1 #NiUnaMenos: la irrupción - ¿Y ahora qué?

¿Y ahora qué?

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#NiUnaMenos: la irrupción

En la historia de los pueblos hay irrupciones. Algunas inesperadas, otras sorprendidas de sí mismas. Están las temidas, las conocidas por la memoria, las nunca antes vistas. Están las volcánicas. Este 3 de junio volvió sobre la Argentina como aquella marea imparable de denuncia y puesta de límite a la violencia patriarcal nacida en 2015, la onceava marcha que exige #NiUnaMenos.

El pecho como una corteza terrestre
sometida a una presión insoportable,
donde las emociones silenciadas se acumulan
como magma subterráneo.
Hasta que erupcionan.

La serie histórica de los volúmenes comunicativos de estos movimientos populares por la vida de las mujeres, dice que este 2026 erupcionó el volcán.

¿De qué hablaron las publicaciones digitales que refirieron al #NiUnaMenos?

TemaPublicacionesAccionesVisualizaciones
Agostina: investigación2.58010.945.749290.944.857
Agostina: familia/reclamo7343.108.401101.939.007
Voces públicas/cultura2631.944.86926.681.325
Marcha 3J / NiUnaMenos5231.400.95415.835.735
Violencia de género (general)3311.046.45818.070.728
Datos/estadísticas171721.7432.005.057
Rol de los varones76655.43110.484.514
Política/Estado/figura legal del femicidio203533.6468.445.476
Contradiscurso/críticas13429.5211.864.996
Otros casos/víctimas106418.4906.183.277
TOTAL5.00021.205.262482.454.972

Lo singular y lo colectivo

En esta marcha existe, como en su primera edición, una conjugación de la tragedia singular con la colectiva. Chiara Páez en 2015 también tenía 14 años. La misma edad que Agostina Vega. En la cultura popular diríamos que en la previa a los 15 años que cargan todavía con una fuerte significación social: Niñas.

En esta ocasión parece presentarse otra fuerza también volcánica, también reactiva, con potencia ancestral: Se trata de la conjugación de las heridas del dolor y la injusticia que vive en las memorias de millones de mujeres. Silenciadas y narradas, inmanentes y trascendentes, pero siempre presentes.

¿Y la política?

En los últimos años, parte del propio campo popular en la política culpó al feminismo y a la lucha contra la violencia de género por la derrota electoral del 2023. Quizá un Guillermo Moreno pidiendo para 2027 candidatas “con tetas” pueda considerarse representativo de ese sector.

Paradójicamente esa culpabilización no tuvo que ver con una debilidad de la Argentina en estos temas, ya que todo el continente reconoce como vanguardia al feminismo de nuestro país, que desde 1984 realiza los Encuentros Nacionales de Mujeres, que reconoce en sus máximas heroínas a unas Mujeres de pañuelos blancos y que debe la legislación por el derecho a decidir a unas jóvenes con pañuelos verdes.

En un malentendido inconmensurable, diversos sectores plantearon que esta transformación cultural tan profunda como la que generó la Ley Nacional de Educación Sexual Integral, no consideró que las masculinidades también aprendan a valorar la equidad y a desnaturalizar sus privilegios de género.

Finalmente, en este 2026, a 17 años de la promulgación de la Ley 26.485 (la del nombre larguísimo: Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres), emerge viralmente la palabra de varones que les proponen a otros varones qué hacer acerca de esta injusticia. Así, el asunto del “rol de los varones”, por primera vez en esta historia no se le adjudica como responsabilidad al feminismo. Con diez millones de visualizaciones en video, este tema quintuplicó el volumen alcanzado por los ataques antifeministas.

Entre estas embestidas, las más agresivas/violentas en lo discursivo fueron:

Jonatan Viale (YouTube, ~26.800 visualizaciones) — Habla del «voto femenino que destruyó la Argentina» y acusa a Ni Una Menos de seguir «protegiendo a sus victimarios». Invierte por completo el eje víctima/agresor en contra del movimiento.

Florencia Arietto (senadora prov., La Libertad Avanza · YouTube, ~5.500 vis.) — «arremetió con crudeza contra todas las feministas», a las que acusa de «rasgarse las vestiduras» por Agostina mientras «facilitaron beneficios para los delincuentes». Tono de descalificación total.

Eduardo Feinmann (YouTube, ~40.000 + ~15.400 vis. en dos piezas) — «se les terminó el curro de género» y «las zurdas… que lucran con causas trágicas». El encuadre central es que el feminismo es un negocio que protege delincuentes.

Algo mínimo, insignificante, frente al volumen de la recuperación histórica de un posicionamiento masivo del pueblo argentino al respecto del valor de la vida de niñas y mujeres que brotó este 3 de junio en toda la Patria.

El presidente y su vocero, o lo que queda de él, podrán afirmar una y mil veces que son asesinatos y no femicidios. No se trata de que no comprendan que nos golpean, nos violan, nos matan, nos descuartizan y nos tiran a la basura por ser mujeres. Hablan con el objetivo de ser performativos de la realidad con esa palabra atroz que sustentan. Van con la soberbia del hombre que se cree más poderoso que la naturaleza. Hasta que un día, cuando vayan a prender fuego el bosque nativo para venderlo, descubran que la montaña es un volcán y que está activo. Y que ya es demasiado tarde.

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