Mientras los “me gusta” en las redes oficiales de Javier Milei caían en promedio en un 76% en cuatro meses, la conversación dentro de sus propias publicaciones se daba vuelta: por cada comentario en contra del Presidente había, en diciembre de 2025, más de tres a favor. En mayo de 2026 hay apenas uno. En paralelo a esa caída, el plan económico que él representa aceleró su producción legislativa como nunca antes. Los datos parecen sugerir que el proyecto intenta sobrevivir al líder. Análisis comparativo de 51.575 comentarios en las redes oficiales del Presidente.
Entre enero y abril de 2026, las redes oficiales de Javier Milei perdieron entre la mitad y la totalidad de las reacciones que recibían a fines de 2025. Según los datos relevados por el informe de mayo de QSocial, los “me gusta” cayeron un 79% en Facebook, un 66% en Instagram, un 59% en Twitter X y un 100% en TikTok, donde el presidente directamente dejó de publicar después del 3 de enero. Cuatro plataformas, cuatro caídas pronunciadas, un mismo período de tiempo. Algo se rompió en la economía afectiva del oficialismo digital.

Lo que no se veía hasta ahora era qué estaba pasando, mientras tanto, dentro de los comentarios. Este informe se propuso medir exactamente eso: la temperatura de la conversación dentro de las publicaciones del presidente, antes y después de la caída. Se analizaron 51.575 comentarios sobre las diez publicaciones con más interacciones —cinco de diciembre de 2025 y cinco de mayo de 2026—, justo antes del derrumbe y justo después.
Donde antes había una conversación dominada por la militancia propia, hoy hay un empate técnico entre apoyo y crítica. En diciembre, sobre los comentarios con posición política clara, el 77,6% expresaba apoyo al gobierno y el 22,4% lo criticaba. En mayo, esa relación pasó a 50,7% contra 49,3%. Para decirlo en palabras simples: hace seis meses, por cada comentario crítico debajo de una publicación de Milei había más de tres a favor. Hoy hay apenas uno.
Dos formas de caerse
Las dos caídas no son la misma cosa, pero se explican mutuamente. La primera —la caída pública de likes, compartidos y visualizaciones— es la métrica que cualquier comunicador profesional mira primero: el alcance se redujo a la mitad o a un tercio del que tenía a fines de 2025.

La segunda caída es interior: ocurrió dentro de los comentarios, en el lugar donde la comunidad efectivamente toma la palabra.
Mientras la mayoría de los usuarios dejaba de reaccionar, los que sí lo hacían cambiaron de signo. El espacio se vació por los costados —menos likes, menos compartidos, menos visualizaciones— y se reconfiguró por el centro: lo que quedó dentro de los comentarios ya no es el coro militante que en diciembre celebraba el aniversario de los dos años de gestión. Es algo más cercano a una conversación pública partida en dos dentro del propio territorio digital del Presidente.
Diciembre 2025: el techo emocional
Para entender el cambio hay que mirar primero el punto de partida. Las cinco publicaciones más comentadas del presidente en diciembre del año pasado reunían a un público marcadamente alineado. El tope del podio temático lo ocupaba el apoyo explícito a Milei y a La Libertad Avanza —presente en el 46% de los comentarios con posición clara—, seguido de la gratitud y celebración por el segundo aniversario de gestión (14,3%) y, recién después, los insultos cruzados entre comentaristas (13,3%). La economía aparecía cuarta (9,7%) y todavía con un tono mayoritariamente positivo: bajaba la inflación, había superávit fiscal, el mantra “no la ven” circulaba como sentencia de victoria.
La proporción era clarísima: por cada comentario crítico había más de tres a favor. Quien entraba a comentar una publicación del presidente en diciembre se encontraba con una conversación políticamente homogénea, dominada por una militancia que había hecho del comentario una forma de pertenencia identitaria. VLLC, TMAP, MAGA, el león, las fuerzas del cielo: un repertorio que se repetía hasta llenar el espacio.
Mayo 2026: la composición invertida
Cinco meses después, el podio cambió de aspecto. El apoyo a Milei sigue en primer lugar y mantiene el porcentaje, pero el segundo puesto lo ocupan ahora los insultos y agresiones (31,5%, más del doble que en diciembre). El tercero, la economía (25,8%), pero —y este es el cambio cualitativo decisivo— ya no celebra resultados: enumera problemas concretos. Sueldos que no llegan a fin de mes, jubilados que no pueden comer, aumentos que no paran. La palabra economía cambió de tonalidad entre ambas mediciones.
Aparece además un eje que en diciembre era marginal y hoy concentra el 14,2% de las menciones: la casta y la familia Milei. Karina, los “3%”, Adorni, el hermano de Adorni, $LIBRA, los Menem, Lule. El nombre del propio entorno presidencial se volvió, en menos de seis meses, una de las cinco palabras más comentadas debajo de las publicaciones del presidente. Y debajo, también con peso propio, las causas judiciales (9,1%): el caso Espert, Fred Machado, la operación mediática. Las cuentas oficiales, que durante dos años funcionaron como espacio de afirmación identitaria, contienen hoy en sus comentarios la lista completa de los problemas judiciales y políticos del oficialismo.
Mientras tanto, el proyecto avanza
Conviene mirar lo que ocurrió en paralelo a esa caída digital, porque ahí está la paradoja central de este momento argentino. En el mismo período en que las redes presidenciales se desplomaban y la conversación se daba vuelta, el proyecto político-económico que Milei encabeza vivió su etapa legislativamente más productiva desde que asumió.
La nueva conformación del Congreso, surgida de las legislativas de octubre de 2025, sumada a las negociaciones con gobernadores supuestamente opositores, permitió al oficialismo destrabar lo que durante dos años no había podido aprobar. En diciembre se sancionaron el Presupuesto 2026 —el primero de la gestión— y la Ley de Inocencia Fiscal. En febrero llegaron la Ley de Modernización Laboral y el nuevo Régimen Penal Juvenil (baja de la edad de imputabilidad). En abril se aprobó la reforma de la Ley de Glaciares, que habilita actividad extractiva sobre cuerpos de hielo antes protegidos. Esta misma semana —el 20 y 21 de mayo, mientras este informe estaba en redacción— Diputados dio media sanción a la Ley Hojarasca de Sturzenegger (derogación de 59 leyes), al recorte del régimen de Zonas Frías (que dejará sin subsidio al gas a 1,6 millones de hogares en quince provincias) y, dentro del mismo paquete, a una condonación de deudas por USD 1.842 millones a las empresas eléctricas distribuidoras —Edenor, Edesur y otras—.Y un día antes, el martes 19, se abrieron las ofertas económicas por la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay —la principal vía de salida de las exportaciones argentinas, por donde circula el 80% del comercio exterior— que pasará a manos privadas por los próximos 25 años, en lo que ya se considera la mayor licitación de la gestión Milei.
Siete leyes estructurales sancionadas o con media sanción en cinco meses más la mayor licitación de la gestión, con altísima afectación de la soberanía nacional. Para un gobierno que en sus primeros dos años no había logrado aprobar ni siquiera el presupuesto, es el período de mayor productividad legislativa y ejecutiva de toda la gestión. Y ocurre exactamente cuando el presidente pierde el control simbólico sobre su propia comunidad digital. Ese desfasaje —redes que se hunden, plan que avanza— es el dato político central que este informe permite leer.
Cómo se invirtió la balanza
El indicador más concluyente del análisis es la evolución de esa proporción entre comentarios a favor y comentarios en contra. De más de tres a uno en diciembre, a casi uno a uno en mayo. La distancia entre apoyo y crítica —que era el dato más fuerte de las publicaciones oficiales— prácticamente se evaporó.
Conviene precisar qué significa y qué no significa este cambio. No quiere decir que la base militante de Milei haya desaparecido. En términos absolutos, los comentarios de apoyo crecieron entre las dos mediciones: de 4.094 a 9.116. Lo que pasó es que los comentarios de crítica crecieron muchísimo más: de 1.181 a 8.861. Es decir, por cada nuevo comentario de apoyo entraron siete y medio de crítica. Lo que queda de la militancia propia sigue ahí, pero perdió el monopolio del espacio.
El rostro y el cuerpo
Estos dos datos —la productividad legislativa récord y la inversión del apoyo digital— solo se entienden juntos cuando se acepta una hipótesis: el rostro presidencial y el cuerpo del proyecto empezaron a moverse en direcciones distintas.
La señal más reciente vino esta misma semana, y no desde la oposición. Daniel Parisini, el Gordo Dan, uno de los principales operadores digitales del oficialismo y voz central del streaming Carajo, descalificó públicamente al presidente acusándolo de “haber sido engañado” en el marco de la interna feroz entre Karina Milei y Santiago Caputo por el control del proyecto. El episodio ocurrió mientras circulaban imágenes del presidente notablemente afectado por medicación, ralentizado en sus apariciones públicas, intentando mostrarse salomónico en una disputa que ya no controla. Que los propios ejércitos digitales del gobierno descalifiquen al presidente en vivo es un dato sin precedentes en dos años de gestión.
Pero conviene leer ese gesto con precisión. No se trata de la ciudadanía distinguiendo entre figura y proyecto. La base propia, esa que todavía aporta 9.116 comentarios de apoyo en mayo, no está haciendo esa distinción: está mayoritariamente desorientada, sin saber cómo defender o para dónde ir políticamente. La gente que votó este gobierno no votó un plan económico abstracto; votó lo que Milei prometió, que hoy está casi todo roto. La operación de separar al rostro del proyecto no viene desde abajo, viene desde arriba.
Los que se están moviendo son los actores que sostienen el proyecto desde afuera: los socios geopolíticos en Estados Unidos e Israel, los capitales privados internacionales —Thiel, Musk y otros— que apostaron al experimento libertario argentino, y los operadores locales que se reposicionan para la sucesión —Patricia Bullrich acercándose a Santiago Caputo, Martín Menem como pilar del poder de Karina—. Esa gente no quiere que el plan caiga. Quiere que el plan continúe sin la performance deteriorada del presidente actual. La descalificación pública del Gordo Dan, en esa lectura, es un síntoma de esa operación de recambio, no la causa.
Y aquí encaja el dato cuantitativo con el dato político. La aparición de la categoría casta y familia Milei como tercer tema más comentado en mayo no es un detalle. Es el ingreso, dentro de las propias publicaciones del presidente, de un repertorio crítico que hasta diciembre estaba ausente: Karina, Adorni, los Menem, los 3%, $LIBRA. La frase que dejó marca después del caso Adorni —«venían a terminar con la casta y son la misma casta»— migró desde aquel episodio hacia la atmósfera general de la conversación oficialista. Es el sello de mayo: el votante propio enojado ve casta en el entorno del presidente, no en él.
Qué dice este informe y qué no
Conviene precisar el alcance. No se mide intención de voto. No se mide imagen presidencial sobre el conjunto de la sociedad. No se mide la opinión de quienes no comentan, que son siempre la mayoría. Lo que sí se mide es la composición política de la conversación dentro de las publicaciones más vistas del presidente: el clima emocional de sus propias redes. Y ese clima, durante dos años, fue uno de los activos centrales del proyecto libertario.
La capacidad de imponer marcos, de amplificar consignas, de convertir cualquier debate en una trinchera identitaria, dependió siempre de tener una comunidad propia que respondiera al unísono. Esa comunidad sigue existiendo, pero su monopolio de la palabra dentro de las publicaciones del presidente se quebró. Mientras tanto, repetimos, el plan que esa comunidad sostenía avanza en el Congreso con una velocidad sin precedentes.
Lo que queda, lo que viene
La caída de los “me gusta” entre enero y abril fue la parte visible: un derrumbe que se podía medir en cualquier panel de analítica. La inversión de la proporción entre apoyo y crítica —de tres a uno a casi uno a uno— es la parte que estaba escondida adentro de los comentarios, pero que ahora puede leerse con la misma claridad. Las dos mediciones cuentan la misma historia desde dos ángulos distintos. Una habla del público que se fue. La otra, del que se quedó y cambió de tono. Y las dos, en conjunto, hablan de un proyecto que ya empezó a moverse sin su rostro original.
Para un proyecto político que se construyó sobre el dominio simbólico de la conversación digital, la pérdida del propio territorio en redes —en cantidad de reacciones y en calidad de comentarios al mismo tiempo, mientras los operadores nacionales e internacionales del plan buscan recambio— no es una mala semana. Es un cambio de régimen comunicacional y, posiblemente, de régimen de liderazgo. El que viene ya no se parece al de 2024 ni al de 2025.
Si lo que se prepara no es la caída del plan sino el recambio de su rostro, entonces a la oposición democrática no le alcanza con proponer una figura alternativa a Milei. Mucho menos con el simple alivio de verlo caer. Una candidatura más progresista o más humanista que el presidente actual, es necesaria pero no suficiente para confrontar con lo que efectivamente está pasando. Lo que la coyuntura exige es proponer otro proyecto de país: otro modelo económico, otro vínculo con los poderes que decidieron este experimento, otra idea de futuro y de Patria. Un proyecto que confronte con el plan mismo, no sólo con su rostro actual. Esa es la conversación que los datos parecen estar pidiendo, al mismo tiempo que también la reclaman los sectores en lucha por la restitución de derechos y de una cultura nacional amenazada de muerte. Una identidad que, en estos días de conmemoración de la Revolución de Mayo, late todavía.
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Sobre la metodología
Este informe combina dos fuentes. Los datos de caída de “me gusta” en Facebook (-79%), Instagram (-66%), Twitter X (-59%) y TikTok (-100%) entre enero y abril de 2026 corresponden al panel de QSocial: QMonitor — Resultados del mes, mayo 2026. El análisis de comentarios fue realizado sobre 51.575 comentarios extraídos de las cinco publicaciones sobre temas nacionales más comentadas de las cuentas oficiales de Javier Milei en diciembre de 2025 (9.112 comentarios) y mayo de 2026 (42.463 comentarios), en Instagram y Facebook. La clasificación se realizó con un clasificador léxico maximalista adaptado al español rioplatense, que incorpora emojis con carga política, frases multi-palabra, slang mileísta y opositor, marcadores de ironía y detección de discusiones inter-usuarios. Los porcentajes de apoyo y crítica se calculan sobre la base de comentarios con posición política clara (5.275 en diciembre y 17.977 en mayo), excluyendo neutros, ambiguos y discusiones entre comentaristas sin posicionamiento explícito sobre el gobierno. El crecimiento del volumen total de comentarios responde a la elección específica de las publicaciones más comentadas en cada mes y no debe leerse como aumento general de la participación, que efectivamente cayó en el período según el panel citado.