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Directores: Martín Granovsky y Rafael Prieto | Edición: 140
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La caida de Milei en las redes

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Primera reunión de Fuerza Suma+, un encuentro de constructores

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Una iniciativa sin liderazgos personalistas.

Fuerza Suma+ realizó su primer encuentro público con el compromiso de que la construcción sea permanente y no quede atada a un calendario electoral. La nueva corriente, definida como “plural” y presentada con la participación de 200 personas, se propone reunir experiencias políticas, sindicales, empresarias, científicas, culturales y sociales sin girar en torno de un liderazgo personalista. Los primeros temas, el compromiso del contacto cara a cara y una agenda que seguirá en comisiones.

Fuerza Suma+ dejó de ser solamente un proyecto nuevo el sábado 12 de septiembre. Arrancó con la participación de 200 personas que intercambiaron ideas durante tres horas en el salón de un hotel céntrico de la ciudad de Buenos Aires. Su primer encuentro puso en circulación las ideas del texto fundacional, que puede releerse haciendo click aquí, pero también agregó voces, matices y una primera definición organizativa.

Rafael Prieto abrió la reunión con un diagnóstico duro, aunque inmediatamente aclaró que el propósito no era quedarse allí.

“Argentina vive un gran proceso de deterioro. Los diagnósticos son necesarios, pero no es el objetivo circunscribirnos al diagnóstico”, dijo.

Y agregó: “Es necesaria una nueva construcción permanente, no atada a un calendario electoral, que responda al problema profundo de representación que vive nuestro país”. Para Prieto, se trata de un “problema estructural” que no afecta solamente a los partidos. “Es también un síntoma de un largo proceso de deterioro dirigencial que hoy abarca no sólo a los partidos políticos sino que tiende a universalizarse y afecta a las propias instituciones del Estado y a la dirigencia en general”.

La crisis social y la crisis política aparecen unidas en ese diagnóstico.

“La sociedad busca soluciones, sobre todo los millones de compatriotas excluidos y expulsados hacia la pobreza”, señaló Prieto. “Se deterioraron las fuentes motoras del progreso social que tienen que ver con la producción y el trabajo”.

Desde allí explicó también la expansión de la antipolítica. “No es ilógico entender una corriente de la antipolítica que fue manipulada por el movimiento libertario exacerbando el odio y las divisiones”, sostuvo. Pero inmediatamente la vinculó con “un vacío que se fue construyendo durante muchos años, que la llamada extrema derecha aprovecha para profundizar aún más la brecha que separa a la sociedad y la dirigencia”.

“Tuvimos la crisis del 2001, que llevó al que se vayan todos, pero a pesar de los años en que se produjo la recuperación y el país experimentó un fuerte crecimiento, sin embargo no se logró solucionar desde una perspectiva de largo plano el problema de la representación”, redondeó.

Por eso, dijo, hay que “recuperar espacios para elaborar proyectos”.

Y marcó uno de los límites que Fuerza Suma+ quiere ponerse desde el comienzo: “No es una fracción política. No hay liderazgos personalistas. Es un proceso amplio, participativo”.

Los liderazgos, sostuvo, “surgirán en su momento de esta y de otras iniciativas muy respetables”. La palabra que eligió para describir el espíritu del nuevo espacio fue “humildad”.

Prieto también habló de la relación entre generaciones.

“Aspiramos a crecer mucho en el ámbito de la juventud, pero al mismo tiempo nos oponemos a esa idea del descarte que está tan presente no sólo en las ultraderechas sino que ha teñido nuestra propia vida política”, dijo.

Y explicó por qué: “La política descartó valores y experiencias de gente que tiene muchísimo para aportar y que representan un capital social y de conocimiento para reconstruir la representación”.

La definición volvió entonces al punto de partida: “No es una agrupación política. Es una corriente de opinión amplia y plural”.

También hubo una defensa explícita del encuentro presencial.

“Los espacios de participación no deben ser recursos de marketing sino actividades pensando en un horizonte de largo plazo, eso sin que nos deje de importar el corto plazo”, sostuvo Prieto.

“Nos consideramos constructores. Eso nos caracteriza”.

Para él, parte de la crisis consiste precisamente en la incapacidad para convivir con diferencias: “La fragmentación no sólo es social. También se verifica en la dificultad de trabajar aceptando la diversidad”.

Y agregó: “Este ejercicio requiere de la presencialidad. No excluimos lo digital, pero la discusión de ideas requiere del cara a cara, de reuniones grupales, de aceptar que las diferencias se pueden resolver en un marco que incluya a todos los matices”.

Osvaldo Cornide, con una vasta trayectoria en el campo de la representación de las pymes, insistió en que “esta corriente de opinión no está atada a ningún partido político”.

“El 70 por ciento de la población está desconforme”, sostuvo.

La respuesta, dijo, debe ser “un proyecto que a la Argentina la haga nación, no factoría”.

Y agregó otra advertencia: “La política es un tema de relación de fuerzas, no de voluntad”. Por eso mencionó tanto la organización de seminarios como reuniones vinculadas con la Pastoral Social. Y trazó otro límite: “No se trata de imponer una secta ni prometer cargos públicos. Nosotros, como se dijo aquí somos, constructores. Queremos aportar ideas y propuestas para encontrar un camino cierto de desarrollo nacional y justicia social”.

Ricardo Auer, analista de riesgo geopolítico, llevó la discusión al plano internacional.

“No es sólo buscar las soluciones de los problemas que vienen, sino encontrar las soluciones del país que va a venir, porque el mundo cambia”, planteó.

“El mundo es confuso. ¿Cómo ordenamos la geopolítica? ¿Autocracia versus democracia? ¿Oriente contra Occidente? ¿Globalistas versus soberanistas? Cambio continuo, porque el desorden es permanente”.

“El mundo coopera y compite”, explicó. Auer usó el ejemplo de los BRICS y de otros espacios internacionales para mostrar que las alianzas ya no eliminan las contradicciones. “¿Por qué no se cierra cada uno? Porque no se puede. Entre las empresas chinas, norteamericanas y europeas hay interdependencia”.

También habló de la aparición de potencias intermedias, de la guerra cognitiva, de los cambios demográficos en Asia y África, de inteligencia artificial y robotización.

“El ordenamiento no es sencillo como antes”, resumió.

Y de allí derivó una definición programática: “Buscar soluciones desde el pasado es inviable”.

La pregunta, para Auer, es “cómo resolver mayor soberanía en el marco del mundo actual”, y cómo moverse desde ya teniendo en cuenta los escenarios probables del futuro.

“He logrado superar mi fobia a pertenecer”, dijo la actriz Katja Alemann.

Recordó incluso las críticas que recibió en las redes: “Me decían que qué me creía yo, fiscal de la República”.

Pero su conclusión fue exactamente la contraria al repliegue: “Es un momento para meter las manos en la masa”.

“Debemos ser un país que vive divinamente. Podríamos resolver todo en diez años. Pero no participamos”.

Y explicó el sentido personal de su presencia: “Me sumo a una construcción después de tanta destrucción. Para dejarles a los que vienen una posta para tomar, no un país degradado”.

Fernando Barrera, dirigente de la Unión de Personal Civil de la Nación, habló de un “proceso de dependencia de un sistema capitalista mundial, sobre todo financiero” y reclamó “construir una Argentina que tenga como ejes la producción y la integración”.

Después discutió uno de los argumentos habituales sobre la flexibilización laboral.

“Es mentira que los países centrales flexibilizan las condiciones de empleo y tengan el nivel de informalidad de la Argentina”, sostuvo. “Estados Unidos tiene el 98 por ciento de sus trabajadores registrados. Australia, el 96. En la Argentina el 50 por ciento de nuestra economía es informal”.

Jorge Zaccagnini, presidente de Infoworkers y coordinador del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda, puso sobre la mesa la relación entre tecnología y poder.

“Vamos camino a un gobierno tecnoautoritario. La sociedad es sólo un blanco de control social”, advirtió.

Por eso reclamó “construir alternativas conceptuales” y contrapuso lo que llamó “tecnología conveniente” a la mirada de los tecnócratas.

“La capacidad de destruir o no a la humanidad está en manos de la propia humanidad”, afirmó.

Y definió qué entiende por tecnología conveniente: “Trabajo digno y bien remunerado al conjunto de argentinas y argentinos”.

Manuel García Solá, académico y productor chaqueño, llevó la conversación al federalismo.

“La inmensidad de la tierra y el mar contrasta con la concentración de la población y la actividad económica”, señaló.

“Más de uno de cada tres argentinos vive en el AMBA”, agregó.

La frase central de su intervención fue: “Federalismo no es sólo discutir cómo distribuir la miseria que ya existe”.

Su propuesta fue exactamente la contraria: “Hay que crear riqueza, oportunidades y empleo donde la gente vive, sin necesidad de abandonar”.

Para eso propuso una herramienta: “clusters productivos regionales”.

Y enumeró sus componentes: “Actividad productiva, universidades, ciencia, tecnología, crédito y Estado”.

Puso como ejemplos “maquinaria agrícola en Santa Fe, producción algodonera del Nordeste, los hidrocarburos, la pesca”.

Y dejó otra definición política: “No sólo el RIGI trae inversión. Precisamos que cada región pueda transformar lo que sabe hacer”.

La médica y sanitarista Amelia Franchi llevó la discusión a la salud.

“Nunca pasó que la gente dejara de tomar los medicamentos”, dijo.

“Cerraron el Plan Remediar. Aumentó la problemática de salud mental. Y no dan más los medicamentos.”

También se refirió a las personas con discapacidad y a las políticas preventivas: “A los niños discapacitados no les dan nada. No reparten más ni profilácticos ni anticonceptivos”.

“La prevención es más económica que esperar una enfermedad”, sostuvo.

Y cerró con una de las frases más fuertes del encuentro: “Hagamos lío, porque la gente se está muriendo”.

“En el claroscuro nacen los monstruos”, agregó.

El científico y experto en Nanotecnología Fernando Stefani eligió una formulación breve: “No está todo perdido”. Y agregó: “Participar es dedicar unas horas de nuestras vidas”.

Marcela Taín, contadora y trabajadora social, sostuvo: “Como mujer digo que nuestra patria es nuestra casa”. Recordó la pelea alrededor de la ley de Extranjerización de tierras y agregó: “La patria cobija”.

El profesor de las universidades de Buenos Aires y Rosario Cristian Módolo aportó cifras sobre la estructura productiva.

“En 2022 había censadas menos empresas que en 1935. Hoy tenemos 0,8 empresas por cada mil habitantes. En 1974, cinco”, señaló.

“La industria es la única actividad que multiplica por 2,5 los puestos de trabajo”, afirmó en contra del desprecio del Gobierno nacional por la actividad manufacturera.

Y agregó: “El 52 por ciento de la fuerza laboral es precaria. La Argentina ya no es un paraíso del empleo formal”.

También cuestionó el sistema tributario, el sistema de seguridad social y el peso del endeudamiento: “El 20 por ciento de la recaudación tributaria se destina a pagar intereses de la deuda cuando el criterio internacional es no pasar del 10”.

Gerardo Grippo introdujo la perspectiva misionera y sintetizó su programa a tres palabras: “Producción, trabajo, soberanía”.

El profesor universitario Pablo Anzaldi cuestionó la idea de que la sociedad esté inmóvil.

“El pueblo no está desmovilizado. Se mueve en lo que le interesa”, sostuvo.

Y puso un ejemplo: “Hubo dos millones de personas despidiendo al Indio Solari”.

Para Anzaldi, el problema es una “crisis por ausencia de modelo y programa nacional”.

La periodista Alicia Barrios siguió por el mismo camino.

“La gente está. Los que no nos acercamos somos nosotros”.

“En la calle se nota un gran abatimiento y a la vez necesidad de participación”, sostuvo.

Decidir sobre el propio destino

El documento que dio origen a Fuerza Suma+ arranca de un diagnóstico complementario. “La próxima década será decisiva para el futuro del país”, sostiene.

“Debemos recuperar la capacidad de decidir sobre nuestro propio destino, restituyendo el tejido económico nacional y reparando los lazos que unen a la sociedad con sus representantes en el marco de un proyecto nacional de desarrollo con justicia social”.

El peligro, según el texto, es que la Argentina termine convertida en un “territorio liberado”, donde “otras naciones y estados, o incluso algunas pocas corporaciones transnacionales, impongan decisiones a la medida de sus exclusivos beneficios”, sin un Estado nacional que defienda “los legítimos intereses del pueblo y la nación”.

El documento también cuestiona la política exterior del gobierno de Milei.

Habla de un “alineamiento forzado” que va “a contramano de lo que hacen la inmensa mayoría de los países del mundo”, que fijan sus relaciones exteriores “sobre la base del interés nacional, el respeto al principio de la no intervención” y “el reconocimiento del creciente multipolarismo”.

Según el texto, Milei “no sólo está dañando vínculos con socios cercanos y aliados”, sino produciendo “un progresivo aislamiento del país”.

Ese deterioro, agrega, debilita incluso la posición argentina en “causas fundamentales como es la reivindicación legítima sobre la soberanía de las islas Malvinas”.

Pero el documento no adjudica toda la crisis al gobierno actual.

“El surgimiento del fenómeno libertario no es un accidente fortuito, es la culminación de una larga decadencia”.

Esa decadencia, sostiene, se nutrió del “retroceso económico, la desindustrialización, la precarización del trabajo, el empobrecimiento y el aumento acelerado de la desigualdad”.

También habla de “la extendida percepción que relaciona a la política con la corrupción” y del “daño profundo del vínculo” entre la sociedad, la dirigencia y las instituciones del Estado.

Para Fuerza Suma+, la reconstrucción debe incluir también una reconsideración de la propia práctica política.

“El cambio comienza con darle contenido real y verdadero a la ‘vida política’ en el sentido más amplio del término”, afirma el texto, y propone “recrear los espacios de diálogo y participación que fueron cancelados a fuerza de haber reducido lo político a ‘lo electoral’”.

Y la crítica no excluye a ningún sector.

“La crisis de representación no es sólo de un sector ideológico, político o sectorial. Abarca, con las excepciones del caso, al conjunto de la clase dirigente, incluyendo a buena parte de la dirigencia gremial y empresaria”.

La consecuencia es una definición explícita del nuevo espacio: “Fuerza Suma+ nace como una Corriente de Opinión, amplia y plural, para intervenir activamente en el debate público sobre la actualidad y el futuro de la Argentina”.

Y agrega que no pretende sólo “reflexionar sobre lo que sucede” sino “elaborar y proponer ideas y programas concretos para superar la decadencia actual”.

En esa búsqueda ubica en primer lugar a “las fuerzas del trabajo y la producción”, definidas como “las fuentes motoras genuinas del progreso social”.

Y vuelve sobre el federalismo: “El desarrollo para ser tal tiene que ser federal”.

La meta es “incluir y brindar oportunidades de progreso a los 47 millones de compatriotas y permitirles realizarse en sus terruños”.

Retazos de tela

Durante el encuentro aparecieron otras frases que completaron esa definición.

Jorge Landaburu, periodista y escritor, reclamó “políticas públicas y quehaceres concretos” y “políticas públicas para reconstruir el Estado”.

Otra intervención, la de Jaime Iturri Salmón, periodista boliviano, utilizó una imagen para describir la diversidad del espacio: “Cada retazo de tela diferente pero todos necesarios y complementarios”.

Y el periodista Guillermo Ariza sostuvo: “La respuesta pasa por convertir a la fraternidad en una política. Tender puentes”.

Javier Casaubon introdujo otro problema: “Politización de la Justicia y judicialización de la política”.

Prieto volvió a hablar al cierre.

“Respuestas inmediatas sólo servirían para una mayor frustración”, dijo. “Hay que reconstruir lo que está destruido.”

Y precisó: “Está destruida la representación”.

“No nos importa el tiempo que sea necesario”, fue el sentido de su planteo. También recordó que hubo “etapas de reconstrucción” pero precisó que “no fueron sustentables”.

Sobre FuerzaSuma+ explicó que “estamos conformando un equipo colectivo de conducción”, e informó la ampliación de la junta promotora, la elaboración de planes de trabajo y la conformación de mesas de discusión.

Y terminó procurando no convertir el lanzamiento en una promesa desmesurada: “Esto es el inicio. No queremos sobrecargar las expectativas para no generar frustración. No queremos fijarnos metas imposibles”.

Las palabras que eligió para esa etapa inicial fueron otras tres: “Imaginación, entusiasmo y compromiso”.

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