¿Quién mandará en el fútbol mundial? A Gianni Infantino se le rebeló la granja y tendrá un competidor en la elección de la FIFA del 2027. El ex jugador suizo Ramón Vega anunció que disputará la presidencia del máximo organismo del fútbol, mientras el esloveno Aleksander Čeferin decidió continuar al frente de UEFA y encabeza los reclamos de un cambio. El respaldo africano sostiene al actual presidente Infantino, pero las divisiones entre confederaciones y los intereses políticos y comerciales estadounidenses abren una disputa por el control del fútbol global. Y la pelota, como siempre, en el centro de la escena.
De arranque, algunas claves
*La elección: será el 18 de marzo de 2027 en Rabat, Marruecos. Las candidaturas deben presentarse antes del 18 de noviembre.
*El aspirante: el ex defensor suizo Ramón Vega anunció su intención de competir, aunque todavía debe completar los requisitos para ingresar a la boleta.
*La oposición:54 de las 55 asociaciones europeas respaldaron exigir reformas y una nueva conducción de FIFA.
*El sostén de Infantino: África ratificó su apoyo unánime e incondicional; Sudamérica mantiene un alineamiento predominantemente favorable.
*El factor estadounidense: la Casa Blanca, los inversores, la federación de fútbol y los organismos de control tienen intereses que pueden enfrentarse entre sí.
Ya no hay sucesión automática en FIFA
La presidencia de FIFA dejó de parecer una sucesión automática de mandatos del suizo italiano Gianni Infantino que va por su cuarta reelección. La aparición de un aspirante, el cuestionamiento de buena parte del fútbol europeo y las diferencias entre confederaciones instalaron una pregunta que excede la votación de marzo de 2027: quién conducirá el fútbol mundial y bajo qué controles ejercerá ese poder.
El nombre que abrió públicamente la competencia es el de Ramón Vega, quien anunció hace una semana su intención de enfrentar a Infantino. Sin embargo, la existencia de un aspirante no garantiza todavía una elección disputada: debe obtener los avales y superar la revisión de elegibilidad de FIFA.
Vega, de 55 años, es un ex defensor de la selección suiza, de padres españoles, con trayectoria en clubes como Tottenham de Inglaterra, Cagliari de Italia y Celtic de Escocia.
Su propuesta apunta a reformar la gobernanza, modernizar FIFA y recuperar la credibilidad de la organización. Su dificultad será convertir ese discurso en una estructura electoral internacional.
Lo cierto es que 2019 Vega ya había intentado desafiar a Infantino, pero no consiguió los cinco respaldos necesarios para competir. Y la verdad es que nadie se acordaba de el hasta hoy.
Las reglas para FIFA exigen el apoyo escrito de al menos cinco asociaciones, actividad en el fútbol durante dos de los cinco años anteriores a la postulación y la aprobación del “examen de elegibilidad”.
Una sospecha sobre Infantino
La FIFA acaba de rechazar en las últimas horas la existencia de un supuesto “segundo salario” del presidente Gianni Infantino y aseguró que la entidad respeta «todas las obligaciones de información relacionadas con la remuneración».
La FIFA respondió con un comunicado a un reporte del diario británico The Times, el cual publicó una investigación que plantea dudas sobre la transparencia de la remuneración de Infantino y su cumplimiento de las normas de la entidad.
El periódico denunció haber descubierto un presunto segundo sueldo de Infantino además del oficial, compensaciones no declaradas y una lujosa villa en la costa de Miami.
Según The Times, Infantino recibió en 2024 más de 1,6 millones de euros en pagos adicionales de la empresa estadounidense responsable de la organización del Mundial 2026, además de los 4,57 millones de euros declarados por la FIFA en su informe anual.
Según la investigación periodística, esta suma no se reveló en las cuentas de la FIFA y fuentes citadas por el periódico informan que también se realizaron pagos similares, o incluso superiores, en 2025 y 2026.
El asunto plantea una cuestión de transparencia, pues el artículo 43 de los estatutos de la FIFA exige que se haga pública la remuneración individual del presidente, los miembros del consejo y el secretario general.
Pero la FIFA respondió garantizando que «no paga un segundo salario al presidente» y asegura que se «cumple con todas las obligaciones de información relativas a la remuneración».
«El salario anual del presidente de la FIFA, así como otros beneficios contractuales, son determinados por el subcomité independiente de remuneración», agregó la nota emitida a dos días del Consejo de la entidad previsto en Zúrich.
«La FIFA rechaza categóricamente cualquier acusación de haber omitido información financiera y de haber infringido sus estatutos.
Las cuentas de la FIFA son auditadas de forma independiente y toda la información divulgada cumple con la normativa fiscal vigente en Suiza, Estados Unidos y otros países», insiste el comunicado del organismo.
Otro nombre que aparece para jugar fuerte
Se trata de Arsène Wenger un entrenador francés, histórico conductor del Arsenal y actual director de Desarrollo Mundial del Fútbol de la FIFA. Su nombre circula como posible alternativa a Infantino, perono anunció una candidatura presidencial.
Wenger modernizó el Arsenal mediante cambios en alimentación, preparación física y entrenamiento, y consolidó un estilo de juego ofensivo. Antes había trabajado en Mónaco y en el Nagoya Grampus japonés. También llevó al Arsenal a la final de la Champions League de 2006.
En la FIFA Wengerabarca el desarrollo del fútbol, la formación técnica y los programas para ampliar las oportunidades de jugadores y federaciones. Tiene un perfil ligado al entrenamiento y al desarrollo deportivo.
Y hoy aparece como posible presidente. El diario inglés The Times informó que opositores a Infantino exploran su nombre, y el exjugador Emmanuel Petit respaldó públicamente esa posibilidad. Su prestigio deportivo podría darle visibilidad internacional. Sin embargo, todavía no hay un anuncio de Wenger ni una candidatura formal confirmada.
Nos vemos en Rabat
La elección para el nuevo mandamás de FIFA será el 18 de marzo de 2027 en Rabat capital de Marruecos, con plazo de presentación hasta el 18 de noviembre de 2026. El calendario deja pocas semanas para construir una alternativa capaz de reunir apoyos entre continentes, pero todo es posible, piensan cerca de Vega y también los que apoyan a Wegner.
La acotación al margen, pero importante, es que Marruecos será una de las sedes de la próxima Copa del Mundo de 2030 en el centenario de este torneo. Además de España y Portugal, Marruecos será escenario del próximo Mundial que tendrá también partidos en Uruguay (primera sede en 1930) en Argentina y en Paraguay.
En el complejo tablero del poder del fútbol, el esloveno Aleksander Čéferin un declarado adversario de Infantino ocupa una posición central.
El presidente de UEFA confirmó definitivamente que buscará un último mandato en la elección del 22 de abril de 2027, en Astaná (Kazajistán). La decisión asegura continuidad al frente del organismo europeo y refuerza su papel como articulador de los reclamos contra la conducción de FIFA.
Las 55 asociaciones europeas apoyaron su continuidad. Pero el acuerdo sobre FIFA tuvo una excepción: Azerbaiyán. Las restantes respaldaron una declaración que expresa “pérdida de confianza” en la dirección actual de Infantino y exige un nuevo liderazgo. El documento propone separar atribuciones, fortalecer los controles y proteger la financiación de las asociaciones frente a interferencias políticas.
La oposición europea también enfrenta un problema de nombres. Victor Montagliani, presidente de Concacaf y mencionado como posible rival de Infantino, buscará continuar en su confederación, según la información publicada hace pocos días.
Para Čéferin, el desafío es conseguir que las críticas compartidas se conviertan en votos para una misma candidatura. Europa dispone de 55 de las 211 asociaciones de FIFA. Su peso deportivo y comercial es enorme, pero necesita aliados para ganar una elección.
Infantino conserva una base importante.
Patrice Motsepe, presidente de la Confederación Africana de Fútbol, ratificó el respaldo “unánime e incondicional” de sus 54 asociaciones. La declaración se produjo en Cabo Verde, cuya selección fue revelación del último Mundial de EE.UU.
En ese país, Infantino prometió no hace mucho continuar ampliando los recursos destinados al desarrollo del fútbol africano. Votos son votos, pensó.
En Sudamérica en tanto, predomina el apoyo a la continuidad del suizo italiano. Argentina, Paraguay, Ecuador y Bolivia expresaron su respaldo después de que estallara la crisis de negociar el fútbol con una empresa privada.
En la Concacaf, en cambio, las críticas a la conducción conviven posiciones diferentes aunque México apoyó públicamente a Infantino.
Por otra parte, Oceanía tampoco presenta un alineamiento uniforme; Nueva Zelanda cuestionó el proyecto de apertura a inversores privados.
En todo este “poroteo” Asia puede resultar decisiva. Su conducción participó de los reclamos reformistas junto con UEFA y Concacaf, pero Infantino conserva aliados relevantes.
La Unión de Asociaciones Árabes y la federación del Golfo anunciaron su respaldo. Esos apoyos atraviesan África y Asia y se superponen con las confederaciones, pero no constituyen votos adicionales.
UEFA, AFC y Concacaf reúnen 136 asociaciones con voto, aunque esa suma representa una mayoría potencial, no una coalición confirmada. Si compiten dos candidatos, gana quien obtiene más de la mitad de los votos válidos. Con 211 votos válidos, serían necesarios 106. Si compitieran más de dos, la cuestión sería diferente.
La controversia que aceleró la “mala onda” contra Infantino fue el proyecto FIFA Forward Enterprise, posteriormente retirado y ya explicado desde estas columnas en su momento.
Aquella iniciativa contemplaba la entrada de inversores privados en una sociedad vinculada con los negocios de las competiciones de FIFA.
Las negociaciones involucraban a Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, el yerno de Donald Trump. El parentesco alimentó el debate político, aunque no demostró que la operación respondiera a una política del gobierno estadounidense. En fin.
Pero ese episodio mostró hasta qué punto los intereses estadounidenses pueden intervenir en el fútbol mundial. También dejó expuesto que no actúan como un bloque único.
La cercanía entre Trump e Infantino ofrece acceso político y proyección internacional, pero también genera cuestionamientos.
Los inversores, por su parte, buscan oportunidades en los ingresos audiovisuales, patrocinios y demás negocios del fútbol. El interrogante institucional es cuánto poder pueden adquirir y quién controla los acuerdos.
La UEFA sigue buscando documentación en tribunales estadounidenses para sustentar posibles acciones judiciales en Suiza por el proyecto retirado.
Dentro del propio fútbol estadounidense surgieron resistencias. Carlos Cordeiro, expresidente de U.S. Soccer y asesor de Infantino, renunció rechazando la operación. La federación, además, tiene una agenda propia de crecimiento y organización, que incluye los Juegos Olímpicos de 2028 y la candidatura al Mundial femenino de 2031.
También existe presión desde la política estadounidense. Jamie Raskin, principal demócrata del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, pidió documentos y una entrevista a Infantino sobre sus vínculos con Trump y otras actuaciones de FIFA. La iniciativa expresa la posición de los demócratas del comité y no constituye una conclusión judicial ni una postura unánime del Congreso.
El antecedente de las investigaciones estadounidenses de 2015 demuestra la capacidad de sus organismos judiciales para intervenir en el fútbol internacional cuando existe jurisdicción. Eso no permite concluir que hoy haya una operación equivalente contra Infantino.
¿Billetera mata galán?
El peso comercial estadounidense, en cambio, puede sobrevivir a cualquier cambio de presidente. FIFA informó que el Mundial de Clubes de 2025, celebrado en Estados Unidos, generó aproximadamente US$2.100 millones de ingresos. Una nueva conducción también tendría incentivos para trabajar con ese mercado, aunque bajo condiciones y controles diferentes.
Por eso, la elección puede desembocar tanto en una continuidad de Infantino con concesiones como en una sustitución impulsada por una coalición internacional.
También, está claro, puede producir un cambio institucional sin reemplazo presidencia, o sea, más autoridad compartida y mayores límites para decidir sobre torneos y calendarios.
Los reformistas ya aclararon que su ofensiva no busca revertir automáticamente la expansión de competiciones ni los cupos mundialistas acordados colectivamente. La disputa se concentra en la integridad y el ejercicio del poder.
Infantino conserva ventajas importantes, mientras el “retador” Vega debe demostrar que puede construir una candidatura viable. Y el otro posible Wenger piensa en jugar, Čeferin dispone de una oposición europea ampliamente organizada, pero todavía necesita convertirla en una mayoría mundial.
Y, los distintos actores estadounidenses, pueden apoyar, cuestionar o negociar con ambas partes. Como siempre.
En medio de esa mezcla de intereses, en marzo de 2027 se decidirá quién preside FIFA. Si Infantino consiguiera un nuevo mandato la discusión que ya comenzó es hasta dónde podrá gobernarla sin condicionamientos como hasta ahora.
Aunque más allá de todo y de todos, la pelota y los millones que ella atrae, seguirán rodando por el mundo. Caiga quien caiga. Y…¿cueste lo que cueste?.