FAdeA, la fábrica militar de aviones, redujo su plantel, padeció atrasos salariales y depende de contratos estatales que representan cerca del 80% de sus ingresos. Fabricaciones Militares impulsa desvinculaciones y un proceso para incorporar operadores privados, que podrían quedarse con hasta el 51% del capital. La base fueguina tendrá un costo total de unos 450 millones de dólares ya dispuesto en el presupuesto 2027.
La distancia entre el discurso soberano y el debilitamiento de las capacidades industriales vuelve a colocar en debate qué defensa nacional puede sostener la Argentina.
FAdeA, la histórica fábrica de aviones de Córdoba, llega a septiembre con una situación financiera y productiva crítica. Su plantel se redujo a alrededor de 650 trabajadores, después de retiros y desvinculaciones, y durante julio sólo pudo pagar inicialmente el 60% de los salarios de junio.
La producción fue paralizada y los empleados quedaron dispensados hasta que un giro del Estado permitió completar los haberes.
La explicación es la demora en la firma y ejecución de contratos con el Ministerio de Defensa y la Fuerza Aérea, de los cuales depende aproximadamente el 80% de los ingresos de la empresa.
El secretario general del Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos, Rogelio Trapote, sostuvo que FAdeA posee “contratos estratégicos con la Fuerza Aérea que no han sido continuados” y reclamó una decisión urgente del Ministerio de Defensa.
El gremio denuncia, además, atrasos paritarios, falta de actividad y despidos, algunos de los cuales considera antisindicales.
La fábrica tiene el expertis para producir, modernizar y mantener aeronaves, entre ellas el IA-63 Pampa, el Pucará Fénix y los famosos aviones Hércules.
Sin una carga estable de trabajo, los trabajadores advierten que no sólo se pierden empleos sino que también “se van ingenieros, técnicos y capacidades acumuladas durante décadas”.
Fabricaciones Militares en el mismo ajuste
Fabricaciones Militares (FM) en tanto, presenta otro capítulo del mismo ajuste. La empresa estatal, con más de 1.100 trabajadores distribuidos entre Río Tercero, Villa María, Fray Luis Beltrán, Fanazul y su sede central, inició nuevas desvinculaciones y avanza en la incorporación de capital privado.
Las autoridades sostienen que se trata de salidas “consensuadas” dentro de una política de reducción y mayor eficiencia del Estado.
En cambio, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), denuncia despidos, falta de inversiones y una “privatización encubierta” mediante un concurso internacional que habilitaría el ingreso de operadores privados y la transferencia de hasta el 51% del capital.
El secretario general de ATE-Río Tercero, David Salto, advirtió que desde la conducción empresarial les transmitieron que “el Gobierno no va a poner un peso”.
Para el sindicato, esa definición amenaza la continuidad de áreas que producen municiones, pólvoras, explosivos, chalecos balísticos, componentes metalmecánicos e insumos químicos.
No se trata de actividades comerciales comunes: Fabricaciones Militares abastece a las Fuerzas Armadas y de seguridad y constituye un “eslabón necesario” para evitar que todo el equipamiento estratégico dependa de “proveedores extranjeros”.
Milei y la base de Usuhaia
En este contexto, el presidente Milei anunció la construcción de una base naval en Tierra del Fuego para fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur. Para ello envió al canciller Pablo Quirno y al ministro de Defensa, el general Carlos Presti a Tierra del Fuego para “apurar” la construcción de la base.
El propio Presti ya anticipó que en el presupuesto 2027 ya están dispuestos los fondos para el emprendimiento militar para el que sí parece haber plata pero, para FAdeA y FM no la hay. En fin.
El costo total actualizado de la obra ronda los 450 millones de dólares, según la información difundida durante la recorrida de Presti y el canciller Pablo Quirno por Ushuaia. El objetivo oficial es reiniciar efectivamente los trabajos a comienzos de 2027 y concluirlos hacia fines de 2029.
Por eso la contradicción aparece cuando se comparan los anuncios con el estado de la industria nacional.
Una base naval no es solamente un muelle o una obra de infraestructura. La base necesita barcos, aviones, sistemas de vigilancia, municiones, mantenimiento, radares, comunicaciones y personal especializado.
Si FAdeA no cuenta con contratos ni recursos para sostener su producción y Fabricaciones Militares reduce empleados mientras busca capital privado, una parte creciente de esos elementos deberán importarse.
Hoy para el Gobierno la participación privada permitirá capitalizar y volver eficientes a empresas deficitarias. Para los sindicatos, la Defensa no puede medirse exclusivamente por su rentabilidad inmediata y entregar su conducción puede significar perder capacidades estratégicas difíciles de reconstruir.
Es decir, la Argentina podrá construir una base, pero seguirá condicionada si no posee autonomía para fabricar, reparar y abastecer los medios que operarán desde ella.
Milei también pidió modificar la Ley 26.659 para endurecer las sanciones contra petroleras, contratistas y eventualmente empresas pesqueras que operen en las Malvinas sin autorización argentina.
El objetivo inmediato es responder al proyecto Sea Lion, impulsado por la británica Rockhopper y la israelí Navitas, que prevé comenzar a producir y extraer petróleo en 2028.
A todo ésto el Reino Unido, a través de su ministro de Defensa, Wes Streeting (no del primer ministro Andy Burnham) afirmó que el compromiso del Reino Unido con las islas es “absoluto e inamovible”.
El supuesto apoyo de Donald Trump para la construcción de la base austral puede serle útil a Milei pero, sin dudas le será más estratégico para al tablero de la geopolítica de los Estados Unidos.
El indeclinable reclamo argentino sobre la soberanía de nuestras islas australes no se sostiene únicamente con sobreactuaciones ni con aventurismos. Tampoco con discursos, sanciones o edificios, sino también con trabajadores, conocimientos, producción nacional y una política industrial de defensa continuada en el tiempo.
Y esto, claramente, no parece estar pasando.