¿Y ahora qué?

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Olmos Gaona: “Caputo miente descaradamente”

Alejandro Olmos Gaona, historiador y docente, afirma que la estafa con la deuda es el resultado de maniobras del Estado para favorecer a “las más grandes empresas privadas nacionales y extranjeras”, a un valor equivalente a casi el actual monto de obligaciones por más de 476 mil millones de dólares. Continuador de la obra de su padre, Alejandro Olmos, como investigador de los fraudes con el endeudamiento nacional, asegura haber aportado pruebas y auditorías, radicadas en el Juzgado Federal Número Dos. Pero admite que para muchos economistas cuestionar los pagos “es una herejía” y que para el Gobierno de Javier Milei es una prioridad pagarla a costa de más ajuste, aunque sufran asalariados y jubilados.

Un obispo dijo una vez que el peso de la deuda “matará a la Argentina” y que en la lápida se leerá la leyenda “la República que vivió pagando y murió debiendo”, según el recuerdo de Olmos Gaona, quien se reservó el nombre del prelado. Director del Observatorio de la Deuda Pública y autor de obras esenciales como ‘FMI. La trama oculta de la deuda. Impunidad y poder’ y ‘Deuda o soberanía. Verdades ocultas sobre la dependencia’, sostiene que el país “nunca va a salir adelante” sin “un gran acuerdo nacional de fuerzas políticas” decididas a salir del callejón del endeudamiento. Esta es la entrevista con Y ahora Qué?

–Antes que nada, las cuentas claras para saber qué pasa. ¿Cuál es el volumen real de vencimientos de compromisos para el corto y mediano plazo?

–Olmos Gaona: En principio, en este momento, la deuda pública total, al 30 de mayo, está en 476.743 millones de dólares. El 50 por ciento está en moneda local y el otro 50 por ciento en moneda extranjera. Y lo que pasa es que por una cuestión de medición, la deuda en pesos, igual el Gobierno la mide en dólares al cambio oficial. Ahora, en el perfil de vencimientos, en lo que resta del año, hay alrededor de 10.400 millones de dólares. En 2027, son 32.000 millones de dólares. Las cifras están claramente en el último staff report del Fondo Monetario Internacional.

–¿Aumenta el perfil de vencimientos en 2028, ya sea con otro tipo de Gobierno o con la reelección del actual?

–Olmos Gaona: En 2028, hay 25.100 millones de dólares, aproximadamente. En 2029, son 23.000 millones y en 2030 otros 23.100 millones de dólares. Esta es una estimación de aquí a cinco años que puede ser modificada por refinanciaciones eventuales que se hagan. Al FMI, específicamente, hay que pagarle los próximos años 3.100 millones de dólares por año. Pero a partir del año 2030, esto va a aumentar, excepto que haya un ‘waiver’ o sea una dispensa y una nueva refinanciación. Todos estos montos, si bien están totalmente estimados, pueden eventualmente cambiar a través de nuevas refinanciaciones que el Estado haga.

–El ministro Luis Caputo acaba de hacer un anuncio sobre el plan de pagos del endeudamiento ¿Es creíble, tiene solidez?

–Olmos Gaona: Para ser absolutamente sincero, no le creo nada. Miente descaradamente. Y la prueba de que miente es que ha hablado de que nos estamos desendeudando. Y cuando miro la planilla de deuda pública del Ministerio de Economía, ves que, por ejemplo, en noviembre había 440.000 millones de dólares y algo más. Pero al 30 de abril había 496.500 millones. Entonces, ¿cómo que nos endeudamos? Ahora, el 30 de mayo la deuda bajó 17.000 millones de dólares y fracción.

–¿Por qué se registró una baja en la deuda?

–Olmos Gaona: Porque, por supuesto, pagaron en moneda extranjera y fundamentalmente en moneda local. Pero, claro, aquí el problema es que el Gobierno mide la deuda en pesos en moneda local, es decir mucho más que la deuda en dólares. Pero en conjunto fueron $17.000 millones de dólares menos. Hay que ver ahora qué va a pasar cuando el gobierno suministre las cifras después del 16 de junio.

–Caputo dijo que no va a salir a tomar deuda en los mercados ¿Cuál será entonces la garantía para afrontar semejante nivel de pagos?

–Olmos Gaona: Esto de que no va a pedir plata a los mercados, no sé. De acuerdo a las últimas informaciones, el Deutsche Bank, el Santander Río, el banco BBVA, han acordado un préstamo de 3.100 millones de dólares. O sea, esto de que no va a acceder a los mercados, no sé. Porque está en todos los medios que se ha acordado este préstamo.

–¿Es posible pensar en un ‘default’ de Argentina? ¿O por la naturaleza del Gobierno va a pagar cueste a quien le cueste e incluso vendiendo bienes del Estado?

–Olmos Gaona: Si. El ministro ha estimado en 800 millones de dólares las privatizaciones pero no sé a cuáles de ellas se referirá. Respecto a un default, por las características de este Gobierno, lo veo extremadamente difícil. Van a salir a hacer cualquier cosa para no caer en eso. Por otra parte, además de no caer en eso, los sacrificios que se imponen a la población para el pago de estas obligaciones son enormes.

–Un recurso legítimo es pagar deuda con superávit fiscal. ¿Lo tiene realmente?

–Olmos Gaona: Una de las cosas que hay que aclarar es que tenemos un superávit fiscal de alguna manera ficcional ¿Por qué digo esto? Porque no es auténtico entre lo que se recauda genuinamente y lo que se gasta. No, aquí ha habido un superávit producto de licuación de salarios y jubilaciones. Especialmente de jubilaciones, sobre las cuales ha caído el mayor peso de los recortes y los ajustes. Ha habido postergación de pagos. Entonces, claro, postergás pagos que tenés que hacer y las jubilaciones y los salarios han caído en los últimos años.

–¿En cuánto se calcula la pérdida en ingresos de asalariados y jubilados para pagar la deuda pública?

–Olmos Gaona: Han caído, en los últimos años, un 30 por ciento. Es decir se recortan. Indudablemente al Gobierno, así le dan las cifras. Ahora, ¿cuál es el objeto del superávit fiscal? Lo ha dicho Milei con toda claridad: pagar la deuda. Y esto se puede ver porque en 2024, no tengo todavía la cifra del 2025, se recaudaron alrededor de 10 billones 500 mil millones de pesos, de los cuales una buena parte fueron utilizados para pagar intereses de la deuda.

–¿Por efecto de los ajustes?

–Olmos Gaona: A través de una enorme cantidad de ajustes que se hacen y que recaen siempre sobre la parte más vulnerable. Como dice el FMI, en el staff report que publicó hace un mes, el Gobierno no contabiliza los intereses devengados de los bonos. Entonces le da el superávit. Pero si los contabilizara, se le convertiría en déficit. Por lo cual, siempre estamos a través del dibujo de las cifras. Vuelvo a insistir: en el caso de que el Gobierno se vea en problemas, seguramente recurrirán de nuevo a algún préstamo norteamericano, a algún swat o a alguna cosa para no caer en default. O a una nueva renegociación de las obligaciones con el tan permeable FMI respecto a este Gobierno.

–¿El Presupuesto que recibe el Congreso refleja la prioridad del Gobierno de atender la deuda antes que las necesidades sociales?

–Olmos Gaona: Si uno se fija en la Ley de Presupuesto de 2026, claramente se refleja la prioridad para el Gobierno. Hay 960.000 millones de pesos para Salud, 860.000 millones para Educación y Cultura y 11.000 millones para Vivienda. Y hay 14 billones de pesos destinados solamente al pago de intereses. Ahí nos damos cuenta de la diferencia sobre qué es lo que prioriza el Gobierno respecto al manejo actual de la economía.

–¿Se puede esperar, por lo tanto, a partir de ahora, más medidas de ajuste, más motosierra, más despidos estatales, más reducciones de organismos, etcétera?

–Olmos Gaona: Hay una realidad y es que para el concepto del Gobierno no va a haber ningún límite a cualquier medida de ajuste que lo ayude a pagar las obligaciones externas. Lo han dicho, lo han explicitado en forma total, porque para ellos la prioridad son los acreedores. La prioridad son los grupos financieros, son los que supuestamente van a enriquecer la Argentina, los que van a venir a invertir, los que van a aportar capitales. Y quieren cumplir escrupulosamente con ellos. Por eso se pidió ese famoso acuerdo con el FMI en su momento, el año pasado. Ahora bien, yo no sé dónde más van a ajustar por lo que se está viendo en los últimos meses.

–¿Por dónde pasó con más determinación la motosierra?

–Olmos Gaona: Están recortando en todo lo que tiene que ver con la salud pública. Si se recorta la Salud, seguirán recortando en la Educación. Hay un fallo de la Corte Suprema que le ha dicho al Gobierno, respecto a la Educación, que no puede. Pero como este Gobierno puede desconocer hasta un fallo de la Corte yo creo que no va a haber límites a lo que pueda eventualmente hacer. Se vulnera el Estado de derecho. No hay respeto a las normas legales. Milei gobierna por decreto y a través de ese famoso decreto 7023, que nunca fue derogado, tiene facultades para hacer lo que quiera. A esto se suma que en esta Ley de Presupuesto 2026, tiene facultad el Jefe de Gabinete de ministros para reasignar partidas. O sea de sacar de acá y poner allá, y todo porque necesita pagar.

–En contraste, ¿cómo sería una solución drástica que no dañe la economía del país? ¿Cómo debería encarar la deuda un Gobierno de otro tinte político?

–Olmos Gaona: Hablar de no pagar o de refinanciar, o suspender los pagos en la Argentina, parece una herejía. Siempre recuerdo, como historiador que soy, que cuando se declaró el default de 2001 la deuda se volvíó a solucionar en 2006. Hubo cinco años donde la Argentina estuvo en default ¿Y qué pasó en esos cinco años? Hubo un superávit enorme, creció la inversión extranjera directa. No hubo ninguna catástrofe de las que auguraban los célebres economistas de la City.

–Fuiste asesor de Rafael Correa cuando era presidente de Ecuador ¿Cómo se enfrentó el dilema de la deuda en aquel entonces?

–Olmos Gaona: Cuando fui miembro de la auditoría ecuatoriana y asesor del presidente Correa y después de hacer una auditoría exhaustiva, él dijo ‘vamos a pagar nada más que el 30 por ciento y si no aceptan nada, que hagan lo que quieran’. El Gobierno no estaba dispuesto a seguir accediendo a las exigencias de los acreedores. Correa accedió a pagar ese 30 por ciento porque no contó con el apoyo de ningún país latinoamericano, sino hubiera podido hacer un verdadero escándalo internacional.

–¿Por qué un escándalo? ¿Qué se descubrió en la auditoría ecuatoriana?

–Olmos Gaona: Porque en los contratos que auditamos, se había violado no solo la ley ecuatoriana, sino normas de los Estados Unidos. Entonces, hay que separar la realidad del mito que sostienen los economistas de que siempre hay que pagar. Por otra parte, la deuda argentina es impagable ¿De dónde vamos a pagar 476.000 millones de dólares? Por eso. si no se enfrenta este sistema de otra manera vamos a seguir eternamente pagando y refinanciando, pagando refinanciando.

–¿Nunca se alcanza a cancelar la deuda?

–Olmos Gaona: Cuando refinanciamos, no podemos llegar a pagar la totalidad de los compromisos. Los intereses capitalizan y la deuda sigue avanzando. La prueba es que cuando se fue Cristina Kirchner en 2015, la deuda pública era de 240.000 millones de dólares. Ahora estamos casi en el doble. Por otra parte, hay algo que puede parecer, no sé, una locura, un disparate pero la deuda que tenemos viene de arrastre de la dictadura militar.

–¿Aquella deuda de Videla-Martínez de Hoz sigue dando vueltas?

–Olmos Gaona: Viene de arrastre y tiene un componente, además, de ser espuria casi en su totalidad. Hay un componente clave que no entiendo como ningún Gobierno quiso cuestionar ¿Cuál es ese componente? Que casi la mitad de la deuda era de empresas privadas. Deuda de empresas privadas que no obedecía a obligaciones reales sino, en su gran mayoría, era de operaciones ficcionales que hicieron las empresas para enriquecerse indebidamente.

–¿La inclusión de deuda privada como pública pudo ser probada jurídicamente?

–Olmos Gaona: Esto fue probado cuando en 1984 comenzó una auditoría de la deuda privada en el Banco Central. Fue ordenada por Bernardo Grinspun, el ministro de Economía del Presidente Alfonsín. Se contrataron 18 auditores y se empezó a investigar cada obligación de compañías como Cargill, Sideco Americana, Grupo Socma, Celulosa, bancos y automotrices. Uno se pudo dar cuenta de que eran deudas fabricadas. Claro ¡de esto no habla nadie!

–¿Cómo sería el planteo a las empresas y corporaciones?

–Olmos Gaona: Un Gobierno con decisión nacional puede decir: “Señores, se han pagado obligaciones de deudores privados desde 1982 hasta la fecha y, por lo tanto, vamos a exigirles que le devuelvan al Estado la plata, la plata que el Estado pagó por ustedes”. Porque si bien un montón de empresas ya no están más, hay otras que siguen estando, siguen desarrollando negocios y siguen creciendo. Pero parece que esto también es tabú. Cuando digo esto, me miran como diciendo que no. Que esto hay que dejarlo así y que está en la naturaleza de las cosas.

–¿Afrontar esta encrucijada requiere de un Gobierno de gran respaldo popular para dar una batalla de tamaña magnitud política?

–Olmos Gaona: Creo que, indudablemente, esto tiene que enfrentarse a través de un gran proyecto nacional. Porque no se puede hablar de no voy a pagar la deuda y después, lo demás, sigue igual. No. Acá hay una necesidad, primero, de hacer un gran acuerdo entre las fuerzas políticas. Con una clara idea de lo que es la soberanía y la Nación, para plantear un modelo de país totalmente distinto al que somos y al que tuvimos. Donde la soberanía sea real, no una ficción. Donde al Estado no se lo someta invariablemente a la jurisdicción extranjera. Donde hagamos una auditoría general de la deuda para decir ‘esto es lo que debemos pagar y esto es lo que no debemos pagar’ y que debemos cuestionar.

–¿Sería un cambio histórico para el país?

–Olmos Gaona: Claro, esto jamás se hizo. Acá hay una confluencia de intereses entre dirigencia política y sectores privados que no les interesa que esto se transparente. Cuando uno habla de una auditoría se dice que no, que eso es una cosa del pasado, que eso ya no se puede. En esas palabras se puede ver la gran ignorancia que existe sobre el sistema jurídico. Cuando se habla de la deuda o de economía parecería que tienen un régimen especial donde el Estado de derecho no lo toca. Hay sectores privados a los que no les interesa que esto se transparente. Cuando uno habla de una auditoría, veo la gran ignorancia que existe sobre el sistema jurídico.

–¿Qué decisiones judiciales cuestionaron la legitimidad de la deuda?

–Olmos Gaona: Un fallo como el que dictó el juez Jorge Ballestero en el año 2000. Determinó que gran parte de la deuda era un fraude. Para el Derecho Civil, y el Derecho Administrativo, los actos fraudulentos o ilegales son nulos de nulidad absoluta. Los actos y sus consecuencias. Pero parece que eso no existe. Entonces, sigamos con la ficción. Hay quienes dicen que el Poder Legislativo ya ha legitimado todo lo anterior a través de la Ley de Presupuesto. Yo siempre le respondo: “Señor, cómo se puede legitimar lo que es ilegal, no puede ser legitimado por ningún Congreso, ni por ningún Poder Ejecutivo”. Porque sería entrar en el disparate total.

–¿No es de alguna manera la Argentina del disparate?

–Olmos Gaona: Hoy se puede decir cualquier cosa. Si restauramos el Estado de Derecho y tenemos un proyecto de Nación totalmente distinto, las cosas podrían funcionar. Ahora si vamos a estar permanentemente atados a una deuda que va a seguir creciendo. O a una forma de negociación con los acreedores que no puede ser hecha de otra manera. O si los decretos de todos los presidentes, especialmente, uno de la última semana por el cual nos sometemos a la jurisdicción extranjera, a la legislación de Estados Unidos. Si renunciamos a la inmunidad soberana del Estado, no hay ningún tipo de solución. Seguiremos en lo mismo de siempre.

–¿No es una historia demasiado trillada la de la deuda?

–Olmos Gaona: Hay una vieja frase de Albert Einstein, quien decía que si hacemos las mismas cosas, siempre vamos a obtener los mismos resultados. En un excelente libro de John Kenneth Galbraith que se llama La sociedad opulenta, él habla de estas cosas. Es decir, llamar a los que han destruido un país para que traten de reconstruirlo, después de que lo hicieron pelota. Si no se logra cambiar, la Argentina seguirá el camino de decadencia.

–Volviendo a la alternativa ¿cuál sería la fórmula política para dar vuelta esta historia?

–Olmos Gaona: Se tiene que lograr a través de un gran acuerdo nacional entre fuerzas políticas que tengan en claro lo que quieren para la Argentina. Ahora, si las fuerzas políticas suponen que solo la inversión extranjera nos va a hacer crecer, estamos absolutamente perdidos. No hay ninguna posibilidad de que la Argentina salga del estado de crisis en el que está.

–¿Cómo cuestionar con suficiente fuerza lo impagable y fraudulento de la deuda?

–Olmos Gaona: La mayor parte de la deuda podría ser cuestionada. Pero a un país no le es fácil hacer un borrón y cuenta nueva. Especialmente, a un país que está en estado debilidad estructural como está la Argentina. Y ahora totalmente entregado a los Estados Unidos. En principio, la deuda que no hay forma de discutirla es la contraída con el FMI. En primer lugar, porque la plata llegó. Y en segundo lugar porque, aunque la inculta e ignorante dirigencia política que tenemos no lo sabe, el FMI no puede ser materia de cuestionamiento alguno por las inmunidades que tiene. Así dañe a un país como lo ha hecho con la Argentina, así haga lo que haga. No hay forma de cuestionarlo ante ningún tribunal internacional.

–¿Cuál es la deuda que se puede poner en controversia?

–Olmos Gaona: Toda la deuda con acreedores extranjeros y fondos de inversión podría ser objeto de una revisión exhaustiva. Ver en cada caso que determinó la emisión de ese bono y que se pagó con ese bono. Pero esto sería extremadamente complicado. Por eso, pongo mi énfasis en la deuda privada ¿Por qué? Porque la deuda privada fue investigada en los años de 1980. La investigación era extremadamente peligrosa para los grandes empresarios y Alfonsín no se animó. Y ahí quedó.

–¿No hay manera de rescatarla?

–Olmos Gaona: Seguramente, esa auditoría fue tirada a la basura. La hemos buscado en el Banco Central. Nunca se la pudo encontrar. La pude reconstruir a través de conocer a muchos auditores que intervinieron. Que fueron a declarar a los tribunales. Que llevaron duplicados de lo que habían investigado mostrando la estructura de ese enorme fraude. Ese enorme fraude, de acuerdo a lo que informó el Banco Central al Juzgado Federal Número 2, representaba 23.000 millones de dólares en 1984. A cifras de hoy, exceden los 160.000 millones de dólares. Roque Fernández, antes de asumir como presidente del Banco Central, dijo que la entidad había perdido entre los años de 1980 y 1990, unos 65.000 millones de dólares. No dijo por qué. El Presidente Menem emitió un decreto en 1991 creando una comisión investigadora, integrada por el subsecretario César Arias, el procurador Oscar Roger y el fiscal Ricardo Molinas.

–¿A qué conclusión llegó la comisión creada por Menem?

–Olmos Gaona: Investigaron durante poco más de un año, en medio de enormes dificultades. Pedir precisiones a organismos públicos es directamente algo terrible. No contestan. Piden postergación de las respuestas. Pueden estar meses y meses y meses. A pesar de todo concluyeron, y tengo copias, que Argentina había perdido no 65.000 millones de dólares sino 105.000 millones, de los cuales 70.000 habían servido para beneficiar al sector privado ¿A quiénes? A los mismos de siempre, las grandes empresas nacionales y extranjeras, que a través de todos los procedimientos alquímicos que hacen se favorecen con los recursos del Estado. Los que pagan las consecuencias son los ciudadanos de a pie.

–¿Qué hizo Menem con los resultados de la investigación?

–Olmos Gaona: Dijo no, esto mejor ocultarlo. Ahí quedó. Pero gracias a los esfuerzos de Federico Delgado, fiscal de la causa de la deuda, con una enorme búsqueda, pudo encontrar un duplicado de la investigación. La causa que cuando se murió mi padre (ndr: Alejandro Olmos), yo seguí adelante. En un duplicado estaba todo cómo se había vuelto a defraudar el Estado. Esos 70.000 millones de dólares, hoy son más de 250.000 millones. Si le sumás los 160.000 millones de la deuda privada, estamos casi en la totalidad de la deuda pública que tenemos hoy.

–¿Un monto de deuda casi equivalente a valores actuales?

–Olmos Gaona: Claro, de esto nadie habla porque es complicado. En programas de televisión que me han invitado, cuando empiezo a hablar de esto se empiezan a poner nerviosos los periodistas. Dicen ¿esto quién lo dice? Y… el loco de Olmos Entonces, mejor no. Cortar las cosas aquí. Pero esto está absolutamente documentado en la justicia Federal Número 2, con pruebas que he aportado e investigaciones del fiscal Delgado. Se demuestra la estructura del fraude, cómo la Argentina ha sido saqueada por un conjunto de grandes empresas que no les ha importado el país. Les ha importado usufructuar del mismo.

–Una vez más ¿cómo salir de este callejón?

–Olmos Gaona: Si esto no se corta, va a ser extremadamente difícil que la Argentina salga adelante. Ahora se cuentan los recursos de Vaca Muerta, de la minería, de los agronegocios. Pero lo que se recauda servirá para seguir pagando. Un célebre obispo dijo una vez que a la Argentina la iban a matar y a poner una lápida que diría “aquí yace la República que vivió pagando y murió debiendo”. Esta es la triste realidad de la que nadie quiere hablar. Te habrás fijado que se habla del superávit, de la baja de la inflación, de lo que hay que pagar el año que viene y lo que falta pagar este año con el dinero que tiene Caputo. Pero de la deuda global y de cómo se va a enfrentar en los próximos años, absolutamente nada.

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