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“No está claro para qué se cursa la secundaria”

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De Luca y Núñez proponen otros puntos de arranque para discutir.

Romina De Luca y Pedro Núñez, investigadores y docentes, abren un debate sobre la escuela secundaria, sobre el desfinanciamiento universitario y sobre qué significa “talento” en el sistema educativo.

La investigadora adjunta del CONICET, coordinadora del área de educación del Centro de Estudios e Investigación en Ciencias Sociales, CEICS, y docente de la UBA en la Facultad de Filosofía y Letras, Romina De Luca, y Pedro Núñez,investigador de CONICET con sede en FLACSO y docente en la UBA, amplían el análisis realizado por el exministro de Educación de la Nación y de la provincia de Buenos Aires, Alberto Sileoni, sobre el disparador lanzado por Mariano Narodowski. En IDEA Narodowski, ex ministro de Mauricio Macri, aseguró que en Argentina “el stock (de talento) se está terminando”.

Los investigadores consultados coincidieron en advertir que en las jornadas de Mar del Plata “nada se dijo sobre el ajuste en universidades o en ciencia y técnica, donde lograron que más de 6.200 investigadores dejen la investigación en forma rentada por la falta de financiamiento de proyectos, la reducción de los cupos de ingreso a la carrera de investigador o becas”

“Esto implica desarmar equipos de talentos”, aseguraron.

–¿Estamos realmente ante una situación de fin de talento a nivel educativo?

–De Luca: La educación básica obligatoria en Argentina tiene una crisis muy profunda donde, efectivamente, tenemos un problema. Tomemos, por ejemplo, las pruebas PISA o las APRENDER, que más o menos arrojan el mismo resultado: al terminar la escuela secundaria, un 40% de las y los estudiantes están por debajo del nivel básico en lengua y más del 82% tiene ese mismo nivel en matemática. Dijeron que se está agotando el stock de talentos, pero no se dijo que también está relacionado al ajuste en universidades, o en ciencia y técnica. Esto implica desarmar los talentos que formó la Argentina, que a pesar de ello aún conserva un sistema educativo universitario que, gracias a su gratuidad, es muy masivo. Lo que habría que pensar es qué aspectos de la vida educativa garantizan que Argentina no tenga una crisis de talentos inminente, pero es cierto que las políticas de ajuste en el nivel superior impactan desarmando equipos de trabajo y esto, en términos de desarrollo de un país, es una locura.

–Nuñez: No me sorprende esta definición porque en el Coloquio de IDEA siempre hay alguna referencia a cuestiones educativas. La idea de que la educación está colapsando reaparece constantemente. Y hay otro tema recurrente: la escuela no está preparando a los alumnos para los trabajos del futuro. A partir de eso, me preguntaría ¿qué entendemos por talento?, ¿cuáles son los trabajos para los que, supuestamente, la escuela no está formando? Por un lado, si uno mira las escuelas técnicas en zonas de desarrollo productivo, por ejemplo, en Neuquén, las agrarias en la provincia de Buenos Aires o las técnicas en Santa Fe y Córdoba, existe mucha relación entre la formación y los puestos de trabajo requeridos. Y la cuestión que me parece interesante es plantear que durante años tuvimos alguna idea de proyecto de país en relación a la formación o el pasaje por la escuela secundaria. Hoy hay consenso en que la educación secundaria es obligatoria, pero no está demasiado claro para qué se cursa. Hay una discusión sobre cuál es el sentido de estar en la escuela secundaria, y está muy relacionado con la dinámica del mercado de trabajo que, hoy, no es muy incluyente.

—De Luca: Todavía se generan talentos, aún en nichos atravesados por las políticas de ajuste, pero, por otro lado, el sistema educativo refleja las características del mercado laboral en Argentina. En el Coloquio de IDEA hubo dos

hitos para destacar. Por un lado, apareció la demanda por personal calificado, el uso de inteligencia artificial y del desarrollo de la tecnología y el conocimiento de procesos. Y, por otro, requirieron habilidades blandas, básicamente adaptabilidad y flexibilidad de las y los trabajadores, que no es otra cosa que la preparación de un trabajador relativamente disciplinado y que esté preparado para emprender y aceptar el cercenamiento de sus derechos laborales.

–¿Les preocupa la crisis educativa a los empresarios?

–De Luca: En términos de demandas generales piden adaptabilidad y flexibilidad a los trabajadores y que se les garantice un nicho de personal hipercalificado. Que el sistema educativo atraviese una crisis tan profunda refleja las dos caras del mercado laboral argentino: un nicho de hipercalificación y una mayoría de trabajadores relativamente descalificados, y si no resolvemos los problemas del desarrollo de nuestra economía y mejoramos el mercado laboral, será difícil creer que el sistema educativo resuelva completamente su crisis.

–Esto antecede al gobierno de Milei, pero se agravó a partir del recambio de matriz productiva que este Gobierno está intentando.

–Núñez: Tenemos que preguntarnos cuál es el sentido de la escuela secundaria, porque cambió en los últimos 20 o 25 años. Pasó a ser obligatoria cuando antes tenía una matriz excluyente, selectiva, puramente meritocrática, pero mutó cuando se masificó. También es cierto que las características del mercado de trabajo y del sistema educativo superior se transformaron y, por lo tanto, no está demasiado claro a qué tipo de trabajo puede acceder un estudiante cuando termina el nivel secundario, ni que terminar la secundaria necesariamente garantice una buena inserción en los estudios superiores. Uno podría pensar en una oferta diversificada, pero eso implica que la escuela técnica tenga un rol y una valía que garantice trabajo, tema complejo en un contexto de reducción presupuestaria.

–¿En quién creen que el Gobierno está apuntando al librar la responsabilidad de la formación de los pibes? ¿En los gobiernos provinciales, en las organizaciones de la sociedad civil, en las empresas?

–Nuñez: No puedo dejar de compararlo con la discusión sobre el proyecto de Ley de Educación que está planteando el gobierno. Ahí, claramente hay una idea de corrimiento del rol del Estado nacional como amortiguador de las desigualdades, como desarrollador de ciertos proyectos e impulsor de algunas políticas. A partir del 2023 se difuminó completamente y se profundizaron las desigualdades entre las provincias. Hay que pensar esa transición de la escuela secundaria al mundo del trabajo sin desconocer que la educación, ante todo, es un derecho y que hay algunas herramientas y saberes que todo joven tiene que incorporar por el hecho de pasar por la escuela secundaria.

–¿Y está ocurriendo o no?

–Nuñez: Creo que no. La escuela secundaria viene con dificultades, pero tampoco terminamos de entender para qué queremos que sirva hoy y cuál sería su objetivo. Eso es lo que hay que discutir. Y también que ese destino de la escuela secundaria tiene que ser amplio, tener un sentido universal que prepare a los pibes con un piso mínimo de acceso a saberes.

–Es decir que no podemos pensar solamente en la centralización de los programas educativos en un ministerio a nivel Nación, sino que hay que abordarlos desde otros ámbitos.

–De Luca: Precisamente ese es el desafío. Hay que pensar, a nivel de Estado nacional políticas de desarrollo económico y de fortalecimiento del sistema educativo que garanticen pericias básicas en los estudiantes, su alfabetización, medición de resultados, etc. El Estado nacional necesita resolver eso y planificar ciertas cuestiones del sistema educativo asociadas al desarrollo del país que quieren generar.

–Si les pidiera una batería de medidas para recuperar el valor de la educación, ¿qué propondrían?

–De Luca: Entiendo que hay que centralizar el sistema educativo para planificar a nivel país y ganar escala y no desatender las desigualdades regionales, que hay que considerarlas de cara a las estrategias de desarrollo. Por otro lado, el sistema educativo tiene que dotar a los estudiantes de conocimiento científico, sólido y básico. Y dada la crisis que tiene Argentina, alfabetizar en lengua, matemática, ciencias naturales y ciencias sociales. Hay que recuperar una currícula sólida a nivel disciplinar. También hay que mejorar la cantidad de recursos en términos de infraestructura, de materiales educativos, y en el salario y condiciones laborales docentes.

Si pensamos en un plan de alfabetización, la distribución de materiales de lectura es fundamental y sobre todo para las familias de menores recursos. Las pruebas Aprender mostraron que más del 70% de los alumnos tienen menos de 20 libros en sus hogares, con lo cual, si no tienen acceso a material de lectura y la escuela no los suministra, termina consolidándose la desigualdad. Dada la crisis de salud mental, necesitamos equipos de orientación escolar, psicólogos, psicopedagogos, trabajadores sociales y asistentes sociales en las escuelas para atender los problemas que de nuestros niños, niñas y adolescentes. Y esto no se resuelve con tres profesionales por escuelas con mil estudiantes. Hay un montón de escuelas así de masivas, y pedirles a tres personas que resuelvan y atiendan a esa población es casi imposible.

–Núñez: Yo iría a dos velocidades para pensar la diversidad del país sin desconocer que hay que lograr un punto de igualdad en todas las experiencias educativas. Hay que repensar y revisar algunos contenidos mínimos y fortalecerlos. Por otro lado, los chicos y chicas quieren que la escuela sea un espacio que funcione para aprender. Después, de acuerdo a la diversidad del país, las escuelas técnicas deben tener un rol fundamental o de mayor articulación con los núcleos productivos regionales. Tenemos que tener la capacidad de disponer de un sistema educativo con elementos comunes y, en algunos casos, vincular los saberes con necesidades regionales y una mejor capacidad de articulación entre la escuela secundaria y la universidad.

–¿Y eso está ocurriendo?

–De Luca: No, y vamos en la dirección contraria a ese proceso. A fines del siglo 19, principios del 20, Argentina construyó un sistema educativo que logró expandirse en términos económicos. Hoy estamos viendo el ocaso de ese proceso, y el desafío que tenemos por delante es cómo reconstruir lo que fue Argentina porque ese modelo promovía la pujanza de esa sociedad. Si no intervenimos a nivel global y pensando, también, en políticas educativas acordes a ese proceso, vamos a seguir con en este loop de repetición.

–Núñez: Y también tenemos que saber que este modelo económico no requiere de mucha mano de obra porque es extractivista. Independientemente de que falte talento, o no, están pensando un modelo de país enfocado en ámbitos de producción relacionados a modelos extractivistas como la minería, el petróleo y la actividad agropecuaria.

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