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Los papeles de Recienvenido

En 1929 Macedonio Fernández publicó Papeles de Recienvenido, uno de los libros más importantes e influyentes de la literatura argentina. Propuesta vanguardista centrada en las intervenciones de un “personaje” indefinido e indefinible que vive, dice y reflexiona situaciones absurdas, pero siempre novedosas para él, que acaba de venir y por lo tanto supone que exaltan su inocencia. Adorni pudo ser un personaje de Macedonio, pero debió renunciar igual, aunque Milei no quería que lo hiciera, dijo.

Lo cierto es que Adorni sirvió a la revolución libertaria en curso hasta que las circunstancias le impidieron continuar deslomándose por la causa desde la titularidad de la Jefatura de Gabinete. También venía realizando aportes desde YPF, donde se deslomaba como uno de los 18 miembros del directorio de la empresa, ocupando el puesto de titular Clase A, cargo que ejerce la “acción de oro” con facultades especiales para el Estado nacional.

Pero, en principio, la renuncia a la Jefatura de Gabinete implicó también su abandono de YPF, aseguró Milei, aunque con su gobierno nunca se sabe y puede haber segundas oportunidades, especialmente si de alguien tan cercano se trata, casi de un socio, por decirlo de alguna manera. Y el hecho sirvió de fundamento para las oleadas de versiones periodísticas planteando que en esta ocasión se rompería la costumbre y, en vez del flamante sucesor —como en su momento Posse y Francos—, no sería Santilli sino el saliente Adorni el ocupante, por mera continuidad, del cargo en YPF, cuya vacancia debería estar en tramitación administrativa interna.

Una vez presentada la dimisión formal ante el directorio, esta sería tratada en su próxima sesión ordinaria, presidida por el CEO Horacio Marín. Pero nobleza obliga: mientras Adorni ocupó la Jefatura de Gabinete, su deslome en YPF fue ad honorem. Ahora, si en vez de abandonar el cargo en la petrolera lo ejerciera, al igual que otros directores políticos como Francos —exjefe de Gabinete— o Lisandro Catalán —exministro del Interior—, cobraría unos 954.000 dólares anuales, con una carga horaria de alrededor de cuatro horas mensuales para las juntadas del cuerpo.

Interesante colocación, sin lugar a dudas, que según fuentes bien informadas ya sería motivo de un capítulo adicional en la interna desatada en torno de la discontinuidad de numerosas designaciones del jefe de Gabinete saliente. Y en ese marco también es destacable el Decreto 551/2026, de aceptación de la renuncia de Javier Lanari a la titularidad de la Secretaría de Comunicación y Prensa de la Jefatura de Gabinete y su reemplazo por Fabián Horacio Fernández, quien viene precisamente de manejar el área de Comunicación y Prensa de YPF.

El superministro

El Decreto 548/2026 fue de aceptación de las renuncias de Adorni y Santilli, y de nombramiento de este último, que venía ejerciendo el cargo de ministro del Interior, en el cargo de aquel. También importa destacar que, al no designarse reemplazo para Santilli —lo que implica el “deber” de permanencia en funciones hasta que llegue reemplazante—, el ascenso al sitial de nuevo jefe de Gabinete significó su conversión en algo más que un ministro coordinador, en algo así como un “superministro”.

Por el Decreto 548/2026 hubo una fusión de facto de la nueva Jefatura de Gabinete y el Ministerio del Interior, vacante tras la renuncia formal de Santilli. Eso implicó una reestructuración porque Milei, además, instruyó que se integraran las responsabilidades de la cartera de Interior dentro de las atribuciones de la Jefatura de Gabinete, especialmente las referidas a la relación con los gobernadores.

Promocionado como un político capaz de armar consensos y buen dialoguista con los mandatarios provinciales, Santilli deberá coordinar la agenda legislativa con ellos y destrabar conflictos en temas críticos como recursos, infraestructura y obra pública. Dicen que lo apoyan Karina y Santiago Caputo, pero lo más probable es que su remozada entidad política resulte de un armisticio transitorio entre los dos polos de un enfrentamiento que no parece tener fin.

Respecto de la agenda legislativa, Santilli deberá juntar los votos para satisfacer el apetito de los libertarios más fundamentalistas, los que pretenden, entre otras cosas, imponer una reforma electoral a fondo. Desean eliminar las PASO —Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias—, implementar la Boleta Única de Papel incluyendo un casillero para “lista completa”, sancionar nuevas normas de Ficha Limpia y modificaciones al sistema actual de financiamiento de los partidos políticos.

También los libertarios quieren continuar desregulando sectores productivos y que la Argentina adhiera a nuevos tratados internacionales de cooperación económica, al tiempo que “moderniza”, entre otros, los códigos Civil y Comercial, Penal, Aduanero y de Minería. Todo ello requerirá que Santilli junte los votos necesarios de senadores y diputados, lo cual hasta ahora no parece una misión imposible, y que se reflejen en el recinto las negociaciones en materia de concesiones en obras y fondos provinciales con los mandatarios provinciales.

La inversión que no aparece

La semana durante la cual se produjo la explosión y desenlace de la crisis por el comportamiento de Adorni hubiera sido la caja de resonancia de otras cuestiones más importantes para los argentinos de a pie. Consultoras prestigiosas se hicieron eco del Indec y procuraron analizar las causas de la caída de la inversión, que durante el primer trimestre alcanzó el 1,7 por ciento y acumula cuatro períodos consecutivos de retroceso.

Como es sabido, el principal indicador macroeconómico que se utiliza para medir esta variable es la Formación Bruta de Capital Fijo, que se obtiene computando la adquisición de activos fijos. Los principales componentes de la FBCF son la construcción —incluye desde viviendas y edificios no residenciales hasta obras de infraestructura—, el sector de maquinaria y equipo —incluye desde maquinaria industrial y vehículos de transporte hasta computadoras y equipos de comunicación—, el componente de inversión en productos de propiedad intelectual —incluye desde desarrollo de software hasta obras artísticas insumidas en la producción— y el componente de inversión en activos biológicos cultivados —incluye desde el ganado para producir leche hasta las plantaciones de árboles frutales—.

Este fue el tema semanal para importantes consultoras y economistas reconocidos, y demostraba que los libertarios en el gobierno animan la peor gestión en materia de inversiones privadas de las últimas décadas, porque despliegan políticas que las desalientan, aunque ofrezcan beneficios impositivos extraordinarios y otros beneficios fuera de lo común. Hay quienes advierten que desde los ’90 del siglo pasado no se registró un moderado crecimiento del PBI, como en estos últimos meses, con un simultáneo achicamiento de inversiones y destrucción de empleos. Y otros destacan que esta ligera mejoría del PBI se da con cuatro trimestres consecutivos de contracción inversora.

Con el modelo económico de Milei hay ganadores —el agro, la energía, la minería, las finanzas— que han recibido grandes estímulos y beneficios y empujan la economía cuantitativamente, mientras el 80 por ciento de la actividad sigue parada, como lo demuestran el nivel de inversión y la pérdida de puestos de trabajo. Incluso en aquellas actividades con empresarios a priori ganadores hubo más anuncios de aplicaciones al RIGI que desembolsos concretos, ya sea porque los grandes proyectos tardan en ponerse en marcha como porque hay extremo cuidado y cautela al momento de poner los fondos.

Ese fue el tema semanal de gran parte de los economistas interesados en algo más que el equilibrio fiscal, y hubiera sido importante que a los argentinos de a pie no los distrajera el desenlace del affaire Adorni y sus dineros. Hubiera sido importante que tomaran nota de que la inversión cae porque Milei y los suyos paralizaron la obra pública —que significa entre el 10 y el 15 por ciento de la inversión total—, al tiempo que la construcción privada retrocede, la demanda es anémica, falta financiamiento productivo y los principales actores experimentan una vertiginosa incertidumbre, cuando no falta de expectativas, respecto de la viabilidad del modelo, especialmente desde el punto de vista social.

Pero la tramitación de la renuncia de Adorni pudo más, y fue tal vez un gran aporte —de distracción o tapujo— para la causa libertaria, quedándole por ahora un futuro de sucesivos deslomamientos para que no sea el último.

Como Recienvenidos

Cuando el entrañable Recienvenido, el “personaje” de Macedonio Fernández, sufre un accidente callejero y se cae, no es suya la culpa, sino del cordón de la vereda, de “la orilla de la vereda”. El hecho rápidamente alcanza trascendencia social y aparece una multitud de curiosos, pero al desafortunado Recienvenido, aunque se ponga a discursear desde el suelo, nadie lo auxilia.

Algo por el estilo le sucedió al exjefe de Gabinete Manuel Adorni al final de su estrellato en el seno de un gobierno desbordante de “recienvenidez”. Presentó una carta de renuncia bastante extensa, obsecuente con Milei hasta el paroxismo, en la cual aseguró que no se iba por la presión para removerlo y el peso de las denuncias de enriquecimiento ilícito —habida cuenta de sus declaraciones juradas y la catarata, valga la redundancia, de nuevas propiedades, viajes de lujo y gastos exorbitantes—, sino para “proteger a su familia” de los “ataques mediáticos”.

Al igual que el sorprendente Recienvenido, la invención de Macedonio Fernández, la mayoría de los libertarios criollos pueden no ser recién venidos a la vida, pero sí a la política. Los esfuerzos de los hermanos Milei para sostener a Adorni parecen demostrarlo: en su momento desoyeron a Bullrich —más ducha en estas lides— cuando les avisó que en el Senado ya estaban los votos para removerlo. Se hubieran ahorrado sinsabores y escenas como la de Karina en Diputados arengando a la claque para que entonara: “Adorni no se va, Adorni no se va…”, un par de días antes de resolver su defenestración.

El caso de Milei es patético. Había dicho que su exjefe de Gabinete “no se va ni en pedo”, y en la víspera del desenlace, de paso por España, aseguró que solo “eyectaría a Adorni de una patada” si la Justicia lo condenaba por corrupción. Milei tuvo paciencia, defendió las demoras de Adorni respecto de poner al día sus papeles, sus números y sus declaraciones pertinentes, aunque de cara a la opinión pública el origen de su prosperidad repentina desbordara de claroscuros y no pareciera del todo convincente.

Y no lo eyectó una vez condenado, en efecto, como lo prueba el encabezamiento de la carta de renuncia del saliente Adorni: “Gracias. Gracias por entender las razones y entenderme a mí: por primera vez desde aquel 10 de diciembre de 2023 estoy yendo en contra de sus deseos. Gracias por esta vez sí haber aceptado mi renuncia al cargo de jefe de Gabinete de Ministros de la Nación”.

El final de la función

Faltaba la frutilla del postre, la escena de culebrón que tuvo lugar en la Casa Rosada, con la jura del nuevo jefe de Gabinete. Sabido es que Milei es un hombre de lágrima fácil, como lo demuestra periódicamente ante el Muro de los Lamentos, y que tal vez padezca, diría Macedonio Fernández, un “exceso de creencia en la realidad” potencialmente dañina. Pero lo cierto es que Milei llevó al saliente a la jura del entrante, y al final de la ceremonia se fundió en un abrazo plañidero con quien había escrito en su carta de renuncia: “Llegaron a decir que mi permanencia en el cargo respondía a que los tenía extorsionados a usted y a la Secretaria General de la Presidencia”.

Hubo lágrimas, claro que sí. También de Adorni, del arrogante y presuntuoso funcionario que en las redes clausuraba sus mensajes con la palabra “Fin”, ignorando hasta qué punto apelaba a un giro sintáctico de Macedonio Fernández. Hubo lágrimas debidamente filmadas, y quienes recordaron que Recienvenido asume, en “El brindis de las once”, el papel de “escritor que escribe para no ser leído”, y dice: “Entonces, cuando todos esperaban que yo, Recienvenido, comenzara mi discurso, sentí que la única forma de ser leal a mi verdad era el silencio. Por eso, aquí termina mi participación. Fin”.

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