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Lula consolida su ventaja y sube entre los independientes

La campaña petista y, tal vez más importante, la autodestrucción del candidato de derecha dura Flavio Bolsonaro, ya se reflejan en las encuestas a dos meses y medio de las presidenciales. La firma Genial/Quaest acaba de mostrar que el presidente Lula da Silva no sólo mantiene su ventaja sobre el hijo del encarcelado golpista Jair, sino que avanza en sectores que antes lo rechazaban, como la clase ABC1 y los electores independientes. Si las elecciones fueran hoy, Lula ganaría la primera vuelta con 40 puntos y Flavio la perdería con 28. Esos doce puntos se mantendrían intactos en una segunda vuelta.

Otro número que el oficialismo está disfrutando es el que marca, por primera vez desde 2024, que un 48 por ciento de los votantes aprueba la gestión de gobierno, contra 47 que la critican. Crucialmente, la mejora en este ranking viene de un mejor resultado entre los hombres de clase alta -jefes de empresa, inversores, profesionales- consultados. Era un grupo más que reacio al PT y al presidente.

Entre el crucial sector independiente, los famosos “ni-ni” que no son leales a nadie en particular, Lula subió a una preferencia de voto del treinta por ciento, frente a apenas un quince para Flavio. En una segunda vuelta, los “ni-ni” le darían al presidente una ventaja de 40 a 27.

Son números muy analizables, porque muestran que Lula consolida la intención de voto que tenía ya en diciembre, cuando Flavio anunció su candidatura, y que la reafirma entrando en sectores que antes no lo votaban. 

Y también muestran la incapacidad de Flavio de mostrarse como el candidato del establishment, de crear ese aire respetable y estable que la derecha gusta de vender. Ni siquiera puede estar a la moda, la de la derecha “disruptiva”, apenas se muestra como un heredero desordenado de su papá que se pelea hasta con la madrastra.

Escándalo

Y su entorno no deja de darle combustible al oficialismo, creando un escándalo tras otro. El de esta semana lo armó el presidente del Partido Liberal -bolsonarista- Valdemar Costa Neto, ex diputado y supuestamente una mano segura en los armados políticos. Pero resulta que la Policía Federal acaba de anunciar que lo investiga como el operador de leyes muy rentables para ciertos sectores. En el Legislativo brasileño está muy de moda dirigir enormes cantidades de fondos por medio de Enmiendas Parlamentarias, un tipo de ley de inmediato rango constitucional. El juez Flavio Dino, del Supremo Tribunal Federal, la Corte Suprema de por allá, sospecha que Costa Neto es el real autor de 21 de esas enmiendas, que ya traspasaron veinte millones de dólares e iban por más. Dino le embargó las propiedades al ex diputado, que no tiene cargo alguno, por casi seis millones.

La Federal y el juez se preguntan por qué anda en eso si no tiene mandato alguno. Los bolsonaristas, y el mismo Valdemar, contestaron que se llama hacer política, que es “natural y legítimo” que el líder de un partido opere a su bloque y que no es cierto que se haga por dinero. Flavio dijo que era un caso de persecución política.

La carta

No fue el único sapo de la semana para derecha. Resulta que Flavio tuvo la idea de pedirle al padre que lo respalde como candidato, cosa de reasegurar a la base bolsonarista. La movida era también para tratar de reparar el daño que causó Michelle, la mujer de papá, con su lapidario video acusándolo de machirulo y de ningunearla. Es que la pregunta era si ella podría haber publicado semejante palo sin que lo supiera Jair. ¿Seguía apoyando al nene? Papi cumplió y en una visita familiar el sábado pasado, permitida en los términos de su prisión domiciliaria por la intentona de golpe, le regaló una carta manuscrita. Ahí le declaraba su apoyo y decía que era su candidato y su portavoz. Flavio prontamente se filmó leyendo la carta y subió el video a su canal de Youtube.

Y ahí apareció el Supremo Alexandre de Moraes, que condujo el proceso contra Jair y lo condenó a 27 años de prisión. El lunes, el juez le prohibió a Flavio visitar a su padre por noventa días, suficiente como para que no lo vea hasta después de la primera vuelta. De Moraes le recordó a Jair que tiene prohibido usar las redes, “directamente o a través de terceros”, que en esta oportunidad vendrían a ser Flavio. El ex presidente tuvo que agachar el lomo y mandar a sus abogados a decir que “no sabía” que su hijo iba a leer la carta en público por las redes sociales… y eso que el texto se titula “Carta a los brasileños”.

De frutilla del postre, apareció la declaración de gastos de la campaña bolsonarista, que muestra cómo se cuida la derecha a la hora de cobrar. El presidente del partido, Valdemar, el segundo José Tadeu Candelaria, el ex presidente Jair y su mujer Michelle, todos cobran del comité electoral sueldos mensuales de 6.600 dólares. Otros dirigentes de menos rango se tienen que conformar con cuatro o cinco mil dólares por mes. ¿De dónde viene el dinero? Un poco de aportes de campaña, la amplia mayoría de los fondos oficiales a los partidos.

Gobernar

Lula, además de candidato, es el presidente y tiene que hacer el habitual juego de platitos chinos de esas dos posiciones. Este martes, el Senado le hizo un presente griego ignorando su rechazo a otra Enmienda Legislativa que le va a costar una fortuna al fisco. El bodrio es bien demagógico y va directo a la inmensa red de centros comunitarios de salud, cuyos empleados ahora son todos de planta y van a cobrar como jubilación el cien por ciento de sus salarios, con ajustes regulares igualitos a los en actividad. Será justicia social, pero el gobierno estima que le va a costar seiscientos millones de dólares al año y que esos fondos no existen hoy.

Al día siguiente llegó el otro sapo, cuando a la noche Donald Trump en persona aceptó la recomendación de la Oficina del Representante de Comercio de ponerle impuestos del 25 por ciento a las importaciones brasileñas. La noticia podría ser peor, porque el Presidente Naranja eximió de las sanciones ítems como la carne, el café, las naranjas y el jugo de naranja, y los repuestos de aviación, “porque EEUU necesita esas cosas”. Las tarifas entrarían en vigor este miércoles 22, pero en la Oficina todavía aceptan reclamos brasileños. 

En Brasilia no confían en esa instancia y hablaron abiertamente de usar la flamante Ley de Reciprocidad, aprobada el año pasado cuando Trump disparaba sanciones por capricho. Y recordaron que todo lo que se perdió en el intercambio con Estados Unidos, ya se recuperó en el comercio con China.

Washington no se conformó con el comercio internacional y se ocupó de un caso medio que pintoresco. Resulta que desde 2022 está preso en Brasilia un ciudadano ruso, Serguei Vladimirovich Cherkasov, por usar documentos falsos a nombre de Víctor Muller Ferreira, incluyendo un pasaporte, por lavado de dinero y por espionaje. El falso brasileño había sido detectado en Amsterdam, nada menos cuando llegaba a hacer una pasantía en el Tribunal Internacional de La Haya. Los holandeses lo detuvieron y lo mandaron de vuelta a Brasil, donde fue condenado.

La justicia de Brasilia descubrió que Cherkasov vivía en el país desde 2010 y que estaba tratando de conseguir la ciudadanía portuguesa, cosa de tener un pasaporte europeo. Cuando le dieron quince años de condena, Moscú pidió su extradición por tráfico de drogas, pero la Corte Suprema la negó porque todavía tenía que responder a cargos brasileños.

Lo curioso es que el Departamento de Estado que conduce Marco Rubio se queja porque Brasil podría acortarle la pena a Cherkasov cuando cumpla cinco de cárcel años y expulsarlo del país por treinta años más. Este tipo de mecanismos es muy común, y los argentinos hacemos lo mismo con delincuentes extranjeros condenados por crímenes sin violencia. Pero para la gente de Rubio, “esa decisión debilita nuestro compromiso compartido de combatir interferencias extranjeras y proteger la integridad de nuestras instituciones democráticas”. La razón es, en realidad, que Estados Unidos quiere al ruso porque sospecha que anduvo espiando entre ellos cuando hizo un posgrado. Quieren echarle mano y darle una de esas condenas “a la yankee”, de dos o tres perpetuas consecutivas.

En Brasilia consideran que el tema es otra muestra de hostilidad de Washington.

China

Pekín está haciendo enormes inversiones en Brasil, incluyendo un data center de 39.000 millones de dólares en Ceará. Pero no todas son rosas: la competencia global entre las potencias ya se nota en estos trópicos. El jueves, la Volkswagen anunció un inminente achicamiento de sus operaciones brasileñas, que puede llegar a la eliminación de la mitad de los modelos que fabrica ahí. La empresa alemana es histórica en Brasil, por lo que el anuncio hizo impacto. Y más la razón: los alemanes están en crisis global por el avance de los autos eléctricos chinos.

Pekín invirtió fuerte en la nueva tecnología y está allá adelante en la transición de los combustibles fósiles a los renovables. La enorme Volkswagen se demoró en ver la tendencia y ahora concluyó que es demasiado cara y grande para maniobrar. Viene un ajuste que en Brasil se anuncia feo, con despidos y cierre de fábricas.

Otro disgusto chino es que ya se completó la cuota de importación de carnes brasileñas, de 1.100.000 toneladas con un aforo del doce por ciento. Completados los embarques, el impuesto sube al 55 por ciento y las consecuencias en el sector ganadero se hacen sentir. Los dos principales frigoríficos, JBS y FriGol, le están dando vacaciones compulsivas a sus empleados, alegando que el setenta por ciento de su negocio es con China.

Todo esto agrava el inminente cierre de las exportaciones de carne brasileña a la Unión Europea por motivos sanitarios. El enorme mercado puede cerrarse a partir del tres de septiembre, a menos que las negociaciones de último momento lleguen a algo.

Familia imperial

Los Braganca de Orleáns, descendientes de la familia de Don Pedro II, el emperador derrocado en 1889, están entreteniendo a los brasileños con un novelón digno de la TV Globo. Resulta que todavía existe la Casa Imperial, cuyo titular es el tataranieto de Pedro, Bertrand de Orleáns y Braganca. El hombre no tiene ningún cargo, excepto que si por un mal milagro se restaurara la corona, él sería emperador. Su heredero es un sobrino, Rafael, que anunció que en noviembre se casa con una aristócrata italiana, Margherita delle Piane. Pero al tío Bertrand no le gusta la novia y se niega a autorizar la boda. La amenaza es nombrar heredera a la hermana de Rafael, María Gabriela.

Lo más entretenido del novelón fue que el anuncio se hizo el sábado pasado en algo llamado 36 Encuentro Monárquico Nacional.

Pregunta

Brasil quedó otra vez fuera del Mundial y flota una sensación de crisis histórica. Entre las muchas explicaciones hubo una que se disparó en las redes y hasta llegó a la prensa británica, que la culpa es de los evangelistas. La teoría es que, antes, los brasileños hacían el “jogo bonito” y tenía estrellas fiesteras que salían con modelos, pero ahora todos se portan bien. Los ingleses lo resumieron con un título brillante, “Se juega como se reza”.

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