La diputada nacional Kelly Olmos es economista y exministra de Trabajo. Fue una impulsora clave del último encuentro de Mujeres Peronistas. Dice Olmos que no hay manera de construir una alternativa política al Gobierno sin generar “un liderazgo” opositor surgido de las PASO. Si el oficialismo lograra en el Congreso que se suspendan las primarias, se inclina por convocar a una interna partidaria. Olmos afirma que la alternativa al mileísmo debe basarse en renegociar la deuda con el Fondo Monetario, tender a la integración con Brasil y el Mercosur, sumarse a los BRICS, recuperar la industria, la ciencia y la tecnología, volver a la libre negociación colectiva y fortalecer los ingresos de sectores populares.
Si alguien joven le dice a usted que irá a ‘farmear aura’ no se preocupe, no se sienta viejo o pasado de moda. Cada generación crea su lenguaje. Pregúntele, de su lado, si sabe que significa ‘juná a ese ñato’ o ‘qué pálida, loco’. La política también instala vocabularios de época. Una palabrita muy usada ahora es ‘peruanización’. La diputada Kelly Olmos afirma que “el proyecto colonial y de explotación de los trabajadores”, impulsado por el presidente Javier Milei, apunta a instalar un modelo semejante al de Perú, con “más de un 70%” de la población “en la informalidad y sin derechos”, sometida a “gobiernos débiles” y al poder de un Banco Central que maneja la economía a control remoto. Esta es la entrevista de Olmos con Y Ahora Qué?
–Las líneas internas del peronismo se pusieron de acuerdo en la necesidad de dirimir fuerzas en unas PASO ¿Qué pasó después? ¿Se avanzó en algún otro punto de coincidencia política?
–Olmos: Acá hay distintos planos. Uno es el debate de contenidos. Y la verdad que es permanente en el peronismo, a nivel regional y disciplinario, estar permanentemente debatiendo. Te diría, y perdón si luzco soberbia, que el peronismo tiene los mejores cuadros en cualquier disciplina que digas.
–¿Ese debate permanente puede derivar en un entendimiento frentista o programático?
–Olmos: Para que se transforme en la construcción de una alternativa política, lo importante es cómo legitimar los nuevos liderazgos. Los liderazgos que tiene que encarnar la alternativa. Y ahí sí, para nosotros, deben surgir, más allá de las mesas de diálogo. Diálogo que, por supuesto, siempre tiene que existir.
–¿En qué lugares y en qué momentos hay diálogo al interior del peronismo?
–Olmos: Existe en los bloques, por ejemplo, de diputados y senadores que son numerosos. Se mantienen en unidad y dan batalla en conjunto.
–Entonces ¿cuál considera que es el mecanismo óptimo para consolidar un nuevo liderazgo peronista?
–Olmos: Más allá de la acción de unidad que hacemos, es muy importante que la legitimación surja del voto popular. Ese voto tiene que expresarse en una primaria. Nuestra primera opción es que esa primaria sean las PASO, que son precisamente primarias simultáneas y obligatorias para todos los partidos.
–Se comenta en el Congreso que el mileismo está a punto de sumar aliados para eliminar las PASO ¿Qué hacer, entonces?
–Olmos: Si el Gobierno logra impedir las PASO con una nueva suspensión deberemos ir a una interna tradicional. Es muy difícil que se vuelva a dar una situación donde el liderazgo esté por un lado y la responsabilidad de gestión por otro.
–¿Se trata de conseguir una fuerza homogénea entre el liderazgo y la acción de Gobierno?
–Olmos: Sí, porque no se trata solo de ganar, que ya de por sí es un desafío significativo. Lo es porque implica tener la autoridad política para construir un frente suficientemente amplio como para garantizarlo. De lo que se trata, además, es de gobernar. Y hay que reconstruir una Argentina que Javier Milei va a dejar devastada social y económicamente.
–¿De qué modo y con qué herramientas políticas enfrentar ese reto de reconstruir ese país devastado?
–Olmos: Eso requiere de una masa crítica que no es una mayoría circunstancial. Por eso vuelvo a decir que el proceso de debate político y de negociación de diálogo se está dando. Está, por ejemplo, en la movilización que hicimos con el encuentro de Mujeres Peronistas de todo el país que se realizó. Pertenezco a un ámbito (N. de la R.: Peronismo) que convocó a un encuentro el 1º de mayo en Parque Norte. Después a otro Entre Ríos y sigue trabajando y movilizando regionalmente. Otros están impulsando su iniciativa en distintos puntos del país y distintas disciplinas.
–¿Usted cree que el peronismo está movilizado tanto como debiera? ¿No se escuchan voces críticas desde las bases?
–Olmos: El peronismo está movilizado y en debate. La discusión es cómo legitimar los nuevos liderazgos que van a tener responsabilidad después de Milei. Entonces, ahí sí mi respuesta es contundente y exige un proceso electoral. Ese proceso, para mí, son las PASO. Y sino, debe ser una interna partidaria.
–¿Hay conciencia de que el mileismo y sus aliados están cambiando de raíz las estructuras del país mientras arrasan derechos y conquistas sociales como nunca antes en la historia?
–Olmos: Sinceramente, creo que la alianza que existe entre el Gobierno, el Círculo Rojo y varios medios de difusión, puede proyectar ese imaginario que usted describe pero que no refleja la verdad. No la refleja porque nosotros damos una batalla cotidiana, que no es suficiente. Este Gobierno, lamentablemente, está desarrollando una política que ellos mismos identifican más eficaz que la de la dictadura militar para ese proceso de destrucción de derechos.
–¿Se puede decir que por ahora es exitosa esa campaña de transformación de la República en otro modelo de sociedad?
–Olmos: Hay una batalla que estamos dando en el Congreso y en distintos ámbitos para que no avancen en ese proceso destructivo. No estamos logrando evitar que avancen en muchísimos campos, pero en otros hemos tenido algunos triunfos parciales como, por ejemplo, haber podido imponer la Ley de Financiamiento Universitario. El Gobierno no ha logrado dejarla sin efecto, como intentaron en el tratamiento del Presupuesto y mediante la negociación con un sector de la conducción universitaria para quebrar el frente que lo sostiene.
–¿En qué otros campos pusieron un freno a las políticas ultraliberales de Milei?
–Olmos: Logramos el Financiamiento de las Prestaciones de Discapacidad, no pudimos insistir con la Emergencia Jubilatoria pero sí logramos el Financiamiento Sanitario y del Hospital Garraham. Usted me podrá decir que no cumplen esas leyes, y tendrá razón, no las cumplen ¿Y dónde está ahí la Justicia?
–Buena pregunta ¿dónde está el Poder Judicial como garante de la ley en democracia?
–Olmos: Ese es el otro aspecto tremendo: la ausencia de los Tribunales para actuar de modo que la ciudadanía vea que los logros que vamos alcanzando desde la oposición sean eficaces. Pero no por eso dejamos de hacer la resistencia que debemos.
–¿Se trata sólo de resistencia o también plantear alternativas viables?
–Olmos: Se plantearon cuando se debatió lo que el Gobierno llamó modernización laboral, y nosotros identificamos como flexibilización laboral, que es un retroceso al siglo XIX del sistema de derechos laborales y gremiales. No solo nos opusimos, sino que presentamos una alternativa que, de verdad, mira al siglo XXI. Lamentablemente no tuvimos el número en la votación para impedir esa sanción. Y así ahora con la reforma de la carta orgánica del Banco Central.
–¿Lo que avanza es la ultraderecha libertaria?
–Olmos: Absolutamente todos y cada uno de los procesos, afirman un proyecto colonial y de explotación de las trabajadoras y trabajadores de la Argentina. Necesitamos más poder político. Y, sin lugar a dudas, la legitimación de un nuevo liderazgo que lo encarne. Es muy difícil que la gente perciba con total potencia nuestra propuesta hasta que no esté encarnada en un liderazgo legitimado por el voto popular. Por eso pensamos en las primarias, resistimos y planteamos sistemáticamente alternativas.
–¿Qué otras variantes puede ofrecer el peronismo a la sociedad?
–Olmos: Por ejemplo, ante el proceso de destrucción del sistema científico tecnológico hemos formulado una iniciativa de financiamiento frente a la derogación que el Gobierno hizo de las metas que el Congreso aprobó. En su momento dijimos que no es lo ideal, pero se trata de resolver la emergencia de hoy. Están destruyendo y desfinanciando el sistema. Hemos intentado derogar el DNU/70 (N. de la R.: uno pilar del modelo mileísta). Lo hizo el Senado. No lo pudimos hacer en la Cámara de Diputados. Es decir, no es que no ejercemos la oposición. Para que nos vean como alternativa, tiene que estar asociada a la posibilidad de encarnarse en un nuevo liderazgo.
–¿Históricamente no tiene el peronismo la responsabilidad de ser el eje de un proyecto de soberanía, independencia y justicia social?
–Olmos: La respuesta tiene que ser un frente lo más amplio posible para garantizar el triunfo electoral. Y sobre todo crear la masa crítica necesaria para reconstruir la Argentina post Milei. Ese frente solo puede estar conducido por el peronismo, porque su concepción emancipatoria y de justicia social es la alternativa a este proyecto de dependencia y explotación.
–Pero ¿cómo manejarse con las fuerzas potencialmente candidatas al frente que han servido en bandeja las leyes al Gobierno?
–Olmos: El tema es que dentro de la oposición hay mucha fuerza política que ha perdido el voto como tal y terminó dándole su voto al oficialismo. Así lo hicieron para evitar, por ejemplo, la derogación del DNU/70 o de otros DNU, como los del sistema de información y seguridad interior. Son iniciativas muy graves. Los han acompañado en la sanción de la Ley de Glaciares, en el RIGI y el SUPER RIGI. Leyes que realmente condicionan mucho, no solo el presente sino el futuro de la Argentina. A veces uno se pone ansioso, pero los tiempos de la democracia son tiranos y hasta que no se genere una legitimación en torno a un nuevo liderazgo que encabece la alternativa no se va a poder ver con toda la nitidez que deseamos.
–¿Hay cada día menos República y más un territorio subordinado a poderes reales?
–Olmos: Estoy de acuerdo. El Gobierno logró avanzar en debilitar la democracia argentina y la capacidad de decisión nacional. Para mí, más que una democracia esto es una autocracia porque conciben el ejercicio del poder como la posibilidad de gobernar por encima de la ley. De hecho, el planteo nuestro es que cumplan con la Ley. Eso es lo más demostrativo de que gobiernan situándose por encima de ella.
–¿En qué se verifica esta tendencia en su política exterior?
–Olmos: Avanzan en acuerdos, por ejemplo, con Estados Unidos, que no se remiten al Congreso, cuando es de una competencia indudable. Intentan bloquear al próximo Gobierno generando las condiciones de continuidad, incluso de las autoridades del Banco Central, con una política monetaria totalmente disminuida y dándole capacidad de endeudarse y generar, así, deuda externa sin acuerdo del Congreso. Son todos aspectos que debilitan y reducen la capacidad de decisión de la Argentina.
–¿Cuál debería ser la contrapropuesta del peronismo?
–Olmos: En la construcción del frente alternativo, se tiene que tener claro un proyecto de puntos muy acordados en política internacional, que impliquen la no aceptación de una subordinación lineal como la que está teniendo la Argentina con Estados Unidos e Israel. Creemos en el multilateralismo en economía y no estamos de acuerdo con este Gobierno ofertista que concentra el ingreso y el poder económico y agudiza la polarización social en aras de que el único elemento dinamizador de la economía sea la inversión.
–¿El Gobierno logró las inversiones que dice estimular?
–Olmos: No solo no logra efectivizar las inversiones, sino que la Argentina, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, la OCDE, está en los últimos lugares del mundo en la recepción de ellas porque nadie invierte donde no puede vender. Quienes producen en la Argentina hoy son los enclaves favorecidos por el Gobierno como la minería, el sector energético, la intermediación financiera y algo de agroindustria. El resto no tiene mercado interno ni competitividad internacional que son dos factores que hay que reconstruir junto a una política industrial inteligente que mire bien de frente al siglo XXI.
–¿Qué otra medida podría revertir la situación creada por los libertarios?
–Olmos: Reconstruir y reformular el aparato científico tecnológico para exportar inteligencia argentina en los productos y no en las personas que están obligadas a exiliarse. El desfinanciamiento universitario y del sistema científico tecnológico y la destrucción de la industria, destruyen todo horizonte de desenvolvimiento.
–¿La primera medida no debería ser un fuerte aumento real de los ingresos de trabajadores y profesionales, entre otros perjudicados?
–Olmos: Sí, digamos la capacidad de recuperación del ingreso popular recuperando la fortaleza de la negociación colectiva. Son puntos esenciales.
–¿Se puede esperar que una reacción popular desde abajo empuje la transformación? ¿Un 17 de octubre marca siglo XXI? ¿Cómo la sábana-bandera de hinchas y jugadores en el Mundial?
–Olmos: No creo en la espontaneidad, pero sí creo que, cuando el pueblo se moviliza transforma la realidad, indudablemente. Como el 17 de octubre, que se generó -en aquel tiempo- una de las principales revoluciones en paz del siglo XX. También creo que esa bandera a la que se refiere, que de repente se presentó en el triunfo de nuestra selección ante Inglaterra en el Mundial, fue un emergente de la vocación soberana del pueblo argentino. Y que generó modificaciones porque la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que logró el Gobierno con media sanción en el Senado no es ni la pálida imagen de lo que hubieran deseado. No pudieron avanzar por la existencia de esa bandera y por toda la movilización que se generó.
–¿No le parece que una acción popular tan simple valió más que cien comunicados y declaraciones?
–Olmos: Indudablemente, la movilización popular es esencial para transformar las relaciones de poder que hoy nos someten a este proceso regresivo de Milei. Y es esencial para construir la alternativa que viene. Pero, bueno, eso tiene que tener un saldo orgánico y tiene que poder capitalizarse a través de la legitimidad de los nuevos liderazgos.
–De todos modos, acordará que el pasado no se repite tal cual y cada vez hay que estar atentos a lo que pasa más allá de los círculos del poder.
–Olmos: Tal cual, el pasado no se repite. Pero conocerlo nos permite tener una base desde la cual proyectar hacia el futuro. No se puede empezar todos los días de vuelta. La verdad, lo que caracteriza la historia de la Argentina es la lucha entre dos proyectos, uno de dependencia colonial, y Milei se encuadra en esa trayectoria histórica y una vocación de emancipación y justicia social que es la épica en la cual se encarna el peronismo.
–¿Qué debería hacer el futuro Gobierno para recuperar una presencia democrática argentina en el plano internacional?
–Olmos: Hay que tener en cuenta el marco geopolítico. Necesitamos volver a priorizar la integración continental. Es muy importante que podamos construir un eje de decisión con Brasil y el Mercosur que fortalezca el grado de independencia para avanzar. Los años de fortalecimiento de la Unasur fueron aquellos en los que más población de América Latina logró salir de la pobreza e incluirse en los sectores medios. Ese marco geopolítico de integración latinoamericana e inclusión, por ejemplo, en los BRICS, son condiciones necesarias para la formulación de un proyecto alternativo.
–¿Qué se debería hacer con la carga de la deuda?
–Olmos: Renegociarla. El nivel de endeudamiento fue el plan Luis Caputo I, con Mauricio Macri, y el Caputo II, con Milei. Lo llevaron adelante con el Fondo Monetario Internacional hasta multiplicar por 12 o por 13 la cuota de endeudamiento. Esto genera un cogobierno muy gravoso con el FMI.
–¿La crisis de endeudamiento microeconómica, familiar e individual, no tiene su origen en la deuda macroeconómica?
–Olmos: Para el pueblo argentino, la deuda externa se refleja en un endeudamiento de las familias. Eso es porque los condicionamientos que el FMI y los acreedores externos instalan, impulsan este proyecto económico y político que destruye la actividad económica y los ingresos del pueblo. Su horizonte es un modelo como el peruano, donde el pueblo sufre, más del 70% está en la informalidad, sin derechos, con un Gobierno democrático débil y un poder de política monetaria neoliberal desde el Banco Central que se perpetúa por 25 años.
–¿Y cómo impedir que la peruanización avance?
–Olmos: Revertirlo exige poder político. Un marco de integración continental, la integración en los BRICS y la vocación de desarrollar una política industrial inteligente apoyada en el desarrollo científico tecnológico nacional que el Gobierno está destruyendo. Se revierte con la recuperación de los ingresos del pueblo a través del sistema de negociación colectiva y también de un sistema de dinamización económica que ampliando el universo de trabajo formal tensione los ingresos populares hacia arriba. De todos modos, son condiciones necesarias, pero no suficientes.
–¿Qué otra iniciativa ayudaría a evitar ese modelo de pobreza crónica?
–Olmos: Formar una masa crítica de gestión. Y no solo eso, sino la posibilidad de completar la democracia liberal del sistema republicano con un mecanismo de planificación del modelo argentino y del horizonte de desarrollo inclusivo en el que participen todos los sectores económicos y sociales donde no solo digan lo que quieren obtener sino también qué es lo que están dispuestos a aportar.
