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¿Y ahora qué?

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Ley de Tierras: de La Forestal a Próspera, el RIGI y el “Super RIGI”

La aprobación de la llamada ley de inviolabilidad de las tierras permitiría que fondos extranjeros o fondos soberanos extranjeros compraran masivamente tierras argentinas. “El proyecto que el gobierno de Milei pretende sancionar en el Senado el 6 de agosto se presenta como el futuro, pero es algo que ya vivimos en el pasado”, asegura Sandra Carlino, magíster en Gestión Ambiental. En diálogo con Y ahora qué?, Carlino recuerda que “la empresa británica La Forestal, entre 1872 y 1963, explotaba los bosques de quebracho que cubrían todo el monte chaqueño o Chaco santafesino”.

“Esa empresa llegó a tener más de 2.100.000 hectáreas en el norte de Santa Fe, Santiago del Estero y Chaco. Esta enorme extensión le permitió a la compañía fundar casi 40 pueblos, con ferrocarril propio, fuerza policial propia y moneda propia. A los hacheros se les pagaba con vales que cambiaban en el almacén de ramos generales de la propia empresa”, agrega la especialista, que también es licenciada en Aprovechamiento de Recursos Naturales.

Carlino sostiene que “estas situaciones, como las que aparecen en el proyecto del Gobierno, favorecen la creación de un Estado dentro de otro Estado. Han quedado plasmadas en nuestra historia y, además, reflejadas en su literatura y filmografía”.

Como ejemplos, la ambientalista recuerda películas como Prisioneros de la tierra (1939), Las aguas bajan turbias (1952), Quebracho (1974) y La Patagonia rebelde (1974).

“Esas películas muestran con claridad cómo funcionaban los grandes latifundios extranjeros y la explotación inhumana a la que eran sometidos sus trabajadores”, señala.

Carlino, que también es docente de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), compara el proyecto de La Forestal con el que intenta aprobar el mileísmo: “Este proyecto convalida esa modalidad de enclaves dentro del territorio nacional”, subraya.

Un ejemplo nada próspero

En 2017, en Honduras, se puso en marcha un experimento conocido como Próspera, una ciudad privada que quiso funcionar casi como un Estado dentro del propio país.

Próspera está enclavada en la paradisíaca isla de Roatán, ubicada en el archipiélago de la Bahía de Honduras, en el Caribe.

Ese proyecto de “ciudad privada” o charter city, con una situación jurídica bastante incierta, era formalmente territorio hondureño, pero contaba con un grado excepcional de autonomía legal, fiscal, administrativa y judicial.

“El proyecto Próspera tenía autonomía fiscal, tribunales propios bajo derecho anglosajón y podía establecer sus propias fuerzas de seguridad, educación y salud. Es decir, volviendo a lo que dijimos, cualquier semejanza con La Forestal es pura coincidencia”, dice Carlino.

Próspera se hizo especialmente conocida por las instalaciones médicas experimentales de la zona, que realizaban ensayos clínicos sin tener que cumplir las normas de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

Carlino agrega que el nombre oficial era Próspera ZEDE. ZEDE significaba Zona de Empleo y Desarrollo Económico, una figura creada por Honduras en 2013 con el objetivo declarado de atraer capital extranjero, generar empleo y establecer territorios con reglas económicas “más competitivas que las del resto del país”.

“El régimen especial ZEDE daba amplia autonomía dentro del territorio hondureño, en el marco del Plan Nación. Fue sancionado en 2013 y promovido por el entonces presidente Juan Orlando Hernández, condenado a 45 años de prisión en un tribunal de Estados Unidos por narcotráfico e indultado por el actual presidente Donald J. Trump”, precisa la licenciada.

“Bajo el marco legal de las ZEDE, Próspera recibió capitales de Silicon Valley y de financieros libertarios, entre ellos Peter Thiel, nuestro flamante residente en la Argentina”, indica Carlino.

Thiel es dueño de Palantir, una de las compañías más poderosas, y es considerado una de las personas más influyentes en el actual gobierno de Estados Unidos.

La derogación y la demanda contra Honduras

En 2022, el Congreso hondureño votó por unanimidad la derogación de esas normas. En 2024, la Corte Suprema de ese país declaró su inconstitucionalidad.

Acto seguido, la empresa presentó una demanda ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) por un monto equivalente a dos veces y media el producto bruto interno de Honduras.

Carlino reiteró que “es el mismo modelo de La Forestal, que arrasó el monte chaqueño y llegó a ser la principal productora mundial de tanino. Se llevaron los activos y nos dejaron los pasivos. Son proyectos que se presentan como el futuro, pero son casi los mismos que ya vivimos en el pasado”.

Próspera, el RIGI y el “Super RIGI”

¿En qué se parecen Próspera, las ZEDE y los proyectos del RIGI y del “Super RIGI” argentino?

Ambos esquemas representan la versión extrema de los “enclaves de inversión”. Mientras un régimen de incentivos tradicional busca atraer capitales bajando algunos impuestos, tanto el “Super RIGI” argentino como Próspera, en Honduras, apuntan a la creación de perímetros con condiciones jurídicas y regulatorias excepcionales, segregadas del resto del país.

Los dos modelos “desconfían” de la justicia ordinaria local. Próspera creó sus propios tribunales con derecho anglosajón, mientras que el “Super RIGI”, heredando la estructura del RIGI base, somete cualquier disputa legal futura a arbitrajes internacionales, como el CIADI, dejando de lado a los tribunales nacionales.

Próspera fue diseñada para captar fondos de Silicon Valley vinculados con criptomonedas, inteligencia artificial y biohacking. El “Super RIGI”, a diferencia del RIGI convencional minero o petrolero, fue redactado taxativamente para atraer ese mismo perfil: megacentros de datos de inteligencia artificial, biotecnología avanzada y plantas de semiconductores.

Próspera ofrecía tasas fijas mínimas garantizadas por contratos privados. El “Super RIGI” garantizaba por ley una estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria durante 30 años, blindando a las megacorporaciones frente a cualquier cambio político o devaluación en la Argentina.

“Si bien el ‘Super RIGI’ no crea ciudades, poco les importó a La Forestal o a otros enclaves de aquellas épocas el marco normativo. Sólo necesitaron un Estado nacional que garantizara su lucro”, añadió Carlino.

Los activos se van y los pasivos quedan

Por último, la especialista señaló: “Los resultados de estos enclaves en el mundo son el arrasamiento de los recursos naturales, el envío de las ganancias a las casas matrices y la permanencia de los pasivos”.

“El monte de quebracho desapareció literalmente, provocando el ecocidio, es decir, la destrucción masiva del medioambiente más grave de nuestro país”, afirmó.

“Hoy el Chaco santafesino es un páramo. Se afectó a una de las zonas más productivas de la Argentina, se destruyó su suelo, se alteró la hidrología regional y se perdió toda la biodiversidad de fauna y flora”, agregó.

Carlino recordó que Chaco, en quechua, quiere decir “territorio de caza”, “bazar de caza” o “junta de animales”.

“Era un territorio riquísimo”, finalizó la especialista. Y sentenció: “La patria está en peligro. Sólo nos resta defenderla”.

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