Durante el coloquio de IDEA un panel advirtió sobre la supuesta “crisis de talento” provocada por una presunta debacle educativa. El exministro de Educación de la Nación y de la provincia de Buenos Aires Alberto Sileoni marca la contradicción de que esa caracterización fue hecha en un ámbito donde aplaudieron a un presidente “que desprecia a la educación” y no hubo una sola crítica al Gobierno en este aspecto.
La alarma la disparó el director del área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella, Mariano Narodowski, quien en uno de los debates del 62° Coloquio de IDEA aseguró que “en Argentina hay mucho talento. Mirando el vaso medio lleno, el stock se está terminando. Hay que ser realistas: todavía seguimos aprovechándonos de un stock de talento que se está perdiendo”. Pero nada se dijo acerca de la forma de encarar un proyecto educativo del gobierno libertario, que se ocupó de degradar y convertir al anterior Ministerio de Educación a Secretaría bajo control del Ministerio de Capital Humano.
A pesar de ello, y bajo una contradicción llamativa, se presentaron seis prioridades propuestas de la organización ‘Argentinos por la Educación’, avaladas por más de 50 organizaciones empresarias y de la sociedad civil y recordaron que estamos habitando un país en el que “de cada 100 chicos hay 59 que o no van a la escuela o, si van, no entienden lo que leen. Mismo nivel que Marruecos”, dijo Narodowski.
Seis prioridades y el juego de la escondida
“Hay problemas que avanzan silenciosamente año tras año hasta comprometer el futuro de la sociedad. Esto pasa en Argentina”, advirtió Luciana Paoletti, directora ejecutiva de IDEA, quien aseguró que “la educación es la base para construir capital cognitivo en la sociedad. Sin ello no hay competitividad posible”, y presentó seis prioridades que, a su decir, habría que abordar:
1- Recuperar los aprendizajes básicos.
2- Generar sistemas de información con métricas y trazabilidad.
3- Mejorar las condiciones de enseñanza y aprendizaje en las escuelas.
4- Recalibrar el federalismo educativo y devolver autonomía a las escuelas.
5- Replantear los incentivos y la carrera docente, con cambios en las reglas que organizan la profesión y el desarrollo profesional.
6- Adaptar la educación a los cambios del mercado laboral, la tecnología y la inteligencia artificial.
Hasta aquí la propuesta, pero realizada en un contexto en el que Alberto Sileoni, ex ministro de Educación de la Nación y bonaerense, advirtió que “no se hizo una mínima referencia a la deserción del Estado nacional o a Milei y su Gobierno”.
Una IDEA contradictoria
La primera respuesta de Sileoni, en el diálogo sostenido con Y ahora que?, marcó contradicciones: “están diciendo algo razonable, pero lo hacen en el encuentro de IDEA donde los empresarios aplauden de pie al fiscal Luciani. Dicen que la educación está en crisis y no mencionan una palabra sobre este Gobierno que eliminó el Fondo de Incentivo Docente; que resignó el 6% del PBI dedicado a educación y el 1% adjudicado a ciencia y tecnología; que eliminó el Fondo de las Escuelas Técnicas; que no construye escuelas o no pone un peso en tecnología o en distribución de libros. Y con un Presidente que desprecia la educación, dice que no debería ser obligatoria y avanza en la destrucción del paradigma de los derechos educativos”.
–En IDEA aseguraron que en Argentina se está acabando el stock de talentos. ¿Es así?
–Sileoni: Hay, evidentemente, un problema en la educación argentina que viene de lejos y que tendríamos que resolverlo entre todas las fuerzas políticas. Y para eso sería necesario un acuerdo por la educación para los próximos años. Coincido en algunas cosas que se dijeron allí. Es cierto, también, que la ampliación de la escolaridad no trajo mejores resultados. Hicimos un gran esfuerzo como sociedad para que haya cada vez más chicos en la escuela y hay muchos más en el nivel inicial y en el nivel secundario, porque al primario iban todos, pero esa ampliación de la escolaridad no está acompañó con mejores resultados educativos. Tenemos un problema y ellos hablan de algunas soluciones que son, más menos, las que en principio habría que poner en práctica como recuperar los aprendizajes, evaluar, recuperar el federalismo educativo perdido, revisar la carrera docente o ver qué hacemos con todo ese mundo de la tecnología y la inteligencia artificial. Hay un plano de la reflexión sobre lo pedagógico y el estado del sistema educativo que es razonable, pero lo hacen en medio del encuentro de IDEA con empresarios que aplauden de pie al fiscal Luciani y no hacen una sola referencia a este Gobierno que es el piso más bajo de la democracia.
–Usted critica el contexto más que la lectura de la crisis educativa que se hizo.
–Sileoni:Sí, si me preguntás qué me pareció el diagnóstico, sin importar de dónde venga, digo que coincido. Pero el contexto no tiene nada que ver porque ocurre en el coloquio de IDEA, un lugar que está a favor de profundizar el ajuste de este Gobierno. Me pregunto si estos empresarios, que aplauden de pie estas políticas, tienen derecho a reflexionar sobre estas cuestiones de la educación. Si los resultados de las últimas pruebas PISA son peores, ¿no tendrá que ver, también, con la falta de inversión? No hablan de un Presidente que fue cuarenta y pico de veces al exterior y no visitó una sola escuela pública en el país. Se habla de una situación general de la educación como si fuera una reflexión en el vacío. Coincido con las propuestas que traen, incluso con algunas soluciones, pero hay que hablar del contexto. Hablemos de este Presidente y la relación de este Gobierno con la educación, con la discapacidad, con las universidades, con la ciencia y la tecnología. El stock de talento se hipoteca si se rompe el presupuesto universitario o se rompe la investigación científico-tecnológica. Ahí se esconde una gran contradicción cuando no se actúa en consecuencia. Como contrapartida, me parece que hay cada vez más conciencia en que la educación necesita recuperar los aprendizajes, la continuidad y la inversión porque hay una idea de estancamiento.
–¿Qué se invierta desde dónde?
Sileoni:El gobierno nacional desapareció en materia educativa, no hay vocación, no hay interés. A través de la Secretaría de Educación tendría que asumir la tarea de articular la educación a nivel nacional pero no está ocurriendo. Nación no tiene a su cargo las escuelas, sino que dependen de las provincias, aunque en los estados federales hay educación nacional también, y debería haber un Estado nacional que articule, que trabaje en innovación, que incorpore tecnología, que distribuya libros, que construya escuelas, y nada de esto ocurre. Al Gobierno no le interesa la educación, se la tiró a las provincias. Así que, si alguien habla hoy de educación, tiene que hacer mención a esta deserción del Estado nacional. Si hablan del estado de la educación y no existe una mínima referencia a Milei y su Gobierno, pareciera que están escondiendo algo.
–Si tuviera que hacer alguna propuesta para reconstruir la educación, ¿qué lineamientos básicos propondría?
Sileoni: La educación está llegando a un estado que necesita que haya un acuerdo nacional largo, de diez años, entre las fuerzas políticas para reinvertir y evaluar. Después más o menos coincidimos sobre cuáles son los problemas: recuperación de aprendizajes básicos; generar sistemas de información; erradicar la violencia en las escuelas; cuidar a los docentes y recuperar el salario. No creo que sea difícil coincidir en los aspectos a acordar, pero falta voluntad política, transparentar, poner blanco sobre negro porque este gobierno no invierte en educación y desprecia la educación pública
–La escuela dejó de ser un espacio de aprendizaje para ser un espacio de contención, y si bien hace mucho que está ocurriendo, con la pauperización de la sociedad todo se volvió más primitivo en los sistemas escolares.
Sileoni: La pobreza es un obstáculo educativo, claro que sí. La escuela tiene que mejorar su producción, pero si en el contexto social hay pobreza, esto repercute porque los jóvenes están muy presionados por sus familias para dejar la escuela y llevar un mango a la casa. Hay una cantidad de circunstancias sociales que son muy adversas para el hecho de educar porque hay una gran cantidad de pibes que comparten la escuela secundaria con la changa. ¿Y dónde está la cabeza de ese pibe para poder estudiar?
–Cuando entrevisté a médicos para una nota sobre el avance de la tuberculosis, los profesionales coincidían en que la solución debe ser interdisciplinaria para erradicarla. ¿Con la educación es igual?
Sileoni:Es parecido. Hay escuelas que hacen un trabajo formidable en contextos muy adversos y que tienen muy buenos resultados. Lo que ocurre en general es que en contextos de mucha pobreza es muy difícil que la escuela pueda revertir la condición social de los estudiantes. El sentido común indica que si el pibe vive en condiciones de hacinamiento, no tiene un lugar en su casa para estudiar, no hay un mango, a veces no hay papá y mamá, vive en un hogar monoparental, ese pibe tienen que subir una montaña todos los días para reinventar su vida. Antes, por ahí la escuela te aseguraba que podías remontar, hoy no podemos decir lo mismo, y por eso el secundario no es tan atractivo para los pibes.
–¿Qué está ocurriendo con la gente que piensa la educación? ¿En qué están trabajando?
Sileoni: Dentro delmovimiento Derecho al Futuro estamos realizando encuentros, estamos trabajando con una plataforma, pensamos una propuesta para la educación que viene que contemple cuestiones como mayor inversión, recuperación de todo lo perdido, volver al federalismo educativo o definir el rol del Estado nacional.