Las Jornadas de Intereses Marítimos reunieron en Mar del Plata a más de 40 especialistas para debatir sobre pesca, minería, petróleo, transporte, ciencia, defensa y seguridad. El objetivo fue generar conciencia sobre la importancia del océano y avanzar hacia una estrategia nacional que lo incluya.
La explotación de los recursos marítimos ofrece enormes posibilidades de trabajo, industria, innovación y desarrollo tecnológico. Pero también exige una visión estratégica que abarque la soberanía sobre las Malvinas, la protección de la pesca, la navegación, los puertos y la integración territorial de la Argentina.
Los días 16 y 17 de julio se realizaron en el Hotel Tierra del Fuego de Mar del Plata las Jornadas de Intereses Marítimos. La fecha coincidió con un nuevo aniversario de la muerte del almirante Segundo Storni, impulsor del tema, en 1916.
Durante las jornadas, más de 40 expositores hablaron sobre los diferentes aspectos del mar: pesca, minería, algas, petróleo, comercio, transporte, investigación científica y otros temas. También la defensa, la seguridad y la estrategia nacional estuvieron presentes, con la participación de la Armada Argentina, la Prefectura Naval Argentina y el Servicio de Hidrografía Naval, entre otros organismos.
La Fundación Argentina Azul organizó el encuentro con el objetivo de generar conciencia sobre el mar y promover una estrategia nacional que incluya el océano.
Es importante destacar que Storni ya alertaba en 1916 sobre los riesgos de vivir de espaldas al mar. En 2026, el problema continúa y es incluso peor.
No se hicieron grandes inversiones en instalaciones portuarias desde entonces. Los astilleros trabajan con mucha tecnología y un alto nivel de excelencia, pero cuentan con una demanda muy acotada.
Malvinas, pesca y soberanía
La pesca ilegal vinculada con la usurpación británica de las islas Malvinas es un problema geopolítico y de defensa nacional.
También representa un problema la pesca en la milla 201, aunque, al ser la Argentina parte de la ONU y aceptar los principios de la CONVEMAR, se la considera pesca internacional y libre, siempre que los buques no ingresen a depredar dentro de nuestra Zona Económica Exclusiva (ZEE).
La futura explotación de la cuenca Sea Lion, en Malvinas, por parte de los invasores británicos en connivencia con las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper, es un ejemplo de cómo desentendernos del mar afecta la soberanía.
La explotación de los recursos vivos y no vivos implica una potencialidad enorme. Significa trabajo, industria, innovación y tecnología al servicio de la Argentina. El saqueo de nuestra pesca por parte de los invasores británicos representa más del 90 por ciento del PBI ilegal generado por la usurpación de las Malvinas.
Los nódulos polimetálicos son otra posibilidad que debe explorarse y explotarse, al igual que la extracción y comercialización de algas.
Una visión estratégica e integrada
Nunca hay que perder el punto de vista estratégico. La Cuenca del Plata debe ser vista como una unidad que se conecta con el Atlántico Sur. Eso implica asegurar la navegación, la logística, los puertos y la entrada y salida de buques de gran porte.
Un buque argentino que salga o ingrese a la Red Troncal de Navegación debe pasar por aguas de Uruguay, ya que no existe una salida directa desde la Argentina.
También debemos asegurar un puente marítimo que conecte Santa Cruz con Tierra del Fuego. El paso actual implica atravesar territorio chileno.
Son dos ejemplos de cómo podemos aprovechar el mar con una visión estratégica.
La ruta del calamar
Otro ejemplo es la pesca. El saqueo británico se orienta, sobre todo, a las especies Loligo y merluza negra. En menor medida, también alcanza al Illex, la merluza hubbsi y la polaca.
Pero si aumentamos la cantidad de buques argentinos, privados pero con pabellón nacional, que pesquen en la zona, podemos afectar enormemente el saqueo del Loligo, ya que se trata de una especie migratoria.
Destinar una cantidad adicional de buques argentinos a pescar dentro de la ZEE, siguiendo la ruta del Loligo, afectaría directamente los intereses británicos en las Malvinas.
El Consejo Federal Pesquero (CFP) está avanzando en ese sentido al otorgar 18 licencias a la misma cantidad de nuevos buques poteros, especializados en la pesca de calamares como el Loligo, el Illex y los calamaretes. Los buques se distribuirán entre diversos puertos.
Es un avance importante porque no solo genera trabajo argentino, sino que también afecta la invasión y el saqueo británico.
El saqueo se realiza principalmente mediante el otorgamiento de licencias ilegales de pesca en zonas usurpadas de nuestro mar. Las empresas que pescan allí con esas licencias incurren en el delito de piratería tipificado por la ONU. Provienen principalmente de España, Corea del Sur y Taiwán.
Enviar poteros argentinos para cortar la ruta de las especies saqueadas afecta directamente esos intereses. Esto puede hacerse desde nuestra ZEE, sin llegar a un enfrentamiento militar.
Un país con conciencia marítima
Nuestro mar es conexión, defensa, seguridad y recursos. Debe ser entendido como una parte fundamental de la estrategia nacional e integrado con el territorio continental.
Dicho de otra manera, un compatriota de Jujuy, Mendoza o Misiones debe amar y conocer el mar de la misma manera que quien vive en las costas de Chubut, Santa Cruz o Buenos Aires.
Las Jornadas de Intereses Marítimos dejaron una vara muy alta y una enorme esperanza. Todavía falta mucho para poder decir que somos un país marítimo en nuestra concepción mental.
Sin embargo, el hecho de que tantos sectores, con intereses tan diversos, coincidan en pensar el mar constituye un muy buen augurio para un futuro que, esperemos, sea cercano.