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Murió Maquiavelo y por suerte queda Pettovello

La intervención de Milei en Davos fue larga y farragosa, y comenzó con una frase que quiso ser espectacular: dijo “de modo categórico” que Maquiavelo ha muerto. Después recorrió los tópicos usuales, con muchas citas y el pedido a todos los gobiernos que no regulen a la Inteligencia Artificial. Y rescató a dos ministros como ejemplos para el mundo: Federico Sturzenegger y Sandra Pettovello.

Estos últimos días han sido pródigos en novedades rutinarias para Milei, quien pudo cantar a dúo con el Chaqueño (un “chaqueño” nacido en Salta) Palavecino en el Festival Nacional e Internacional de Doma y Folklore de Jesús María. Con independencia de sus críticas en el pasado por el maltrato que reciben los animales en ese tipo de rituales, ahora allí buscó una suerte de baño de aceptación popular, se calzó el traje de nac&pop conservador y ensalzó “el respeto y el valor de nuestras tradiciones”.

Se lo vio contento a Milei cuando asistió a la presentación de Palavecino, y en un momento pidió a los gritos, como un fan desbordado por el entusiasmo, que el Chaqueño interpretara Amor salvaje, un hit que la virtual totalidad de los asistentes conocía de memoria. Y entonces se produjo una compleja movida emocional: desde el escenario el artista aceptó, pero también invitó al Presidente a que subiera y cantaran juntos; Milei pareció vacilar como quien le da vueltas y vueltas a la idea, sufrió una insólita reclamación de humildad y se definió como un “amateur”, hasta que subió al escenario y sin vergüenzas ni rubores se dio el gusto.

Para muchos observadores el episodio se inscribiría en el curso de la denominada “Batalla Cultural”, de igual manera que la nueva oportunidad (debidamente aprovechada) de alinear al Gobierno con las políticas de la Casa Blanca en calidad de servidor sin atenuantes. El día que Milei cantó con El Chaqueño en Jesús María, el presidente Trump ponía en marcha la creación de un Consejo de la Paz (Board of Peace) en cuya acta fundacional se establece que él (Trump) será su presidente vitalicio. Había cursado invitaciones a casi sesenta países para que se incorporaran al flamante organismo, pero inicialmente el Presidente argentino resultó uno de los tres primeros mandatarios del mundo en aceptar el convite, junto con Recep Tayyip Erdoğan, presidente de Turquía y Abdel Fattah el-Sisis, presidente de Egipto. El país que desee un sillón permanente en el Board deberá realizar un aporte de mil millones de dólares a un fondo que, lógicamente, será administrado por Trump. La firma del Acta de nacimiento de esta especie de organización no paralela sino de algún modo enfrentada con las Naciones Unidas se reservó para Davos/2026, al día siguiente de que hablaran los presidentes de EE.UU. y Argentina, en ese orden.

El anuncio

A su turno, Milei comenzó con una sentencia fuerte: “Buenas tardes a todos. Estoy aquí frente a ustedes para decirles de modo categórico que Maquiavelo ha muerto. Durante años se nos deformó el pensamiento presentándonos un falso dilema al diseñar políticas públicas donde se debía optar entre la eficiencia política en contraposición al respeto de los valores éticos y morales de occidente.” También sería falsa la oposición entre las dimensiones de eficiencia y justicia porque según Milei, aunque no requiera demostración,  “lo justo no puede ser ineficiente ni lo eficiente injusto”.

Luego de rendir el homenaje de costumbre al libertario Murray Rothbard, y recordar que éste dijo que sólo los principios éticos subyacentes en la cultura occidental pueden servir como criterio de eficiencia a la hora de tomar decisiones en materia de políticas públicas, concluyó: “Puesto en términos crudos, al momento de diseñarse las políticas públicas resulta inadmisible desde el punto de vista de la ética y la moral, sacrificar a la justicia en el altar de la eficiencia.”

El discurso de Milei continuó un recorrido sinuoso, contradictorio y por momentos incomprensible. Dijo que el abandono de los valores éticos y morales deriva en políticas que no sólo son injustas, sino que además llevan al colapso tanto en lo económico como también en el plano social, a punto tal que podría terminar acabando con la propia civilización occidental.  De nuevo aludió a la expansión del socialismo, camuflado en distintos organismos y foros internacionales “para engañar a personas de almas nobles llenas de buenas intenciones, pero con los mismos resultados catastróficos de siempre.”

El único sistema justo

Según Milei, ahora la defensa del sistema capitalista de libre empresa debe basarse en su virtud ética y moral, lo cual requiere la demostración de que es el sistema no sólo más productivo, sino que además es el único sistema justo. Y para verlo con absoluta claridad habrá que coordinar correctamente la ley positiva con la ley natural, de manera que haya justicia, porque de lo contrario “la ley será legal pero no será legítima”. Y habiendo ya tomado velocidad (pero monótona) habló de algunos derechos fundamentales (a la vida y a la libertad) complementados con el principio de no agresión. Fuera de control, también se refirió a la propiedad privada, los mercados libres de intervención estatal, la competencia entendida como libre entrada y salida, la división del trabajo y la cooperación social, etcétera. Después evocó al jurista romano Ulpiano, para llegar a la sorprendente, infundada y precipitada conclusión de que una de las características del liberalismo es que es una doctrina justa.

Muchos nombres de economistas célebres y no tan célebres desfilaron en el discurso, y en el centro de esos fragmentos de sentido colocó Milei a los empresarios para deducir, finalmente, que “dada la influencia determinante de las instituciones en el progreso económico, ello nos dirige la mirada hacia la importancia de la ética, ya que aquellas sociedades que adhieran a valores morales y principios éticos más sólidos en el respaldo de las instituciones, serán dinámicamente más eficientes y con ello disfrutarán de una mayor prosperidad”.

Detrás del avance global de la ultraderecha existen talleres que producen más coartadas que pensamientos, dispositivos aptos para desplazar los significantes y articularlos con otros, hasta llegar a conclusiones como la siguiente: “De este modo, la empresarialidad es la capacidad típicamente humana para crear y descubrir nuevos medios y fines . […] Así, el problema ético fundamental pasa a concebirse como la búsqueda de la mejor manera para fomentar la coordinación y la creación empresarial. […] Es decir, que la apropiación privada de los frutos de aquello que crean y descubren los empresarios es un principio del derecho natural, porque, si el actor no pudiera apropiarse de lo que crea o descubre, entonces se bloquearía su capacidad de detectar oportunidades de ganancias y desaparecería el incentivo que tiene para llevar a cabo sus acciones. En definitiva, el principio ético que acabamos de enunciar es la base de fundamentación ética de toda la economía de mercado.”

En este punto al Presidente argentino le tocó el turno de justificar uno de los aspectos más dolorosos del ajuste perpetuo. Dijo: “Dado el marco conceptual de la eficiencia dinámica y la inexistencia de dilema entre eficiencia y valores éticos al momento de diseñar las políticas públicas, resulta de interés su implementación en la vida real.” Difícil de asimilar. Y luego de referirse a varios “enormes logros” de su gestión, agregó: “Me gustaría hacer foco en el caso del Ministerio de Desregulación, o como lo llamamos puertas adentro, el Ministerio de los Rendimientos Crecientes.” Según Milei, la propuesta de Pareto (regular a las empresas y asimilarlas a un caso perfectamente competitivo) implica matar los rendimientos crecientes y con ello el crecimiento. Pero dijo también que si a esa posición cuasi monopólica se llegó por descubrimiento, intercambios voluntarios y sin violentar el principio de no agresión, no hay motivo que justifique la intervención estatal. Y agregó: “De hecho, la intervención es una violación del derecho de propiedad, por lo que, al castigar los beneficios, el crecimiento potencial de la economía cae. […] Por ende, la intervención y la regulación son dinámicamente ineficientes, por ser violentas y por ende injustas. Es por ello que desde la llegada a la administración en 2023 hemos llevado a cabo, gracias a la ciclópea tarea del ministro Federico Sturzenegger, 13.500 reformas estructurales, las cuales, hoy nos permiten tener una economía más eficiente dinámicamente, lo cual nos permitirá volver a crecer. Esto es Make Argentina Great Again.”

Gracias a la ministra

También según Milei, a pesar de tantos indicadores en contra y agoreros obstinados en difundir lo contrario,  esto es, que la retirada del Estado no agranda sino que empequeñece al país, se avecina un gran futuro para Argentina. Y como es imprescindible contar con los mejores recursos humanos a fin de que ese futuro se haga realidad, gracias a “la gestión de la Ministra Sandra Pettovello, a los sectores vulnerables hemos dejado de regalarles pescado para enseñarles a pescar, y si es posible a motivarlos a que creen su propia empresa pesquera.”

A esta altura Milei abordó un tema de interés estratégico, pero con su estilo: “Nótese que bajo esta misma línea podemos abordar los temas de Inteligencia Artificial. En este sentido dicho instrumento podríamos verlo como la versión siglo 21 de la fábrica de alfileres de Adam Smith. Es decir, un potenciador de rendimientos crecientes y con ello mayor crecimiento y bienestar. Por lo que lo más responsable que pueden hacer los estados respecto al tema es dejar de fastidiar a quienes están creando un mundo mejor. Para decirlo más directamente, los políticos deben dejar de fastidiar un mundo mejor. Al mismo tiempo, quiero señalar que todos los temores asociados a escenarios distópicos son una tontería. La respuesta es Adam Smith, el límite de los rendimientos crecientes está dado por el tamaño del mercado. Y, finalmente, no debemos olvidar que la puesta en marcha de estos proyectos requiere de insumos y recursos financieros reales, por lo que, la expansión estará limitada por las dotaciones iniciales.”

Ya terminando, Milei retomó lo dicho al comienzo: “Maquiavelo ha muerto y por lo tanto es momento de enterrarlo. Es más, dado el vínculo profundo entre la moral y los mercados libres, estos últimos nos hacen mejores personas.” Era la segunda vez que Milei aludía a la muerte de Maquiavelo, lo cual era grotesco, dado que había vivido hace cinco siglos. Varios asistentes advirtieron entonces que el fantasma del filósofo florentino se manifestó para dar un consejo al orador, y que éste difícilmente lo haya registrado. Dijo Maquiavelo que las repúblicas bien ordenadas deben bregar por tener un Estado rico (un erario público fuerte) y ciudadanos pobres, no para generar miseria, sino para fomentar la virtud cívica y la estabilidad.

Por supuesto que Milei no lo oyó, y no podía cerrar su intervención sin recordar que occidente peligra por su conversión al socialismo “en su versión más hipócrita, que es el wokismo”. Pero el mundo ha comenzado a despertar, según Milei, como lo prueba lo que está pasando en América con el renacer de las ideas de la libertad. “Por lo tanto, América será el faro de luz que vuelva a encender a todo occidente, y con ello pagará su deuda civilizatoria, como muestra de gratitud hacia sus bases en la filosofía griega, el derecho de los romanos y en los valores judeocristianos.”

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