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Flavio está tan débil que pidió los gritos de Milei

Sin aliados locales que amplíen su radio de acción, incapaz de reunir a la derecha, Flavio Bolsonaro invitó al argentino y pidió intervenciones norteamericanas. Lo que faltó en el lanzamiento de su candidatura fue energía.

Flavio Bolsonaro es desde el sábado pasado el candidato oficial del Partido Liberal a la presidencia. El lanzamiento fue, cómo decirlo, bien Bolsonaro, con el presidente argentino Javier Milei de invitado de honor y principal “orador”, escuchado por el candidato que esgrimía una tijera en la mano, en vez de la motosierra. Ruido, humo, insultos, para esconder una tragedia de fondo: fue un lanzamiento del PL en el que estuvo perfectamente ausente el resto de la derecha, los aliados indispensables para ganar la elección.

Es un fracaso sonoro, que el griterío de nuestro presidente no pudo ocultar. Los aliados del Centrón, como llaman por allá al amplio arco de partidos centristas, conservadores, derechistas, con bases firmes en el interior brasileño, mantuvieron su distancia del senador-hijo presidencial-ahora candidato. Flavio no es Jair, ya lo saben todos, y el discurso creado por inteligencia artificial mostró de nuevo que el ex presidente está fuera de juego. Sigue en casa, con tobillera, purgando el primero de los 27 años que se ligó por tratar de dar un golpe hace cuatro años.

El tema de fondo, la ausencia de los aliados, estuvo presente en los discursos del gobernador paulista, Tarcisio de Freitas, y del intendente Ricardo Nunes, ambos del arco conservador pero no del partido. Fueron voces solitarias llamando a la unidad.

El otro elefante en la sala también quedó en claro: la falta de contenido de la campaña. Milei, el mismo Flavio, el Jair digital, el hermano Eduardo por zoom, la madrastra Michelle por video, todos repitieron las dos mismas monsergas, que el ex presidente es un perseguido y que la culpa de todos los males son del PT. La prensa brasileña destacó que el insultante argentino dijo lo mismo que Flavio, pero con más energía. Alguno hasta sugirió que Milei fuera candidato…

Al mismo día y ahí cerquita de San Pablo, el PT oficializó en Campinas la candidatura de Fernando Haddad como gobernador del estado. El ex ministro de Economía, un cuadro, sabe que va al muere en un distrito electoral reacio a Lula, pero que puede arrastrar votos para las presidenciales. De hecho, Haddad ya perdió la última elección contra el actual gobernador Freitas, pero llevó una cantidad de votos a las presidenciales que equivalieron casi exactamente a la diferencia entre Lula y Jair. Esto es porque San Pablo es de lejos el mayor distrito electoral.

No extraña, entonces, que el presidente y su vice, Gerardo Alckmin, estuvieran presentes en el lanzamiento, junto a las dos candidatas a senadoras, ambas ex ministras de su gabinete. Haddad fue el primero en criticar a Milei, “que quiere que los argentinos coman carne de burro” y se burló de la alianza derechista, “que quiere hasta discutir si las mujeres pueden votar”. Lula, elegante, le avisó al argentino que “quien se meta en las elecciones brasileñas queda avisado: lo van a llenar de dedos. Quienes deciden el destino de este país son los 157 millones de electores. Brasil es soberano”.

Ya el lunes comenzó la verdadera reacción a la injerencia de Milei, con el embajador argentino llamado a dar explicaciones y el brasileño llamado “por consultas”, un acto grave que no pasaba desde los tiempos del Imperio. A medida que avanzaba la semana, los brasileños se iban sacando la bronca por las burradas de nuestro presidente, a las que no están acostumbrados, pero iban analizando lo que realmente les interesa, por qué Flavio pensó que era una buena idea invitarlo. Es que eso de traer foráneos le anda saliendo mal, con 52 por ciento de los encuestados echándole directamente la culpa por el tarifazo de Donald Trump, otro aliado.

El viernes 24, la cancillería brasileña impidió que Trump se metiera todavía más cuando les negó las visas a dos funcionarios de la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado, la cancillería del Norte. Eran los subsecretarios Riley M. Barnes y Samuel D. Samson, cuadros del canciller Marco Rubio. Un portavoz dijo que no entendía la negativa porque la visita era “de rutina”, pero el diario The Washington Post publicó el mismo día que, por orden directa de Trump, los dos funcionarios iban a cuestionar la seguridad de las máquinas para votar que se usan en Brasil. Esto es un mito ya tallado en piedra del bolsonarismo, que les hicieron fraude con software venezolano. No se sabe con papeles en la mano, pero se asume que el viaje de Barnes y Samson era otro lobby del hermano Eduardo, que se dedica a eso en la Casa Blanca.

No extraña que el gobierno de Lula ande alerta con estas intervenciones. Por suerte, los norteamericanos necesitan visa. Por desgracia, Milei no la necesita.

Con tanto dedo en el pastel, la prestigiosa encuestadora Datafolha, parte de la empresa que publica el diario A Folha de Sao Paulo, bastión antipetista, salió a preguntar por quiénes se dejan influenciar los brasileños a la hora de votar. No aparecieron ni presidentes extranjeros, ni teorías conspirativas. La mayor influencia es de familiares y amigos cercanos, seguido de lejos por referentes de las redes sociales y periodistas. Curiosamente, una muy pequeña minoría admitió que le hacen caso a las posiciones electorales de sus iglesias…

Ellas

Un buen consejo a Flavio, si tuviera amigos que le den consejos, sería menos Washington y más feminismo. El Tribunal Superior Electoral de Brasil acaba de publicar su nuevo estudio sobre el padrón electoral que se va a usar este 4 de octubre, y resulta que hay 9.100.000 más mujeres que hombres. El problema para el ultraderechista es que las mujeres votan más que los hombres, con lo que la diferencia efectiva sería todavía mayor, y él con esa imagen de machirulo.

Todas las encuestas indican que el voto femenino va mayoritario para Lula.

Mercosur

Mientras Milei pierde el tiempo en gritar e insultar, Lula trabaja hasta para nosotros. El domingo tuvo una larga charla telefónica con su par chino Xi Jingping para acelerar el acuerdo comercial entre el Mercosur y China. El comunicado oficial dice que acordaron ir para adelante y empezar las negociaciones “con la flexibilidad necesaria”, frase elegante para avisar que no se abre el mercado y listo.

El lunes, Lula siguió trabajando por nosotros al recibir por lo alto al presidente de Corea del Sur, Lee Jae-Myung. Entre otros temas, se anunció que se formaba un grupo de trabajo para poner en marcha un acuerdo comercial del Mercosur también con ellos.

China es un enorme inversor en Brasil, con proyectos en marcha por decenas de miles de millones de dólares. La inversión extranjera directa en Argentina bajo Milei es una fracción de lo que era bajo “el populismo”.

Desaparecidos

En las décadas de democracia, Argentina castigó los crímenes de su dictadura militar como no lo hizo ningún otro país. El beneficio no fue solo institucional, sino también jurídico. Brasil, que no tuvo juicios por derechos humanos, recién esta semana comenzó a tratar la figura de la desaparición de personas, y no fue en el contexto de su muy larga dictadura.

Resulta que al no haberse explorado esa historia no hubo cambios jurídicos y los brasileños siguen con la vieja doctrina de que si no hay cadáver, no hay crimen. Las grandes bandas delictivas y narco, que tienen abogados de los buenos, tomaron nota y “desaparecieron” a miles de personas.

El problema creció tanto, que esta semana la comisión de Derechos Humanos del Senado aprobó un proyecto para tipificar de nuevo el tema y cambiar la Política Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas. Es de sentido común: hay desapariciones voluntarias, involuntarias y forzadas, las dos últimas punibles por ley. Si el proyecto se aprueba, la desaparición forzada va a ser un delito en sí, equivaler al fin a un asesinato.

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