¿Y ahora qué?

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Vommaro: “Hay que construir una narrativa que enamore a los jóvenes y les ofrezca un futuro mejor”

Los jóvenes serán el nudo central en la captación del voto desencantado de la política y sus resultados en las elecciones nacionales 2027. El secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y especialista en infancias y juventudes, Pablo Vommaro, explicó a Y ahora qué?
que “hay que plantear una expectativa colectiva que conduzca a un futuro mejor. Es lo que hizo Milei en 2021 y 2023 cuando decía que lo que había era malo y proponía una salida, pero falta algo que enamore, que convenza”.

De acuerdo a las elecciones pasadas y proyecciones demográficas, para las elecciones nacionales del 2027 se estima que estarán en condiciones de votar en Argentina más de catorce millones de jóvenes entre 16 y 35 años que representarán entre el 39 y el 40% del padrón electoral.

–¿Por dónde están transitando los pibes? Hay marchas multitudinarias como la que se hizo a favor de las universidades públicas, pero me pregunto qué impacto tendrá en referencia al voto joven.

–Vommaro: La marcha a favor de la universidad pública confirmó que siguen existiendo ciertos límites en la agenda de Milei en los que le va a resultar muy difícil avanzar sin dañar o sin afectar -incluso- a una parte de su propia base electoral. Las marchas en diferentes puntos del país confirmaron que hay ciertos temas en los que el supuesto consenso libertario se está resquebrajando.

–¿Cómo lo traspola al mundo politico?

–Vommaro: Es prematuro pensar que estas marchas pueden trasladarse -linealmente- al voto en 2027. Lo que sí parece es que cada vez está crujiendo más la base de apoyo de Milei. Sobre todo la juvenil, y que comienza a acercarse a la gente que aún no se conmovió. También es cierto que es un proceso en curso que no necesariamente tenga que desembocar en la pérdida de apoyo. Hay dos agendas en las que Milei era fuerte que han tenido novedades en los últimos meses: la agenda económica, con una inflación que volvió a crecer, un desempleo en aumento y un trabajo cada vez más precarizado. Y la de la corrupción. En ambas, en los últimos meses, se produjeron hechos desfavorables al Gobierno.

–Me preocupa cómo dialoguen los partidos políticos con las nuevas generaciones. ¿Cómo van a hablarles a los que Milei supo como entrarles? Hay un núcleo duro en la juventud que lo sigue apoyando. Existe un corte generacional en las formas de transmisión o en qué comunicar a quienes en el 2027 serán cerca del 40% del padrón electoral.

–Vommaro: Totalmente, creo que por ahora faltan alternativas que sepan cómo llegar a los jóvenes. Hay varias cuestiones como la sensibilidad, una construcción de sentido en las juventudes más vinculada con un éxito individual, con qué el éxito es igual a capacidad económica o a una alta capacidad de consume, y todo el discurso meritocrático y del esfuerzo personal vinculado al emprendedurismo. Todo esto se conjuga con un individualismo extremo, con que lo colectivo no existe, que hace sentido en muchos grupos de jóvenes que articulan con el discurso libertario de Milei.

–¿A qué deberían apuntar los partidos para poder entrarles con otro tipo de formato de discurso?

–Vommaro: Creo que las formas y los lenguajes no logran interpelarlos porque están alejados de las expectativas, los anhelos y los sentires de los jóvenes. Falta construir una expectativa de futuro, una narrativa que pueda enamorar. Hay una opción que supo captar desde lo discursivo, que es Derecho al Futuro (N. de la R.: el movimiento de Axel Kicillof) pero le falta traducirlo a un lenguaje que llegue. Hay que plantear una expectativa colectiva que conduzca hacia un futuro mejor. Suena un poco abstracto, pero es lo que hizo Milei en 2021 y 2023 cuando decía que lo que había era malo y proponía una salida. Falta algo que enamore, que convenza. Sobre todo un relato de futuro, ni volver al pasado, ni solamente una crítica al presente, sino un relato que tenga que ver con el futuro. Y en cuanto al formato, tiene que ser mucho más cercano, generar empatía y que interpele directamente a los jóvenes. Que les llegue desde el territorio digital y en su experiencia más cotidiana.

–Concretamente, ¿en qué temas bajaría ese mensaje?

–Vommaro: En una agenda vinculadas, por ejemplo, con vivienda, transporte público, salud, condiciones de trabajo y estudio. Que los interpele desde la materialidad, desde la vida cotidiana, desde donde pueda generarse una expectativa hacia el futuro.

–¿Cómo le transmitimos a los pibes conceptos como el de justicia social sin que cataloguen a su interlocutor de “cuca”? Disculpe que insista en esto, pero me parece que es parte del nudo del problema, del corte generacional que no se está pudiendo traducir en palabras que lleguen a ciertos sectores juveniles.

–Vommaro: Hay una brecha intergeneracional. Cuando hablo de vivienda, por ejemplo, pienso en cómo es el acceso a la vivienda hoy. Tiene que ver con los alquileres, por ejemplo, no solo con la compra de una casa sino en cómo proyectan hoy los jóvenes sus vidas. Tenemos que interpelar, desde una dimensión colectiva, todo lo que tiene que ver con el empleo de plataformas, con las aplicaciones cuando hablamos de trabajo. No solamente pensar en un trabajo estable, con seguridad social y ciertas seguridades, sino cómo pensar el trabajo existente que -en su mayoría- es un trabajo precario porque a esos jóvenes el discurso de los derechos laborales les llega poco.

–¿Por qué cree que Milei sigue profundizando su discurso violento?

–Vommaro: Hay dos explicaciones posibles. Por un lado, quiere consolidar su núcleo duro, y vio que eso le sirve para reafirmarlo. No le sirve para ampliar, pero sí para ratificarlo. Creo que tomó nota de que hay encuestas que marcan que hay cierto consenso que se resquebraja, así que volvió a ese discurso que fue el que tuvo al menos durante la campaña electoral. Y hay otra explicación, quizás un poco más personal y más psicológica, y es que está enojado con la situación actual, porque le llegan informaciones del debilitamiento del apoyo, de ciertos consensos que se rompen, y reacciona con enojo. Y eso lo lleva a aumentar el discurso agresivo.

–La diferencia, entre otras cosas, entre los libertarios y el resto de los partidos políticos tradicionales, es que los clásicos, cada uno a su manera, destacan valores que están relacionados con una mejor calidad de vida. Nada de esto está planteado en la propuesta de Milei. Planteado en estos términos, ¿qué cree que deberían proponer los partidos para aquellos que votaron y no votaron a Milei?

Vommaro: Deberían proponer medidas concretas que impacten en la vida cotidiana de los jóvenes, en la material y en la más subjetiva. Por ejemplo, en las condiciones de trabajo para los precarizados y toda esa constelación de una masa creciente, que diría que es la mayoría. Tienen que ofrecer propuestas concretas para la realidad que está viviendo la juventud. Por ejemplo, nadie habla del transporte público. Parte de las políticas que está implementando Milei repercuten directamente en una degradación de la calidad del transporte público, de las frecuencias de los colectivos, de los servicios de trenes, y de eso no se habla. Es una realidad concreta que viven todos los laburantes, pero sobre todo los jóvenes que no tienen otra posibilidad para trasladarse cuando viven, por ejemplo, en el Gran Buenos Aires. Entonces, transporte público, acceso a la vivienda, no solo con vivienda propia, sino con alquiler o las condiciones laborales son temas concretos en los que faltan discursos y propuestas para poder abordarlos.

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