Luiz Inácio Lula da Silva llegó a la entrevista de Jornal Nacional, de TV Globo, el jueves 15 de octubre, en una posición electoral más incómoda que en sus anteriores campañas presidenciales. Candidato a la reelección por el PT, no eludió esa dificultad: asumió personalmente la responsabilidad por los problemas de su gobierno y por no haber conseguido comunicar sus resultados. Pero al mismo tiempo se declaró convencido de que ganará la segunda vuelta del 25 de octubre. La entrevista dejó una serie de definiciones que exceden la campaña. Aquí van, en veinte claves.
1. “La responsabilidad es toda mía”
Lula no trasladó a ministros, aliados o circunstancias externas la responsabilidad por las dificultades de su gobierno. “Creo que todo es responsabilidad mía, Renata. Mire, yo soy el gobierno. Entonces, si no puedo hacerme comprender por la sociedad brasileña sobre el gobierno que hice, no puedo echarle la culpa a nadie”, respondió.
La definición fue todavía más terminante: “Cuando las cosas salen bien, soy yo quien gana. Cuando no salen bien, soy yo quien pierde. Entonces, la responsabilidad es toda mía”. Lula admitió así no solamente problemas de gestión, sino una dificultad política para conseguir que la sociedad percibiera los resultados de su administración.
2. Brasil no es el país que Lula dejó en 2010
Una parte de la explicación de Lula sobre sus dificultades se apoya en la comparación con el país que dejó al terminar su segundo mandato. Recordó que entonces Brasil era la séptima economía mundial, crecía al 7,5 por ciento anual y había creado 22 millones de empleos en ocho años.
Según Lula, quienes volvieron a elegirlo lo hicieron “con la cabeza en el final de mi mandato de 2010”, cuando Brasil vivía lo que definió como “un momento de oro”. Su argumento es que las expectativas construidas alrededor de su regreso fueron mucho más veloces que las posibilidades reales de reconstrucción del Estado y la economía.
3. “Voy a ganar las elecciones el 25 de octubre”
Después de reconocer las dificultades, Lula rechazó cualquier imagen de resignación. “Estoy convencido de que voy a ganar las elecciones el 25 de octubre”, afirmó.
La frase adquiere mayor peso porque la entrevista comenzó precisamente con una pregunta sobre la situación electoral adversa que enfrenta. Lula respondió reconociendo errores, pero procurando transformar esa admisión en el punto de partida para la segunda vuelta.
4. Para gobernar hay que construir mayoría en el Congreso
Lula rechazó la idea de que hubiera gobernado solamente con el PT y sus aliados tradicionales. Recordó la participación en su administración del PP, União Brasil, PSD y MDB.
Su definición sobre el presidencialismo brasileño fue pragmática: “Una cosa son las elecciones que usted disputa, pero cuando gana tiene que pensar en la gobernabilidad y tiene que construir un bloque que dé sustentación en el Congreso Nacional”.
Según Lula, esa política le permitió aprobar “el 99 por ciento” de lo que pretendía. El presidente separó deliberadamente dos momentos: la coalición electoral y la coalición necesaria para gobernar.
5. Los partidos pueden gobernar con Lula sin hacer campaña por Lula
La entrevistadora le señaló una contradicción: varios partidos que ocuparon ministerios durante su gobierno no lo acompañan ahora en la campaña por la reelección.
Lula respondió estableciendo una distinción tajante. Los convocó para garantizar la gobernabilidad, no para convertirlos obligatoriamente en aliados electorales. “En el proceso electoral cada uno va a cuidar de su partido. Esto no es mi problema, no es mi drama”, afirmó. Y agregó: “Nunca busqué partidos para apoyarme en esta campaña. Cada uno apoya a quien quiera”.
6. Con Trump: negociar antes que romper
Lula describió su relación con Donald Trump como inicialmente muy tensa, pero sostuvo que ambos consiguieron establecer un vínculo civilizado.
Contó incluso el argumento personal que utilizó: “Le dije a Trump que era importante que dos hombres de 80 años tuvieran juicio y se entendieran”, porque no tenía sentido mantener una confrontación entre “las dos mayores democracias de Occidente”.
Según Lula, mantuvieron tres reuniones y la última conversación telefónica duró casi una hora y media. Su apuesta sigue siendo negociar. “Creo que vamos a llegar a un acuerdo”, dijo.
7. Estados Unidos ya no es la única puerta de Brasil
Quizás una de las definiciones geopolíticas más importantes de la entrevista apareció cuando Lula explicó por qué considera que Brasil tiene margen para resistir las presiones comerciales estadounidenses.
Según sus cifras, el intercambio con Estados Unidos cayó un 9 por ciento, pero simultáneamente Brasil creció un 20 por ciento con China, un 15 por ciento con Indonesia, un 16 por ciento con Alemania y un 13 por ciento con Vietnam. Además, afirmó que las relaciones comerciales crecieron en unos 50 países visitados.
La conclusión fue particularmente fuerte: “Quien debe estar preocupado con nosotros en este momento es Estados Unidos”.
8. Brasil puede aplicar reciprocidad a Estados Unidos
Lula aseguró que no quiere utilizar contra Washington la legislación brasileña de reciprocidad comercial. Su prioridad es negociar.
Pero inmediatamente fijó el límite: “Si es necesario hacerlo, lo haremos”.
Y agregó una afirmación que resume su concepción sobre la capacidad negociadora brasileña: “Tenemos cosas que necesitan más que las cosas que necesito de ellos”. La diversificación comercial aparece, de ese modo, no solamente como una estrategia económica sino como una fuente de autonomía política.
9. PCC y Comando Vermelho son “terroristas” para los brasileños, pero no en el sentido estadounidense
Lula introdujo una distinción importante frente a la pretensión estadounidense de clasificar como organizaciones terroristas a las grandes facciones criminales brasileñas.
Según el presidente, el PCC y el Comando Vermelho pueden ser considerados terroristas desde la experiencia cotidiana de las comunidades brasileñas, pero eso no significa aceptar la categoría jurídica y geopolítica estadounidense.
“Son terroristas para la comunidad brasileña y para los barrios brasileños y para las ciudades”, sostuvo. Pero las organizaciones criminales brasileñas, argumentó, buscan fundamentalmente dinero y no corresponden al concepto de terrorismo utilizado por Washington.
10. La Unión debe entrar en la seguridad pública
Lula reconoció que históricamente la Constitución dejó la seguridad pública principalmente en manos de los estados. Y anunció que quiere modificar esa situación.
“Yo ahora quiero meterme”, dijo al explicar la PEC de Seguridad Pública.
Su objetivo es ampliar el papel del gobierno federal en el combate contra el crimen organizado. Lula resumió su doctrina con una fórmula sencilla: “Para el trabajador, para la comunidad y para el territorio, lo que nosotros queremos es tranquilidad, seguridad y protección. Para los bandidos vamos a querer prisión”.
11. Ciento treinta y ocho cárceles y aislamiento de los jefes criminales
Frente al temor cotidiano a los robos y la violencia, Lula anunció que el gobierno financiará 138 establecimientos penitenciarios en todo Brasil.
El objetivo declarado es impedir que los jefes de las organizaciones continúen dirigiendo el crimen desde prisión. “Fueron presos, no es para hablar por teléfono”, afirmó.
El concepto va más allá de las cárceles. Lula dijo que pretende “asfixiar al crimen organizado y liberar los territorios”, evitando que las organizaciones controlen desde la venta de gas hasta otros aspectos de la vida cotidiana. Y aclaró que no habla solamente de Río de Janeiro: “En todo Brasil”.
12. Lula acepta bajar a 16 años la edad de responsabilidad penal para crímenes atroces
Fue una de las definiciones más novedosas de la entrevista y supone una modificación respecto de una posición histórica del PT.
Ante la pregunta directa, Lula respondió: “Estoy a favor de reducirla a 16 años” para los autores de crímenes atroces.
Sin embargo, rechazó que la cuestión se incorpore a la PEC de Seguridad Pública que se encuentra en discusión. Primero, sostuvo, debe aprobarse esa reforma y posteriormente debatirse la reducción de la edad penal.
13. El caso Master debe investigarse “sin dejar piedra sobre piedra”
Cuando la entrevista ingresó en la crisis del Supremo y el caso Banco Master, Lula endureció notablemente su discurso.
“No es posible imaginar que la sociedad brasileña vaya a aceptar que no se investigue todo y a todos”, sostuvo.
Y utilizó una expresión todavía más categórica: “Que no quede piedra sobre piedra y que sea castigado quien tenga que ser castigado”.
Lula rechazó cualquier posibilidad de cerrar políticamente el escándalo: “No hay manera de imaginar que la sociedad vaya a aceptar que se coloque una alfombra encima de esto y se olvide lo que ocurrió”.
14. Lula propone una nueva reforma del Poder Judicial
La crisis del Supremo no debe resolverse, según Lula, solamente investigando responsabilidades individuales. El presidente considera que llegó el momento de discutir nuevamente las reglas institucionales.
“Vamos a tener que hacer otra reforma”, anunció.
Lula recordó la reforma judicial impulsada durante sus anteriores gobiernos y sostuvo que el debate abierto por la actual crisis será “irreversible”. La afirmación es importante porque transforma un escándalo coyuntural en una propuesta institucional para un eventual cuarto mandato.
15. Mandatos para los ministros del Supremo
Dentro de esa reforma, Lula puso sobre la mesa una modificación de enorme alcance: abandonar la permanencia actual de los jueces del Supremo hasta la edad de retiro y establecer mandatos.
“Tenemos que discutir mandatos para las personas”, dijo.
También planteó revisar los criterios utilizados para seleccionar a quienes llegan al máximo tribunal. La definición indica que, si consigue la reelección, la reforma del Supremo podría convertirse en uno de los debates institucionales centrales de su próximo gobierno.
16. Un juez del Supremo no debería tener un estudio que litigue ante el propio tribunal
Lula añadió otra cuestión especialmente sensible: los vínculos privados de quienes integran el máximo tribunal.
Planteó que Brasil debe discutir “si una persona que quiere ser ministro de la Suprema Corte puede ser un tipo que tiene un estudio que vuelve a la propia Suprema Corte”.
La formulación del original es imperfecta por la transcripción automática, pero el sentido de la declaración es claro: Lula cuestiona que un juez del máximo tribunal mantenga estructuras profesionales privadas que puedan terminar relacionadas con litigios ante el propio STF.
17. “Nadie está por encima de la ley, ni los ministros del Supremo”
Es probablemente la frase política más potente de toda la entrevista.
“Nadie está por encima de la ley, ni los ministros del Supremo”, afirmó Lula.
El presidente sostuvo que los integrantes del tribunal deben transmitir a la sociedad una imagen de ética y probidad y reclamó que las denuncias sean investigadas. Incluso reveló que habló tres veces con el presidente del tribunal para reclamar que se investigue y se juzgue.
Y agregó una advertencia: “Que juzgue, porque si no, el Congreso lo hará”.
18. “Quien quiera ser rico no puede ser ministro del Supremo”
Más adelante Lula profundizó esa idea y utilizó una comparación particularmente fuerte.
“Quien quiera ser rico no puede ser ministro de la Suprema Corte”, afirmó.
Y definió la función de juez del Supremo casi como un sacerdocio: quien llega allí debe entender que está prestando “un servicio a la nación brasileña” y que su obligación central es cumplir la Constitución.
Lula vinculó directamente esa concepción con su propuesta de establecer mandatos y anunció que, como no es jurista, pretende formar una comisión de especialistas para elaborar las reformas.
19. El director de la Policía Federal fue reprendido por ir a la fiesta de Vorcaro
La entrevistadora preguntó por la presencia del director general de la Policía Federal, Andrei Rodrigues, en una fiesta de Daniel Vorcaro en Londres cuando Banco Master ya se encontraba bajo investigación.
Lula no intentó justificar el viaje: “No fue conveniente para mí. No necesitaba haber ido. De hecho, nadie necesitaba ir a esa fiesta. Nadie”.
Contó que reprendió personalmente al funcionario y también habló con el ministro de Justicia. Pero simultáneamente defendió su desempeño profesional: lo calificó como “un extraordinario delegado” que realizó “un trabajo excepcional”. Y evitó confirmar si continuará en el cargo en un eventual nuevo mandato: “Primero necesito ganar las elecciones”.
20. Lula admite que no sabía que Bolsa Família no había sido reajustada
El final de la entrevista dejó una admisión poco habitual.
Cuando le preguntaron por qué Bolsa Família fue reajustada apenas 17 días antes de la primera vuelta, Lula contestó: “Yo no lo sabía”.
“No lo sabía porque es inexplicable, Renata, es inexplicable que en el gobierno de Lula alguien piense en no reajustar la inflación en el ingreso de las personas. Es impensable. Pero sucedió”, afirmó.
La entrevistadora insistió: el proyecto de presupuesto para 2027 había sido enviado al Congreso apenas dos semanas antes del anuncio y tampoco contemplaba el reajuste. Lula respondió que, cuando tomó conocimiento de la situación, preguntó por qué no se había actualizado el programa y ordenó hacerlo porque, según aseguró, existía espacio fiscal.
La explicación termina conectando esta última definición con la primera. Lula comenzó la entrevista diciendo que la responsabilidad por lo que sale bien y lo que sale mal es suya.