A un mes de la primera vuelta del 4 de octubre, Augusto Cury irrumpió como la gran sorpresa de la elección presidencial brasileña. El escritor y psiquiatra, candidato de Avante, saltó en pocas semanas del 1%-2% a ubicarse entre 8% y 11% y ya ocupa claramente el tercer lugar detrás de Lula y Flávio Bolsonaro. Un crecimiento vertiginoso en las redes.
De arranque, algunas claves:
1. Cury pasó del 2% al 8% en Datafolha, del 2% al 10% en Quaest y del 2% al 11% en BTG/Nexus; AtlasIntel lo ubicó en 7,8%, confirmando que el fenómeno aparece en encuestas con metodologías diferentes.
2. Crece especialmente entre jóvenes, sectores con mayor educación, independientes y electores que rechazan la polarización Lula-Bolsonaro. Los estudios disponibles sugieren que, proporcionalmente, está captando más votos del universo de derecha y exbolsonarista que del lulismo.
3. Su explosión electoral coincidió con una espectacular viralización digital: ganó cerca de 2,5 millones de seguidores de Instagram en dos semanas. Pablo Marçal lo elogió públicamente y ofreció ayudarlo. No está probado que Marçal maneje las redes de Cury ni que exista una “granja de bots”, pero algunos investigadores detectaron comportamientos automatizados y una difusión semejante a la maquinaria digital que acompañó al influencer en 2024.
El crecimiento de Cury coincide con una extraordinaria expansión en las redes sociales y con el apoyo público de Pablo Marçal, el polémico influencer y excandidato a alcalde de São Paulo que construyó uno de los ejércitos digitales más eficaces de la política brasileña.
El médico psiquiatra de 67 años nacido en Colinas (San Pablo) llegó a la política brasileña con una ventaja que ningún otro candidato nuevo posee: ya era una celebridad.
Además de su especialidad en medicina es empresario y autor de libros de psicología y autoayuda vendidos masivamente dentro y fuera de Brasil, construye ahora un perfil difícil de encasillar.
Cury es el creador de la llamada inteligencia multifocal y es el auto más leído de últimos 10 años den Brasil con 20 millones de ejemplares vendidos solo en su país y traducido a más de 60 naciones.
“El Vendedor de sueños” (2008) es su best seller con más de 12 millones de lectores y ganó el premio de Ficción de la Academia China. El libro fue llevado al cine en una historia que trata de un mendigo que desafía a la gente a soñar.
Otra de sus obras más vendidas fue “Ansiedad: Como enfrentar el mal del siglo”. El libro en Argentina se convirtió en best seller durante la pandemia.
“Mente capitalista y corazón social”
Cury dice tener una “mente capitalista y un corazón social”: defiende la meritocracia, la familia, el emprendedorismo, la libertad de expresión, un Estado más eficiente y responsabilidad fiscal, pero también políticas sociales y un discurso de conciliación.
Trata de no identificarse plenamente con la derecha o la izquierda y presenta su candidatura como una salida a la confrontación entre Lula y el bolsonarismo. Su bajo rechazo constituye otra ventaja: Datafolha registra apenas 9%, frente al 45% de Lula y el 47% de Flávio Bolsonaro.
El salto de Cury fue vertiginoso. Datafolha acaba de medirlo en 8%, seis puntos más que dos semanas atrás; Quaest lo coloca en 10%, ocho puntos más que en agosto, y BTG/Nexus llegó a darle 11%.
El autor de numerosos libros de autoayuda penetra especialmente en el electorado más permeable al cambio: entre quienes tienen entre 25 y 34 años alcanza 14% en Datafolha y también registra mejores resultados entre quienes poseen estudios superiores.
Nexus detectó además que Cury llega al 19% entre los electores no polarizados. El movimiento parece afectar más al espacio de Bolsonaro: según estudios recientes, alrededor del 10% al 13% de quienes votaron a Jair Bolsonaro en 2022 elegirían ahora a Cury, mientras la penetración entre antiguos votantes de Lula resulta menor.
El psiquiatra es, por ahora, una piedra más incómoda en el zapato de Flávio que en el de Lula.
La influencia del influencer Pablo Marçal
Sin embargo, detrás del crecimiento de Cury aparece Pablo Marçal, una de las figuras más controvertidas de la política digital brasileña.
Tercero en la elección municipal de São Paulo de 2024 con 1,72 millones de votos, Marçal desarrolló una poderosa estructura de seguidores y productores de pequeños videos o “cortes”, algunos incentivados mediante premios económicos para conseguir millones de visualizaciones.
Aquella estrategia terminó bajo investigación de la Justicia Electoral y contribuyó a una condena por uso indebido de los medios de comunicación que lo mantiene inelegible, situación que hoy compromete su propia candidatura presidencial.
Antes de que Cury despegara, Marçal lo calificó como el “candidato más noble” de la elección, lo describió como uno de los grandes brasileños y le dijo públicamente que podía contar con él. Cury agradeció el respaldo y Marçal llegó a participar de una transmisión junto al escritor durante el debate presidencial de la Band.
¿Casualidad o causalidad?
Lo que ocurrió después llamó la atención de las campañas rivales. Entre el 16 y el 29 de agosto, Cury incorporó casi 2,5 millones de seguidores en Instagram; solamente el 27 de agosto habría sumado alrededor de 1,2 millones.
Influencers de entretenimiento, salud, estilo de vida y hasta páginas sin antecedentes de actividad política comenzaron simultáneamente a publicar videos apoyándolo, muchas veces con formatos semejantes.
Investigaciones sobre aplicaciones de mensajería detectaron además que Cury presentó el mayor índice entre los candidatos de mensajes enviados por usuarios con comportamiento automatizado.
Sus adversarios sospechan que podría existir propaganda remunerada o participación de la maquinaria de Marçal; la campaña de Cury lo niega, asegura que no pagó ilegalmente a influencers ni utilizó robots y atribuye el fenómeno a una “revolución silenciosa” de millones de brasileños cansados de la polarización.
Hasta hoy no existe prueba pública suficiente para afirmar que Marçal controle esa operación o que Cury utilice una granja de bots, pero la coincidencia temporal entre apoyo, viralización y crecimiento electoral convirtió el tema en objeto de la atención política y judicial.
La paradoja
La gran paradoja aparece cuando se proyectan los votos hacia una segunda vuelta. Cury hoy perjudica sobre todo a Flávio Bolsonaro porque disputa jóvenes, cristianos, emprendedores, sectores educados, independientes y antiguos votantes bolsonaristas; pero podría terminar ayudándolo si queda eliminado el 4 de octubre.
Datafolha muestra que, ante un casi seguro balotaje entre Lula y Flávio, el 42% de los actuales votantes de Cury elegirían a Flávio, 30% votarían a Lula y 26% optarían por blanco o nulo.
Es por que Lula necesita evitar que Cury se convierta en un aliado de Bolsonaro y Flávio necesita impedir que siga quitándole votos en primera vuelta.
Si los números siguen iguales, el autor del libro “12 semanas para cambiar una vida” y que comenzó la campaña casi como una curiosidad ya puede cumplir dos papeles decisivos: garantizar que haya segunda vuelta y convertirse después en uno de los grandes árbitros para decidir quién será presidente de Brasil.
