El Gobierno deja al país a merced de una eventual acción aeronaval de bloqueo, ataque directo o la casi libre depredación del mar argentino.
La defensa nacional es una función intransferible del Estado que debe buscar el resguardo de la integridad territorial y la protección de la comunidad, y por ello es un asunto propiamente político que involucra subordinadamente al instrumento militar.
En una decisión inaudita -enmarcada en el proceso de destrucción nacional del actual gobierno- el Jefe del Estado Mayor General de la Armada, el Almirante Juan Carlos Romay, decidió quitar del servicio activo la Aviación Naval de la Base Aeronaval de Punta Indio. Esto no es una decisión administrativa, a sabiendas del conflicto histórico de soberanía con Gran Bretaña por la usurpación de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich que incluye -en la actualidad- el saqueo de nuestros recursos bajo licencias ilegales de pesca vendidas a empresas principalmente de España, Taiwán y Corea del Sur.
En un modelo de defensa que considera las capacidades y las posibilidades permanentes y circunstanciales, sin la Base de Punta Indio, nuestro centro geográfico (que operacionalmente es llave de acceso a nuestro territorio continental) queda indefenso y a merced de una potencial acción aeronaval de bloqueo o de ataque directo. Un modelo de capacidades no puede desconocer que esa zona sólo se puede defender con una adecuada fuerza aeronaval, por eso es tan importante la Base de Punta Indio con una ubicación crítica para la aviación aeronaval, la aviación antisubmarina y la defensa de la salida al mar desde el río. O sea, la salida de más del 80% del comercio argentino en exportaciones e importaciones.
Como antecedente, la Armada Argentina dio de baja definitiva hace pocos días los aviones caza Super Etendard (SUE) y Super Etendard Modernisse (SUEM) perdiendo una capacidad que ya en los hechos no existía. Cerrar la Aviación Naval de Punta Indio es el corolario final de ese proceso de desmantelamiento en el que se tienen asiento natural tres aeronaves: Beechcraft B-200 F Super King Air, Beechcraft B-200 M Super King Air y un Beechcraft TC-12B Huron, que realizaban misiones de patrullaje y exploración marítima.
La espalda y el mar
La proyección naval es difícil de entender porque somos un pueblo que vive de espaldas al mar, y quienes integran la representación política no consideran ese dato como un problema sobre el que haya que concientizar. Vivir de espaldas al mar es grave, implica una mala gestión en la explotación de nuestros recursos y su explotación por otros países: los módulos polimetálicos entre los que se encuentran los estratégicos nódulos de manganeso (pieza clave para la transición energética, ¿qué político actual habla de ellos?), o la extracción y comercialización de algas, una materia prima de usos múltiples y alto potencial de desarrollo.
Eliminar el presente y futuro de la defensa y proyección de nuestros intereses navales vaciando Punta Indio es una decisión que merece discutirse en la agenda pública.
Dar de baja de manera definitiva la capacidad aeronaval y de proyección de los intereses nacionales en el mar -que se proyectaba desde Punta Indio- es una muy mala decisión para el país.
El retiro definitivo implica una idea peligrosa porque Argentina no considera importante la defensa real del litoral fluvial y marítimo teniendo el conflicto de soberanía considerado como el más antiguo del mundo y en un escenario en el que las grandes potencias se lanzan sobre los recursos naturales y energéticos de los países en “vías de desarrollo”.