Natalia y Romina. Episodio XXV. Al final el gran estruendo de Trump no ocurrió. La vida siguió su cauce normal, con las bombas cotidianas y una tregua que no se respetó. Stella, Romina, Natalia, Giselle, Ricardo, la jueza, Gustavo pluriempleado se cansaron el noticiero y lo apagaron. Como la paella no iba a alcanzar para tantos, Stella tuvo la idea de completar el menú con unas empanadas de atún para maridar con el plato principal. Apagaron el noticiero y pusieron una playlist de jazz que no perturbara demasiado. Ricardo fue el primero en expresar su frustración. Él quería ver explosiones en el cielo, ver escombros volando, polvo. Restos de cuerpos no. Eso era demasiado… pero una buena voladura para después reconstruir. En buenos Aires sus obras estaban paradas. Había mucho por demoler, había casas con pérgolas, con columnas jónicas, con frentes decorados de muy buen gusto en casi todos los barrios. Ricardo soñaba con llenar la ciudad de torres al estilo de la que está en Libertador y —–. Esa que se llama “Le chatteau”. Desgraciadamente, no estaba siendo posible. Había un estado de recesión que no se podía negar. Encima tenía casi todas las mañanas a los albañiles en la puerta de su casa haciéndole manifestaciones y piquetes. Hasta el maestro mayor de obras se le había sublevado. A veces siento que estoy arrepentido de haber votado a este -dijo.
-¿En serio, papá?-preguntó romina. Esto es mejor. Seguimos comprando dólar barato para viajar, el presidente es cómico, es histriónico. Hasta los afanos son graciosos. Jajaja, no saben robar, se les nota todo…
-Romina, por favor – interrumpió Stella con una autoridad que nunca se le había visto antes. No seas chiquilina. La política es una cosa seria. Puede cambiar tu cotidianidad, tu vida, la mía, mirá la gente que se quedó sin casa, como Nati y yo.
-Sí, tenés razón, pero, sabés, no hablemos de política, porque yo ahora estoy en otros temas.
-¡Otra vez esta discusión! –Natalia entredientes destruyendo una gamba con los dientes.-No es “un tema más”, no frivolices.
-Bueno, Romina es así. Ya la conocen.-Complaciente la jueza Cangulari.
-Claro. No se tomen las cosas tan en serio. – Romi sirvió más vino verdejo a cada uno.- Tratemos de no actuar y pensar como en el siglo pasado. Ahora fusionamos religión con espectáculo y es mejor. Logramos más consenso, más alegría. La gente se siente protagonista, partícipe del poder.
El médico pluriempleado se quiso meter debajo de la mesa. No se animó a hablar. Giselle intervino.
-Romina, vos conocés muy poco el siglo pasado.