La organización Pediatras contra el Hambre recordó el fuerte “deterioro en la protección social, con un aumento de la inseguridad alimentaria que afecta a 4,3 millones de niñas, niños y adolescentes (NNyA), de los cuales el 50% presenta inseguridad severa”, indicaron que la Prestación Alimentar no es suficiente para mitigarla, y que “se han reducido programas de asistencia, dejando a muchas familias sin recursos básicos”.
El Gobierno calla ante la difusión de la cuarta carta pública de Pediatras contra el Hambre en la que denunciaron “la situación crítica de niños, niñas y adolescentes en Argentina tras dos años de gestión gubernamental”.
A través de sus redes sociales los pediatras agrupados en esta organización, próxima a convertirse en asociación civil con el objetivo de involucrarse más activamente en la discusión y acciones relacionadas a la salud y bienestar general de los niños y niñas argentinos, se mostraron “consternados ante la gravedad de las decisiones tomadas por el Gobierno Nacional, que impiden el acceso a una alimentación básica imprescindible para su normal crecimiento y desarrollo”.
El comunicado recuerda que la decisión adoptada de “modificar la estrategia de sostén nutricional que desarrollaba el Ministerio de Capital Humano, sin reemplazarla por otra que garantice la continuidad de la alimentación de las niñeces y sus familias, atenta contra su vida presente y futura”.
Los pediatras exigieron “medidas urgentes para revertir esta situación, incluyendo la restitución de políticas alimentarias y de salud, así como el fortalecimiento de la educación y la protección de NNyA”.
Los retrocesos, sostienen, se observan claramente en cuatro puntos básicos.
*Protección social y alimentaria:
Existe un deterioro en la protección social, con un aumento de la inseguridad alimentaria que afecta a 4,3 millones de NNyA, de los cuales el 50% presenta inseguridad severa. La Prestación Alimentar no es suficiente para mitigar esta inseguridad, y se han reducido programas de asistencia, dejando a muchas familias sin recursos básicos.
*Crisis Sanitaria y Epidemiológica:
Sustentada en el desfinanciamiento del sistema de salud que ha impactado negativamente en la atención integral de NNyA, con discontinuación de tratamientos y falta de insumos esenciales. La caída en las coberturas vacunales ha llevado a brotes de enfermedades prevenibles y un aumento en problemas de salud mental, como intentos de suicidio y consumo problemático de sustancias.
*Educación y Protección:
Los recortes presupuestarios afectaron el sistema educativo, profundizando desigualdades y limitando programas de inclusión. La falta de políticas efectivas contra la violencia doméstica y de género expone a NNyA a mayores riesgos.
*Enfoque punitivo y vulneración de derechos:
La propuesta de bajar la edad de punibilidad penal y la falta de políticas de cuidado agravan la situación de vulnerabilidad, contradiciendo compromisos internacionales en derechos humanos.
Los médicos explicaron que “avanza el castigo y retrocede el cuidado”, y “como voces obligadas en defensa de su salud y frente a la falta de perspectiva de solución inmediata y mediata de este drama, exigimos la urgente reflexión de las autoridades para que cese de manera inmediata la decisión de desfinanciar los programas de seguridad alimentaria, respetando las leyes vigentes”.
Y concluyen reclamando “medidas urgentes para revertir esta situación, incluyendo la restitución de políticas alimentarias y de salud, así como el fortalecimiento de la educación y la protección de NNyA. Con los niños y las niñas no. No al hambre de las niñeces y sus familias en Argentina”.
Los grupos materno-infantiles son los más vulnerables
Enrique Abeya, integrante de Pediatras contra el Hambre, en diálogo con Y ahora qué? le puso detalles a la denuncia pública.
–Abeya: Las familias pobres mayoritariamente son mujeres y niños, porque la construcción de la pobreza hace que estos grupos sean particularmente vulnerables. La madre es la última que abandona a los hijos. El padre, por ahí, se desarticula la familia y desaparece. Pero los grupos materno-infantiles son los más vulnerables en situaciones de crisis. De hecho, en los barrios populares, el grupo materno-infantil es el más numeroso en términos relativos en contraposición a cómo es en la población general.
–¿Qué repercusión tuvieron de las cartas anteriores?
Abeya: Siempre ha sido con mucha empatía. Ahora, si me pregunta de parte del Gobierno, no han tenido ninguna reacción. Nunca las han mencionado, y eso me preocupa porque es un síntoma de la descomposición del Estado.
–¿Ustedes la han hecho llegar en particular al Ministerio de Salud?
Abeya: No, es una carta abierta. Pero podría ser, no lo habíamos pensado. Como nunca reaccionan… En realidad nuestro público destinatario es la población en general.
–Desde Pediatras contra el Hambre, ¿han tenido algún tipo de contacto con Pettovello o Lugones?
Abeya: No, nunca. No lo hemos solicitado, y nunca nos han convocado. Ahora estamos pensando en ampliar nuestras interrelaciones con otras organizaciones de la sociedad civil e, incluso, incorporar desde nuestra mirada las relaciones con organismos de Naciones Unidas como la OPS y UNICEF.
–¿Qué dice la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) de estas cartas?
Abeya: Cuando uno dice la SAP se refiere fundamentalmente a la comisión directiva. Y la comisión directiva cambió, pero no tenemos información hacia adentro. Los pediatras, en general, son muy empáticos con esta situación, y preocupados, y la realidad es que muchos esperarían que la SAP fuera más enérgica en términos de reclamos o señalamientos.
–Pero no ocurre. ¿Por qué?
Abeya: Yo les daría un cierto voto de confianza a las nuevas autoridades.
–¿Qué expectativas tienen para el 2026 frente a este punto de partida? ¿Creen que algo puede modificarse?
Abeya: Hasta ahora Pediatras contra el Hambre ha sido un grupo de hecho, pero nos estamos constituyendo como organización de la sociedad civil. Al principio buscábamos adhesiones para legitimarnos, ahora ya no. En esta carta ya no hay adhesiones. Queremos tener personalidad jurídica y avanzar en la interacción con otras organizaciones civiles. No pretendemos competir con la SAP, que tiene su trayectoria, simplemente legitimarnos con personalidad jurídica para que nadie diga que no tenemos identidad y que puedan interactuar con nosotros. Entendemos que hay un espacio que no se está cubriendo en la pediatría, y nos estamos organizando.