El análisis demográfico “implica discutir cómo llevar una vejez digna y el rediseño de la educación para los jóvenes”, dijo Enrique Peláez, demógrafo e investigador del Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad del CONICET y la Universidad Nacional de Córdoba.
Las dos bases etarias (inferior y superior) de la sociedad confluyen en un cono de incertidumbre sobre su futuro en aspectos tan básicos como el nacimiento, la calidad de vida, la salud, el desarrollo y, en el caso de los más jóvenes, la educación.
Los especialistas explican que las transformaciones más profundas se están dando en estos polos poblacionales, y mientras algunos se alarman por un dato de la coyuntura, Peláez aseguró que nuestro país no es la excepción en este tipo de fenómeno generalizado.
“La caída de la natalidad en Argentina está ocurriendo como en todos lados, no es un fenómeno único. Está ocurriendo desde el 2014 o 2015, y ahora se aceleró. La caída de un 40% de nacimientos en nuestro país se viene produciendo, ya, en los últimos 10 años. Son fuertes, pero ocurren en todos los países”.
–Entonces sería difícil adjudicar este descenso de la tasa de natalidad sólo a la economía.
–Peláez: No tenemos una encuesta para tener certezas, pero si se analiza lo que ocurre en otros países, con distintas situaciones económicas, no podría adjudicar a la economía, si bien tiene que ver. Más bien creo que se debe a efectos multicausales en los que lo económico es una parte de la toma de decisión.
–¿Y qué otros factores contribuyeron?
–Peláez: A mí me parece que esta disminución responde a un cambio cultural muy fuerte que se dio luego de la masificación de las redes sociales. Eso reflejó como el fin de los mandatos y un mayor énfasis en la realización de proyectos personales. Algunos estudian, otros trabajan, otros deciden divertirse y otros pasean. El hecho de tener un hijo, por ejemplo, es una responsabilidad para toda la vida que se choca de frente contra el proyecto personal de los jóvenes, y eso ha provocado una aceleración muy fuerte en la que la natalidad, prácticamente en todo el mundo, ha disminuido, salvo la alta tasa de fecundidad en el África Subsahariana.
–¿Por qué menciona a las redes sociales como un carril que encaminó la disminución de la tasa reproductiva?
–Peláez: Porque la asocio a la masificación de los teléfonos inteligentes (smartphones) a partir de 2013 o 2014. Desde ahí, es como que se produjo una explosión en el uso de Instagram, Facebook, Twitter, TikTok y otras redes. Y todas generaron una exaltación del disfrute, del pasarla bien en el presente… Es una asociación que habría que estudiar, una hipótesis que estoy tirando, porque en general en todos los países se ha dado esta reducción de la tasa de natalidad en una era de transición demográfica, pero lo que se vio desde el 2014 para acá es que la caída se aceleró. En otra época poníamos como ejemplo de política social a los países nórdicos, Suecia o Noruega, que tenían estrategias destinadas a lograr la equidad de género -por ejemplo- en el tema de cuidado de los hijos en sus primeros años de vida. Eso había promovido que su nivel de fecundidad se mantuviera por encima de países mediterráneos como España o Italia. Pero después de la pandemia también se les derrumbó su nivel de fecundidad. Hay cierto desconcierto en el mundo, en general, sobre qué tipo de política podría frenar estos descensos bruscos.
–Este combo de caída de la natalidad y el alargue de la vida, ¿qué efectos provoca a futuro?
–Peláez: La caída de la natalidad va recortando la base de la pirámide. Y el envejecimiento de la población se produce porque creció la expectativa de vida y existe una caída de la natalidad, así que la proporción de personas mayores va en aumento. Sin embargo, desde mi cátedra de demografía abogamos por no considerar como un problema el envejecimiento, porque es un logro de la humanidad que las personas vivan más años y que las mujeres puedan decidir cuántos hijos quieren tener.
–Bueno, pero claramente propone un desafío.
–Peláez: Sí, y en varios frentes, porque tensiona los sistemas de seguridad social basados en una ecuación que debe cerrar entre el número de activos y pasivos de una sociedad. Obviamente, si esa ecuación se va alterando, produce tensiones en los sistemas de pensión. En los sistemas de salud se produce una mayor prevalencia de enfermedades crónicas, dificultad para desplazarse, auditivas, de visión, problemas de discapacidades. También se habla poco del tema de los cuidados porque a medida que vamos envejeciendo perdemos autonomía y necesitamos ayuda de terceras personas. En la medida que va cayendo la fecundidad, los potenciales cuidadores son menos… en fin, deberíamos incluir estos temas en la agenda de políticas públicas y pensar qué hacemos con el cuidado de las personas mayores, porque no va a haber cuidadores familiares, o va a haber menos con la disminución de la natalidad. Y esto tensionará el sistema de cuidados y los entornos. Otro tema es la adaptación de las ciudades a las personas mayores, no hay adaptación del sistema de transportes, viviendas, veredas, etc. Los entornos amigables para las personas mayores son un desafió que debe afrontar la sociedad respecto al tema del envejecimiento.
–¿Y en el mercado laboral?
–Peláez: Habría que reconsiderar la política que están adoptando algunos países contra las personas migrantes, que justamente aparecen como una solución a la caída de la natalidad, porque hay determinadas demandas de puestos de trabajo que no alcanzan a ser cubiertos con las personas nativas.
–¿Usted ve que Argentina esté tomando precauciones o se esté pensando en estos temas?
–Peláez: En general, no. Se está pensando en las próximas elecciones, no en el 2040. La demografía es un cambio a mediano plazo, y no hay una discusión de fondo sobre estos temas.
–¿Le preocupa que no se traten en la agenda pública?
–Peláez: Sí, porque desde la demografía abogamos porque estos temas sean parte de los debates de una campaña presidencial o legislativa. ¿Qué vamos a hacer con la proporción de personas maduras que están creciendo? ¿Cómo vamos a asegurar que tengan una vejez digna? Son temas a discutir porque son necesarios nuevos acuerdos intergeneracionales. En cambio, la discusión de fondo, por ejemplo, es que el kirchnerismo otorgó un montón de jubilaciones y que por eso los jubilados cobran poco. Deberíamos estar discutiendo qué se hace con un 30, 40% de personas que pueden quedar fuera del sistema. Leí una estadística que indicaba que casi el 70% de los que se jubilan lo hacen a través de moratorias, ¿qué va a pasar con toda esa gente que no va a tener acceso a la seguridad social? No hay discusión sobre eso, que también está relacionado a una alta proporción de informalidad laboral. El mercado informal ocupa casi la mitad de los puestos de trabajo en el país, no hay un aporte del sistema previsional, por ende, no acceden a una jubilación sino a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que es menor que una jubilación mínima y no alcanza ni para cubrir la canasta de indigencia.
–¿Qué imagina a futuro con este cuadro?
–Peláez: Creo que van a sostenerse tensiones muy fuertes sobre el sistema previsional, porque la demografía va a tensionar al sistema. Un sistema que ya venía tensionado, por cierto. No soy muy optimista sobre lo que pueda ocurrir durante los próximos años con el tema del acceso a la jubilación.
–¿Y en el ámbito educativo, de la mano de obra calificada y profesional?
–Peláez: Está cayendo la demanda educativa, primero en la educación inicial, después en la primaria, después se trasladará a la secundaria. Y a pesar de ello, este cuadro no deja de ser una oportunidad para mejorar la calidad de la educación porque habría menos alumnos que tendrían que manejar el mismo presupuesto. Podría mejorarse la calidad de la educación, más teniendo en cuenta que la cantidad de los niños que van a llegar al mercado laboral, después, serán menos. El hecho de que haya menos niños no debería ser un llamado a desinvertir en educación, sino justamente habría que aprovechar los recursos y mejorar la calidad educativa de esta menor cantidad de niños y niñas que habrá por la baja de la natalidad. Respecto al mercado laboral, estará afectado por los grandes avances de la tecnología, empleos que serán reemplazados por la Inteligencia Artificial (IA) que generará empleo para personas solo con alta calificación. Un compañero de una universidad de Estados Unidos me decía que la Inteligencia Artificial es como la venganza de los plomeros: determinadas actividades manuales, como la plomería, no podrán ser reemplazadas y será un tipo de tareas que va a cotizar mejor que antes. En cambio, alguien que realice análisis de riesgo crediticio en un banco, puede ser reemplazado por la IA, como trabajos de traducción de textos y otras tareas intelectuales. Y eso será un desafío para el mercado laboral, que estará cada vez más tensionado por los avances tecnológicos.
–Siempre y cuando estas diferencias de escasez de alumnos estén dadas por la demografía y no por la pobreza, porque también puede terminar siendo un sistema expulsor de niños de los ámbitos educativos.
–Sí, en general habría que ver el tema del secundario, cuando se estudian las cifras en Argentina en la deserción después de los 15 años en algunos sectores. Si miramos la pirámide poblacional de estratos socioeconómicos, la pirámide más joven es la de los sectores más vulnerables o más pobres, donde -justamente- tenés más niños. Por eso hay que potenciar la idea de invertir en la calidad educativa de estos chicos y dar incentivos para que no deserten de la escolaridad.