–Durán: Sí, como Luis Caputo o Federico Sturzenegger, junto con los grandes grupos de poder económico de la Argentina. Son los que mandan. Y los que, probablemente, quieran un sistema como el que decíamos de universidades públicas totalmente de bajo nivel. Y que quieran un sistema de ciencia que no funcione, etcétera.

–Y a nivel geopolítico ¿quién te parece que está fogoneando que la universidad argentina agonice?

–Durán: ¿Quién está realmente detrás? Quizás la Embajada de Estados Unidos. Es decir, que esto le puede convenir no sólo los sectores de mayor poder del país sino a otros de mayor poder en el mundo. Que Argentina no sea un país soberano e independiente desde sus desarrollos científicos. Siempre son mucho más controlables aquellos países totalmente dependientes del Primer Mundo. Entonces puede venir por ahí también la cosa. Los que estén apoyando, financiando y promoviendo políticas en esta línea.

–En los años de 1970, la demolición de la Universidad fue un hecho literal cuando un rector interventor, Alberto Ottalagano, ordenó tirar abajo a golpes de piqueta la Facultad de Filosofía y Letras. La dictadura lo profundizó. El movimiento estudiantil resistía ¿Ahora hay apatía, desorganización, ignorancia?

–Durán: Un análisis de ese tipo puede superarme y vuelvo a invocar a los profesionales que antes nombraba. Pero sí puedo decir que, efectivamente, entre los años de 1960 y 1990, el movimiento estudiantil jugó roles centrales en la defensa de las universidades, la defensa de la ciencia. Y no solo eso, también de la cultura y de la educación en general, no solo de la educación superior.

–¿Qué está pasando en estos tiempos en las aulas?

–Durán: Todo aquello, hoy, está más atenuado. Y lo digo más allá de que las agrupaciones estudiantiles han tenido un rol importante en todas las movidas que tuvimos en los últimos dos años.

–¿Se expresa algún tipo de favoritismo por Milei y el libertarismo en las facultades?

–Durán: Dentro del sector estudiantil, el sector etario más proclive al Gobierno de Milei ha sido el de 16 a 30 años. Es donde mejor le va a Milei. Y sobre todo con los varones entre 16 y 30 años. Esto refiere a la sociedad en general. En los universitarios, seguramente hay algo parecido, quizás un poco más atenuado.

–¿No se parecen naturales rebeldías?

–Durán: Uno tiende a creer que el sector universitario es un poco más de pensamiento crítico. Y, por lo tanto, menos convencible por estas ultraderechas absurdas, brutas y ridículas. Pero, seguramente, en el sector estudiantil universitario público también hay mucho votante de Milei.

–Las facultades llegaron a ser un hervidero en distintas etapas de la vida nacional.

–Durán: Más allá de que buena parte de los estudiantes se han movilizado, incluso algunos que han votado a Milei, no tiene el mismo rol el movimiento estudiantil que el que ha tenido en otras décadas en la Argentina. O en otras luchas del país.

–¿Los docentes deben transmitir su experiencia en tal sentido y promover conciencias?

–Durán: Digo que siempre debemos seguir trabajando para convencer a nuestros estudiantes. A la gran mayoría de nuestros estudiantes. Sobre todo a los de las universidades públicas. Convencerlos de que es indispensable tener un sistema de universidades públicas de calidad mayoritario, masivo, como es el argentino. Y que para eso hacen falta, primero, los recursos económicos necesarios indispensables y después un proyecto político que contenga a la universidad, que contenga la ciencia, que contenga a la educación.

–¿La prédica puede basarse en qué así como vamos no hay futuro?

–Durán: Si Argentina quiere tener derecho al futuro, tiene que apostar a universidades públicas de calidad, a un sistema de ciencia de calidad, a la cultura, a la industria, al trabajo, a la producción. A todo lo contrario de lo que está haciendo el Gobierno de Milei. Para eso tenemos que organizarnos y no nos tiene que pasar lo que pasó en el Gobierno anterior.

–¿Qué no debería volver a pasar que ya pasó?

–Durán: Milei es producto de dos gobiernos fallidos. El de la derecha, representado por Mauricio Macri, y el del progresismo, por llamarlo de alguna manera, de Alberto Fernández. Esas dos experiencias fallidas hicieron que apareciera una ultraderecha ridícula, absurda, que atrasa cientos de años. Este horror se va a terminar más temprano que tarde. Y tenemos que generar una propuesta de futuro, de Gobierno, que pueda ser sólida, consistente y que incluya a las grandes mayorías populares. Ese es el desafío que nos toca para el 2027.

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