¿Y ahora qué?

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Suppo, de la UTN: “Perdemos empleos de calidad en los que la gente se forma”

La Argentina perdió, entre 2024 y 2026, 6.291 establecimientos productivos a manos de las recetas libertarias, y la industria se encuentra entre las actividades más perjudicadas en estos dos años, con 3.025 fábricas menos, según el último informe realizado por el Observatorio de la Industria de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).

Al analizar la dinámica de la crisis, el estudio del Observatorio detectó que, si bien todas las ramas industriales registraron caídas, la magnitud no fue pareja en todas las ramas de producción y servicios. En términos absolutos, los mayores retrocesos se concentraron en Textil, confección y calzado (753 empresas menos), productos de metal (414) y Alimentos y bebidas (314).

La catástrofe no distingue tamaño, trayectoria ni reconocimiento de marca porque antiguas industrias también se vieron afectadas por el cierre de sus plantas: en el rubro alimenticio, Anselmo, La Suipachense y Sancor; en textil e indumentaria, Luxo, Vulcalar, Hilados SA y Cocot/Dufour; en calzado, John Foos; en electrodomésticos, Whirlpool; en neumáticos, FATE; en productos de higiene, Kimberly-Clark, y sigue la lista.

En términos regionales, durante los últimos dos años, La Rioja fue una de las provincias más afectadas con una caída del 19,7% (439 empresas menos). Le siguieron Chaco (-12,4%; 983 empresas), Tierra del Fuego (-11,7%; 263), Misiones (-10,8%; 945) y Catamarca (-10,5%; 263). La lista es negativa en todas las provincias, salvo en Neuquén, que registró un leve crecimiento de 23 empresas (+0,3%) gracias a los yacimientos de Vaca Muerta.

Entre las caídas más leves -en términos porcentuales y siempre según el Observatorio de la UTN- se encuentran Santa Fe (-5,2%; 2.550), Buenos Aires (-4,6%; 7.083), Río Negro (-4,5%; 384), La Pampa (-3,9%; 226), San Juan (-3,3%; 196), Tucumán (-2,7%; 262) y CABA (-2,7%; 3.294).

Germán Suppo, director del Observatorio, explicó a Y ahora qué? que “el cierre es la última instancia en el ciclo de una fábrica. Antes de llegar a eso las empresas buscan implementar otros mecanismos de ajuste como paradas de la planta, suspensión de turnos de producción, concursos preventivos, suspensiones, despidos o procesos de reestructuración”.

–¿Qué conclusiones sacan ustedes?

–Suppo: En la UTN empezamos con el Observatorio el año pasado porque desde la universidad visitamos empresas y conversamos mucho acerca de cómo ven la situación y cuáles son sus problemáticas. Así fue que empezamos a analizar eso y a evaluar la información sin meternos en política partidaria porque no es nuestro espacio. En los últimos once años, la cantidad total de empresas mostró un comportamiento oscilante, con períodos alternados de crecimiento y contracción. Entre enero de 2015 y septiembre de 2021 (etapa pospandémica), predominó una tendencia negativa, aunque con ciertos altibajos, que culminó en un mínimo histórico de 486.782 unidades productivas. A partir de ese punto, se inició una fase de recuperación que se extendió hasta enero de 2024 (+5,6%; 27.422 empresas).

Sin embargo, a partir de este punto la tendencia volvió a ser negativa, con caídas sostenidas que ubican al nivel actual en 488.177 empresas, el tercer valor más bajo de la serie analizada. Esta contracción significó la pérdida de 26.027 empresas.

¿Y a qué tipo de conclusiones los llevó esa observación?

–Suppo: Por un lado, una de las cuestiones que nos golpea es que hay un número de empresas muy cercano al de julio del 2021, cuando teníamos 486.000 y ahora, en números redondos, estamos en 488.000. Pero lo más importante es el comportamiento de la curva o la evolución de la cantidad de empresas en funcionamiento porque veníamos de un repunte después del 2021, y desde comienzos del 2024 volvimos a decaer y hay una tendencia a la baja.

–¿A qué lo adjudican?

–Suppo: Las actividades que crecieron son las administrativas, los servicios personales, la minería y el petróleo, en Neuquén, sobre todo. Y todo el resto de las empresas cayeron. Cuando cae el comercio, el transporte y la industria no es una crisis sectorial. Y todo influye -también las guerras- pero vemos que hay algo más estructural porque estamos perdiendo empleos de calidad en los que la gente se forma, y quedando los de una tipología más sencilla y no generan valor agregado.

–Resulta inevitable no pensar en la política implementada por el Gobierno libertario como responsable de este resultado.

–Suppo: Evidentemente hay decisiones políticas que impactan en la economía, pero esta caída no es solo de ahora, empezó mucho antes. Primero tuvimos la pandemia. Evidentemente puede haber factores políticos que incidan. De hecho, es algo manifiesto que este gobierno apunta a una economía de servicios, campo y de emprendedores. Hay un discurso del Gobierno en ese sentido, pero creo que va más allá de una coyuntura porque ninguna empresa cierra en un año.

–¿Es casualidad que la caída de empresas comenzara en enero del 2024, coincidente con las primeras medidas relacionadas con el cambio de rumbo económico?

–Suppo: Las primeras caídas son en la época de la crisis del 2000 y 2001, después hubo una caída sostenida desde 2018 hasta 2021, en el 2021 repunta, y después vuelve a caer. Hay un rumbo económico que pega, pero no es el único factor.

¿En qué momento o en qué años se aceleran esas caídas?

–Suppo: La tendencia es sostenida, y se parece, bastante a la registrada en el ‘18. Ambas caídas tienen pendientes similares.

–Y en dos gobiernos liberales. O el de Macri al menos, y este libertario.

–Suppo: Bueno, nuestro enfoque no se basa en ese tipo de datos.

–Pero no es una interpretación, es un dato descriptivo sin subjetivación. Digo que en el 2018 y en el 2026, y desde el 2024, hay gobiernos que usaron políticas económicas más o menos semejantes de apertura de la economía y en detrimento de la industria nacional.

–Suppo: No puedo correlacionar la toma de decisiones o políticas gubernamentales con lo que pasa en las actividades, pero estoy viendo que a partir del 2018 cae, y desde enero del 2024 también. El resto es interpretación de cada uno que lee el informe. Como un observatorio de una universidad pública, lo que nos preocupa es qué está pasando con la industria, cómo se ve afectada. Toda nuestra comunidad (la de la UTN) está anclada en la industria, y por eso nos interesa poder entender qué está sucediendo para ver también, desde nuestro lado, qué podemos aportar.

–¿Están pensando en propuestas de soluciones?

–Suppo: Para poder proponer soluciones realistas, primero tenemos que entender la situación. Hoy nuestro proceso es el de entender qué está sucediendo y entender cuáles son los rubros más afectados. El textil, evidentemente, lo es, está muy golpeado, y también están muy golpeadas nuestras carreras.

–¿Qué carreras?

–Suppo: Ingeniería Textil, Ingeniería Mecánica, Ingeniería Industrial, Ingeniería en Alimentos o Ingeniería Química, por dar solo algunos ejemplos.

–¿En esos casos también están mermando los ingresos a las carreras?

–Suppo: Contrariamente a lo que uno podría esperar, que ante una baja de la actividad industrial haya una baja en las inscripciones, venimos sosteniendo cantidad de inscriptos todos los años. En Ingeniería Mecánica, incluso, tuvimos un pequeño porcentaje de aumento en los inscriptos. Después, no todos se reciben, y otros pueden cursar su carrera sin trabajar, o lo hacen solo en los últimos años. Acá -en la UTN- puede ser habitual ver estudiantes en tercer año que no han comenzado su carrera profesional.

–Lo que marca, claramente, la situación socioeconómica de los estudiantes. Un pibe de sectores medios o medios bajos no está cursando este tipo de carreras.

–Suppo: Yo soy hijo de una clase media-baja de trabajadores, hice toda mi carrera trabajando, porque no tenía alternativa de no hacerlo. Pero es probable que los estudiantes de hoy provengan de otra realidad y les resulte más difícil, pero no puedo respaldar esto con datos duros. Pero sí, es posible que cada vez a las clases más bajas se les dificulte estudiar.

–¿Qué perspectiva ve al desarrollo universitario con los presupuestos que están manejando?

–Suppo: Está muy difícil porque muchos de los profesores, la inmensa mayoría, tienen sus empleos en el sector privado y dan clases casi por vocación. Un docente, con lo que hoy gana en una universidad pública, no puede sostener a una familia. Y estamos teniendo muchas renuncias porque no llegan a cubrir los costos ni para trasladarse a dar clases.

–Volvamos a la propuesta de soluciones, desde el Observatorio de la universidad, uniendo las necesidades de los profesionales y la industria, ¿qué podrían aportar?

–Suppo: Además de sostener este tipo de informes, estamos estudiando cómo poder empezar a leer señales más finas para detectar situaciones diferentes por sectores o tipo de empresas. Identificar señales que hagan predecir qué va a suceder en un sector.

–¿Cómo es el circuito de una caída?

–Suppo: Hay como un círculo vicioso que comienza con la baja del poder adquisitivo que hace bajar las ventas. La baja en las ventas hace que baje la productividad de las empresas, entonces las empresas se ajustan y esos ajustes pueden generar una reducción de los turnos de producción y una merma en la cantidad de trabajadores. Lo que hace que la gente tenga menos poder adquisitivo y consuma menos. Todo esto es un círculo del que es muy difícil salir.

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