¿Y ahora qué?

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Derechistas de festejo

Fue una buena semana, aunque rara, para la ultraderecha europea. El 7 de julio, una corte francesa le confirmó una condena por apropiación de fondos a Marine Le Pen, pero le levantó la prohibición de ser candidata. El mismo día, Le Pen anunció que será la próxima presidenta de Francia el año que viene. 

Fue un final inesperado para un año entero de problemas legales en el que la candidata hasta puso en primer plano a su delfín, Jordan Bardella. Es que todos, y ella también, esperaban que le impidieran participar como candidata en una elección en la que hoy es la favorita. Le Pen viene creciendo en cada elección, y la de 2027 sería su cuarta vez.

La condena es por utilizar fondos del Parlamento europeo destinados a pagar salarios de asesores de los bloques, para pagar actividades partidarias en Francia. Le Pen se defendió furiosamente, apeló y ahora perdió. Pero no va a ir presa: va a ser la primera candidata a presidente que hace campaña con la tobillera electrónica de un condenado.

Su conmilitón inglés, el también extremista Nigel Farage, lleva buena parte de este año negando acusaciones de tener donantes raros y de quedarse con parte de las donaciones. Por ejemplo, el diario The Guardian reveló que había recibido casi siete millones de dólares del multimillonario Christopher Harborne, operador de criptomonedas que reside en Tailandia, bien lejos del fisco inglés. Farage se había olvidado de declarar el donativo.

Pero en vez de esperar pasivamente a que lo vaya a buscar la justicia, el ultraderechista anunció este martes que va “a dejarse juzgar por sus votantes”. Farage es diputado, y el plan es renunciar a la banca y llamar a una elección especial en su distrito de Clacton. Esto le va a permitir presentarse como víctima de una campaña organizada “por el establishment político”.

Un argumento que seguramente va a usar es su oposición a la muy extraña ley contra el tabaco y los cigarrillos electrónicos aprobada este año. La ley es única, porque prohíbe a perpetuidad venderle esos productos a quien haya nacido después del primer día de 2009. A perpetuidad: tengan 28, 39, 70 años de edad. La idea es que eso de fumar se extinga en el futuro cercano. El único otro país en probar algo así es el archipiélago de las Maldivas, que pasó una ley en noviembre. Los neozelandeses se quedaron con las ganas, porque aprobaron la ley en 2022 pero la vieron vetada en 2024, en un cambio de gobierno. 

Farage ya prometió que la va a sacar del código.

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